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domingo, 22 de enero de 2012

Epilogo Tres: La propuesta.

Cómo llegar a tu corazón

Epilogo Tres
La propuesta.

Neville seguía observando el interesante techo, aún con la esperanza que en esta ocasión, permanecería despierto cuando Draco regresara a casa, sin embargo estaba perdiendo las esperanzas cuando el reloj-despertador marcaba ya muy avanzada la madrugada. Al final, el sueño lo venció. Cuando despertó, Draco ya estaba a su lado semi-dormido.  
-Buenos días – le ronroneó el rubio mientras se desperezaba en su lugar.
-Buenos días – le devolvió el saludo Neville de manera seria. Vio cómo su rubio Slytherin se levantaba de la cama y se dirigía hacia la ducha, quizás en otras circunstancias le seguiría, si estuvieran en los tiempos de Hogwarts tal vez hubiera entrado junto a él. Sin embargo, habían transcurridos muchas cosas desde entonces.
Neville tuvo que invertir más tiempo que sus amigos para poder graduarse al mismo tiempo que ellos, ya que había permanecido alrededor de medio año en coma, después del encuentro con Lucius en la mansión Malfoy. Por suerte consiguió su objetivo.
Draco y él pasaron por varios obstáculos para estar juntos, desde el ser señalados por ser parte de la “moda” hasta el hecho de hacer todo lo posible para romper un tradición como el famoso “Pacto Pureblood”. Sin embargo ahora pareciera que la vida les enviaba otra prueba. Nuevamente, Lucius Malfoy.
El padre de Draco, después de mucho tiempo pudo aceptar el hecho de que su primogénito fuera parte de la famosa “moda” y no solo eso, sino que estaba enamorado de Neville Longbottom. Podía aceptar lo primero, lo segundo no tanto. Era por eso que aún trataba de manipular a su hijo. Muy a menudo le presentaba distintos prospectos parte de la “moda”, que según él, valían la pena y así Draco cambiaría al atolondrado de Longbottom.
Era por eso que a Neville, últimamente le invadían sus inseguridades ¿Qué ocurriría si Draco se daba cuenta que en realidad él no valía la pena? ¿Y si Draco decidía dejarlo por un mejor partido que él?
-¿Estás bien? – le preguntó Draco, mientras lo abrazaba por la espalda.
-Sí… - murmuró el moreno aún sumido en sus pensamientos.
-¿Seguro? – insistió Draco, esta vez viéndolo frente a frente.
-Sí – le repitió el moreno.
Draco frunció ligeramente el ceño, conocía demasiado bien a ese león, a su atolondrado Gryffindor, sabía que algo le ocurría. Algo no andaba bien. Y sospechaba cuál era la causa.
-Sabes… me aburrí demasiado en la gran cena que hizo mi padre anoche – dejó salir como si nada, mientras comenzaba a vestirse.
-umm – gruñó Neville apenas perceptiblemente. ¿Por qué Draco quería hablar de eso? ¿Se había aburrido? Seguramente porque no conoció a alguien realmente interesante y por eso consideró aburrida la cena.
-¿Sabes por qué? – Insistió al ver que Neville no mostraba interés en la conversación. Neville se encogió de hombros apáticamente – porque no estabas tú – le confesó el rubio, mientras le daba un casto beso en los labios. Neville se sonrojó.
Draco salió de la habitación y se dirigió hacia la cocina, dejando a un Neville con una gran sonrisa en su rostro.

Cuando Neville entró a la cocina, se encontró con un Draco que sonreía abiertamente. El moreno se preguntaba internamente cual era el motivo, hasta el momento en que Draco le mostró un par de pergaminos.
-¿Hoy es? – preguntó perplejo Neville, sintiéndose culpable, ya que toda la semana se la había pasado mas al pendiente de las cenas a las cuales Draco asistía a la mansión de sus padres, que a los días que faltaban para la gran despedida de soltero y el Enlace de sus otros dos amigos, Theo y Harry.
-Así es, ¿aun recuerdas el plan? – quiso saber el rubio.
-Emh… — el moreno puso cara de circunstancias.
-Tú y Ron se llevaran a Harry, mientras que Blaise y yo nos llevaremos a Theo – le recordó Draco.
-¡Cierto! – Exclamó Neville – Recuerda no darle a beber cerveza de mantequilla a Blaise – le advertía a su novio – esta embarazado.
-Ya suenas igual que Weasley – murmuró Draco divertido.
Ambos subieron a la habitación en donde en un tiempo record se vistieron y justo cuando entraban a la Red Flú, una lechuza color gris entró y se dirigió hacia con Draco. Neville conocía perfectamente esa lechuza. Era de Lucius Malfoy. Seguramente con otra invitación para ir a cenar, invitación que solo era para Draco, obviamente.
El semblante, antes feliz de Neville, ahora era uno de desilusión, lo que no le pasó por desapercibido para Draco, el cual al tener la carta de su padre en sus manos, la dejó sin cuidado en el primer lugar que vio.
-Es hora de irnos – le dijo a Neville, para hacerle saber que no le importaba lo que su padre le estuviera comunicando en aquel pedazo de pergamino, que mas estaba por decir, era otra invitación para cenar.
-Si… — murmuró Neville sin ánimos.
*****
Draco se encontraba en un bar junto con sus dos amigos celebrando, supuestamente la despedida de soltero de Theo, ya que la mente del rubio se encontraba lejos, muy lejos de ahí…

