jueves, 22 de diciembre de 2011

Capitulo Doce: Solo un día

Obsesión



Capitulo Doce: Solo un día


Lentamente se hacía consciente de los ruidos de a su alrededor, perezosamente abrió sus ojos, pero luego los volvió a cerrar por la luz que había en el lugar, esperó un rato más para volverlos abrir y fue ahí cuando una voz vagamente conocida le saludó.
-Buen día, señor Nott – saludó la medimaga - ¿Cómo se siente? – Theo le contestó con apenas un gruñido, todavía se sentía demasiado cansado – déjeme examinarlo.
La medimaga comenzó a examinar los ojos con una pequeña lamparita, lo cual ocasionó que el chico comenzara a ver puntitos de colores a su alrededor; después prosiguió con la respiración utilizando el estetoscopio, le alzó el camisón del pijama, el slytherin se ruborizó por la acción.
Después de varios minutos, la medimaga se retiró para traerle una poción con la cual recuperaría las fuerzas lo más pronto posible, dejándolo con una visita.
Neville lo veía sonriente, no le había pasado desapercibido el sonrojo de su novio, cuando días atrás ni siquiera se había inmutado en el hecho de besarlo frente a todos los presente del gran comedor, sin duda su Theo ya volvía a ser el mismo de siempre.
-Hola – le saludó el Gryffindor sentándose en una silla, junto a la cama.
-Hola – el castaño le regresó el saludo con una sonrisa perezosa.
-¿Cómo te sientes?
-Con sueño – murmuró somnoliento.
-Dos días no te han sido suficientes ¿cierto? – dijo tranquilamente, Theo se espantó.
-¡DOS DIAS! – gritó alarmado. Hizo el intento de levantarse pero Neville se lo impidió a tiempo.
-Si no quieres pasar más tiempo, es mejor que no te levantes – recomendó y el castaño obedeció.
-Nev, siento mucho haberte gritado ese día… – se disculpó el Slytherin, volviendo a luchar contra no dormirse – yo…
El castaño no continuó con su disculpa, Neville se había adelantado dándole un beso en los labios.
-Ya está todo olvidado, Theo – dijo con una dulce sonrisa.
-Te amo… - le susurró antes de quedar dormido nuevamente.

[…]

[Blaise Zabini]

Es la segunda vez que me encuentro de rodillas en el retrete vomitando, ¡maldición!
-Quizás te hizo daño el desayuno – dejó salir mi lindo Bilius, pone su mano derecha en mi espalda.
No le respondo, con solo de recordar el verdadero desayuno mi estómago se revuelve, estúpido Francis y sus malditas felaciones, desde hace tres días me tiene haciéndole eso y desde entonces he estado aquí vomitando, aunque dudo mucho que me desprenda de su asquerosa esencia.
Me levanto lentamente y mi lindo Bilius me ayuda.
-¿Ya estas mejor? – su tono de voz delata la preocupación hacia mí.
-Sí… - le respondo mientras me levanto y me dirijo al lavabo a lavarme la boca.
Me ayuda a acostarme en la cama y se lo agradezco enormemente, me siento tan débil, mareado…
-Blaise, sabes que cuentas conmigo ¿verdad? Y sea lo que sea, me lo puedes contar ¿cierto?
Nuevamente mi lindo Bilius me dice lo mismo, sé que está esperando que le cuente lo que me ocurre, pero no podría decirle eso, no quiero meterlo en problemas, a él no.
Fue suficiente susto el hecho de haber encontrado a Theo inconsciente en las habitaciones de aquel pervertido y me alegra de haber llegado a tiempo.
-Lo sé – le respondo a mi novio y lo abrazo fuertemente – Te amo Bilius. No lo olvides…

[…]

