martes, 20 de diciembre de 2011

Capitulo Nueve: Dolor

Obsesión


Capitulo Nueve: 

Dolor


-¿Qué demonios quiere? – preguntó Blaise aterrado al ver el peligro que corría su madre.
-A ti… - dijo susurrándole al oído, cortó la distancia que había entre ambos, besó su cuello y luego subió a su  boca.
Blaise al sentir la respiración de su profesor en su oído se tensó, sobre todo cuando mencionó aquellas dos palabras que nunca olvidaría.
“A ti…”
Sus vellos se erizaron cuando sintió la boca del mayor besarle el cuello y luego sus labios, el Slytherin no podía creer lo que su ‘padrastro’ le estaba haciendo, sintió que el mayor pedía permiso para entrar en su boca y sus manos acariciar sus piernas, fue ahí cuando reaccionó lanzándolo de un empujón con todas sus fuerzas.
-¿Pero qué…? – ni siquiera sabía cómo articular aquella pregunta.
-Eres más delicioso de lo que imaginé – la mirada del mayor hacia el chico era de lujuria, pero se tranquilizó al ver la reacción del moreno, parecía que esto iba a tardar un poco más, pero él se encargaría de que no fuera mucho tiempo – Blaise, creí que todo estaba más que claro: o haces TODO lo que yo te diga, o tu madre va directo a Azkaban con boleto directo al ‘beso del dementor’ y si eso no solo te convence – sonrió maliciosamente – entonces ¿Qué te parece si hago desaparecer a tus amigos? O mejor, a tu patético novio pelirrojo.
-¡Usted no puede…! – dejó salir horrorizado Blaise.
-Claro que puedo, no me tientes – amenazó acercándose a él mientras se desabrochaba la túnica y con un murmullo de palabras la varita de Blaise salió de su pantalón para llegar a manos del mayor, la lanzó lo más lejos posible.
Francis, al estar nuevamente frente a él, volvió a besarlo. Esa boca le gustaba, por supuesto que sí, era tan apetecible, tan deliciosa, tan… tan… se reprochó internamente por haber dejado pasar tanto tiempo, todo ese tiempo perdido en el cual pudo haberse hecho de ella ¡pero qué más daba! Ahora era suya.
Bajó al cuello con un camino de besos y uno que otro mordisco.
-Eres mío Blaise – le dijo al oído mientras que seguía acariciándolo.
Por otra parte el Slytherin estaba tan aterrado, ese era el maldito presentimiento de la mañana. El estúpido Francis Morseferth tenía todo planeado desde el principio, el chico comenzó a comprender muchas cosas, aquellas que antes le parecían ‘ideas paranoicas´ ahora tenían sentido.

[…]

[Blaise Zabini]

Por más que trato de querer moverme y quitarme al estúpido de Morseferth, no puedo, me he quedado paralizado…
Sus palabras retumban en mi cabeza como una especie de eco.
“A ti…”
“Eres mío Blaise”
Ese era su maldito plan, hacerme ‘suyo’ y lo planeó muy bien. Ahora todo depende de mí.
Haré lo que me pida, solo es por hoy al final de cuentas, dejaré que cumpla su más pervertida fantasía conmigo y solo así dejará en paz a mi madre, a mis amigos y a mi novio. Todo sea por ellos.
Me dejo hacer como un  muñeco de trapo, siento cómo Francis me conduce a su habitación, me acuesta en la cama mientras él se desviste frente a mí con una sonrisa lobuna, se acerca a mí nuevamente y comienza desabrocharme la ropa.
Trato por todos los medios de no estremecerme, pero es inútil, lo hago cuando me quita la última prenda y comienza a recorrer mi cuerpo con su asquerosa lengua. Solo me limito a mirar en un punto fijo hacia el techo pero sin mirar en realidad, solo quiero que esto acabe…
¡Maldición!
Sé que me estoy tensando más de lo normal y que estoy aterrado, entonces ¿Por qué demonios siento que mi entrepierna está reaccionando? Cierro los ojos y trato de desconectarme pero no puedo maldita sea. La lengua de Morseferth cada vez baja más hacía mi intimidad haciéndola reaccionar sin que yo pueda hacer nada, y algo me dice que la maldita bebida que me ofreció cuando llegué tiene algo que ver y…
¡Demonios!
Me llevo aterrado las manos a mi boca ¿Qué demonios…?
-¿Te gustó? Puedo hacerlo de nuevo… - me dijo pícaramente el idiota ese.
Estúpido, no. No me gustó, ese gemido fue de manera inconsciente y…
¡Maldición!
-Vuélvelo hacer Blaise, pero cuando esté dentro de ti.
Me pone boca-abajo, sé lo que viene después…
Desconéctate Blaise. Hazlo.
Y así lo hago, mi mente divaga por los pasillos del castillo, con mi lindo Bilius, pienso en él mientras cierro mis ojos fuertemente, si Francis quiere mi cuerpo que lo tenga, pero mi mente y mi alma le pertenecen a mi lindo Bilius… solo a él.

