jueves, 15 de diciembre de 2011

Capitulo Seis: Theodore Nott


Cómo llegar a tu corazón



Capitulo Seis: Theodore Nott




Un chico iba en camino por los jardines del colegio directo a su lugar favorito. Este chico se caracteriza por lo buen mozo que es, ¿qué más se podía pedir? Guapo, adinerado y sobre todo inteligente. De estatura mediana, piel morena clara, cabello castaño, ojos cafés claros. Pero lo que más caracteriza a este chico es que él no necesita humillar y abusar de los otros para sentirse superior, no necesita estar con altanerías para que los demás le respeten, no necesita estar alardeando de lo sangre pura que es (de hecho le fastidiaba en ocasiones el trato que se le daba por esto), es más no necesita hacer nada para imponer su presencia, porque todos los del colegio (quizás los de Gryffindor, no) lo respetaban, porque simplemente así es Theodore Nott.
Theo es descrito por sus compañeros de casa como un chico solitario y en algunas ocasiones extraño, puesto que para ser miembro de la casa Slytherin su comportamiento en la mayoría de las ocasiones daba mucho de qué hablar, de hecho hasta se podría decir que casi nadie lo conoce totalmente cómo es en realidad. Muy pocas personas lo han tratado, entre éstas están Draco Malfoy y Blaise Zabini, cuyas familias son tan importantes como la del mismo Theodore, además de que en el pasado los tres compartieron una gran amistad pero por diferencias de ideas se distanciaron.
Nott es uno de los tres chicos más codiciados del colegio entre chicas y uno que otro chico, los otros dos chicos son por supuesto Draco Malfoy y Harry Potter, aunque este último, un año atrás declaró ser parte de la moda, trayendo como consecuencia un rompimiento de corazones de chicas pero a la vez dando oportunidad a los chicos interesados en él, entre ellos a nuestro chico en cuestión, Theodore Nott.

*****

Ya habían transcurrido tres meses desde que los de Slytherin habían sido asignados como compañeros de deberes con los de Gryffindor. Algunos habían avanzado en sus deberes, en cambio otros dejaban las cosas para último momento…
-No comprendo, ¿cómo es que se atrasan en los deberes tú y Zabini? – le preguntó Harry a su amigo pelirrojo.
-Bueno, emh, pues – balbuceaba el león – tú también vas atrasado con Nott – desvió  el tema.
-A nosotros nos asignaron después, en cambio ustedes ya estaban desde el principio, además ayer te quedaste de ver con él en la noche para hacer el ensayo o ¿no? – Ron  se sentía interrogado más  por su madre que por su amigo, Harry lo comprendió cuando el pelirrojo hizo los mismos gestos que le hacía a su madre – lo siento, yo no quería…
-No, está bien Harry. La verdad es que tienes la razón, yo te he estado ocultando cosas – Harry se sorprendió por la confesión de su amigo – Verás, Zabini y yo… Él y yo somos… lo que te quiero decir es que Blaise y yo somos novios.
Harry se quedó pasmado ante semejante confesión, pero no se sorprendió, esos malditos Slytherin siempre terminaban conquistando a los inofensivos Gryffindor.
-Sé que  me vas a odiar por esto.
-No. Por supuesto que no, Ron. Es solo que,  ¿No se supone que te gustaba Hermione?
-Así era, hasta que conocí a Blaise… o mejor dicho, hasta que me lo asignaron de compañero de deberes ¿en verdad no te molesta que me guste un Slytherin?
-¿Por qué debería? Hasta hace un año atrás a mí me gustaba Malfoy – y como una descarga eléctrica algo se le vino a la mente – oye ¿estás seguro que Zabini si te quiere?
-Claro que si Harry, él me lo ha dicho y también me lo ha demostrado – se sonrojó Ron al confesarle esto.
-Era solo una duda, ya ves lo que me ocurrió a mí con Malfoy, por eso te lo pregunto, no vaya a ser que dentro de unas tres horas más él se vaya a buscar una novia y luego te la presuma en la cara, solo porque se enteró que le gustas y  además se burle de ti haciendo comentarios desagradables y todos sus malditos compañeros  de casa  lo sigan – pero al decir esto último recordó a cierto chico que no hizo lo mismo.
-No, Harry, tranquilo. Además ya llevamos tres semanas juntos oficialmente, bueno al menos entre él y yo – Harry  se sorprendió por esto último.
-¡Vaya! – Fue lo único que se le ocurrió decir – Felicidades, Ron.
Ron suspiro aliviado, su mejor amigo había aceptado su relación con Zabini, ahora le faltaba la parte más difícil: Hermione. Al parecer Harry supo nuevamente interpretar sus gestos y le reconfortó.
-Tranquilo Ron, Hermione entenderá, pero por ahora vamos a comer me muero de hambre.

