sábado, 17 de diciembre de 2011

Capitulo Doce: Una acción… y muchas consecuencias




Cómo llegar a tu corazón.




Capitulo Doce: Una acción… y muchas consecuencias.


Theo iba entrando en el Gran Comedor,  recriminándose lo que había hecho, sin duda causó lo que no quería causar: alejar a Harry de él. Sí, todavía se acordaba lo que acababa de ocurrir minutos antes…

Se besaban lentamente, Theo pedía permiso hacia el león y éste solo abrió la boca (porque intuyó que eso era lo que quería el Slytherin) y se vio envuelto en una serie de sensaciones cuando sintió cómo la lengua del Slytherin lo envolvía, eso era realmente placentero y él también quería que el castaño sintiera lo mismo así que hacía o trataba, al menos de hacer los mismos movimientos, pero el Gryffindor aún no estaba acostumbrado a tanta acción y sintió que el aire le faltaba en los pulmones, pero no quería separarse de él, al menos aún no, pero fue imposible, prefirió a separarse a tener que toserle en la boca, así que se separó algo jadeante.
No quería abrir los ojos. No aguantaría la mirada de rechazo de aquellos ojos, pero tenía que mirar, tenía  que hacerlo para llevar a cabo su plan de escape.
-Lo siento…- dijo el ojiverde, se levantó y salió corriendo o bueno arrastrándose porque se resbaló al querer correr, sin siquiera esperar a lo que el Slytherin le fuera a decir.
-¡Maldición! – se recriminó Theo una vez Harry fuera del lugar - ¡qué bien Theodore lo alejaste!

