No ha dejado de llover
Capitulo dieciocho.
Coqueteo
**Siete años atrás. Previo al noviazgo**
El
salvador (parte uno)
“Aburrido”
Así decía el mensaje que Ashton le había enviado a Michael. Ambos
estudiaban en la misma universidad. Mientras el ojiverde estaba en los primeros
semestres, Ashton estudiaba el último. Calum los había presentado cuatro meses
atrás y habían congeniado en el instante. Y desde entonces son los mejores
amigos, ya sabes, de esos amigos que pretenden ir más allá de la amistad.
Ashton garabateaba en la esquina de la hoja de su libreta. Lo cierto era
que estaba demasiado aburrido. Era viernes y estaba en la penúltima hora.
Quería largarse de ahí. No le importaba que después tendría que irse a su
patético trabajo, pero al menos estaría fuera de la universidad, lejos del
aburrido profesor de administración.
-¡Hay un trol…! ¡En las mazmorras! – gritó un chico de cabello recién
teñido de azul. Ashton no hizo más que sonreír al ver a su “salvador”.
-¡Joven Clifford! ¿Qué demonios significa eso?
-Que, definitivamente, usted no es fan de Harry Potter – respondió el de
mirada hazel con una sonrisa de lado.
-Irwin, es mejor que usted y Clifford salgan de mi clase.
-Que al cabo no me importa – el recién llegado se encogió de hombros lo
que causó risas entre los demás estudiantes.
Ashton llegó hasta su lado, tomándolo del brazo y alejando al muchacho
del lugar antes de que dijera algo más y esta vez sí se metiera en problemas.
El
salvador (parte dos)
-¿Ashton?
Michael apenas y podía abrir los ojos. Se había resfriado y lo último
que tenía en mente era preocuparse por la universidad. Se sentía tan fatal que
creía que en cualquier momento moriría por causa de algún estornudo.
-Hola – el de mirada hazel le sonrió, recostándose a su lado.
-¿Cómo lograste entrar?
-Es una historia bastante graciosa, ¿sabes?
-Bueno, no es como si tuviera mucho qué hacer – habló con voz gangosa.
-Escalé la pared, tuve que enfrentarme con un monstruo peludo y luego
use mi magia para poder abrir la ventana – resumió.
-Cuando dices “escalar pared”, ¿te refieres a que subiste por las
escaleras de incendios?
-Esas mismas – le sonrió de lado - ¿Sabes lo alta que está?
-Dos metros – jugueteó con las cejas - ¿Desde cuándo el señor bigotes es
un monstruo?
-Desde que es un gato – el rizado rodó los ojos – soy alérgico a los
gatos, no debo recordarte cómo me pongo si esa cosa peluda se acerca a mí.
-¿Te volviste a esconder detrás de los basureros?
-Por cinco minutos. Ese gato me odia – gruñó.
-Hubieras usado tu magia para alejarlo.
-Mi magia solo funciona con tu ventana – recordó.
-Es interesante lo que una regla de metal puede hacer.
-Síp, quita el seguro de la
ventana del chico resfriado – Ashton le tocó la punta de la nariz con su dedo
índice.
-Este chico resfriado tiene fiebre – Mike hizo un puchero.
-Los chicos con fiebre deliran, ya sabes, dicen secretos.
-Yo tengo muchos secretos – confesó el teñido.
-¿Me los dirás?
-No puedo, si lo digo no serán secretos.
-Pero tienes fiebre.
-Cierto.
Se quedaron viendo en silencio.
-Ashton…
-¿Si?
-¿Quiero besarte?
-¿Qué te detiene? – le sonrió de lado.
Se besaron.
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