Neville se encontraba abrazando a Draco, ambos estaban acostados en el sillón de la sala de su casa disfrutando su primer día de descanso que coincidían ambos.
-Ojalá así fueran todos nuestros descansos – expresó Draco, mientras acariciaba la cabellera castaña de Neville.
-Sí… —murmuró Neville adormilado, disfrutando de las caricias de su novio – sabes… deberíamos hacer lo mismo que Blaise – dejó salir distraídamente.
-¿Tener un hijo? – exclamó asustado Draco, deteniendo las caricias. Neville se sonrojó, pero luego soltó una sonrisa.
-No, me refería a comprar una casa más grande – le explicó el moreno, mientras se sentaba en el sillón y así quedar frente a su rubio.
-Oh – dejó salir aliviado el ex Slytherin, aunque pudo ver en Neville cierta decepción  por su reacción. ¿Al caso Neville quería formar una familia con él? No es que él no lo quisiera, pero ante ese reto, se sentía inexperto y no creía estar a la altura, es decir ¿y si no resultaba ser un buen padre? ¿Y si Neville se decepcionaba de él?
-¿Sabes que Theo está planeando enlazarse con Harry? — dejó salir Neville no queriendo la cosa.
-Emh… si algo me comentó – le respondió nervioso el rubio - ¡Mira la hora qué es! Ya es hora de la comida – exclamó demasiado eufórico. Se levantó del sillón bruscamente - ¿vamos? – le preguntó al moreno mientras le tendía su mano con una gran sonrisa, dando así por zanjada la conversación de bebés y Enlaces.
 No era que no quisiera Enlazarse, pero después de eso vendría el otro asunto, la Familia.

-¡Draco! – La voz de Blaise lo sacó de su ensimismamiento – oye, bájale a tu entusiasmo no te vayas a enfermar – ironizó el moreno.
El rubio gruñó. Decidió no arruinar el gran momento de su amigo castaño olvidándose de sus propias preocupaciones, total, seguramente Neville ya habría olvidado ese momento del cual él se atormentaba.
*****
Neville reía, Harry se estaba asustando un poco y Ron no paraba de hablar sobre las experiencias con el pequeño Tomy.
-No te preocupes Harry – le tranquilizó el pelirrojo – lo harás bien. Serás un buen padre.
-Lo dices como si ya estuviera embarazado (1) – soltó Harry nerviosamente. 
-Uno nunca sabe – dejó salir distraídamente el pelirrojo mientras se acariciaba su propio abdomen.
--¿Y qué cuentas tu Neville? – Quiso saber el ojiverde.
-Sí, cuéntanos – presionó el ojiazul - ¿Draco ya dejó de tenerle miedo al compromiso?
Neville, que en esos momentos le estaba dando un sorbo a su jugo de calabaza, lo escupió bruscamente.
-¡Ron! – le reclamó Neville, mientras se limpiaba el resto del jugo de su cara. Ambos chicos lo veían expectante, al parecer esperaban una respuesta. El castaño ya estaba arrepentido por haberles dicho que tanto él como Draco aún no tenían planes de nada – seguimos sin planes de nada. Es suficiente el ya vivir juntos – les dijo con una enorme sonrisa, aunque por dentro de alguna manera se sentía vacio.
Sus dos amigos ya no insistieron, al ver que Neville, a pesar de haberles sonreído, se le veía triste.
*****
Con el tiempo justo, tanto Draco como Neville, se vistieron rápidamente para llegar a tiempo al Enlace. Draco se retrasaba un poco. Al parecer el motivo era algo con una corbata que no iba con la túnica lo que hizo regresarlo nuevamente a la habitación.
Neville lo esperaba en la sala, estaba por sentarse cuando algo le hizo llamar la atención. Una carta. La carta de Lucius Malfoy, recordándole que no aprobaba su relación con Draco y que tarde o temprano lo alejaría de él. El ex Gryffindor se mordió el labio inferior. Quizás Draco y él no estaban destinados a estar juntos después de todo…
-¿Nos vamos? – propuso el rubio sonriéndole, cuando llegó nuevamente a la sala.
-Sí – suspiró Neville, mientras se metía en la chimenea. Segundos después llamas verdes lo envolvían. El rubio enarcó una ceja por el ánimo que tenía  su novio.
Draco estaba por entrar a  la chimenea mientras se preguntaba internamente qué le sucedía a Neville, pero enseguida un pergamino que estaba en el piso lo hizo detenerse. La carta de su padre. Observó detenidamente la chimenea, justo en el espacio donde segundos atrás había estado su novio, y luego nuevamente hacia la carta de su padre. Y enseguida lo comprendió todo… o al menos se daba una idea de lo que ocurría.
Neville, su atolondrado Gryffindor, estaba triste ¡y cómo no estarlo! En su lugar él también lo estaría. ¿Cómo no se dio cuenta antes de lo que ocurría ahí? ¿Cómo fue tan idiota y permitir que ese asunto se saliera de las manos?
-Eres un idiota Draco Malfoy – se dijo así mismo, mientras entraba en la chimenea.
Una vez del otro lado, tomó de la mano a Neville y le dedicó una dulce sonrisa, esa de las cuales le transmitía que todo estaba bien. Sin embargo, el ex Gryffindor no pareció recibir ese mensaje. Ambos se dirigieron hacia el jardín donde los estarían esperando los demás.
 Draco sabía que debía de arreglar las cosas con Neville sí o sí ese mismo día. Las cosas se vieron un poco complicadas cuando se vio arrastrado por su ahijado Tomy. ¡Merlín! ¿Al caso ese niño nunca se cansaba?
-¡Mira Draco, una moroposa! – le decía entre risas el pequeño, mientras señalaba con sus manitas a la pequeña mariposa.
La mayor parte de la tarde se la pasó con el pequeñito. Y sinceramente, no estuvo tan mal. Ya había pasado situaciones parecidas con el pequeño Tomy cuando sus amigos y él hacían celebraciones (es decir, el pequeño pelirrojo lo apartaba de los demás y lo instaba a jugar). Y ahora que reflexionaba, no lo había hecho tan mal, es decir su ahijado se divertía mucho con él, tanto que siempre lo invitaba a jugar. Clara señal que tal vez no sería mal padre.
-Ya es hora – se murmuró para sí mismo el rubio.
Quizás no tenía toda la experiencia del mundo para hacerse cargo de un hijo, pero ¿Quién sí lo está? Nadie.
Observó a su amigo italiano y a su esposo. Ambos felices. Ellos habían sido los primeros en Enlazarse y también los primeros en incrementar a la familia. Y ahí estaban felices, esperando a un nuevo integrante. Draco envidiaba su valor. ¿Por qué demonios él no lo tenía también? Observó al pequeño Tomy, el cual le sonreía.
-Es hora pequeño Tomy – le dijo al niño de ojos azules – es hora de despertar esa parte Gryffindor que tengo escondida y darme valor.
El niño le envió una mirada extraña.
-¡Mira Draco! – Gritó de pronto Tomy señalando al otro lado del jardín – ¡un Troposolus! – el rubio enarcó una ceja, mientras pensaba seriamente si dejar juntar a su ahijado con la amiga rara de Theo. Luna Lovegood.
Y hablando de Theo… Draco desvió su mirada hacia los recién enlazados. Ambos chicos felices, emprendiendo juntos una nueva etapa. Recordó por todos los obstáculos que ambos pasaron para poder estar juntos. Y luego recordó los suyos.
Él también se había enfrentado a varias pruebas. Y ahora se estaba enfrentando a una más. Lucius Malfoy, su padre nuevamente. Tendría que ser directo y sincero al enfrentarse a él. Le diría que no le interesaban sus cenas con aquellos magos, que no eran y nunca estarían a la altura de Neville Longbottom. Que dejara de meterse con su vida o de lo contrario rompería toda relación con él.
Así, muy decidido Draco, observó la pista. Era ahora o nunca.
-Deséame suerte, Tomy – le pidió al pequeño.
-Suerte Draco – cantó el niño.
Draco sonrió. Lo levantó en sus brazos y se dirigió hacia el centro de la pista.

