Cómo llegar a tu corazón
Capitulo Seis: Theodore Nott
Un chico iba en camino por
los jardines del colegio directo a su lugar favorito. Este chico se caracteriza
por lo buen mozo que es, ¿qué más se podía pedir? Guapo, adinerado y sobre todo
inteligente. De estatura mediana, piel morena clara, cabello castaño, ojos
cafés claros. Pero lo que más caracteriza a este chico es que él no necesita
humillar y abusar de los otros para sentirse superior, no necesita estar con
altanerías para que los demás le respeten, no necesita estar alardeando de lo
sangre pura que es (de hecho le fastidiaba en ocasiones el trato que se le daba
por esto), es más no necesita hacer nada para imponer su presencia, porque
todos los del colegio (quizás los de Gryffindor, no) lo respetaban, porque
simplemente así es Theodore Nott.
Theo es descrito por sus
compañeros de casa como un chico solitario y en algunas ocasiones extraño,
puesto que para ser miembro de la casa Slytherin su comportamiento en la
mayoría de las ocasiones daba mucho de qué hablar, de hecho hasta se podría
decir que casi nadie lo conoce totalmente cómo es en realidad. Muy pocas personas
lo han tratado, entre éstas están Draco Malfoy y Blaise Zabini, cuyas familias
son tan importantes como la del mismo Theodore, además de que en el pasado los
tres compartieron una gran amistad pero por diferencias de ideas se
distanciaron.
Nott es uno de los tres
chicos más codiciados del colegio entre chicas y uno que otro chico, los otros
dos chicos son por supuesto Draco Malfoy y Harry Potter, aunque este último, un
año atrás declaró ser parte de la moda, trayendo
como consecuencia un rompimiento de corazones de chicas pero a la vez dando
oportunidad a los chicos interesados en él, entre ellos a nuestro chico en
cuestión, Theodore Nott.
*****
Ya habían transcurrido tres
meses desde que los de Slytherin habían sido asignados como compañeros de
deberes con los de Gryffindor. Algunos habían avanzado en sus deberes, en cambio
otros dejaban las cosas para último momento…
-No comprendo, ¿cómo es que
se atrasan en los deberes tú y Zabini? – le preguntó Harry a su amigo pelirrojo.
-Bueno, emh, pues –
balbuceaba el león – tú también vas atrasado con Nott – desvió el tema.
-A nosotros nos asignaron
después, en cambio ustedes ya estaban desde el principio, además ayer te
quedaste de ver con él en la noche para hacer el ensayo o ¿no? – Ron se sentía interrogado más por su madre que por su amigo, Harry lo
comprendió cuando el pelirrojo hizo los mismos gestos que le hacía a su madre –
lo siento, yo no quería…
-No, está bien Harry. La
verdad es que tienes la razón, yo te he estado ocultando cosas – Harry se
sorprendió por la confesión de su amigo – Verás, Zabini y yo… Él y yo somos… lo
que te quiero decir es que Blaise y yo somos novios.
Harry se quedó pasmado ante
semejante confesión, pero no se sorprendió, esos malditos Slytherin siempre
terminaban conquistando a los inofensivos Gryffindor.
-Sé que me vas a odiar por esto.
-No. Por supuesto que no,
Ron. Es solo que, ¿No se supone que te
gustaba Hermione?
-Así era, hasta que conocí
a Blaise… o mejor dicho, hasta que me lo asignaron de compañero de deberes ¿en
verdad no te molesta que me guste un Slytherin?
-¿Por qué debería? Hasta
hace un año atrás a mí me gustaba Malfoy – y como una descarga eléctrica algo
se le vino a la mente – oye ¿estás seguro que Zabini si te quiere?
-Claro que si Harry, él me
lo ha dicho y también me lo ha demostrado – se sonrojó Ron al confesarle esto.
-Era solo una duda, ya ves
lo que me ocurrió a mí con Malfoy, por eso te lo pregunto, no vaya a ser que dentro
de unas tres horas más él se vaya a buscar una novia y luego te la presuma en
la cara, solo porque se enteró que le gustas y además se burle de ti haciendo comentarios
desagradables y todos sus malditos compañeros
de casa lo sigan – pero al decir
esto último recordó a cierto chico que no hizo lo mismo.
-No, Harry, tranquilo. Además
ya llevamos tres semanas juntos oficialmente, bueno al menos entre él y yo –
Harry se sorprendió por esto último.
-¡Vaya! – Fue lo único que
se le ocurrió decir – Felicidades, Ron.
Ron suspiro aliviado, su
mejor amigo había aceptado su relación con Zabini, ahora le faltaba la parte más
difícil: Hermione. Al parecer Harry supo nuevamente interpretar sus gestos y le
reconfortó.
-Tranquilo Ron, Hermione
entenderá, pero por ahora vamos a comer me muero de hambre.
*****
Neville se encontraba
sentado en una aula vacía, ya casi terminaba completamente la redacción, pero
aun así no perdía las esperanzas de que su rubio Slytherin llegara, pues habían
quedado ahí para terminar de hacerlos desde hace casi media hora atrás. El león
constantemente observaba su reloj de mano, su rubio ya estaba retrasado. Normalmente
él era el que se demoraba y pedía disculpas por la tardanza pero ahora el
retrasado era el Slytherin, de pronto escuchó cómo la puerta se abría de golpe
y un enojado Draco Malfoy entraba por ella. Se veía algo complicado, pues aún
llevaba su brazo herido, vendado y en el sano, un montón de libros y en los
hombros llevaba atravesada su mochila.
