Obsesión
Capitulo Doce: Solo
un día
Lentamente se hacía consciente de los
ruidos de a su alrededor, perezosamente abrió sus ojos, pero luego los volvió a
cerrar por la luz que había en el lugar, esperó un rato más para volverlos
abrir y fue ahí cuando una voz vagamente conocida le saludó.
-Buen día, señor Nott – saludó la
medimaga - ¿Cómo se siente? – Theo le contestó con apenas un gruñido, todavía
se sentía demasiado cansado – déjeme examinarlo.
La medimaga comenzó a examinar los ojos
con una pequeña lamparita, lo cual ocasionó que el chico comenzara a ver
puntitos de colores a su alrededor; después prosiguió con la respiración utilizando
el estetoscopio, le alzó el camisón del pijama, el slytherin se ruborizó por la
acción.
Después de varios minutos, la medimaga
se retiró para traerle una poción con la cual recuperaría las fuerzas lo más
pronto posible, dejándolo con una visita.
Neville lo veía sonriente, no le había
pasado desapercibido el sonrojo de su novio, cuando días atrás ni siquiera se
había inmutado en el hecho de besarlo frente a todos los presente del gran
comedor, sin duda su Theo ya volvía a ser el mismo de siempre.
-Hola – le saludó el Gryffindor
sentándose en una silla, junto a la cama.
-Hola – el castaño le regresó el saludo
con una sonrisa perezosa.
-¿Cómo te sientes?
-Con sueño – murmuró somnoliento.
-Dos días no te han sido suficientes
¿cierto? – dijo tranquilamente, Theo se espantó.
-¡DOS DIAS! – gritó alarmado. Hizo el
intento de levantarse pero Neville se lo impidió a tiempo.
-Si no quieres pasar más tiempo, es
mejor que no te levantes – recomendó y el castaño obedeció.
-Nev, siento mucho haberte gritado ese
día… – se disculpó el Slytherin, volviendo a luchar contra no dormirse – yo…
El castaño no continuó con su disculpa,
Neville se había adelantado dándole un beso en los labios.
-Ya está todo olvidado, Theo – dijo con
una dulce sonrisa.
-Te amo… - le susurró antes de quedar
dormido nuevamente.
[…]
[Blaise Zabini]
Es la segunda vez que me encuentro de rodillas
en el retrete vomitando, ¡maldición!
-Quizás te hizo daño el desayuno – dejó
salir mi lindo Bilius, pone su mano derecha en mi espalda.
No le respondo, con solo de recordar el
verdadero desayuno mi estómago se
revuelve, estúpido Francis y sus malditas felaciones, desde hace tres días me
tiene haciéndole eso y desde entonces he estado aquí vomitando, aunque dudo
mucho que me desprenda de su asquerosa esencia.
Me levanto lentamente y mi lindo Bilius
me ayuda.
-¿Ya estas mejor? – su tono de voz delata
la preocupación hacia mí.
-Sí… - le respondo mientras me levanto
y me dirijo al lavabo a lavarme la boca.
Me ayuda a acostarme en la cama y se lo
agradezco enormemente, me siento tan débil, mareado…
-Blaise, sabes que cuentas conmigo ¿verdad?
Y sea lo que sea, me lo puedes contar ¿cierto?
Nuevamente mi lindo Bilius me dice lo
mismo, sé que está esperando que le cuente lo que me ocurre, pero no podría
decirle eso, no quiero meterlo en problemas, a él no.
Fue suficiente susto el hecho de haber
encontrado a Theo inconsciente en las habitaciones de aquel pervertido y me
alegra de haber llegado a tiempo.
-Lo sé – le respondo a mi novio y lo
abrazo fuertemente – Te amo Bilius. No lo olvides…
[…]
Harry iba por los pasillos caminando
mientras abrazaba por la espalda a su novio.
-Entonces ¿Hoy no hay rondas de
prefectos?
-Sí las hay, que tú no quieras hacerlas,
es otra cosa – le aclaró el rubio.
-Entonces no hay ¿sabes por qué? – preguntó
mientras le besaba el cuello.
-Nop – respondió el Slytherin.