La verdad era que Neville estaba muy feliz por sus dos amigos, tanto Ron como Harry, habían dado grandes pasos en sus respectivas relaciones, a comparación de la suya, la cual él creía que estaba estancada. Tenía la extraña sensación que tarde o temprano Draco se aburriría de él. Que se iría con uno de los tantos chicos que Lucius le presentaba en las distintas cenas de la mansión Malfoy. Que solo era cuestión de tiempo para que todo dejara de funcionar y no estaba seguro si estaba preparado para ello.
-¡Buenas tardes! – la voz de Draco lo hizo saltar de la sorpresa ¿Qué demonios hacía ahí Draco?
-Como siempre, Draco llamando la atención – dejó salir Blaise divertido - ¿ahora qué se trae entre manos?
-Trae a Tomy consigo, espero que no sea para avergonzarnos – opinó el pelirrojo – ya es suficiente con que lo haga en privado para que ahora lo diga en público.
-No creo que sea para eso – le consoló Harry e instintivamente volteó a ver a Neville, el cual estaba con los nervios de punta.
-Neville… quiero pedirte disculpas por ser un idiota – comenzó hablar Draco.
-¡Vaya, eso es nuevo! – expresó Blaise sorprendido.
-Blaise, cariño… déjanos escuchar – le recomendó Ron.
-Lamento no haberme dado cuenta del daño que te hacía con mis acciones al aceptar todas esas invitaciones por parte de mi padre… — continuaba Draco.
Neville lo observaba de manera sorprendida conforme el rubio hablaba, el moreno sentía su corazón encogerse de la emoción, entonces su rubio Slytherin no lo cambiaría por ningún otro.
-También siento haber sido un cobarde todo este tiempo y hacerte creer que en realidad no me importaba el asunto de formar una familia o el vivir juntos el resto de nuestros días…
-¿Draco está por hacer lo que creo que va hacer? – preguntó Blaise, entornando los ojos.
-¡Blaise! – esta vez fue Theo el que lo hizo silenciar.
-Así que, lo siento – le dijo mientras lo veía a la cara. Neville le sonrió tímidamente y asintió lentamente – te amo…
-Eso sí es amor, siéntete afortunado Neville, nunca volverás a ver hacer esto nuevamente a Draco – opinó Blaise, el cual al sentir las miradas de los otros tres chicos guardó silencio.
-Neville te amo y me gustaría pasar el resto de mi días contigo, a tu lado y formar una familia… incluso hasta tener más hijos de los que ya tiene Blaise – esto último lo dijo sonriente, a lo lejos se escuchó el quejido del aludido – Neville… ¿te quieres enlazar conmigo?
En cuestión de segundos, todos los que veían al rubio ahora veían a Neville, el cual se sonrojó en demasía al sentirse el centro de atención.
Sorprendentemente, Neville se levantó de su lugar y se dirigió hasta donde un Draco Malfoy aguardaba expectante. Se paró frente a él y con una gran sonrisa le respondió.
-Sí, me encantaría pasar el resto de mis días contigo Draco – El rubio lo veía con adoración, se acercó lentamente a él y con dulce beso, ambos sellaron esa promesa silenciosa.
*****
Draco entró a la habitación seguido de un Neville, ambos hablaban sobre el enlace de sus amigos, sobre su ahijado, en un momento a otro su conversación cambió a los planes de su propio enlace, de su propia familia.
-Te amo – le dijo Draco viendo a los ojos al moreno. Se acercó lentamente hacia con él, tomó sus manos entre las suyas, mientras colocaba su frente en la del otro.
El rubio comenzó a besar a su prometido suavemente, primero su labio inferior, luego el superior, después se fue adentrando a su boca, mientras que sus manos ahora subían acariciando sus brazos, los cuales, Neville, los tenía ya ocupados con acariciar su cuerpo.
Draco lo condujo lentamente hacia la cama, se puso suavemente encima de él, sin cortar el beso, que luego bajó hasta su cuello y al cual no solo besó sino que también medio mordisqueó, sacando leve gemidos de placer por parte de su novio, el cual comenzó con un movimiento de cadera bajo él.
-Nev… - gimió Draco, cuando Neville volvió a mover su cadera hacia arriba rozando su media erección.
El moreno al percatarse que sus caricias y movimientos excitaban al rubio, comenzó a besarlo en el cuello, haciendo que Draco se doblara por el placer producido. En un rápido movimiento Neville se puso encima de él, comenzó a besarlo con mucho más frenesí, explorando así su boca.
¡Por Salazar! A Draco le encantaba cuando Neville controlaba la situación, lo volvía simplemente loco. Lo excitaba, así como también lo hacía cada vez que hacía ese movimiento de caderas, esas manos acariciar sus piernas y esa boca tan salvaje que lo poseía…
Minutos más tarde, ambos chicos solo estaban en bóxers. Mientras se besaban, Draco hacía movimientos con sus caderas, para que ambos miembros se rozaran tras sus ropas interiores, sin embargo Neville murmuró unas palabras para deshacerse de las ultimas prendas, pues ansiaba tener más contacto directo con su rubio.
Ambos chicos gimieron ante el contacto directo de ambos miembros, el rubio enlazó sus piernas a las caderas de Neville para que su intimidad hiciera más presión en la de su prometido. Neville besaba y dejaba un rastro de saliva en el cuello de su novio, el cual ante esto no hacía más que mover más frenéticamente su cadera hacia arriba.
-Vamos Nev – jadeó Draco – entra – le pidió.
Neville no se hizo esperar más, entró lentamente en Draco, el cual al sentirse invadido no hizo más que gemir, al principio por la incomodidad, pero después por el placer.
El rubio comenzó a mover su cadera, para darle a entender a Neville que estaba listo. Mensaje que fue entendido por el otro y comenzó con un vaivén dentro de él. Movimientos que pronto se convirtieron en oleadas de placer para el rubio.
Besos más demandantes acudieron al encuentro, al igual que las caricias y los gemidos por ambos chicos. Sobre todo, cuando Neville  tomó el miembro de su prometido con una de sus manos para darle atención y así llegar al mismo tiempo. Solo bastó un par de movimientos más por parte de ambos, para sentirse casi al clímax.
-¡Juntos! – propuso como pudo Neville.
-¡Juntos! – respondió igualmente, como pudo, Draco.
Malfoy  y Longbottom sudaban, jadeaban, besaban y hacían sus movimientos de cadera arriba-abajo más rápidos, hasta que ambos llegaron al clímax con un jadeo más fuerte, cerrando esa entrega de lujuria con un beso sublime, pues ya no tenían más fuerzas para hacerlo de otro modo.
-Te amo…
Dejó salir Draco después de darle un beso y Neville le respondió con otro, dándole a entender que él también lo amaba, después se recostó en su pecho, donde casi instantáneamente se quedó dormido, pues ese movimiento sutil que hacia el pecho de su prometido, al compas de la respiración lo hizo llevar a la inconsciencia más pronto de lo que quería en realidad…