El Slytherin se dejó caer en su mismo lugar del comedor, aun era temprano para el desayuno, faltarían si al caso unos quince minutos, pero no tenia  ánimos de ir a su sala común, además de aquí  a que fuera, se harían los diez minutos, así que optó por esperar a que llegaran sus amigos, los cuales seguramente le reclamarían el por qué no les contestó sus cartas o…
-¿Qué haces aquí Nott? – le  dijo una voz frente a él.
-Que yo sepa este es el comedor y aquí se desayuna Montague – le  dijo fulminándolo con la mirada.
-Me refiero a que por qué no te vas de aquí, ya no eres bien venido traidor… - Theo alzó las dos cejas de sorpresa ante el comentario – así  que porque no te largas con tus amigos y tu noviecita de Ravenclaw.
-Y quién se supone que me está corriendo ¿tú?
Montague que tenía en sus manos un vaso con cerveza de mantequilla, le derramó el contenido en la cara, el castaño se levantó furioso pero  a cada lado de su cara le apuntaron dos varitas.
-Así es, ¿Cómo ves Nott? Te estoy corriendo de nuestra mesa.
Normalmente Theo es un chico tranquilo, pero cuando alguien lo hace enojar… cuidado. Pasaron segundos rápidos, en los cuales sucedieron muchas cosas, apartó a las dos personas que estaban a su lado ¿cómo lo hizo? Misterio y eso contando de que se trataban de Crabbe y Goyle, y a Montague ya lo tenía contra la pared apuntando con su varita en el cuello.
-Yo no estaría tan seguro Montague – le decía el castaño - ¿me llamas traidor? Cuando tú vienes a atacarme con dos personas más a mis espaldas. Eso no es propio de un Slytherin.
-¿Tú qué sabes? Si ya eres más un Ravenclaw que una serpiente o al caso ¿quieres que te lo vuelva a recordar? – le dijo mientras miraba en el antebrazo derecho del castaño.
Algunos alumnos estaban llegando al comedor, pero cuando vieron la escena en la esquina con las serpientes, se retiraron inmediatamente, total aún faltaban diez minutos más para el desayuno.
-Vamos Nott baja esa varita, no te conviene – le dijo mientras que nuevamente Crabbe y Goyle estaban apuntándole a cada lado de la cara, con sus varitas – o bajas tu varita y te largas de una vez con las águilas (símbolo de la casa de Ravenclaw) o pasarás una temporada en la enfermería. 
-Yo que tú no me andaría tomando atributos que no me corresponden,  Montague – le dio una voz que Theo supo identificar como la de Blaise.
-Así que, la cosa esta así – dijo otra voz que sin duda le pertenecía a Draco – o te largas y dejas de estarte comportando como el príncipe de Slytherin que no eres o bueno el que irá a pasar una temporada en la enfermería serás tú – Montague gruñó ante la advertencia y con una mirada le dijo a sus compañeros que se fueran.
Los dos Slytherin obedecieron y se fueron de ahí, pero Theo aun seguía apuntándolo con su varita. Lo odiaba. Sí, sobre todo por lo que le hizo tres años atrás, no podía  ocultar su rencor, pero…
-Theo – le llamó Blaise – déjalo no merece la pena…
-¿Qué ocurre Theo, tienes miedo de atacarme? Vamos hazlo y más ahora que hay más publico – Montague lo retaba al observar que algunos Hufflepuff  ya habían llegado al Gran Comedor y se hacían los desentendidos ante tal escena.
-No vale la pena una detención por él Theo – trataba de calmarlo Draco. Al final Theo dijo:
-Te equivocas Montague, no te tengo miedo, pero es verdad no vale la pena una detención por alguien como tú.
El atacante lo fulminó con la mirada y al final se fue, Theo se sentó en su lugar de siempre, tanto Blaise como Draco vacilaron unos momentos para sentarse mirando aquellos dos asientos desocupados de siempre.
-Gracias chicos…. ¿No se van a sentar? – les  preguntó Theo un poco confuso al verlos dubitativos.
-¿Aún son nuestros lugares? – preguntaba  Blaise mientras se sentaba al lado izquierdo del castaño.
-Claro. Siempre estuvieron disponibles para ustedes – les  dijo Theo sonriendo.
-Bien, porque tenemos que preguntarte algo – advirtió  Draco mientras se sentaba del lado derecho – o mejor dicho reclamarte algo ¿por qué demonios no contestabas a nuestras cartas?
-No era mi intención, mi padre me trajo a Hogwarts  al siguiente día de la reunión de Navidad y me pidió que no le dijera nada a nadie. Por eso no les avisé.
-¿Por qué tu padre…?
-No lo sé, sinceramente estoy preocupado, desde ese día no he tenido noticias de él.
-Pues no lo aparentas – dejó salir Blaise sonriente – mírate, el primer día y ya estas armando lío con otros.
-Él inició y estaba a punto de darle su merecido.
-Ahh ¿sí?
-La verdad no tengo idea, pero algo se me iba a ocurrir – los  tres comenzaron a reírse, minutos después el comedor se comenzó a llenar de alumnos y de profesores.
Aunque un alumno de la casa Gryffindor se vio forzado a saltarse el desayuno. Sí, no quería enfrentarse a otra humillación o lo que fuera hacerle Theo. Ya se lo imaginaba reclamándole por lo ocurrido y sobre todo aclarándole que él tenía novia: Luna. Harry se sintió de lo peor ¿cómo le pudo haber hecho eso  a Luna? Ella también era su amiga y le pagaba besándose con su novio ¡Genial! ¡Y lo peor!  Iba a ser imposible no encontrarse con el castaño, porque aún seguían siendo compañeros de deberes, así que el ojiverde optó por evitar todo contacto con él y sobre todo solo hablar lo necesario, sí era mejor así, aunque con eso solo estaba consiguiendo alargar el trago amargo del reclamo del Slytherin que le iba hacer.

