Cómo llegar a tu corazón
Capitulo Diecinueve: El lado nunca antes visto
Blaise estaba de un humor que era mejor no decirle nada si quisieras salir vivo de su cuarto.
“¡Estúpido pacto!”
Era lo único que murmuraba, se lo habían dicho sus padres desde hace una semana y todavía no asimilaba muy bien la gran noticia y sin contar que también no conseguía aún la manera de cómo ayudar a su amigo Theo, pues seguían sin noticias de la salud del señor Nott y no había la manera de ayudarlo. Todo eso, sumándole que tenía una sensación extraña en el pecho, una así cómo que necesitaba de algo o de alguien, alguien como su lindo pelirrojo, sí, se había acostumbrado tanto a su presencia que ahora lo extrañaba a más no poder, tuvo un arrebato de ir a buscarlo en esos precisos momentos a la madriguera y traérselo a su casa, pero eso sería una soberana estupidez, una locura, que ¿por qué? Pues…
Uno: Si sus padres se dieran cuenta que él era parte de la estúpida moda, de una vez que se fuera olvidando que heredaría algo de la fortuna Zabini.
Dos: Que se preparara para una buena dosis de cruciatus por parte de ambos progenitores (especialmente de su padre).
Tres: Se vería muy obvio que se quería llevar al pelirrojo ese día, porque… precisamente en esos momentos Potter y Granger estarían llegando a la madriguera… Granger. (Blaise sintió una pisca de celos solo con pensar en que esa chica estaría más tiempo con su novio que él)
Cuatro: ¿Por qué aun seguía considerando los contras de traer a su novio a su casa?
Cinco: Y ¿Por qué demonios sentía celos de Granger?
Seis: Definitivamente no eran celos lo que sentía.
Siete: Él solo estaba pensando que su noviazgo se tenía que ver convincente y así no perder la apuesta… y ¡Búa! ¡A quién engañaba!
Ocho: Definitivamente, se estaba enamorando del Weasley.
Nueve: Posiblemente había perdido la apuesta.
Diez: Estúpida apuesta.
Blaise dejó salir un suspiro de preocupación ¿Cómo le haría para que su novio no se enterara del Pacto?
*****
Recordaba que había dejado a su hijo, Theo, en Hogwarts.
“Theo…”
Sintió que el corazón le palpitó con mucha aceleración.
Se tranquilizó nuevamente (como pudo) y con toda la concentración que logró, sacó sus conclusiones, recordaba que después de haber dejado a Theo en el colegio, regresó a la mansión en donde tuvo un pequeño contratiempo, el cual lo dejó así, en esas circunstancias, (Aunque en realidad no sabía cómo) como sea, haciendo uso de la sangre fría que últimamente esquivaba, se centró en lo que le importaba ¿Dónde corchos se encontraba?
Supuso, que si terminó herido o desmayado o algo parecido lo más probable es que su elfo doméstico haya activado la alarma para que los aurores fueran a auxiliarlo, así que dedujo que probablemente estuviera en San Mungo, en un cuarto de ese hospital. Muy bien el dónde se encontraba ya estaba resuelto, hipotéticamente pero ya estaba, ahora…
Sentía dos presencias en el cuarto con él. La de su lado derecho, que al parecer hablaba por un radio, emanaba magia poderosa, seguramente sería uno de los aurores que lo tenían vigilado, por seguridad o ve tu a saber por qué, pero definitivamente no le inspiraba confianza, ese sujeto hablaba que dentro de poco el chico (con un dejo de satisfacción pudo notar que lo pronunció) estaría yendo a Azkabán ¿Qué chico? Como sea no era de su importancia.
A su lado izquierdo, sin duda esa era la presencia de su hijo, de Theo, sip, podía sentir levemente la respiración acompasada de su primogénito sobre su mano y también el roce de la mano de él en la suya, definitivamente su hijo dormía ¿habría pasado la noche ahí con él? ¿Qué hacía en san Mungo (si es que estaba en San Mungo)? No era que no le agradaba la idea que estuviera con él, pero le había dado órdenes de que no se moviera de Hogwarts hasta que fuera por él, al menos que…
-¡Ey! Tú ¡despiértate ya! – dijo una voz ronca con autoridad, al principio Nott creyó que el auror (si es que era auror) se refería a él, pero después escuchó el leve quejido de incomodidad de su hijo que siempre hacía cuando lo despertaban y en ocasiones despertaba de mal humor - ¡Vamos! ¡Que tienes que ir a declarar! – volvió a exigir la voz del auror y ese tono que utilizó en su hijo no le agradó en lo más mínimo.
-¡¿Otra vez?! – Nott escuchó preguntar en un tono molesto a Theo y segundos después escuchó el ruido de algo cayéndose al suelo y rogó por todos los medios poder levantarse y averiguar qué demonios había hecho ese tipo con su hijo.