Una brillante luz lo hizo despertar. Era un amanecer de lo más hermoso, sobre todo si uno se despierta a un lado del ser amado. Eso pensaba Draco, mientras abrazaba cariñosamente a su atolondrado Gryffindor.
-Hola – le susurró cuando Neville abrió los ojos.
-Buenos días – le respondió el moreno dándole un casto beso en los labios. -- ¿Qué haremos hoy? – quiso saber, puesto que aún les sobraba tiempo, antes de irse cada uno a sus respectivos trabajos.
-¿Quieres seguir practicando para aumentar a la familia? – le propuso Draco con una sonrisa picara, Neville se sonrojó en demasía.
-De acuerdo – al final le respondió con una sonrisa – nunca me cansaré de decirlo: te amo – le confesó.
-Y yo nunca me cansaré de escucharlo – le respondió el rubio.
-Lo siento – le pidió el moreno, Draco enarcó una ceja, Neville sacó una pequeña esfera de cristal. El rubio entornó los ojos al reconocerla. Era la recordadora que él le había regalado en los tiempos de Hogwarts – me olvidé de lo que se supone que no debía olvidar y recordar…
-Lo importante es que lo has recordado – le dijo Draco abrazándolo.
-Con un poco de ayuda – le confesó apesadumbrado.
-Entonces me encargaré de que nunca lo olvides – se propuso el rubio, mientras comenzaba a besarlo pausadamente.
-¡Merlín! – Exclamó Neville – me encanta tu recordatorio… — le susurró entre besos.