*****

Neville se encontraba sentado en una aula vacía, ya casi terminaba completamente la redacción, pero aun así no perdía las esperanzas de que su rubio Slytherin llegara, pues habían quedado ahí para terminar de hacerlos desde hace casi media hora atrás. El león constantemente observaba su reloj de mano, su rubio ya estaba retrasado. Normalmente él era el que se demoraba y pedía disculpas por la tardanza pero ahora el retrasado era el Slytherin, de pronto escuchó cómo la puerta se abría de golpe y un enojado Draco Malfoy entraba por ella. Se veía algo complicado, pues aún llevaba su brazo herido, vendado y en el sano, un montón de libros y en los hombros llevaba atravesada su mochila.
-¡Maldición! – murmuró el Slytherin mientras dejaba caer los libros en la mesa donde se encontraba Neville, quiso también quitarse su mochila, pero ésta se atoró con los vendajes que sostenían su brazo herido y volvió a maldecir, Neville se levantó dispuesto a ayudarle pero… — ¡Ni lo pienses Longbottom! No necesito de ti para salir de este… ¡Maldición! – volvió a gritar cuando en vez de zafar la mochila, ésta se enredó más.
-Malfoy, solo deja… — insistió el león y el rubio se resignó a seguir forcejeando con su mochila y dejó que Longbottom lo ayudara.
-Gracias – murmuró.
Una vez libre de tanta cosa que traía encima, el rubio se sentó dispuesto a hacer la maldita redacción que lo puso en semejante situación.
-Emh, este… ¿Malfoy? – Le  llamó Neville cautelosamente, era mejor así porque cuando el Slytherin llegaba enojado era mejor no tentarlo más – ya hice la redacción, solo faltan las conclusiones.
-Bien, las haré yo – propuso.
-De hecho ya las estaba empezando y…
-¡He dicho que yo las haré, Longbottom! No es necesario que tú siempre hagas todo, además el hecho de que esté herido de un brazo no me hace un completo idiota ¿sabes?
-Yo no quería…
-Como sea, las haré yo. Las tendré lista para la hora de la clase – y comenzó a guardar sus cosas o al menos lo intentaba.
-Bien, te veré en la clase, supongo – le  dijo un Neville algo triste y cuando a estaba a cinco pasos de la puerta.
-Longbottom, discúlpame por haberme descargado contigo, no era mi intención – el  león solo le sonrió.
-Está bien, no hay problema. Hasta  luego – y  salió el Gryffindor del lugar, aunque en el fondo se preguntaba qué era lo que le había pasado a su rubio Slytherin para que hubiera llegado de ese humor con él.
En cambio el Slytherin una vez solo en el aula no pudo evitar dejar salir una lagrima de impotencia y todo por culpa de la pequeña visita que le había hecho su padre una hora antes, se controló como pudo, agarró sus cosas y cambiando su semblante, antes vulnerable a uno más duro, se dirigió al Gran Comedor para cumplir (una vez más) el encargo de su padre.