Harry iba por los pasillos caminando mientras abrazaba por la espalda a su novio.
-Entonces ¿Hoy no hay rondas de prefectos?
-Sí las hay, que tú no quieras hacerlas, es otra cosa – le aclaró el rubio.
-Entonces no hay ¿sabes por qué? – preguntó mientras le besaba el cuello.
-Nop – respondió el Slytherin.
-Porque hoy, te voy a robar para hacerte el amor…
-¡Merlín, Harry! – respondió Draco, sonrojado.
-¿Qué te parece mi gran idea?
-Genial, pero alguien nos tiene que cubrir en las rondas.
-Dalo por hecho, seguro que Ron y Blaise lo harán con gusto.
En esos momentos llegaron a su destino, empujaron la puerta de la enfermería y al entrar se encontraron a Neville y a Theo, éste último ya más despierto.
-¡Hola, Theo! – Saludó Draco acercándose a su amigo - ¿Cómo te sientes?
-Bien, gracias y ust…
-¡THEO! – Escucharon de repente un grito en la puerta, era Blaise quien corrió hasta donde estaba su amigo, al cual abrazó fuertemente - ¿Cómo estás? – Preguntó después del abrazo - ¿te sientes mejor?
-Estoy bien Blaise, en serio – dijo sonriente y solo entonces Blaise suspiró aliviado.
-Qué bien – dejó salir – ¿Cuándo te dan de alta?
-En unas cuantas horas.
-Aunque aun así debe descansar en su habitación – dejó salir Neville no queriendo la cosa.

[…]

[Blaise Zabini]

Me alegra que Theo ya esté mejor, sobre todo que a partir de esta noche ya pueda dormir en nuestra habitación, estos tres días había estado intranquilo, tenía miedo que el maldito de Morseferth se fuera a la enfermería y terminara con lo que había comenzado en él, por eso estos tres días me esmeré en cumplir todas sus malditas demandas sin rechistar.
-¡Ey! Otra vez estas en las nubes…
-¿Qué?
-Blaise, sé que algo te pasa, pero no te puedo ayudar si no me dices qué es lo que ocurre, seré mago, pero no soy adivino.
-No ocurre nada Bilius.
Bien, esa respuesta no le convenció ¡demonios! Me siento terrible por mentirle, pero para mí mala suerte, es lo que tengo que hacer.
-Es sobre mi madre – digo al fin.
-¿Qué ocurre con ella?
-La están investigando, creen que ella es la culpable de la muerte de sus ex esposos – en realidad no es una mentira, es la mitad de una verdad, así que, prácticamente no le estoy mintiendo ¿cierto? Agrr ¿a quién engaño? ¡Le estoy mintiendo! ¡Ya que ni siquiera es la cuarta parte de lo que ocurre en realidad!
-Pero, ella no haría eso.
-¡Claro que no! La gente tiene conceptos erróneos de nosotros, así que su palabra no vale mucho – le digo recordando las palabras del idiota de Francis.
-Todo va a salir bien, tu mamá es inocente, así que no pueden condenarla ni nada por el estilo.
-Lo sé.
Mis labios son atrapados por los labios de mi pelirrojo, adoro su sabor, ¡me encanta! Siento su lengua recorrer mi interior, mientras sus manos acarician mi cuerpo, yo también comienzo a recorrer con las mías el suyo, cierro los ojos para concentrarme más en las sensaciones que me producen sus tiernas caricias.
-Te amo Bilius… - le digo quedamente.
-Blaise, eres increíblemente delicioso…
¡Por Salazar!
Un terrible miedo se apodera de mí y por reflejo empujo con todas mis fuerzas el cuerpo que tengo encima de mí.
-Auch – escucho la voz de mi Bilius quejarse en el suelo.
-Bi-Bilius, yo, lo siento ¡Perdóname!
Me enredo con mis palabras y como puedo me levanto de la cama y lo ayudo a incorporarse.
-Lo siento yo…
-Estoy bien, ¿Por qué hiciste eso? – pregunta confuso y yo no sé cómo contestarle.
-No, no lo sé.
-Si no querías que yo fuera el que…
-¡NO! No es eso, en serio. Lo siento.
Lo abrazo.
¡Por Salazar! Esas palabras, por un momento creí que estaba con el idiota ese.
-Perdóname.
Susurro en su oído y lo compenso con un beso, pero ya no es lo mismo, la imagen de ese tipo viene a mi mente una y otra vez, luego recuerdo sus estúpidas felaciones ¡y yo besando a mi novio!
¡Maldición!
Me separo como puedo y voy directo al baño, donde nuevamente, comienzo a vomitar.
¡Estúpido Francis!
Esto fue lo último que soporté de él, mañana que ni se haga ilusiones. NO IRÉ CON ÉL.
Theo hoy duerme en la habitación, así que no podrá hacerle nada. Me preocupa mi madre, pero ya buscaré la forma de ayudarla, Draco estará a salvo de su padre mientras esté en Hogwarts. A mi lindo Bilius yo lo cuidaré, no me separaré de él, nunca.
Esta  vez pienso olvidarme de todo, solo por un día, me olvidaré de Francis Morseferth.