Ambos eran felices y siempre lo serían. No importarían las pruebas siguientes, ellos sabrían cómo superarlas. Porque, después de todo, solo les bastaría recordar lo mucho que se amaban y sobre todo, de no olvidarse que cada uno siempre estará en el corazón del otro. 

FIN

Aclaraciones:
(1)Espero que recuerden, que Harry se da cuenta que está embarazado después de su Enlace, así que en su despedida de soltero, ni en cuenta de eso jeje.




Gracias por leerme n.n
Hasta la próxima
PISLIB n_n


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Epílogo Dos: El Enlace

Cómo llegar a tu corazón

Epilogo Dos
El Enlace.

Abrió lentamente los ojos a la vez que extendía su brazo izquierdo para poder sentir el calor de su futuro esposo, sin embargo, lo que se encontró solo fue la fotografía de éste. Harry gruñó ante esto, pues había olvidado que a su novio le había tocado guardia la noche anterior por lo tanto no tardaría en llegar.
Lentamente se sentó en la cama y comenzó a observar su habitación detenidamente con una gran sonrisa en su rostro, al pensar que al siguiente día, Theo y él se enlenzarían. El ex Gryffindor no cabía de tanta felicidad, se levantó de la cama perezosamente, pues si quería alcanzar a ver a su esposo despierto algunos minutos, antes de irse al trabajo, tenía que darse prisa.
En cuanto entró a la ducha, una sensación extraña invadió su cuerpo, incluso sintió cómo el piso comenzaba a temblar bajo sus pies y las paredes a moverse de manera inimaginable ¿eso era posible?
-¿Harry? – escuchó la voz de Theo desde la habitación, sin embargo no pudo responder, pues la sensación había subido literalmente por su garganta y momentos después solo pudo ver a  un Theo asustado…
   
Sintió cómo alguien pasaba un trapo húmedo por su frente y luego la voz de su novio llamarlo lejanamente.
-¿Harry? ¿Me escuchas?
-¿Um…? – Abrió los ojos y se encontró con Theo sonriéndole - ¿Qué me pasó?
-Te desmayaste – le comunicó el ex Slytherin – tu jefe te explota demasiado – se quejó el castaño.
-Se llama trabajo – le dijo Harry sentándose en la cama – y hablando de explotar ¿al caso el tuyo no lo hace?
-Yo soy mi jefe y no, no me exploto – le comunicó. Harry entrecerró los ojos – Te haré unos exámenes.
-¿Por qué? – preguntó extrañado.
-Percibí inestabilidad en tu magia – le confesó Nott - ¿te has estado esforzando mucho en tus misiones?
-No, hago lo mismo de siempre y… ¿A dónde vas?
-Analizar tus muestras.
-Acabas de llegar – gruñó  Harry.
-Esto es importante Harry, podría ser grave, no es normal que tu magia esté inestable, comienzo a sospechar que es una enfermedad contagiosa.
-¿Por qué? – preguntó receloso el moreno.
-Porque Ron fue anoche a mi consultorio por lo mismo.
-¿Ron?
-Ajá, no quiere que Blaise se entere por eso fue a buscarme, pero tarde o temprano se enterará, si es grave o no, lo sabré hasta que analice las muestras y las compare, además… — fue interrumpido por un casto beso de parte de Harry.
-Trabajas demasiado – le dijo Harry – mejor descansa, al rato puedes hacer esas muestras.
-Pero…
-Theo – gruñó Harry.
-De acuerdo, dormiré un par de horas y… de acuerdo dormiré lo necesario y después iré a la clínica – se corrigió en cuanto Harry lo había fulminado con la mirada – por cierto le avisé a tu jefe que estabas indispuesto para ir a trabajar y te ha dado el día.
-Te amo – le dijo Harry besándolo, mientras lo conducía a la cama, pero en cuanto ambos estuvieron acostados, Theo se quedó profundamente dormido. Lejos de que Harry se enojara solo le sonrió.
En un momento a otro, Harry no sabía cuál, Theo se había obsesionado un poco con su trabajo, sobre todo cuando  él y Blaise habían inaugurado su propia Clínica, y en cuanto al más mínimo síntoma que mostrara él o cualquiera de sus amigos hacía muestras para analizarlas, aunque Harry sospechaba que todo se debía a aquella época (dos años atrás) cuando la ‘Gripa Muggle’ había infectado a algunos magos y sus síntomas afectaban directamente en la magia, muchos magos habían perecido, incluido su padre, el señor Albert Nott.
-Te amo – Harry le susurró a un Theodore dormido…