*****

Theo ahora se dirigía al Gran Comedor, últimamente tenían más horas libres, el pretexto: vacaciones de navidad. Era  genial por una parte  pues podría avanzar en sus deberes de Herbología y no era precisamente por lo deberes sino por el compañero que tenía para hacerlos. Era agradable trabajar con él, el único problema es que su amado ojiverde era un prejuicioso a morir y no se podía ganar su confianza por más que él quisiera. Siempre el Gryffindor le salía con un contra-ataque y normalmente terminaban discutiendo, Theo aún no podía creer, que a pesar de tener una infinita paciencia, ese león lo sacara de sus casillas y eso que  casi siempre hacía el enorme esfuerzo de controlarse y no gritarle a los cuatro vientos el porqué de su actitud.
La última vez que estuvieron trabajando juntos no fue la excepción, también discutieron, así que el Slytherin, tenía que hacer algo pues esos eran los dos últimos días que tenían para luego irse de vacaciones y no quería dejar las cosas así con su amado ojiverde, así que solo tenía que…
El Slytherin se quedó plantado en la puerta del Gran Comedor, al ver una anomalía en la mesa de su casa. Normalmente él usaba la silla más aislada pero no abandonada de la mesa, le agradaba estar en ese lugar porque ambos lugares de al lado estaban siempre desocupados y así él podría disfrutar de esa tranquilidad, no es que fuera un antisocial, pero le agradaba estar ahí sin ser interrogado o que le reclamaran el por qué no se comportaba como un Slytherin  (y eso ocurría más a menudo sobre todo desde el año pasado) más sin embargo, en esta ocasión alguien había ocupado uno de los lados que solía estar desocupado por un Draco Malfoy. Eso podría significar varias cosas para él, el rubio le tenía una propuesta, una invitación o una advertencia.
Theo suspiró resignado, pues no podía dar marcha atrás, ya que el rubio lo había visto llegar, así que siguió su curso hasta llegar a su lugar de siempre.
 -Malfoy – saludó cortésmente.
-Hola, Nott – le  devolvió el saludo Malfoy – sé que te molesta que interrumpan tu tranquilidad, pero solo he venido a darte una invitación, ya sabes que todos los años mi familia da una cena para Navidad, así que tu padre y tú están cordialmente invitados a ella.
-Gracias, le haré llegar tu invitación a mi padre.
-La familia de Blaise ya confirmó, entonces quedo en espera de la tuya.
-Bien, te enviaré una lechuza con la confirmación cuando vea a mi padre – cómo le costaba trabajo a Theo hablar con Malfoy, no era que lo odiara, pero simplemente no podía perdonarle lo que le había hecho a su Harry el año anterior.
Desde el primer año, Theo se había enamorado de aquel ojiverde, pero no había hecho nada puesto que el Gryffindor al parecer estaba del otro bando, pero cuando se declaró ser parte de la nueva moda le dio esperanza, pero se llevó una decepción cuando los rumores decían que estaba enamorado de Draco Malfoy, así que Theo estuvo dispuesto hacerse a un lado y desistir en cualquier intento de conquista, en el dado caso que el rubio le correspondiera, puesto que sus principios eso le decían, mas sin embargo, en cuanto Draco se enteró que le gustaba a aquel león, no le llevó ni tres horas para  hacerse novio de  Millincent Bulstrode  y restregárselo en la cara a su amado ojiverde.
Después de varios minutos de un silencio incomodo entre Theo y Draco, el primero fue el que lo rompió.
-¿Aun sacando ventaja de Longbottom? – le  preguntó el moreno al mismo tiempo que le señalaba el brazo aún vendado.
-¡De hecho ya estoy harto de esta situación! Pero no me sorprende la incompetencia de los medimagos de este colegio – Nott hizo un gesto de inconformidad como para darle por su lado – madame Pomfrey hizo mal los cálculos de la poción reparahuesos  y ahora resulta que debí esperarme dos meses más, espero que no haya calculado mal y ya mañana este lista esa maldita poción y me quite este estorbo.
-Claro – Nott sonrió recordando su pequeña reunión con la medimaga tres meses atrás…