*****

Ya habían transcurrido dos semanas desde que entraron a clases y pareciera que el tiempo transcurriera  lo más lento posible en algunos alumnos, como en el caso de Harry que aún seguía con su plan de: “evita a toda costa una conversación con Theo para que no te reclame lo del beso”; mientras que Theo había desistido en seguir a Harry y explicarle el motivo de su conducta, porque  al parecer el chico se había molestado con él  ya que por eso lo evitaba, incluso  el castaño se le había venido a la mente declarársele en un caso extremo, pero el Gryffindor parecía muy molesto tanto que hasta casi ya no iba al Gran Comedor y en cuanto a los deberes de Herbología, los repartía en clases para que cada quien lo hiciera por su lado, definitivamente había alejado de él a su amado ojiverde, todo eso sumándole que aún no tenía noticias de su padre, lo cual provocaba que el Slytherin de vez en cuando su mente anduviera divagando en otro planeta.
O  Neville que todavía no encontraba la famosa planta Mimbulus Mimbletonia y por ello sentía que su rubio Slytherin no le dirigiera la palabra más que solo lo necesario; o para Draco que creía que cada día que pasaba, era una lenta agonía de su felicidad, pues cada vez faltaba menos para que le anunciaran la fecha de su compromiso con una prometida anónima, tan sumergido estaba en ello últimamente que comenzó a ignorar las clases; mientras que para otros los días, aunque en este caso la noche, parecía no alcanzarles nada…
Blaise estaba entre las piernas de su lindo pelirrojo ya casi llegando al clímax, solo necesitó unos cuantos besos en el cuello, unas caricias en el dorso y dos embestidas más en su novio para lograrlo, sacando gemidos de placer por parte de su lindo pelirrojo y de él también.
-Ya extrañaba esto mi lindo pelirrojo.
-Yo igual – le respondió el Gryffindor con un sonrojo en las mejillas – pero era imposible venir con las obligaciones de prefecto que tengo.
-Menos mal que te robé mientras pasabas por este pasillo – le  dijo mientras le sonreía.
-¿Y si nos descubren?  – soltó de repente Ron al caer en cuenta que lo habían hecho en el ¡aula de transformaciones! Más específicamente, en el escritorio de la profesora McGonagall.
-Eso sería emocionante ¿no crees? – el Weasley abrió los ojos como platos, no se podía imaginar lo que se podía armar ante esa situación.
-Mejor vámonos Blaise,  no quisiera que…
-Está bien mi lindo pelirrojo, pero aun me debes las de las semanas de vacaciones ¡eh! – le reclamó mientras que ambos se vestían nuevamente.
-Oye, Blaise… - le preguntó tímidamente el león una vez vestido – ¿no hace daño hacerlo tanta veces? – el moreno hizo lo posible para reprimir la risa que se le venía encima, porque vio el semblante de preocupación en su novio.
-Claro que no, es más mañana te lo probaré.
-¿Qué?
-Sí, te llevaré la prueba de que no pasa nada – y susurrándole al oído le dijo – ya lo veras en la clase de Herbología – y ambos salieron del aula de transformaciones.

*****

El príncipe de Slytherin, se encontraba en la clase de Herbología o al menos su cuerpo, porque su mente divagaba en otro lugar, escuchaba a lo lejos a la profesora Sprout dar indicaciones y después de unos momentos a Longbottom explicándole  algunas cosas, pero la voz de Longbottom cada vez se hacía más lejana y en su lugar se escuchaba la de su padre…
“Vas a cumplir el Pacto, te casarás, tendrás un heredero y pondrás en alto el apellido Malfoy”.
“Pondrás en alto el apellido Malfoy”.
Esta última frase resonaba en su cabeza, a pesar de que ya había transcurrido dos semanas  desde que su padre le hubo revelado lo del Pacto, aun no podía asimilar todo lo ocurrido.
-¡Malfoy!
-¿Qué? – soltó de repente Malfoy sobresaltado.
-Emh,  no era mi intención asustarte, por algo mi abuela dice que soy un atolondrado en estos casos – el rubio lo veía con el ceño ligeramente fruncido – emh… la clase se terminó hace cinco minutos.
-¿Qué dices? Pero…- Draco volteó a todos lados y efectivamente comprobó que la clase había concluido - ¡Genial! – murmuró al pensar que sus reconciliados amigos no le avisaran – con esos amigos para que necesito a otros – y salió sin despedirse siquiera de Longbottom – ¡demonios! llegaré tarde a Pociones.
Neville tardó en asimilar la situación ¿pero qué demonios sucedía con su rubio Slytherin?, él no era de esas personas que se quedaban ensimismadas por largos ratos, lo que más le extrañó es que no le hablara durante la clase ¿estaría enfadado por la planta de su madre?