El auror Morseferth no le agradó en lo más mínimo la respuesta del chico, así que, con su mano derecha tomó al chico del brazo y lo levantó cual alto era, pegando su cara a la del Slytherin, provocando que la silla en la cual estaba minutos antes sentado el muchacho, cayera escandalosamente y le dijo:
-¡Escúchame mocoso! ¡No vuelvas a contestarme así o te juro que cinco cruciatus de mi parte no serán la gran cosa! - le salpicó el auror.
-Pues no entiendo porque quieren que vuelva a declarar si ya lo hice…
-No fue muy congruente tu declaración ¡estabas mintiendo!
-Si me dieron a tomar Veritaserum ¿cómo demonios voy a mentir? ¡¿No será que usted es el quiere que yo me declare culpable?! – le decía Theo fulminándolo con la mirada.
-Escúchame – el auror estuvo a punto de sacar su varita, pero una mano se aferró fuertemente en el brazo con el que sujetaba al menor, Theo entornó los ojos al reconocer al dueño de la mano.
-Papá… - murmuró viéndolo parado a un lado del auror.
-Escúchame tú, Morseferth – dijo con voz amenazante el Señor Nott al reconocer aquel auror – vuelve a tratar nuevamente así a mi hijo y te juro por mi vida que esos cinco cruciatus que le prometiste serán de mi parte para ti.
-¡Vaya! Nott así que, solo necesitabas inspiración para despertar, de haberlo sabido…
-Suéltalo ¡ahora! – el auror soltó al chico sin despegar la mirada del recién despertado.
-Ya que estas despierto ¿puedo tomar tu declaración? Porque sinceramente, tu hijo no es buen anfitrión – le dijo malévolo, el Sr. Nott se le hubiera hechado encima sino hubiera sido porque el medimago entró a la habitación en esos momentos.
-¡Señor Nott, ya está despierto!
-Sí – contestó el auror – y está a punto de decirnos qué fue lo que le ocurrió.
-Pero antes de eso, tengo que revisarlo Morseferth.
-Bien, pero tendrá que ser en privado – y dirigiéndose a Theo – fuera de aquí – el chico vaciló por unos momentos, pero la mirada que su padre le envió le dio confianza, así que salió del cuarto, donde el segundo auror, ya estaba haciéndole guardia.
El medimago le hizo las preguntas de rutina y le explicó que ya tenía más de cinco meses durmiendo y como no había dado señales de que estuviera por despertar, El Ministerio (después de haber persuadido a Dumbledore) había logrado sacar a su hijo del colegio para interrogarlo a él, para saber que había sucedido.
-Pero mi hijo no sabría nada de lo que me pasó – dijo seguro Nott – porque yo me accidenté en mi casa, después de que lo dejé en Hogwarts.
-Pues ya lo veremos – dijo Morseferth, el auror había querido darle Veritaserum también al paciente, pero el medimago se lo prohibió puesto que el cuerpo del señor Nott no había recibido nada de alimentos en todo este tiempo y no se sabría su reacción, así que solo se tuvo que conformar con la Legeremancia, que obviamente no le funcionó muy bien pues, el señor Nott era experto en Oclumancia, pero aún así interrogó:
-Y qué fue lo que le ocurrió, para de una vez ya cerrar este caso – dijo casi con exasperación.
-Pues cuando llegué a la mansión Nott, me preparé para hacer un largo viaje y antes de hacer los viajes suelo practicar hechizos, por si en el camino me encuentro inconvenientes, ya saben, troles o gigantes, así que entré a mi estudio (iba a revisar mi agenda) y escuché un ruido y lance un revelio, y bueno me encontré con un boggart muy poderoso (por cierto) así que, se transformaba una y otra vez, a pesar de los Riddíkulo que le lanzaba – la voz del señor Nott se escuchaba un poco preocupada – así que comencé a lanzarle hechizos al azar y uno de ellos rebotó en un espejo y me dio de lleno en mi pecho y ya de ahí, no recuerdo nada, solo que llegó el elfo doméstico y fue el que activó la alarma…
-Entiendo – dijo no muy convencido el auror por haber perdido el tiempo en vano – después de eso nosotros llegamos a la mansión, pero el boggart ya no estaba, así que supongo que su elfo doméstico se encargó de él, pero hay algo que aún no me cuadra… - dijo receloso.
-Creo yo saber qué es – le dijo el medimago – Señor Nott ¿el boggart qué figura tomaba?
-La de mi hijo, muerto… - dijo con voz quebrada.
-Por eso cuando llegó aquí lo mencionaba – aclaró el medimago – creo que le debemos una enorme disculpa al chico – le dijo no muy complacido el medimago al auror, que solo bufó de enfado saliendo del cuarto.
*****
Se dejó caer en la cama de espaldas y con la mirada recorrió su habitación hasta detenerse en una guitarra que estaba colgada en la pared de frente, al instante una infinidad de recuerdos invadieron su mente, recordando las clases de música.
Theo con el piano era excelente y seguramente todavía lo fuera. Luego Draco tratando de dominar el saxofón (pero siempre terminaba mareado) pero al final el violín fue el dominante. Y por ultimo él con la guitarra.
