Obsesión
Capitulo Seis:
Miedos
Miedos
[Blaise Zabini]
Entro al aula pero no veo a Neville, así que decido sentarme un rato mientras
reflexiono en lo ocurrido. Este día fue de lo más extraño, por un momento creí
que Francis se iría encima de Theo y sin contar que a lo mejor mi amigo tiene
razón y ese Francis trae algo contra mi lindo Bilius.
-¿Blaise? – escucho que me llama cautelosamente Longbottom desde la
puerta.
-Aquí – le hago señas y se acerca – bien Neville ¿qué ocurre? ¿Por qué
tanto misterio? – le pregunto sin más preámbulos.
-Es sobre Theo, escúchame Blaise, él está muy cambiado, ha dejado de
dormir e incluso comer y eso me preocupa.
-Lo sé, hasta hace poco me di cuenta de ello porque esas ojeras no son por
nada, tampoco entendía el por qué no comía, pero creo que ya empezará a
hacerlo, yo me encargaré de ello.
-Sí, me dijo que hoy sí comió, lo que me confirma mis sospechas de que
antes no lo hacía.
-Lo que no entiendo es por qué no duerme.
-Tiene miedo, pero nunca lo admitiría o no lo sé, a lo mejor hay algo
más…
-¿De qué? ¿De qué tiene miedo?
-Por lo que le dijo su padre antes de morir, a lo mejor… – cierro los ojos y me llevo las manos a la cabeza por la desesperación.
-¡Demonios!
-Eso no es todo - su tono preocupante me asusta.
-¿Qué?
-Anoche, el idiota de Boot se burló de eso y se lo echó en cara.
-¿Qué?
-Y… Draco estaba presente – sus palabras me caen como un balde de agua
fría.
-¡Qué! – grito, levantándome.
Estúpido Boot ¿Cómo se le ocurre? ¿Cómo es posible? Doy una patada a la
mesa importándome una calabaza si me lastimo o no.
-Ahora comprendo todo – me siento a un lado de él.
-¿Qué cosa?
-El por qué Draco ha estado evitándonos, sobre todo a Theo.
-Tenemos que hacer algo Blaise, si Theo continua así…
-Lo sé, no te preocupes, yo hablaré con ellos.
-Blaise…
-No mencionaré esta conversación, tranquilo. Gracias por todo Neville.
¡Maldito Boot! Cuando lo tenga cerca…, pero hay cosas más importante, mis
amigos; reconozco que me he alejado de ellos por un tiempo, pero ya no más,
tengo que hacer algo. Tenemos que volver
a ser los mismos de antes.
[…]
Después del extenuante castigo que le dio Morseferth a Ron, se sentía satisfecho,
había arruinado los planes de aquellos dos en ese día, sonrió con
autosuficiencia.
Pronto anochecería por lo que su deseable
Blaise no tardaría en hacer las rondas de prefecto con el idiota aquel de
Malfoy, del cual no le sería difícil separarlo de su objetivo, por supuesto que
no. Después de pensarlo detenidamente Francis ya lo había decidido, no se
esperaría hasta el fin de semana para poseerse de su deseable Blaise, por supuesto que no, esa misma noche sería
SUYO. Sin más miramientos salió de su habitación con un solo objetivo: traer a
Blaise consigo mismo hasta sus aposentos.
[…]
En cuanto Ron salió de su Sala Común fue abordado por su novio, se lo
llevó hasta la sala de los menesteres, al parecer ese era el único sitio donde
nadie podría interrumpirlos ni siquiera el odioso de su profesor de DCAO.
Cuando entraron a la sala, ésta había tomado la forma de la habitación de Ron.
-Bilius, te he extrañado demasiado – dijo Blaise mientras lo besaba
furtivamente.
-Yo también – respondió el pelirrojo – pero entre los castigos del
profesor Morseferth y las responsabilidades de prefecto.
-Ese profesor – lo último,
Blaise lo dijo con resentimiento – por cierto, ¿Por qué llegaste tarde? Te
estuve esperando en la entrada del Gran Comedor pero no llegaste.
-Me encontré con el profesor Francis y me pidió un favor por eso me
demoré – Blaise puso un semblante serio.
-¡Entonces por qué demonios te castigó si llegaste tarde por su gran
favor! – El pelirrojo se encogió de hombros – creo que Theo tiene razón –
murmuró el moreno.
-¿Theo?
-No importa eso, por lo pronto, solo quiero estar contigo mi lindo Bilius.