*****

Draco llegó al aula de pociones y por suerte su padrino aún no llegaba, se dejó caer en su lugar de siempre y decidió ignorar a su compañero de al lado, después de todo Blaise hizo lo mismo con él en la clase de Herbología, lo malo era que su pequeña venganza tenía que esperar a que llegara el aludido, el cual no tardó mucho, llegó corriendo por lo tarde que era, pero sin duda con una sonrisa de satisfacción en su rostro, minutos después entró un Ron demasiado rojo, que se sentó a un lado de un Harry apesumbrado que de vez en cuando miraba a un Theo absorto en sus pensamientos. 
Hermione que supuso que Ron había estado con el Slytherin, no pudo reprimir las lágrimas y estaba dispuesta a irse importándole una calabaza saltarse la clase de Pociones, pero Pansy la detuvo.
-Granger, es mejor que lo superes, después de todo: son chicos…- Hermione hizo un movimiento brusco y se soltó del agarre de la chica, la cual el comentario que le había dicho no era precisamente para  burlarse de ella.
Minutos después llegó Snape y como de costumbre anotó la receta en el pizarrón y dio la orden para que comenzaran a preparar la poción. Lo que sucedió a continuación es algo que Snape no podrá olvidar, no fácilmente.
Neville observaba a su rubio Slytherin, el cual preparaba su poción lo más calmadamente que podía, aunque había momentos en que el chico parecía estar en la luna… cosa que le pareció extraña al Gryffindor y por estar más atento a su rubio que a su poción (una vez más) un ingrediente adelantado a ésta hizo que explotara su caldero (como siempre) y la sustancia lo bañó completamente.
-¡Longbottom! – exclamó Snape, pero para sorpresa de ambos nadie se percató siquiera de lo sucedió cada alumno parecía estar metido en sus propios asuntos - ¿A dónde cree que va? – le preguntó Snape al ver que el león iba directo a la salida del aula.
-A la enfermería…- murmuró Neville.
-No seas tonto, con un poco de poción encima no te vas a deshacer – le dijo Snape y con un movimiento de varita limpió el desastre ocasionado – Haga de nuevo la poción – Neville estaba sorprendido ¿ese era el profesor Snape? ¿Le estaba dando otra oportunidad?

Mientras que Snape se dirigía con Neville al escuchar la explosión de su caldero, un Blaise divertido, le hacía gestos a su novio, le mandaba besos y guiños, mientras preparaba su propia poción, por otro lado el león se ponía colorado ante tanta coquetería de parte de su pareja, aunque también de vez en cuando le mandaba besos y guiños. Tan concentrado andaba en ello que descuidó la atención a su poción.
-Dice una pisca Ron no una ta…
Demasiado tarde fue la advertencia de Harry para Ron, pues este vertió toda la taza de aquel ingrediente, provocando una segunda explosión en el aula.
-¿Qué dem…? ¡Weasley! – gritó Snape, cuando apenas se había alejado de Neville pero lo que más le sorprendió fue lo que le siguió.
Cuando Blaise vio cómo la poción de su novio explotó se comenzó a reír disimuladamente tanto que echo un ingrediente incorrecto… pero al caldero de su compañero ocasionando que la poción de Draco explotara.
-¡Blaise! – le gritó Malfoy cuando la poción lo bañó.
-Tú también – reclamó Snape, pero cuando se acercó a su ahijado, dio un pequeño roce al brazo de Theo al pasar a su lado, el cual estaba agregando la pisca de aquel ingrediente, que con aquel roce hizo vaciar el bote entero, haciendo explotar la cuarta poción en ese día.
-¿Pero qué demonios les ocurre hoy? – reclamó enfurecido el profesor de pociones- se terminó la clase, los que hicieron desastre a limpiarlo, los demás ¡fuera de aquí!
-Pero… - quiso reclamar Draco, pero Snape en verdad se veía iracundo y no dijo nada, lo mismo hizo Theo, era mejor no decirle que fue culpa suya la causa de la explosión de su poción.
-Son cinco puntos menos para ambas casas – sentenció el mayor antes de salir de tan desastrosa clase.