[…]

-¿Sigues sin poder dormir? – le preguntó Draco a Theo cuando terminó de hacer sus deberes. Theo solo gruñó como respuesta mientras agitaba su varita con la cual practicaba algunos hechizos – tienes que hacerlo en algún momento, tu cuerpo te lo va a reclamar – dijo preocupado el rubio.
-Lo sé. Y a pesar de sentirme cansado aún tengo fuerzas como para jugarte dos partidos seguidos de quidditch.
-¿Qué pasó con la poción de madame Pomfrey?
-Aún le falta tiempo.
-Qué mal… ¿y si te hago un ‘Desmaius’? – le sugirió.
-Ese no es el punto Draco, aunque suena tentador.
-Tienes razón – confesó resignado, bostezó - ¿Blaise aún no regresa de las rondas? – preguntó confundido mientras veía la cama vacía de su amigo.
-Debe de estar con Ron – dijo Theo, seguía practicando algunos hechizos que les habían dejado de tarea.
-Bien, pues yo estoy ‘muerto’ de sueño. Buenas noches – se despidió, acomodándose mejor en su cama.
-Que descanses – ya no lo escuchó el rubio, instantáneamente se había quedado dormido – al menos tú puedes dormir.

[…]

Su mirada estaba vacía, no pensaba en nada, solo ‘parecía’ que estaba viendo el interesante techo, pero no lo hacía. Blaise tan sumergido estaba en sus pensamientos que no se daba cuenta que sus lágrimas resbalaban desde hace rato. Un mudo silencio invadió el lugar y fue en esos instantes que un ‘click’ hizo en su cerebro que saliera de su letargo.
Se sentó de golpe y se encontró desnudo en la cama de Francis mientras que éste dormía apaciblemente, también desnudo, a un lado de él. Tenía ganas de estrangular al muy mal nacido pero la ‘traición’ fue más fuerte para él.
Traición…
¿Volvería a ver nuevamente a los ojos a su lindo Bilius?
Se sentía tan sucio, tan poca cosa, un traidor
Se levantó con cuidado de la cama y comenzó a vestirse, con fastidio se limpió las lágrimas que se empañaban en salir. Una última mirada de profundo odio le lanzó al rubio que dormía como si nada y salió de la habitación.
Se plantó frente a la pared y en escasos segundos una puerta grande se visualizó ante sus ojos, entró a la habitación, la cual había tomado forma de un gran baño con una gran variedad de perfumes, jabón y demás artículos de limpieza, pero Blaise dudaba mucho que todos esos artículos le limpiarían la suciedad que tenía impregnada en su ser. Ninguna.
Se metió sin más reparo en la gran tina y comenzó a lavarse con mucha vigorosidad mientras gruesas lágrimas volvían a resbalar por sus mejillas que enseguida se confundían con el agua. 
Blaise ya no iba a ser el mismo de antes, ya no. Con su lindo Bilius sería uno y con el estúpido de Morseferth sería otro.


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