Un Draco Malfoy había sido trasladado por Hagrid a la enfermería, después de haber sido herido por el hipogrifo Buckbeak y no parar de arremeter amenazas, insultos y todo lo que se le ocurriera en esos momentos, después de una poción tranquilizadora, el rubio quedó dormido, aunque más que nada la medimaga lo hizo para que se dejara de quejar. Minutos después entró otro chico Slytherin a la enfermería.
-Hola, Theo – saludó la medimaga, por una extraña razón, él era el único Slytherin que ella podía soportar y tener la suficiente confianza como para llamarlo por su nombre de pila.
-Buen día, Madame Pomfrey – la  saludó el chico cortésmente.
-¿Visitando al Señor Malfoy? – Nott no se había dado cuenta que su compañero aún estuviera ahí.
-¿Aun no le da la poción reparahuesos?
-Estará lista en una hora.
-Mmm… y no cabe la posibilidad, que… bueno, usted sabe, ¿el príncipe de Slytherin sufriera un poco por todo el mal que ha hecho desde que llegó al colegio? – la medimaga lo escuchaba con suspicacia – digo, un poco de mal no le hará daño a nadie y menos a él que se lo ha hecho a muchos chicos de aquí – la  medimaga estaba al tanto de todo lo que el rubio había hecho, sobre todo lo de Harry  pues el mismo Theo se lo había dicho, además de que en todo el colegio era de lo que más se hablaba, sin embargo lo que le proponía el chico no era muy profesional que digamos, así que solo lo miró confidentemente – solo era una idea – se  disculpó el Slytherin.
-Esta sugerencia no salió de ti y yo nunca la escuché de ti – Theo sonrió, pues la medimaga le acababa de confirmar lo que él le pedía – es una pena que el Señor Malfoy tenga que esperar todo un ciclo lunar para que esté lista la poción reparahuesos y más si después de todo este tiempo haya fallado un ingrediente y esto la atrase otros dos meses más…
-¡Usted es grandiosa!
-No creo que el Señor Malfoy vaya a opinar lo mismo después de la gran noticia que le daré.
-Es Malfoy, lo conozco muy bien, además hasta sacará algún beneficio de todo esto o lo más probable es que busque ayuda en otro lado – reflexionó Theo pensando en esa única persona que podría brindarle ese tipo de  ayuda a su compañero – en fin, me voy antes de que despierte.
-Theo – el  chico se detuvo en la puerta y regresó hasta donde estaba la medimaga – ¿todo esto es por lo que le hizo al Gryffindor? – el  Slytherin solo se encogió de hombros.
-Puede ser… — fue lo único que le dijo, le dio un beso en la mejilla para luego irse a su sala común, no sin antes darle un: – gracias.