-Porque hoy, te voy a robar para
hacerte el amor…
-¡Merlín, Harry! – respondió Draco,
sonrojado.
-¿Qué te parece mi gran idea?
-Genial, pero alguien nos tiene que
cubrir en las rondas.
-Dalo por hecho, seguro que Ron y
Blaise lo harán con gusto.
En esos momentos llegaron a su destino,
empujaron la puerta de la enfermería y al entrar se encontraron a Neville y a Theo,
éste último ya más despierto.
-¡Hola, Theo! – Saludó Draco
acercándose a su amigo - ¿Cómo te sientes?
-Bien, gracias y ust…
-¡THEO! – Escucharon de repente un
grito en la puerta, era Blaise quien corrió hasta donde estaba su amigo, al
cual abrazó fuertemente - ¿Cómo estás? – Preguntó después del abrazo - ¿te
sientes mejor?
-Estoy bien Blaise, en serio – dijo
sonriente y solo entonces Blaise suspiró aliviado.
-Qué bien – dejó salir – ¿Cuándo te dan
de alta?
-En unas cuantas horas.
-Aunque aun así debe descansar en su
habitación – dejó salir Neville no queriendo la cosa.
[…]
[Blaise Zabini]
Me alegra que Theo ya esté mejor, sobre
todo que a partir de esta noche ya pueda dormir en nuestra habitación, estos
tres días había estado intranquilo, tenía miedo que el maldito de Morseferth se
fuera a la enfermería y terminara con lo que había comenzado en él, por eso
estos tres días me esmeré en cumplir todas sus malditas demandas sin rechistar.
-¡Ey! Otra vez estas en las nubes…
-¿Qué?
-Blaise, sé que algo te pasa, pero no
te puedo ayudar si no me dices qué es lo que ocurre, seré mago, pero no soy
adivino.
-No ocurre nada Bilius.
Bien, esa respuesta no le convenció
¡demonios! Me siento terrible por mentirle, pero para mí mala suerte, es lo que
tengo que hacer.
-Es sobre mi madre – digo al fin.
-¿Qué ocurre con ella?
-La están investigando, creen que ella
es la culpable de la muerte de sus ex esposos – en realidad no es una mentira,
es la mitad de una verdad, así que, prácticamente no le estoy mintiendo
¿cierto? Agrr ¿a quién engaño? ¡Le estoy mintiendo! ¡Ya que ni siquiera es la
cuarta parte de lo que ocurre en realidad!
-Pero, ella no haría eso.
-¡Claro que no! La gente tiene
conceptos erróneos de nosotros, así que su palabra no vale mucho – le digo
recordando las palabras del idiota de Francis.
-Todo va a salir bien, tu mamá es
inocente, así que no pueden condenarla ni nada por el estilo.
-Lo sé.
Mis labios son atrapados por los labios
de mi pelirrojo, adoro su sabor, ¡me encanta! Siento su lengua recorrer mi
interior, mientras sus manos acarician mi cuerpo, yo también comienzo a
recorrer con las mías el suyo, cierro los ojos para concentrarme más en las
sensaciones que me producen sus tiernas caricias.
-Te amo Bilius… - le digo quedamente.
-Blaise, eres increíblemente delicioso…
¡Por Salazar!
Un terrible miedo se apodera de mí y
por reflejo empujo con todas mis fuerzas el cuerpo que tengo encima de mí.
-Auch – escucho la voz de mi Bilius
quejarse en el suelo.
-Bi-Bilius, yo, lo siento ¡Perdóname!
Me enredo con mis palabras y como puedo
me levanto de la cama y lo ayudo a incorporarse.
-Lo siento yo…
-Estoy bien, ¿Por qué hiciste eso? –
pregunta confuso y yo no sé cómo contestarle.
-No, no lo sé.
-Si no querías que yo fuera el que…
-¡NO! No es eso, en serio. Lo siento.
Lo abrazo.
¡Por Salazar! Esas palabras, por un
momento creí que estaba con el idiota ese.
-Perdóname.
Susurro en su oído y lo compenso con un
beso, pero ya no es lo mismo, la imagen de ese tipo viene a mi mente una y otra
vez, luego recuerdo sus estúpidas felaciones ¡y yo besando a mi novio!