Cuando Theo despertó, encontró a un Harry sonriente observándolo.
-Buenas noches, señor Nott, futuro de Potter – el chico sonrió al escuchar el comentario de su novio.
-Buenas noches, futuro señor de Nott – le respondió Theo.
-¿Descansaste?
-Sí… gracias
-Recuerda que no eres ‘superman’ – le advirtió Harry, haciéndole referencia a aquella película muggle que habían visto semanas atrás – debes descansar y no preocuparte demasiado por cualquier cosa.
-Tu inestabilidad de magia no es cualquier cosa – se quejó el castaño.
-Lo sé… pero es verdad, mi jefe me explota – dejó salir el ojiverde – prometo cuidarme más…
-Hablando de eso…
-Ya no tenemos más poción – confesó Harry.
-¡Pero eran cinco frascos! – Exclamó Theo horrorizado – ¡debías de tomar dos y yo otros dos, para que el proceso de fertilización pudiera llevarse a cabo exitosamente!
-Emh… pues me tomé los dos y ¿tu?
-También… ¿Qué le pasó al quinto frasco?
-Creo que tengo una ligera sospecha – dejó salir divertido Harry. Theo enarcó una ceja – Hace dos semanas Ron parecía estar un poco resfriado y le dije que teníamos un poco de poción para eso y él subió a tomar un poco y…
-¡Se la tomó!
-Sí – Harry hacia el esfuerzo de no reírse, sin embargo no pudo, al final terminó riéndose acompañado de Theo.
-Eso explica el por qué se ha estado sintiendo mal, aunque no tiene los mismos síntomas que cuando estuvo embarazado de Tommy y…
-¿Podrías dejar por hoy… no pensar en nada de análisis y pociones y…? – no continuó, simplemente dejó que sus acciones hablaran por él.
Se puso encima de Theo, al cual besaba apasionadamente, sus besos avanzaban conforme descubría la piel al desabrochar el pijama de su pareja. Subió nuevamente a sus labios.
-Te amo – le susurró al oído mientras que Theo lograba sentarse en la cama.
Harry unió sus labios a los Theo pasando sus brazos por el cuello, se unieron en un beso apasionado, el castaño pidió permiso para poder recorrer aquella dulce boca que le proporcionaba su amado ojiverde, y éste se lo concedió.
Theo comenzó con caricias alrededor  de la espalda del ojiverde y sus besos los fue descendiendo hasta llegar al cuello sacando débiles gemidos al ex Gryffindor. Harry  también comenzó a acariciar a su novio por la espalda, a través del camisón del pijama.
Cuestión de minutos ambos estaban semidesnudos, Theo se había puesto sobre Harry, el cual ya estaba completamente acostado en la cama recibiendo sus besos en su cuello, en el hueco del hombro… en su pecho, cada vez más abajo…
Harry sacó su varita y con un ágil movimiento logró desvestirlos a ambos. Theo sonrió quedito mientras seguía besando a su amado ojiverde, nuevamente en el cuello.
-Theo… — Jadeó Harry en el momento en que sintió que Theo había atrapado su erección con la boca – No puedo más… — apenas pudo murmurar, mientras lo incitaba a que entrara en él de una vez. Theo se acomodó entre sus piernas y con cuidado lo penetró.
El ex Slytherin pudo sentir que el miembro de su novio se erguía cada vez más entre sus estómagos, comenzó a embestirlo lentamente. Ambos gemían llenos de placer amortiguándolos con besos un poco sádicos.
Las embestidas también se tornaban un poco más salvajes, haciendo que el ojiverde sintiera miles de sensaciones excitantes cuando el miembro de su novio tocaba aquel punto que lo complacía. Ambos comenzaban a sudar por tanta actividad física. Bastó unos cuantos minutos más para que Theo llegara a su límite al igual que Harry, finalizando con un gran gemido que no se molestaron en reprimir… el castaño salió con cuidado del  ojiverde y éste se acurrucó en su pecho.
-Te amo Theo… — le murmuró, mientras que hacia el habitual hechizo de limpieza sobre ambos.
-Yo también Harry…  — le susurró quedamente al oído – te amo…