-Yo me retiro – le dijo Theo a un Malfoy que aún seguía observando su brazo vendado.
-Estaré esperando la lechuza.
Theo salió del gran comedor con una sonrisa en su rostro, pero en el pasillo se encontró con Luna.
-Hola, Theo – lo  saludó la chica que traía en las manos unos objetos extraños.
-¿Qué son esas cosas, Luna? – La  chica le iba a responder pero algunas de sus cosas cayeron al suelo – te ayudo – Theo  recogió las cosas y la acompañó hasta su lugar en el Gran Comedor.
-Eres muy amable – le  respondió la Ravenclaw mientras se dirigían hacia el lugar.
Sin embargo, esta escena fue observaba por cierto ojiverde, que iba llegando con su amigo pelirrojo al lugar, se sintió extraño ¿por qué ese Slytherin siempre lo sorprendía con su actitud?
Cuando Harry llegó a su lugar en la mesa de los leones, observó a un Neville no solo melancólico sino es que hasta deprimido, ¿y quién no lo estaría? después de todo en los últimos dos meses Snape parecía traer cierta manía con él, eso fue un alivio para Harry pues él ya no era la diversión de su profesor de Pociones, pero ahora parecía que Neville había ocupado su lugar.
Hermione llegó con ellos y sentó a un lado de Harry y frente a Ron, parecía enojada y los chicos prefirieron no saber el por qué.
-Esa maldita, me las va a pagar… — solo balbuceaba mientras comenzaba a escribir en un pergamino.
-¿Qué te pasa Hermione? Si sigues así vas a romper el pobre pergamino.
-Nada, Ronald – dijo  en un tono enojado y el pelirrojo se arrepintió de haberle preguntado – ojalá le guste sacar A porque eso es lo que va a sacar y… ¡Harry ese es mi plato!
-Emh… ¿qué?
-Qué tanto miras que no pones… ¡eso es sal, no azúcar!
-¡Ya lo sé! – Gruñó Harry un poco enfadado y dirigió su mano a la azucarera, pero la leona no tenía un pelo de tonta, así que dirigió su mirada hacia donde la tenía su amigo minutos antes y esbozó una sonrisa triunfante ante su sospecha — ¿qué? – le dijo de pronto cuando la vio sonreír.
-Nada.
-¿Por qué nadie dice nada? – De pronto soltó el ojiverde – por eso estamos divididos en varias casas, para que cada quien este en la suya y no en la de otros ¿no?
-¿De qué demonios hablas, Harry? – soltó  Ron.
-De Nott  ¿por qué es así? ¿No debería estar con sus amigos hablando de lo patético que soy por haberme enamorado de Draco Malfoy el año pasado? – lo decía mientras miraba  a  aquel Slytherin que se reía con una simpática Luna.
-No entiendo – confesó  Ron - ¿Quieres que Nott también se burle de ti?
-No ¿qué no me escuchaste? – Harry  se levantó y salió enojado del lugar dejando a un desconcertado Ron y a una divertida Hermione.
-¡Tú de qué te ríes! – le  reclamó el pelirrojo.
-¿Qué no ves? Harry está celoso de Luna.
-¿Celoso por qué?
-Le gusta Nott – el  pelirrojo puso cara de interrogación - ¿qué no lo has visto cómo lo observa a las horas de la comida o cuando está en las demás clases?
-Pero en Herbología se la pasa discutiendo con él.
-Claro, porque cree que Nott jamás le hará caso y que solo le habla porque están de compañeros de deberes.
-Sigo sin entender.
-A lo que Harry le molesta, es que para Nott él no es nada, tanto que ni siquiera se toma la molestia de fastidiarlo o de burlarse de él frente a todos.
-¡Pero a Harry no le gusta nadie!
-¡Claro que sí! Te estoy diciendo que…
-¡Ya nos lo hubiera dicho!
-¿Después de lo que le pasó con Malfoy? De hecho, creo que fue gracias a él que le gusta…
-Y si le gusta tanto esa serpiente ¿por qué demonios discute con él?
-Por lo que te dije hace un rato ¿qué no me escuchaste?
-¡¿También tú?! – la leona rodó los ojos y mejor se concentró en su pergamino.