¡Maldición!
Me separo como puedo y voy directo al
baño, donde nuevamente, comienzo a vomitar.
¡Estúpido Francis!
Esto fue lo último que soporté de él, mañana
que ni se haga ilusiones. NO IRÉ CON ÉL.
Theo hoy duerme en la habitación, así
que no podrá hacerle nada. Me preocupa mi madre, pero ya buscaré la forma de
ayudarla, Draco estará a salvo de su padre mientras esté en Hogwarts. A mi
lindo Bilius yo lo cuidaré, no me separaré de él, nunca.
Esta
vez pienso olvidarme de todo, solo por un día, me olvidaré de Francis
Morseferth.
[…]
Tal como se lo propuso Blaise, esa
noche se quedó en la sala de los menesteres con Ron, al día siguiente lo
acompañó a su Sala Común donde ambos se arreglaron para irse juntos a
desayunar, tuvo suerte de no encontrase con Morseferth en todo ese transcurso
de tiempo.
Ambos se dirigieron al Gran Comedor, directamente
a la mesa de los leones, donde ya se encontraban sus otros amigos, al moreno le
alegró ver entre ellos a Theo más recuperado y a salvo.
Después del desayuno, ambos chicos se
fueron a los jardines traseros del castillo. Blaise se sentó al pie de un árbol
y su novio pelirrojo descansaba en su pecho recargado, todo estaba tan
tranquilo hasta que escucharon a alguien carraspear atrás de ellos.
-Hola jóvenes
– sí, Blaise conocía esa voz y ese tono.
-Hola profesor – saludaron ambos
chicos.
-Blaise ¿me podrías acompañar? Hay algo
de lo que quiero que hablemos.
Por supuesto, Blaise sabía de lo que
quería hablar su profesor, pero esta
vez no iría. No le daría el gusto.
-Lo siento profesor, pero es mi tiempo
libre, además ya nos íbamos a ir a la clase, así que quizás en otro momento – respondió
despreocupado, ante la mirada sorprendida de Ron y una muy, pero muy, incrédula de su profesor ¿acaso el
chico le dijo que ‘NO’?
-Es importante
– recalcó el mayor.
-También mis clases profesor – Blaise se
levantó y tomó de la mano a su novio – así que, con su permiso, nos vamos.
Francis le dirigió una mirada que a
cualquiera le daría miedo. Esa acción traería consecuencias. Se vengaría en la
noche, porque para su mala suerte tenía que ir a San Mungo, si quería seguir
siendo el jefe de la casa Slytherin y profesor de Pociones, tenía que ir a
darle aquella poción a Horace Slughorn para que no despertara pronto.
[…]
[Blaise Zabini]
Aun no puedo parar de reír, si la cara
que puso Francis cuando me negué a ir en la mañana con él era todo un poema, la
que hizo hace cinco minutos, cuando me negué a ir nuevamente con él, ¡En verdad
no tiene comparación!
¿El muy idiota creía que iría? Pues
está muy equivocado, ya no cederé ante su chantaje ¡por supuesto que no!
-¿Qué te da tanta risa? – Preguntó
curioso mi novio.
-Nada, aunque debo buscar un buen
abogado.
-¿Para qué?
-Algo me dice que mi madre estará en
problemas.
-Blaise…
-Ya me preocuparé de eso mañana porque
hoy pienso disfrutar de ti – Le sonrío.
-Deja ponerle un hechizo a la puerta,
no vaya ser que Harry quiera entrar y nos encuentre.
-Já, sería divertido ¿no crees? Aún
recuerdo la cara que puso cuando descubrió a Theo y a Neville…
-Fue un shock para él. ¡Fermaportus!
-¡Muffliato!
Entre risas comienzo a besarlo
suavemente, me coloco arriba de él, mientras me devoro su suculenta boca, él me
acaricia la espalda con sus suaves manos, mis besos los desciendo a su cuello a
la vez que mis ágiles manos se deshacen del nudo de su corbata escarlata, mis
labios recorren ahora sus mejillas y mi novio comienza a desabrochar mi camisa.