*****

En  el gran comedor, estaba un Blaise muy animado, sabía que esta vez se había pasado de la raya con tanta coquetería y sin querer se llevó a su amigo rubio entre las patas, pero bueno un poco de diversión no le cae mal a nadie ¿no?  A los pocos minutos llegó un Theo recién salido de la ducha, a juzgar por el pelo mojado, se veía muy bien Blaise no pudo negarlo, pero decidió ignorar ese pensamiento tan raro que tuvo hacia su amigo.
-¿Qué tal Theo? – lo saludó, el chico le envió una sonrisa, cuando se iba a sentar una chica rubia a dos mesas de ahí también lo saludó con un movimiento de mano, él le devolvió el saludó con otro movimiento, pero vio a  unos chicos que entraban al gran comedor y la señalaban con cierto interés que Theo percibió como mala señal, echó un vistazo rápido al lugar y se percató que aun no llegaban los profesores.
-Qué oportunos – murmuró  y dirigiéndose  a  Blaise – discúlpame Blaise, nos vemos al rato.
-Pero ¿qué…? – Blaise confundido quiso reclamarle pero Theo ya estaba al lado de Luna.
Los chicos que iban con la Ravenclaw se desviaron de su objetivo al ver a Nott junto a ella, molestos tuvieron que irse  a sentar a otro lugar, porque para colmo (según ellos) ya habían llegado algunos profesores.
Un Draco Malfoy llegó molesto al Gran Comedor y se sentó frente a Blaise y le reprochó.
-Muchas gracias por abandonarme en la clase de Herbología.
-Yo no te abandoné, de hecho, me salí antes.
-¿Qué? ¿Por qué hiciste eso?
-Me fui a las mazmorras con Weasley – le  dijo con lujuria.
-Creo que mi advertencia no la tomas muy enserio.
-Vamos si es solo un pasatiempo, tenía que recuperar lo de las vacaciones.
-Y por eso me tenías que abandonar en Herbología o no espera: hacer explotar mi poción.
-Sí, bueno… eso no era lo que tenía en mente. ¿Te serviría si te digo que, lo siento? – le dijo mientras le ponía una mirada de perrito arrepentido.
-No – dijo  lacónicamente el príncipe de Slytherin, mientras lo fulminaba con la mirada – está  bien, olvídalo.
Comenzaron a comer tranquilamente, hasta que Blaise rompió el silencio de los dos.
-¿Andan juntos? – le preguntó al rubio, mientras señalaba a su amigo Theo y a Luna.
-¿Lovegood y Theo? Claro que no, nuestro amigo está enamorado del estúpido de Potter.
-¿Qué?
-¿No me digas que no te habías dado cuenta?
-Sí, solo que Theo se la pasa con Lovegood mucho tiempo. Oye ¿no será que quiere celar a Potter? – le preguntó divertido el moreno.
-Pues si es eso… lo está logrando – dejó salir Draco, mientras veía a un Potter que casi se comía o mejor dicho asesinaba con la mirada a una Luna.