*****

Neville iba rumbo a los jardines del colegio en busca de su rubio Slytherin, pues las vacaciones estaban a la vuelta de la esquina y no podía irse sin despedirse de él y menos ahora que ya empezaban a llevarse mejor. Su rubio había dejado de burlarse de él en las clases de pociones, pero lo más probable era porque al parecer el profesor parecía tener cierto interés en burlarse de él y mejor decidió dejarlo en paz. Además el rubio le preocupaba,  no le agradó nada cómo se veía en la mañana ¿qué le habría pasado? ¿Por  qué llegaría de ese humor? O mejor dicho ¿quién lo habría puesto de ese humor?
El Gryffindor siguió su rumbo hasta que lo pudo localizar, estaba sentado en una de las bancas mientras conversaba con esa chica Parkinson. ¿Por qué demonios no lo dejaba en paz? El Slytherin en más de una ocasión ya le había dicho amablemente que no quería nada con ella, pero esa chica de veras que era muy insistente. Eso no lo desanimó y avanzó hacia él.
Draco se había ido a sentar en ese lugar puesto que no era muy concurrido, pero ahora no estaba tan seguro de ello, ya que su compañera de casa no más no lo dejaba en paz.
-En fin, solo quería desearte felices vacaciones, Draco – se  despidió la chica.
-Igualmente, Pansy.
La chica se fue no sin antes darle un beso en la mejilla de despedida,  pasaron varios segundos y Malfoy por fin creyó gozar de la tranquilidad del lugar, ahora comprendía a Nott y el hecho de querer estar siempre solo; apenas se estaba acostumbrando a esa tranquilidad cuando sintió que alguien se acercaba a él por atrás.
-Hola, Longbottom – le saludó aún de espaldas.
Neville se paró en seco por la repentina bienvenida  ¿cómo supo que era él? ni siquiera hizo ruido o habló y además que el Slytherin estaba a espaldas de él y no hubo forma que lo hubiera visto o ¿sí?  Malfoy se dio la vuelta y se encontró con un Neville sorprendido y confuso a la vez y pudo deducir a qué se debía.
-Sueles arrastrar los pies al caminar, por eso sabía que eras tú – le dijo Malfoy como descifrando ese misterio para el Gryffindor, el cual se sonrojó ¿cómo era posible que su rubio se percatara de ese hecho? Nadie se había dado cuenta de esa manía de él, bueno a excepción de su abuela que siempre le regañaba por hacerlo, pero de ahí en fuera nadie, ni siquiera sus amigos de casa y eso que llevaba más de cinco años conviviendo con ellos y en cambio su rubio, que solo había estado conviviendo unos cuantos meses con él  ya había reparado en ello, eso era genial ¿qué sorpresas más le esperaban?, se supone que él era quien sorprendería al Slytherin no al revés – supongo que vienes para ponernos de acuerdo para lo de Herbología ¿cierto? – le preguntó Malfoy.
-Emh…
-Tenemos aún muchos deberes por hacer.
-Lo sé. La profesora Sprout nos dejó tres redacciones de tres temas del libro, dos experimentos y leer un libro.
-Y según ella porque vamos a tener tres semanas de descanso ¡pero si son nuestras vacaciones! Como sea, te iba a ir a buscar para proponerte algo ¿Qué tal si en la última semana de vacaciones nos vemos para hacerlos?
-Sí, estaría bien, pero estaré en la casa de mi abuela en ese tiempo.
-Sí, lo sé. Yo estaré en la mía también. Además, no dije que nos veríamos aquí en el colegio.
-Ah, ¿no?
-No,  mandaré por ti a la casa de tu abuela para que en la mía hagamos los deberes – Neville  abrió los ojos como platos ¿Malfoy, su rubio, lo estaba invitando a su casa? ¿Y mandaría por él? - ¿Longbottom?
-Emh, sí, claro.
-Bien, te veré en dos semanas.
-Cla-claro.
-Oye Longbottom, que tengas una Feliz Navidad – se  despidió el rubio.
-Gra-gracias Malfoy, También tú…


“¿Feliz navidad? pero qué demonios estoy diciéndole”,  se preguntó Malfoy para sí mismo mientras se dirigía al castillo “Digo es Longbottom, tanto tiempo debo estar pasando con él como para que se me esté pegando lo Gryffindor”  




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2 comentarios:

  1. aww
    me encanta este fic
    me encantan las parejas jejeje
    ^-^
    Att:Taeko-kun

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  2. Hola Taeko-kun =)

    Me alegra que te guste jejej, las parejas no son muy comunes en el fandom de Harry Potter, pero aún así me arriesgué a escribirlas de esa manera :P

    Me alegra que te esté gustando =)

    Besitos
    PISLIB n_n

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