Blaise lo condujo hasta la cama donde se sentó y su novio se sentó sobre
él en sus piernas. Comenzaron a besarse dulcemente, al moreno le agradaba
explorar la boca suculenta de su novio, tan exquisita, tan irresistible,
constantemente se reprendía por el tiempo perdido de no haberlo disfrutado.
-¿Iremos a la rondas? – el pelirrojo preguntó sin ser plenamente
consciente y aun sabiendo de antemano la respuesta de su novio.
-No, Potter te cubrirá, con eso de que también es prefecto, y Draco me
cubrirá a mí – le respondió mientras comenzaba a desabrocharle la túnica.
-¿Y ellos aceptaron? – le preguntó el pelirrojo mientras le desabrochaba
la camisa a su novio.
-Cuando no nos vean tendrán que hacerlo ¿no? – le dijo pícaramente
mientras lo volvía a besar.
Con un rápido movimiento, Blaise acostó a su novio en la cama poniéndose
él arriba de éste donde comenzó nuevamente a besarlo en la boca.
-Te amo Bilius – confesó, mirándolo directamente a los ojos. Con la yema
de sus dedos recorrió cada poro de su cara.
-Yo también Blaise, te amo – también confesó el pelirrojo mientras pasaba
sus brazos hacia el cuello de su novio.
Blaise le besó el cuello suavemente sacando gemidos de placer por parte del
pelirrojo, descendió hasta llegar a su pecho donde lo descubría a cada paso que
dejaba ver el botón que desabrochaba de la camisa.
-Que sexy estas – le susurró pícaramente
al oído. Bajó al cuello y luego a la boca, el pelirrojo enrojeció de las orejas
pero eso no impidió que ahora fuera él el que descendiera por el cuello de su
novio y el que comenzara a desvestirlo.
Ambos habían compartido noches de lujuria anteriormente, pero en los
últimas dos semanas de vacaciones no habían
podido estar juntos, Blaise porque su padrastro lo había prácticamente obligado
a quedarse en casa para compartir, según él, tiempo juntos; y Ron porque se
había ido junto con su familia a un viaje el cual les ayudaría a encontrar consuelo
por la pérdida de varios seres queridos en la maldita guerra.
Pero aun así, ellos encontraron la manera de estar siempre en contacto. Y
una vez de regreso a Hogwarts se les había complicado un poco el estar en la
intimidad, tampoco era que su relación solo se basara en ello pero esta vez
ellos necesitaban sentirse.
Aunque al principio ambos chicos habían iniciado lentamente, llegó un
momento en que ambos necesitaban más del otro y así fue como habían perdido el
control de sus impulsos. Ambos estaban sin prendas encima, seguían besándose pero
a pesar de que sus besos ahora eran más salvajes no dejaban de lado aquella
dulzura que los caracterizaba.
Blaise preparó a su novio lo más que pudo para que éste lo pudiera
recibir, aunque no era su primera vez, aquel contacto no siempre dejaba de ser
doloroso cuando se tomaba las medidas necesarias.
-Estoy listo, Blaise… - le susurró al oído el pelirrojo, quien no esperó
más y entró en él sutilmente, sacando un gemido sin pudor de parte su lindo Bilius.
El moreno comenzó con un movimiento sutil. Su novio era realmente
exquisito y su interior le proporcionaba muchas sensaciones placenteras. El
pelirrojo, por su parte, también estaba más que excitado, su novio tenía la
habilidad de complacerlo en todo. Ese vaivén tan sutil hacía que el miembro de
su novio tocara un punto que al él lo enloquecía de placer. Pasó sus piernas
alrededor de la espalda de su chico para que el contacto fuera más íntimo. Y
así fue, ambos estaban muy excitados, sobre todo el moreno que podía sentir la
erección de su novio en su abdomen, besó nuevamente el cuello de su Bilius,
adoraba esa parte de su cuerpo, era tan sensible y expedía un olor tan varonil,
tan característico de su chico que lo prendía cada vez más, así que sus
embestidas también eran cada vez más frecuentes, minutos después sintió un
espeso líquido resbalar por su estómago y comprendió que su novio había
terminado, pero antes de llegar a la conclusión sobre ello, él también había
alcanzado el suyo.
-Te amo – le susurró el moreno al
oído.
-Yo también – le respondió Ron
mientras le daba otro beso en la boca.
Con las pocas fuerzas que le quedaban al Slytherin salió de su novio y
con un movimiento de varita hizo un hechizo de limpieza para los dos, al mismo
tiempo su novio con otro movimiento de varita arropaba a ambos con las sábanas.
-Hacemos un bueno equipo – le murmuró adormilado el pelirrojo.