Harry estaba que no podía creer lo que estaban viendo sus ojos, era la primera vez que iba al Gran Comedor desde hace dos semanas, para hacerse frente a lo que le fuera a decirle el castaño, para encontrarse con tal sorpresa.  Ese maldito Slytherin que andaba pavoneándose por todo el colegio haciéndose el bueno y mira como le pagaba, sí porque primero lo besa, luego lo ignora en las clases (aunque esto también es responsable él, pero hizo caso omiso a ello) y ahora andaba como si nada junto con su noviecita Luna. Seguramente no le habrá dicho nada sobre el beso que compartieron juntos. Maldito Theodore Nott. Nuevamente, Harry hizo caso a sus impulsos, se levantó ignorando las preguntas que le hacia su amigo pelirrojo y se dirigió a la mesa de los Ravenclaw para demostrarle que él también había olvidado ese beso ¿por qué seguía pensando en ese beso?

En la mesa de Ravenclaw, Theo, quien estaba sentado frente Luna, le estaba advirtiendo de algo.
-No sé Luna, eso es peligroso.
-Pero no podemos abandonarlos Theo, solo nosotros podemos ir y cuidarlos.
-¿Y si te pasa algo? Me sentiría muy mal y más si es algo que puedo evitar que hagas…
-Qué lindo eres… ¡Hola Harry! – Theo  entornó los ojos cuando escuchó a su amiga decir el nombre de su amado ojiverde y al darse la vuelta, comprobó que, efectivamente ahí estaba el Gryffindor detrás de él.
-¡Harry! ¿Qué-qué ocurre? – preguntó  sorprendido el Slytherin.
-¿Qué te hace pensar que te estoy buscando a ti? – le  dijo cortante.
Theo alzó las cejas de sorpresa ante la respuesta, observó a los lados, para saber si se refería a alguien más pero no, no había nadie más, tanto Luna como él estaban excluidos de la mesa… salvo quizás Boot que estaba a cinco lugares más allá, cosa que Harry se percató
-Vengo a buscar a Boot – dijo  sin pensarlo dos veces.
-¿Qué? – preguntó  confundido el Ravenclaw, el cual dejó a medio camino de su boca la cucharada  del postre de calabaza que pensaba comerse.
-Sí, emh… ¿Boot el próximo fin de semana te gustaría ir conmigo a Hogsmeade?
-Potter,  yo no formo parte de tu estúpida moda.
-Yo te puedo convencer a que seas parte de ella – le propuso coquetamente el león mientras se acercaba a él, por otro lado a Theo se le encogió el corazón al escuchar a su amado ojiverde y más por lo que estaba a punto de hacer…- ¿Qué dices? – le  insistió Harry mientras se acercaba más a la boca de aquel chico, el cual solo optó por tragar saliva.
-No lo sé, supongo que será divertido – dijo al fin separándose un poco del Gryffindor.
-Por supuesto – le  contestó Harry  pícaramente dispuesto a besarlo, pero…
Para Theo eso fue demasiado, se levantó murmurándole un “disculpa”  a Luna para salir del lugar cuanto antes.
Blaise y Draco, los cuales siguieron la escena, les invadió el odio hacia Potter ¿Cómo se le ocurría hacerle eso a su amigo? El moreno se levantó dispuesto a ir a golpear al ojiverde pero, le ganó un Draco también enfurecido el cual apenas a dar dos pasos fue abordado por Snape.
-Draco, quisiera hablar contigo.
-¡¿Ahora?! – le  gritó Draco, pero pronto se tranquilizó al ver cómo su padrino enarcaba una ceja de sorpresa – lo siento.
-Vamos. Y usted señor Zabini más vale no hacer escándalos frente a los maestros y el director – Blaise al escuchar las palabras, el odio hacia el Gryffindor se le esfumó, pero no por ello iba a olvidarlo tan fácilmente y mejor salió en busca de su amigo.






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2 comentarios:

  1. noooooo por que ambos piensan que el otro esta enojado por lo del beso y yo que creia que al fin iban a estar "juntos"
    T-T
    Att:Taeko-kun
    psdt: este fic si que me encanta

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  2. Hola, hola ^^

    Jeje, sip Harry y Theo al inicio no dan una x_x

    Me alegra que te siga gustando n.n

    Besitos
    PISLIB n_n

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