martes, 20 de diciembre de 2011

Capitulo Once: El colapso de Theo.

Obsesión


Capitulo Once: 

El colapso de Theo


Los días transcurrían lentamente, o al menos eso pensaba Blaise, cada día que pasaba siempre era lo mismo: era Francis con una estúpida excusa para sacarlo de cualquier clase para hacerlo suyo. Era Morseferth con cualquier inútil pretexto para llevárselo en las horas de las rondas de prefectos para poseerlo. Era el estúpido auror con cualquier motivo para castigarlo, aprovechando ese tiempo para pasar momentos de placer.
Y cada día que pasaba, era cada día que Blaise suplicaba que el estúpido de su padrastro encontrara otra persona con la cual estar, pero sus ruegos no eran escuchados. Al contrario, parecieran que surtían el efecto contrario, como lo era ese día, era la cuarta vez que el rubio lo sacaba de clases.
-Lo siento profesora Sprout, es importante – se excusó el profesor.
-No se preocupe profesor Morseferth, tómese el tiempo que sea necesario – respondió.
A Blaise le hubiera gustado que su profesora jamás hubiera dicho eso. Jamás.
Y como en todas las veces, Blaise se desconectaba. Mientras su profesor lo poseía, su mente divagaba lejos de ahí, hasta con su lindo Bilius.

[…]