-Sí, lo sé.
-Y no estoy hablando de los últimos segundos.
-Igual yo – le dijo sonriente Blaise, mientras lo abrazaba.
[…]
Draco al no encontrar a Blaise para hacer sus rondas nocturnas decidió
entrar en un aula vacía, pues seguramente su amigo estaría haciendo las rondas
con su novio pelirrojo, se sentó en una de las sillas y fijó su mirada hacia la
nada mientras pensaba en lo que haría de ahora en adelante pues sabía que no
todo el tiempo evitaría a sus amigos, tarde o temprano hablaría sobre ese
asunto, sobre el día de la batalla contra Voldemort, sobre el día que murió el
señor Nott a manos de su padre, Lucius Malfoy.
Sintió una presencia conocida atrás de él y visualizó una sonrisa, era
él.
-Deja de estar escondiéndote, Harry – dejó salir el rubio.
-Lo siento, yo… - el ojiverde balbuceó, no pensaba ser descubierto, al
menos no en esos momentos.
-No es la primera vez que me sigues, lo sé.
-Emh.
-Siempre has estado acompañándome, de lejos, pero siempre has estado ahí…
-Es porque me importas, Draco – le confesó el Gryffindor al sentarse a su
lado.
-Lo sé – le confesó el rubio mientras lo veía fijamente a la cara – pero no
sé si yo mismo me importe. Harry, ayúdame, enséñame a importarme para así poder
estar a tu lado – le pidió mientras se acercaba más al moreno.
-Lo prometo – respondió el ojiverde y cortó la poca distancia que los
separaba y así su promesa se selló con un beso. Su primer beso juntos.
[…]
Ya era media noche y Theo estaba en su habitación leyendo unos libros para
la clase de Pociones pero al parecer su cuerpo ya estaba llegando o mejor dicho
pasando a otro nivel, el cual le reclamaba a gritos que durmiera, por eso los
parpados se le cerraban cada vez más seguidos, se recostó en la cabecera por
unos momentos y se dejó llevar por la inconsciencia lentamente, a pesar de sus
esfuerzos de no hacerlo.
Draco iba entrando a la habitación cuando vio durmiendo apaciblemente a
su amigo castaño, visualizó una sonrisa triste, pero se alegró, por fin su
amigo dormía, sí, él sabía perfectamente que su amigo castaño durante las
noches no pegaba un ojo, pues él había sido testigo en algunas noches cuando
tampoco podía dormir.
El rubio se dirigió a su cama y a pesar de que no había hecho las rondas
completas ese día, se sentía cansado; aunque no le importó el hecho, estaba
demasiado feliz, por fin él y Harry estaban juntos, pero su felicidad duró muy
poco, al dirigirse a su cama escuchó murmurar a su amigo entre sueños.
-Papá…
A Malfoy se le erizó la piel, su amigo Theodore estaba soñando con el
señor Nott.
-Papá, por favor… papá, no me dejes… - Theo murmuró, comenzó a transpirar
y unas lágrimas recorrieron sus mejillas.
Para Draco eso fue demasiado, conocía perfectamente esas palabras, él las
había escuchado en el momento en que su amigo las había pronunciado aquel día
infernal, cuando la guerra estaba a punto de concluir. No soportaba ver a su
amigo así, se odiaba, porque solo él era el responsable de la muerte del señor
Nott. Sí, tal vez Lucius fue el que lo hechizó por la espalda pero no lo
hubiera hecho si no hubiera sido por salvarlo a él.
-¡NO! – gritó Theo moviéndose bruscamente en su cama, se enredó con las
cortinas y cayó al suelo golpeándose en la frente con el buró de al lado en el
proceso.
Draco corrió a auxiliarlo, cuando llegó a su lado su amigo temblaba
perceptiblemente. Theodore se sobresaltó al reconocerlo, a pesar de eso, Draco
no dejó de ayudarlo.
-¡Maldición! – murmuró el castaño mientras se desenredaba de las cortinas
y se limpiaba las lágrimas recién salidas.
Draco no dijo nada, solo se limitó a ayudarlo y una vez libre de las sábanas
quiso salir de ahí.
-Draco, yo… - Theodore al estar más despierto trató de disculparse con su
amigo pero el rubio no dijo nada, solo optó por salir rápidamente de la
habitación.