Comienzo un movimiento con mi cadera
para que nuestros miembros se estimulen simultáneamente a través de las ropas, y no solo consigo eso, también consigo que mi
Bilius me ronronee cosas al oído que no hacen más que excitarme más.
Tantas sensaciones que ya había
extrañado me invaden, tan concentrado estaba que ni cuenta me había dado que ambos
ya estábamos semidesnudos.
-Extrañaba esto… – Bilius me susurra al
oído.
Debo confesar que yo también.
Sus besos son tan sensuales, tan llenos
de amor, sus labios invaden nuevamente mi boca y con ágil movimiento él se pone
arriba de mí, me encanta cuando hace eso. No importa estar abajo, siempre y
cuando sea con él. Me viene a la mente una cabellera rubia e inmediatamente
ignoro eso.
Me enfrasco en mi lindo Bilius, que
ahora hace un camino de besos por mi pecho.
-Bilius…
¡Por Salazar! Su lengua es exquisita
cuando hace esos movimientos en mis pezones, envuelto en mis mil sensaciones,
le doy masajes con mis manos en su cabellera pelirroja, adora que haga eso, así
que lo complazco, siento como su lengua baja hasta mi abdomen y luego más
abajo, más abajo ¿piensa…?
“… alguna vez has hecho una felación?”
Grrr ¿Por qué esa maldita voz?
Sacudo la cabeza e ignoro nuevamente
eso, concentrándome en mi lindo Bilius, que cada vez desciende y antes de que
llegue a mi hombría lo detengo y sutilmente lo atraigo hasta mi boca, comienzo
a besarlo.
-¿Tú o yo? – me pregunta tímidamente,
supongo que es por lo que le hice ayer.
-Como gustes Bilius, sabes que me
encanta ser tuyo.
-Sí, pero hoy no. Hoy yo quiero que tú
me hagas tuyo.
-Bien – le digo posicionándome nuevamente
arriba de él.
Esta noche estamos algo demandantes,
con un movimiento de varita nos deshacemos de las últimas prendas. Y la verdad
no me quejo, hace mucho que no estábamos juntos íntimamente.
Me coloco entre las piernas de mi novio,
aun besándolo en la boca, luego desciendo a su cuello, mientras lo penetro,
sacándole débiles gemidos… me asusto un poco creyendo que lo he lastimado, así
que no me muevo, pero luego él me da la señal de que todo está bien, moviendo
él sus caderas.
Así que, comienzo a moverme suavemente
dentro de él, mi Bilius busca mi boca, así que dejo su cuello y subo hasta su
boca, con unas de mis manos busco su miembro y comienzo a masajearlo, haciendo
que mi novio se excite más.
-Bilius…
-¡Más rápido! – pide.
Se siente tan bien, comienzo a
embestirlo más rápido, pero solo instantes después siento cómo se corre en mi
mano, seguido de mí dentro de él.
-Te amo Bilius. No lo olvides… – digo
besándolo y apartando un mechón de su calurosa frente.
-Y yo a ti… - responde pasando sus manos
por mi cuello.
Salgo de él con cuidado y me dejo caer
a un lado, abrazándolo. Mi Bilius nos hace un hechizo de limpieza y yo con otro
nos arropo con las sabanas.
Estoy algo cansado y lucho para no
dormirme, pero es inútil, lo hago. Aunque creo que antes dejarme llevar mi
novio murmuró algo. Pero no estoy seguro.
[…]
Blaise se abrazó del Gryffindor,
dejando su cabeza en el pecho de su novio, luchando contra no dormirse, pero aun
así lo hace.
-¿Qué es lo que te ocurre, Blaise? –
murmuró Ron, mientras lo protegía en el abrazo.
El león sabía que algo ocurría con su
novio y por una extraña razón sospechaba que el tema de su mamá no era
realmente lo que le preocupaba a su Blaise, sino algo más ¿pero qué? ¿Qué era
lo que le angustiaba a su novio? ¿Por qué repetía esa frase de ‘te amo, no lo olvides’? ¿Qué se supone
que significaba? Lo que más le aterraba era que, sin duda, Francis Morseferth
tenía algo que ver, porque de no serlo ¿Por qué demonios lo buscaba con
frecuencia?
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