[…]

Tal como se lo propuso Blaise, esa noche se quedó en la sala de los menesteres con Ron, al día siguiente lo acompañó a su Sala Común donde ambos se arreglaron para irse juntos a desayunar, tuvo suerte de no encontrase con Morseferth en todo ese transcurso de tiempo.
Ambos se dirigieron al Gran Comedor, directamente a la mesa de los leones, donde ya se encontraban sus otros amigos, al moreno le alegró ver entre ellos a Theo más recuperado y a salvo.
Después del desayuno, ambos chicos se fueron a los jardines traseros del castillo. Blaise se sentó al pie de un árbol y su novio pelirrojo descansaba en su pecho recargado, todo estaba tan tranquilo hasta que escucharon a alguien carraspear atrás de ellos.
-Hola  jóvenes – sí, Blaise conocía esa voz y ese tono.
-Hola profesor – saludaron ambos chicos.
-Blaise ¿me podrías acompañar? Hay algo de lo que quiero que hablemos.
Por supuesto, Blaise sabía de lo que quería hablar su profesor, pero esta vez no iría. No le daría el gusto.
-Lo siento profesor, pero es mi tiempo libre, además ya nos íbamos a ir a la clase, así que quizás en otro momento – respondió despreocupado, ante la mirada sorprendida de Ron y una muy, pero muy, incrédula de su profesor ¿acaso el chico le dijo que ‘NO’?
-Es importante – recalcó el mayor.
-También mis clases profesor – Blaise se levantó y tomó de la mano a su novio – así que, con su permiso, nos vamos.
Francis le dirigió una mirada que a cualquiera le daría miedo. Esa acción traería consecuencias. Se vengaría en la noche, porque para su mala suerte tenía que ir a San Mungo, si quería seguir siendo el jefe de la casa Slytherin y profesor de Pociones, tenía que ir a darle aquella poción a Horace Slughorn para que no despertara pronto.

[…]

[Blaise Zabini]