Esta vez estaban en el Gran Comedor, nuevamente los seis, o al menos de cuerpo, porque cada uno de ellos parecía estar en su mundo, muy en su mundo.
-¿Draco? – llamó Harry de repente.
-¿Qué? – respondió bruscamente, saliendo de su ensimismamiento.
-¿Estás bien? – quiso saber.
-Sí, Harry ¿Por qué? – preguntó ceñudo.
-Porque otra vez me estas ignorando – esta vez no pudo ocultar su resentimiento el león – dime ¿Qué ocurre?
El Slytherin suspiró largamente mientras le enseñaba la versión del profeta donde salía el artículo de la fuga de Azkaban.
-¿Tu papá…? – dejó salir sorprendido.
-No, pero parece que quiere salir y vengarse de mí.
-¿Por qué? 
-Porque lo traicioné ¿te parece poco? – dijo fastidiado.
-Yo no…
-No te preocupes Harry – dijo más calmado – el ministerio me dijo que tomará las precauciones necesarias, aunque mientras esté en Hogwarts no me hará nada, además aún está encerrado así que no hay de qué preocuparse – sonrió para tranquilizar a su novio, nuevamente se centró en sus pensamientos.
-Bien – dijo más aliviado Harry, aunque aun así no dejó de sentirse preocupado, a Draco se le veía triste y ¿quién no? No cualquier padre intenta escaparse de Azkaban con el único propósito de matar a su propio hijo.
El rubio Slytherin no era el único en estar sumergido en su mundo, también lo estaba Neville, quien observaba detenidamente a su novio, el que a su vez estaba ‘más fresco que una lechuga’.
-…después de ayudar a Draco con el entrenamiento podemos ir a Hogsmeade… - el castaño hablaba con demasiado entusiasmo – o prefieres dar un paseo por el bosque prohibido… Oh ¡ya sé! ¿Qué tal si practicamos encantamientos? Hace mucho que no lo hacemos ¿Qué dices?
-Theo…
-Bien, no practicaremos encantamientos, ¿entonces Hogsmeade?
-¿Y si dormimos? – propuso preocupado Neville.
-¿Dormir? – El Slytherin frunció el ceño – ¿eso quieres hacer en todo el fin de semana? ¿Dormir?
-Pues…
-Neville ¿Qué te ocurre?
-Nada, está bien, vayamos a Hogsmeade – se rindió.
Theo sonrió de oreja a oreja y Neville solo se preocupó más al ver que las ojeras que adornaban los ojos de su chico, en lugar de disminuir, se notaban cada vez más.
-Blaise… - llamó Ron cauteloso, al ver que su novio solo jugaba con la comida.
-No tengo hambre – dijo Blaise viendo con cierta repulsión a la comida.
-¡Desde hace días que dices lo mismo! – se quejó Ron.
-Es que la comida me da… como decirlo ¿agruras? – el pelirrojo alzó una ceja, en esos momentos apareció el postre, haciendo desaparecer los platos de la cena - ¡Genial! Postres de calabaza – dejó salir con un brillo en su voz.
-¿No acabas de decir que la comida te da agruras? – le preguntó perplejo.
-Bueno Bilius, esto es el postre – dijo sonriente y a la vez dando a entender lo obvio.
El pelirrojo no pudo dejar de preocuparse por su novio ¿Qué ocurría con él? Había momentos en los que estaba demasiado feliz, después demasiado triste, comía mucho o comía poco. Su estado de ánimo cambiaba muy rápido y eso sinceramente le preocupaba mucho.
En cuestión de minutos la campana sonó y los alumnos comenzaron a retirarse.
Blaise estaba por levantarse de la mesa, cuando una nota llegó hasta su lugar, haciéndolo estremecerse, conocía perfectamente esa caligrafía. Por supuesto que sí.
“Maldito Morseferth”
-¿Ocurre algo Blaise?
-No Bilius, te alcanzo en la ronda de las diez.
-Espero que esta vez el profesor Morseferth no llegue y te lleve nuevamente – dijo Ron con pesar, lo cual hizo a Blaise sentirse realmente mal.
-Yo también… - murmuró – espero que no llegue, pero aun así haremos el intento ¿sí?
-Bien – dijo animadamente el pelirrojo.
El Slytherin le dio un beso suavemente de despedida y luego salió del lugar dejando a Ron ensimismado.
El pelirrojo no era tonto, por supuesto que no, sabía que algo pasaba, pero no sabía bien a ciencia cierta qué era. Sin duda su Blaise había cambiado notoriamente, algo no estaba bien, algo le ocultaba y tenía la ligera sospecha que su profesor Francis tenía algo que ver, pero no sabía qué era, así que decidió averiguarlo por su propia cuenta. Porque de que algo traían entre manos, algo traían. O entonces ¿cómo se explicaba el por qué su  profesor cada vez que tenía oportunidad se llevaba a su novio incluso estando en clases?
El pelirrojo suspiró y también salió del lugar ante la mirada triunfante de un profesor.
Francis Morseferth sabía que el pelirrojo estaba sospechando algo y él se encargaría de que el pelirrojo no se quedara con la duda, por supuesto que no. Ese maldito pelirrojo tenía que darse cuenta que Blaise era solo suyo y de nadie más, y mucho menos de él. Cuando vio salir al pelirrojo, desvió su mirada a otra pareja, que no estaban precisamente muy feliz…
El profesor vio a Theodore que parecía estar reclamándole algo a su novio Longbottom, después lo vio salir sin más del Gran Comedor siendo seguido por el Gryffindor. Francis sabía lo que probablemente podría suceder, así que sin perder tiempo se dispuso a seguirlos.
-¡Theo! – gritó Neville, lo alcanzó en los jardines del castillo.
-¿Qué Longbottom? ¿Qué? – gritó Theo deteniéndose frente a él.
-¿Ya soy Longbottom? – reclamó el león, cada vez que el Slytherin lo llamaba por su apellido era porque estaba muy enojado.
-Sí, ¿Qué demonios quieres?
-¿Qué quiero? ¡Qué duermas! ¡Maldita sea! – reclamó, saliéndose de sus casillas.
-¡No lo necesito! ¿Acaso no me ves?
-¿Por qué crees que te lo digo? ¿Porque solo se me ocurrió? – respondió irónico.
-¿Sabes qué? ¡Déjame solo! – sentenció Nott.