Se levantó de la cama y se acercó a la guitarra, al sujetarla recordó a su profesora de música que les dijo en una de sus clases:
-Usen la música para expresar sus sentimientos y emociones…
Blaise se sentó la cama, acomodó la guitarra entre sus manos y con gran sentimiento comenzó a tocarla, la melodía que salía se acoplaba a la letra que él entonaba, pues pensaba en su lindo pelirrojo; el chico se especializaba en tocar, no en cantar, pero hacia su lucha…
Blaise terminó de cantar con una sensación extraña en su pecho y con un alivio en su alma, sin duda estaba enamorado, en verdad amaba a aquel pelirrojo…
-¡Maldición! estúpida apuesta – murmuró y se dejó caer de espaldas a la cama – y estúpido Pacto…
*****
*****
El ojiverde estaba decepcionado, cuando a lo lejos visualizó a una lechuza, pero no cualquier lechuza, Mitzi. Y de pronto una gran sonrisa se le iluminó la cara, pero también recordó que estaba enojado con él, pero qué más daba, no podía enojarse con aquel castaño Slytherin. Comenzó a leer y lo que leyó no le gustó nada…
*****
Theo acaba de darle poción a su padre, el cual estaba recostado en la cama de su habitación de la mansión Nott, el mayor le sonrió a su hijo y le dijo:
-Deberías estar preparándote para la gran fiesta de mañana.
-No creo poder ir – le contestó mientras le acomodaba algunas almohadas.
-Yo estoy bien, hijo – le dijo sonriéndole – además si te quedas aquí, alguien podría quitártelo ¿no? Me sentiría culpable, no me perdonaría que a mi hijo le quiten su novio, solo porque en la fiesta de su cumpleaños se quedó vigilando a su padre, en lugar de estar con él… - le sonrió de oreja a oreja.
-¿Sabes padre? A veces me arrepiento de habértelo dicho – le dijo divertido – sabes cómo hacerme sentir preocupado por él.
-Ese es punto – le dijo su padre – vamos, llama a tus amigos.
-Bien, iré, pero solo si consigo dejar a alguien cuidándote – le advirtió, se despidió besándole la frente y salió de la habitación, en cuanto salió el Señor Nott borró su sonrisa.
“Perdóname por no decirte lo del pacto hijo, pero es lo mejor. Sé feliz con la persona que en verdad quieres”.
*****
El asunto estaba así: Draco como pudo (aunque solo bastó ponerle carita de perrito triste, ojos de borreguito a morir y un pucherito) para que Severus Snape accediera a cuidar al Señor Nott, mientras que ellos se fueran al cumpleaños número dieciséis de Harry, el cual se celebraría en la Madriguera.
Blaise había convencido a Theo y a Draco de que fueran los tres a la Madriguera, porque aquí entre nos, el italiano no se atrevía a ir solo… y bueno se había sacado de la manga que Theo no debía faltar al cumpleaños de su novio y al último, prácticamente lo amenazó de dejar de hablarle si no iban.
-Blaise si querías ir a ver a Ron, no entiendo porque la amenaza – le reclamaba Theo a Blaise, mientras esperaban la llagada de Draco y Snape.
-No es eso – contestó de inmediato Blaise y Theo lo miro suspicaz – Está bien, si quería verlo, pero si tu no ibas, no creo que hubiera sido buena idea, porque el cumpleaños es de tu novio… no del mío.
-Pero va a hacer en la casa del tuyo, además si su familia ya sabe de lo de ustedes, bien podrías haber ido desde antes.
-Bueno, tú sabes que no me gustan las reuniones familiares – se justificaba, aunque estaba transpirando – pero dime ¿qué dijo Potter cuando le preguntaste si podíamos ir también Draco y yo?
-Ya te lo dije, me dijo que no había problema, siempre y cuando Draco no hiciera de las suyas, y que eras bienvenido porque al final de cuentas eres el novio de su mejor amigo.
-¿Crees que Longbottom vaya a la fiesta? – preguntó sonriente, y Theo que sospechaba a lo que se refería también le sonrió.
-Supongo que sí, pero Blaise, no metas tus narices en eso, creo que Draco lo lleva muy bien así, sin nuestras interferencias – el moreno le puso cara de enfado, pero luego sonrió.
-Bien.
En esos momentos unas llamas verdes aparecieron a través de la chimenea de la mansión Nott y dos figuras surgieron a través de ellas, un Draco Malfoy sonriente y un Severus Snape con un gesto que al parecer decía: Todo lo que me haces hacer Draco.
-¿Listos para la fiesta? – preguntó un sonriente Draco.
__________________________________
que bueno es el señor nott pero eso fue lo que realmente paso (lo del boggart)?
ResponderEliminarespero enterarme pronto (con certeza) de que trata esa dichosa apuesta
Att:Teko-kun ^-^
Hola, hola n.n
ResponderEliminarJjejej pues de que hubo un boggar, hubo un boggar :P jjejje
Ya casi se llega ese capitulo n.n
PISLIB n_n