Aun no puedo parar de reír, si la cara que puso Francis cuando me negué a ir en la mañana con él era todo un poema, la que hizo hace cinco minutos, cuando me negué a ir nuevamente con él, ¡En verdad no tiene comparación!
¿El muy idiota creía que iría? Pues está muy equivocado, ya no cederé ante su chantaje ¡por supuesto que no!
-¿Qué te da tanta risa? – Preguntó curioso mi novio.
-Nada, aunque debo buscar un buen abogado.
-¿Para qué?
-Algo me dice que mi madre estará en problemas.
-Blaise…
-Ya me preocuparé de eso mañana porque hoy pienso disfrutar de ti – Le sonrío.
-Deja ponerle un hechizo a la puerta, no vaya ser que Harry quiera entrar y nos encuentre.
-Já, sería divertido ¿no crees? Aún recuerdo la cara que puso cuando descubrió a Theo y a Neville…
-Fue un shock para él. ¡Fermaportus!
-¡Muffliato!
Entre risas comienzo a besarlo suavemente, me coloco arriba de él, mientras me devoro su suculenta boca, él me acaricia la espalda con sus suaves manos, mis besos los desciendo a su cuello a la vez que mis ágiles manos se deshacen del nudo de su corbata escarlata, mis labios recorren ahora sus mejillas y mi novio comienza a desabrochar mi camisa.
Comienzo un movimiento con mi cadera para que nuestros miembros se estimulen simultáneamente a través de las ropas, y  no solo consigo eso, también consigo que mi Bilius me ronronee cosas al oído que no hacen más que excitarme más.
Tantas sensaciones que ya había extrañado me invaden, tan concentrado estaba que ni cuenta me había dado que ambos ya estábamos semidesnudos.
-Extrañaba esto… – Bilius me susurra al oído.
Debo confesar que yo también.
Sus besos son tan sensuales, tan llenos de amor, sus labios invaden nuevamente mi boca y con ágil movimiento él se pone arriba de mí, me encanta cuando hace eso. No importa estar abajo, siempre y cuando sea con él. Me viene a la mente una cabellera rubia e inmediatamente ignoro eso.
Me enfrasco en mi lindo Bilius, que ahora hace un camino de besos por mi pecho.
-Bilius…
¡Por Salazar! Su lengua es exquisita cuando hace esos movimientos en mis pezones, envuelto en mis mil sensaciones, le doy masajes con mis manos en su cabellera pelirroja, adora que haga eso, así que lo complazco, siento como su lengua baja hasta mi abdomen y luego más abajo, más abajo ¿piensa…?
“… alguna vez has hecho una felación?”
Grrr ¿Por qué esa maldita voz?
Sacudo la cabeza e ignoro nuevamente eso, concentrándome en mi lindo Bilius, que cada vez desciende y antes de que llegue a mi hombría lo detengo y sutilmente lo atraigo hasta mi boca, comienzo a besarlo.
-¿Tú o yo? – me pregunta tímidamente, supongo que es por lo que le hice ayer.
-Como gustes Bilius, sabes que me encanta ser tuyo.
-Sí, pero hoy no. Hoy yo quiero que tú me hagas tuyo.
-Bien – le digo posicionándome nuevamente arriba de él.
Esta noche estamos algo demandantes, con un movimiento de varita nos deshacemos de las últimas prendas. Y la verdad no me quejo, hace mucho que no estábamos juntos íntimamente.
Me coloco entre las piernas de mi novio, aun besándolo en la boca, luego desciendo a su cuello, mientras lo penetro, sacándole débiles gemidos… me asusto un poco creyendo que lo he lastimado, así que no me muevo, pero luego él me da la señal de que todo está bien, moviendo él sus caderas.
Así que, comienzo a moverme suavemente dentro de él, mi Bilius busca mi boca, así que dejo su cuello y subo hasta su boca, con unas de mis manos busco su miembro y comienzo a masajearlo, haciendo que mi novio se excite más.
-Bilius…
-¡Más rápido! – pide.
Se siente tan bien, comienzo a embestirlo más rápido, pero solo instantes después siento cómo se corre en mi mano, seguido de mí dentro de él.
-Te amo Bilius. No lo olvides… – digo besándolo y apartando un mechón de su calurosa frente.
-Y yo a ti… - responde pasando sus manos por mi cuello.
Salgo de él con cuidado y me dejo caer a un lado, abrazándolo. Mi Bilius nos hace un hechizo de limpieza y yo con otro nos arropo con las sabanas.
Estoy algo cansado y lucho para no dormirme, pero es inútil, lo hago. Aunque creo que antes dejarme llevar mi novio murmuró algo. Pero no estoy seguro.

[…]

Blaise se abrazó del Gryffindor, dejando su cabeza en el pecho de su novio, luchando contra no dormirse, pero aun así lo hace.
-¿Qué es lo que te ocurre, Blaise? – murmuró Ron, mientras lo protegía en el abrazo.
El león sabía que algo ocurría con su novio y por una extraña razón sospechaba que el tema de su mamá no era realmente lo que le preocupaba a su Blaise, sino algo más ¿pero qué? ¿Qué era lo que le angustiaba a su novio? ¿Por qué repetía esa frase de ‘te amo, no lo olvides’? ¿Qué se supone que significaba? Lo que más le aterraba era que, sin duda, Francis Morseferth tenía algo que ver, porque de no serlo ¿Por qué demonios lo buscaba con frecuencia?



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