-No – atajó Neville controlándose como pudo.
-¡Vete! –  exigió.
-¡NO! – gritó.
-¡QUE TE VAYAS! ¡MALDITA SEA! – Theodore gritó furioso, empujándolo.
-¡NO ME IRÉ!
-ERES UN… Un… un… - a Theo de pronto todo le comenzó a dar vueltas, veía a su novio borroso, sintió que sus pies ya no tenían fuerzas suficientes para sostenerlo y en escasos momentos todo se volvió oscuro…
-¿Theo? – Llamó Neville, asustado, al ver a su novio tambalearse - ¡THEO!
El Slytherin no contestó, se había desmayado.
El Gryffindor lo llamaba, se había puesto de rodillas frente a él y comenzó a mecerlo suavemente, pero el castaño no le respondía. Neville estaba demasiado asustado y no veía a nadie cerca para que lo auxiliara. Nadie, hasta que llegó su profesor de DCAO.
-Parece que Nott se ha desmayado, señor Longbottom - “¿usted cree?” Pensó irónico Neville – será mejor que me lo lleve a la enfermería.
-Sí – respondió Neville haciéndose a un lado, mientras el profesor tomaba en sus brazos al slytherin.
-Usted señor Longbottom ya puede irse a su Sala Común – ordenó el profesor.
-¿Qué? – preguntó perplejo.
-La hora límite de estar por los pasillos ya está llegando, es mejor que se retire si no se quiere ganar un buen castigo y puntos menos para su casa – dejó salir mientras se encaminaban al castillo.
-Pero…
-No se preocupe yo cuidaré del señor Nott – dijo sonriente, aunque eso no tranquilizó a Neville, no le daba confianza ese profesor, por supuesto que no.
-Yo…
-Vamos Longbottom, mañana ya lo visitará en la enfermería – dijo con tono amenazador y a Neville no le quedó de otra que irse a su Sala Común, prometiéndose internamente que a primera hora del siguiente día, estaría en la enfermería junto a su Theo.
Mientras tanto, Francis se desviaba del camino de la enfermería.
-Oh Theodore. Tú y yo la vamos a pasar muy bien… - murmuró mientras veía lujuriosamente al Slytherin.
El profesor se encaminó hasta su habitación y depositó al chico en su cama. Lo observó detenidamente mientras se deshacía de su propia corbata.
El chico dormía apaciblemente, su pecho subía y bajaba al compás de su respiración tranquila, su cabeza estaba ladeaba y dejaba expuesto un exquisito cuello que reclamaba ser lamido… mordisqueado ¡y qué decir de aquellos labios! Esa boca…
Francis se acercó al chico y se arrodilló a la orilla de la cama para quedar a la altura del chico acostado en la cama, con sus manos agarró la cara del muchacho para voltearla hacia él. Y sin esperar más unió sus labios con los del Slytherin. Comenzó a besarlo despacio, después un poco más demandante, después con una de sus manos hizo presión en las mejillas del chico para que éste abriera la boca, lo cual hizo; aprovechando esto Francis introdujo su lengua, comenzó explorando todo terreno que le resultaba extremadamente magnifico.
-¡Qué delicia! – Susurró, separándose lentamente – con razón Longbottom no se despega de ti.
Con sus largos dedos recorrió el contorno de la boca del chico, luego los bajó hacia el cuello, hasta llegar a su corbata, la comenzó a quitar, después siguió con  desatar la túnica, luego a desabrochar los botones de la camisa…
Mientras lo hacía, el mayor se lamía los labios y con su mirada se devoraba al chico, nada más de pensar que ahora se haría de Theo.
-¡¿Qué demonios está haciendo?! – escuchó que una voz muy conocida le reclamaba.
-Hola Blaise – le saludó un poco decepcionado y dejando (con toda la pena) de lado a Theo – creí que no vendrías así que, alguien tenía que ocupar tu lugar…
-¡Déjelo en paz! ¡Aléjese de él! – gritó un poco histérico.
-Vamos Blaise, no seas aguafiestas – dejó salir, divertido.
Blaise solo lo fulminó con la mirada y con un empujón lo alejó de su amigo.
-¿Qué le hizo? ¿Por qué duerme? – interrogó asustado, se arrodilló al lado de su amigo.
-No le he hecho nada… aún – dijo sonriente el rubio – pero supongo que colapsó.
-¿Qué? – preguntó perplejo, mirándolo a los ojos.
-Hace días que tu amigo no duerme, ¿cierto? – Blaise parecía confuso – Te explico. Theodore pasó por la etapa del insomnio, después tuvo un lapso de tiempo de euforia, luego estuvo días en los que estaba con demasiada energía ¿voy bien? – Blaise lo escuchaba atentamente, luego posó su mirada hacia su amigo, era cierto lo que Francis le decía. Había visto así a su amigo durante la última semana y aun sabiendo que él no era no de ese modo no le dio importancia, de pronto Blaise se sintió pésimo – Que tal… ¿si hacemos un trío? – Francis le susurró al oído, haciendo que Blaise se estremeciera, no se había dado cuenta que su profesor había llegado hasta su lado – Theo no despertará pronto, le calculo que dormirá unas cuarenta y ocho horas como mínimo. Así que, no se dará cuenta, será nuestro pequeño secreto, ¿Qué dices? – le preguntó mientras comenzaba a besar su nuca.
-¡Está usted enfermo! – Blaise soltó, levantándose ante la mirada frustrante de Francis.
-Vamos Blaise, no me digas que nunca tuviste alguna fantasía con tu amigo – el Slytherin lo veía con repulsión, ese tipo era un maldito enfermo.
-Deje a Theo fuera de esto, haré todo lo que me pida, pero deje a mis amigos fuera de esto – suplicó, mientras veía a Theo dormir.
-Como quieras – le  ronroneó Morseferth mientras se acercaba a él – vamos Blaise, hoy aprenderás algo nuevo – le dijo mientras se sentaba en la orilla de la cama y hacía que el moreno se arrodillara ante él – ¿alguna vez has hecho una felación? – preguntó mientras se desabrochaba su pantalón…



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