*****

El primero en despertarse fue Theo, con la yema de sus dedos  recorrió el costado derecho de su futuro esposo, el cual aun dormía tranquilamente, hasta el momento en que suspiró lentamente. El castaño le besó el hombro.
-Buenos días…
-Buenos días – le respondió Harry volteándose hacia con él - ¿dormimos toda la noche?
-Sí, después de todo, ambos estábamos muy cansados ¿Te sientes bien? – interrogó Theo al ver lo pálido que se veía su prometido.
-Sí... aunque un poco mareado – confesó el ojiverde – deben ser los nervios… en unas cuantas horas más será nuestro Enlace.
-¿Arrepentido? – preguntó preocupado el castaño.
-No – le dijo entre risas sueltas Harry, mientras lo bombardeaba de besos.
Theo se posicionó encima de él, cuando escucharon ruidos de la parte baja de la casa.
-¿Qué hora es? – preguntó de pronto Harry, un poco alarmado.
-¿Las ocho? – aventuró Theo.
-¡Theo! ¡Harry! – una voz femenina se escuchó desde el otro lado de la puerta de su habitación - ¿Han terminado o regreso en un rato más? ¿Cuánto ocupan para…?
-¡Luna! – se quejó Harry sonrojado.
-Espéranos abajo, enseguida bajamos – comunicó Theo divertido.
-No tiene todo tu tiempo Nott – se escuchó la voz de Graham Montague, el esposo de Luna.
-Lo sé – gruñó Theo, mientras comenzaba a vestirse – vamos Harry.
Ambos se dirigieron hacia la sala para encontrarse con todos sus amigos ya presentes. Hermione dirigía a diestra y siniestra a los que les ayudarían para arreglar el jardín de la casa, mientras que Luna era la encargada de recibir las cosas que ocuparían en el evento. Ron veía a las chicas de manera divertida, pues al parecer a Pansy Parkinson no le agradaba la idea de ser mandada por Hermione, pero tampoco participar en las charlas extrañas de Luna.
-¿Ya están listos? – preguntó Draco viéndolos inquisidoramente.
-¿Para… qué? – quiso saber Harry, aquí entre nos, un poco preocupado por la mirada que les enviaba Draco.
-Para la despedida de soltero, claro – dejó salir Blaise – ayer pasamos por ustedes… pero estaban emh… un poco ‘indispuestos’ – dejó salir el moreno divertido. Tanto Theo como Harry se sonrojaron.
-Pero hoy no se escapan – afirmó Draco sonriente – y no se preocupen que ya le prometimos a Granger que no los vamos a emborrachar – dejó salir con un poco de pena – tienen que estar en sus cinco sentidos al decir el ‘sí’… o el ‘no’ – Theo enarcó una ceja y Draco solo sonrió.
-¿Entonces? – presionó Neville, que por primera vez hablaba.
-Las chicas se encargaran de todo – consoló Ron, al ver no muy convencidos a los chicos – y si los tranquiliza un poco, mi madre también llegará.
-De acuerdo – al final asintieron los novios.
-Ron y Neville, se encargaran de Harry – comunicaba Draco a Theo – y Blaise y yo… de ti – antes de que Theo replicara o tan siquiera se despidiera de Harry, se vio arrastrado hacia la Red Flú por Draco.
-¡Me cuidan a Blaise! – solo alcanzó a decir Ron, cuando las llamas verdes consumieron a los chicos Slytherin.
*****
Tres horas más tardes, Theo se encontraba junto con Harry dando las últimas indicaciones, antes de subir a sus respectivos cuartos para comenzar a vestirse.
-¡Todavía están aquí! – exclamó histérica Hermione al ver a los dos chicos despidiendo a Ron y a Blaise.
-No hace falta corrernos Granger – gruñó Blaise – ya nos estamos yendo.
-No me refería a ustedes – dejó salir la castaña, mientras veía a Harry y a Theo.
-Nos vemos al rato – se despidió Ron dirigiéndose a todos y metiendo a Blaise rápidamente a la Red Flú.
-¡Luna! – llamó Hermione.
-Estoy aquí Hermione – habló Luna, saliendo de unas cajas que acababa de acomodar en una esquina - ¿ya es hora de vestir a Theo?
-Es hora – gruñó la chica – vamos Harry – Al juzgar por la expresión de su cara, el aludido preferiría que lo vistiera cualquier otra persona… una que no estuviera tan nerviosa, como su amiga.

-Hermione, el que se va a Enlazar soy yo ¿Por qué estas tan nerviosa? – preguntó mientras comenzaba ponerse su túnica de gala, detrás del biombo.
-Todo tiene que salir bien Harry, es tu boda, no todos los días te enlazas… ¿seguro que tu estas bien? – Le preguntó cuando salió del biombo – en la mañana estabas pálido.
-Estoy bien – le dijo sonriente, solo faltaba que a su amiga se le ocurriera suspender la boda porque uno de los novios estaba indispuesto.
-¡Hola! – la voz de su amigo Ron, le vino como caída del cielo - ¿listo para el Enlace? – le preguntó sonriente.

-Te ves muy bien – opinó Luna, al ver a Theo con su túnica de gala.
-Gracias… — le respondió mientras la veía a través del espejo.
-Hola a todos, ¿Cómo está el novio? – Preguntó Blaise, irrumpiendo en el cuarto - ¿arrepentido? – dijo divertido.
-Hola – le respondió Luna – los dejo solos antes de que discretamente me corran del cuarto – y sin esperar a una explicación, la rubia salió del cuarto.
-Tu amiga sigue igual de rara – dijo divertido el moreno, Theo lo fulminó con la mirada.
-Has llegado temprano.
-Es lo que se espera de los padrinos ¿no?
-Claro – Theo lo observó detenidamente, estaba tentado de decirle lo ocurrido con la poción que se tomó Ron, pero al final no le dijo — ¿hoy se dieron un descanso para no aumentar a la familia? — inquirió divertido. Blaise desvió la mirada sonrojado, comprobando su pregunta – no me extraña – murmuró Theo, sin embargo Blaise estaba tan entretenido viendo el techo, que no lo escuchó.
-¡Chicos, ya es hora! – les llamó Luna.
-Genial, porque ‘muero’ de hambre – dejó salir Blaise.

Cuando Harry bajó al jardín, Theo ya se encontraba esperándolo en una fuente, que se encontraba en medio de de una pista. El castaño le sonrió a su futuro esposo.
El ritual del Enlace fue mucho más fácil que el ritual que se llevó a cabo para aceptar el Pacto Pureblood. Solo bastaba con tomarse de las manos y expulsar un mínimo de magia mientras se decían lo mucho que se amaban. Sus magias se entrelazaban, envolviéndolos y reconociéndose en el otro.
-Te amo – le dijo Theo, finalizando el ritual con un beso. Sellando así el Enlace. La magia que los envolvía, se unió nuevamente en ellos.