Nott se maldijo por dentro, por eso no dormía, por esa razón trataba por
todos los medios no dormir en la habitación, porque siempre terminaba soñando
ese momento y sabía que a Draco eso lo atormentaba cada día y él con sus
pesadillas no lo ayudaba precisamente, contando también que al él tampoco le
agradaba el hecho de soñar con eso, ya había sido lo bastante doloroso ver morir
a su padre en sus brazos para que también lo viera morir en sus sueños. En una
ocasión pidió a su jefe de casa que lo cambiara de habitación pero
lamentablemente no había habitaciones disponibles.
Sintió que algo recorría por sus mejillas y no eran precisamente lágrimas,
al reconocer esa pequeña sustancia de color rojo se sintió mareado.
-¡Maldición! – volvió a murmurar, se apoyó de los barrotes de la cama,
sentía que sus pies no lo sostendrían por más tiempo, en un momento a otro se caería
- ¡Maldición! – volvió a decir en un tono más débil. Blaise, quien iba entrando
en la habitación, se percató de su situación, rápidamente fue auxiliarlo e
impidió que cayera completamente al suelo.
-¿Theo? – llamó cuando lo sostenía en sus brazos, el aludido estaba
demasiado débil, así que lo recostó en la cama.
-No dejes… que me duerma… Blaise… - le suplicó apenas en un susurro, el
moreno no lo alcanzó a escuchar, ya que había ido a buscar el botiquín de los
primeros auxilios para curarle la herida de la frente.
[…]
Por los pasillos del castillo caminaba un profesor demasiado molesto,
Francis andaba que sacaba chispas, para esas horas su deseable Blaise ya estaría en su dormitorio, pero lo que en
realidad lo tenía molesto era que en todo el tiempo en el que no lo encontró
era porque seguramente su moreno estaba con el idiota de Weasley, ese maldito
pelirrojo ya se las pagaría al día siguiente en el castigo. Oh, sí.
Francis se dirigía nuevamente a sus aposentos cuando a medio camino se
encontró con un chico moreno de Ravenclaw.
-Boot… – susurró Morseferth y después visualizó una sonrisa en su rostro
– no está perdida la noche después de todo.
Y así era, al observar mejor al chico, no estaba nada mal, aquel día no
pudo ver lo dotes de ese Ravenclaw ya que al estar al lado del exquisito de Theo nadie se fijaría en
Boot. En cambio ahora…
-Señor Boot – lo llamó, el chico se paró en seco al estar frente a su
profesor.
-Lo siento señor, yo…
-¿Está consciente de la hora qué es?
-Sí, emh, no me había dado cuenta, estaba en la biblioteca hasta que la
seño…
-Acompáñeme, por favor – el chico lo siguió cabizbajo dispuesto a recibir
el castigo.
Fue cuestión de minutos para llegar hasta su despacho.
-Siéntate – el chico lo obedeció sin decir nada – ¿jugo de uva? – propuso
el mayor.
-Emh, claro… - respondió dudoso, el profesor le dio la espalda mientras servía
el jugo de uva en ambos vasos. Aunque en el vaso de su alumno sirvió algo más
que jugo de uva.
Francis le ofreció el vaso con jugo y el chico le dio un sorbo ante la
mirada bulliciosa de su profesor.
-Y bien, Boot ¿qué hacías hasta estas altas horas en la biblioteca?
-Pues… – el chico ya no pudo
continuar, después del segundo trago sintió un gran calorcito recorrer su
cuerpo, comenzó a sentirse un poco excitado, incluso hasta su profesor le
resultaba atractivo y eso lo asustó ¿Qué demonios le pasaba? – yo, emh… ¿no
hace calor?
La vista comenzó a nublársele, sentía mucho calor, los parpados se le
cerraban y después de unos momentos la inconsciencia lo invadió…
-Perfecto – murmuró Francis cuando el chico dejó caer el vaso, derramando
el contenido que quedaba en el piso.
El mayor se acercó, lanzó un reparo
hacia el vaso, lo dejó en la mesa y se arrodilló frente a su alumno, con la
yema de sus dedos recorrió su frente, sus mejillas y luego sus labios…
-Magnifico, no tan deseable
como Blaise ni tan exquisito como
Theo, pero eres magnifico.
El mayor llevó a su alumno hasta a su habitación, que estaba atrás de su
oficina, una vez ahí lo dejó en su cama, lo observó detenidamente mientras se
aflojaba su corbata, se acercó al muchacho y comenzó a desabrochar su túnica…
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ese profesor me da-sensacion no descriptible- me recuerda a alguien desagradable.
ResponderEliminar^-^
Att:Taeko-kun
Hola Taeko-kun =)
ResponderEliminarPues sip, Francis no es precisamente una persona 'santa' XD
Lo odiarás U.U eso es seguro x_x
PISLIB n_n