Los, ahora, esposos se encontraban sentados en una mesa juntos con sus amigos. Ron a cada rato le preguntaba a Blaise si todo estaba bien con él y el bebe. Neville estaba un poco extraño, mientras que Draco se entretenía con su ahijado Tommy.
-¿Draco, está enojado con Neville? – le murmuró Harry a Theo, discretamente.
-No estoy muy seguro – le confesó Theo – pero están un poco extraños.
-¿Deberíamos hacer algo? – le propuso un poco inseguro.
-Mejor dejemos que ellos lo resuelvan – confesó Theo – algo podría salir mal. Además… algo me dice que Draco ya tiene la solución.
-¿Cómo lo sabes?
-Mira en la pista – le dijo sonriente, mientras señalaba a su amigo rubio, el cual comenzó a llamar la atención del público.

Minutos después, tanto a Theo como Harry, ya no les quedaba dudas sobre el ‘supuesto enojo’ de sus dos amigos, ya que cuando Draco se plantó frente a todos y se apoderó del micrófono y de la atención de todos los invitados, anunció una gran sorpresa para todos, pero en especial para su atolondrado Gryffindor.(*)

*****

Se encontraban en una cabaña, en las afueras del país, habían decidido pasar su Luna de Miel, en un lugar donde el  clima fuera templado, pues Harry aún seguía sintiéndose mal. Ambos dormían aplaciblemente, hasta el momento en que Theo sintió cómo Harry se levantaba y se dirigía al baño.
-¿Estás bien? – le preguntó acuclillándose a un lado de su esposo.
-No… — respondió Harry, aún pegado al retrete.
-Deberíamos regresar – propuso Theo – has estado así desde la semana pasada, no es normal.
-Pero…
-Ya que te sientas mejor, reanudaremos nuestro viaje.
-Bien – gruñó Harry, se levantó ayudado por Theo. Ambos se dirigieron hacia la cama, con la intensión de hacer las maletas, sin embargo, en cuanto Harry llegó a la orilla de la cama se mareó y estuvo a punto de caer, suerte que Theo alcanzó a agarrarlo.
-¡Harry! – Le llamó asustado.
-Estoy bien – musitó el aludido. Theo lo observó detenidamente y en cuanto una de sus manos pasó cerca del estomago de Harry hubo un despliegue de magia.
 -Pero… — solo puedo murmurar Theo a lo que veía frente a él.
-¿Despliegue de magia? – Preguntó Harry mientras sus fuerzas eran recuperadas considerablemente - ¿Theo? – le llamó al ver, que ahora, era su esposo el que lucía pálido.
-¡Vaya! Solo he visto esto en una sola persona y sé qué significa – dijo Theo sonriente, mientras subía a Harry a la cama.
-¿Qué significa? – preguntó preocupado el ojiverde.
-Seremos padres, Harry – le dijo sonriente.
-¿En serio? – Preguntó emocionado el ojiverde.

Ese mismo día regresaron a su casa, Theo analizó las muestras de Harry confirmándole lo que sospechaba.
-¿Y bien? – preguntó ansioso Harry.
-Confirmado, seremos padres – le dijo sonriente Theo, sentándose a un lado de su esposo.
-El pequeño Albert – dejó salir el ojiverde, dándole un casto beso al ex Slytherin.
-¿Albert? – le preguntó Theo a Harry.
-Sí, si es niño se llamará igual que su abuelo – propuso Harry, sabía que a Theo le encantaría que su hijo se llamara igual que su padre.
-Gracias – le dijo devolviéndole el beso - ¿y si es niña?
-Eso te toca pensarlo a ti – soltó entre risas sueltas el ojiverde – por cierto… ¿le diremos a nuestros amigos sobre la poción?
-Nah – dejó salir divertido Theo – dejaremos que se sorprendan solos.
-¿Sorprendidos ellos? Si es lo único que hacen desde que se conocieron – sonreía el ojiverde – apuesto que ahora mismo Blaise y Ron, siguen practicando para aumentar la familia…
-Apuesta… — murmuró Theo distraídamente.
-Y pensar que por una apuesta nos separamos… o mejor dicho, me alejé de ti.
-No pienses en eso – le recomendó el castaño, maldiciéndose por haber hecho sentir mal a su amado ojiverde – además… nuestros ‘diffindos’ nos ayudaron mucho – le recordó.
-Te amo – Harry se abalanzó hacia con él, mientras comenzaba a besarlo.

En sus tiempos de Hogwarts, Harry no hacía más que anteponer sus prejuicios contra el Slytherin. Theodore siempre iba contra la corriente en cuanto a todo lo que se supone que tenía que hacer. En algún punto ambos coincidieron, pasaron por apuestas entre sus mejores amigos, Diffindos, Pactos Pureblood por cumplir y muchas cosas más, pero al final todo logró superarse. Demostrándose una vez más, que si uno quiere, las cosas se logran.
Y sí, ambos… o mejor dicho los tres, serían felices. No importaban los obstáculos, ellos sabrían cómo enfrentarlos.

Aclaraciones:
(*) La sorpresa de Draco, aun tendrán que esperar hasta su propio Epilogo, jeje lo sé la hago de emoción :P


GRACIAS POR LEER *0*
PISLIB n_n

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