-¡Maldición! – murmuró el
Slytherin mientras dejaba caer los libros en la mesa donde se encontraba
Neville, quiso también quitarse su mochila, pero ésta se atoró con los vendajes
que sostenían su brazo herido y volvió a maldecir, Neville se levantó dispuesto
a ayudarle pero… — ¡Ni lo pienses Longbottom! No necesito de ti para salir de
este… ¡Maldición! – volvió a gritar cuando en vez de zafar la mochila, ésta se
enredó más.
-Malfoy, solo deja… — insistió
el león y el rubio se resignó a seguir forcejeando con su mochila y dejó que
Longbottom lo ayudara.
-Gracias – murmuró.
Una vez libre de tanta cosa
que traía encima, el rubio se sentó dispuesto a hacer la maldita redacción que
lo puso en semejante situación.
-Emh, este… ¿Malfoy? – Le llamó Neville cautelosamente, era mejor así
porque cuando el Slytherin llegaba enojado era mejor no tentarlo más – ya hice
la redacción, solo faltan las conclusiones.
-Bien, las haré yo – propuso.
-De hecho ya las estaba
empezando y…
-¡He dicho que yo las haré,
Longbottom! No es necesario que tú siempre hagas todo, además el hecho de que
esté herido de un brazo no me hace un completo idiota ¿sabes?
-Yo no quería…
-Como sea, las haré yo. Las
tendré lista para la hora de la clase – y comenzó a guardar sus cosas o al
menos lo intentaba.
-Bien, te veré en la clase,
supongo – le dijo un Neville algo triste
y cuando a estaba a cinco pasos de la puerta.
-Longbottom, discúlpame por
haberme descargado contigo, no era mi intención – el león solo le sonrió.
-Está bien, no hay
problema. Hasta luego – y salió el Gryffindor del lugar, aunque en el
fondo se preguntaba qué era lo que le había pasado a su rubio Slytherin para
que hubiera llegado de ese humor con él.
En cambio el Slytherin una
vez solo en el aula no pudo evitar dejar salir una lagrima de impotencia y todo
por culpa de la pequeña visita que le había hecho su padre una hora antes, se
controló como pudo, agarró sus cosas y cambiando su semblante, antes vulnerable
a uno más duro, se dirigió al Gran Comedor para cumplir (una vez más) el
encargo de su padre.
*****
Theo ahora se dirigía al
Gran Comedor, últimamente tenían más horas libres, el pretexto: vacaciones de
navidad. Era genial por una parte pues podría avanzar en sus deberes de
Herbología y no era precisamente por lo deberes sino por el compañero que tenía
para hacerlos. Era agradable trabajar con él, el único problema es que su amado ojiverde era un prejuicioso a morir y no se podía ganar su confianza por más
que él quisiera. Siempre el Gryffindor le salía con un contra-ataque y
normalmente terminaban discutiendo, Theo aún no podía creer, que a pesar de
tener una infinita paciencia, ese león lo sacara de sus casillas y eso que casi siempre hacía el enorme esfuerzo de
controlarse y no gritarle a los cuatro vientos el porqué de su actitud.
La última vez que
estuvieron trabajando juntos no fue la excepción, también discutieron, así que
el Slytherin, tenía que hacer algo pues esos eran los dos últimos días que
tenían para luego irse de vacaciones y no quería dejar las cosas así con su amado ojiverde, así que solo tenía que…
El Slytherin se quedó
plantado en la puerta del Gran Comedor, al ver una anomalía en la mesa de su
casa. Normalmente él usaba la silla más aislada pero no abandonada de la mesa,
le agradaba estar en ese lugar porque ambos lugares de al lado estaban siempre
desocupados y así él podría disfrutar de esa tranquilidad, no es que fuera un antisocial, pero le agradaba estar ahí sin ser
interrogado o que le reclamaran el por qué no se comportaba como un Slytherin (y eso ocurría más a menudo sobre todo desde
el año pasado) más sin embargo, en esta ocasión alguien había ocupado uno de
los lados que solía estar desocupado por un Draco Malfoy. Eso podría significar
varias cosas para él, el rubio le tenía una propuesta, una invitación o una
advertencia.
Theo suspiró resignado,
pues no podía dar marcha atrás, ya que el rubio lo había visto llegar, así que
siguió su curso hasta llegar a su lugar de siempre.
-Malfoy – saludó cortésmente.
-Hola, Nott – le devolvió el saludo Malfoy – sé que te molesta
que interrumpan tu tranquilidad, pero solo he venido a
darte una invitación, ya sabes que todos los años mi familia da una cena para Navidad,
así que tu padre y tú están cordialmente invitados a ella.
-Gracias, le haré llegar tu
invitación a mi padre.
-La familia de Blaise ya
confirmó, entonces quedo en espera de la tuya.
-Bien, te enviaré una
lechuza con la confirmación cuando vea a mi padre – cómo le costaba trabajo a
Theo hablar con Malfoy, no era que lo odiara, pero simplemente no podía
perdonarle lo que le había hecho a su Harry el año
anterior.
Desde el primer año, Theo
se había enamorado de aquel ojiverde, pero no había hecho nada puesto que el
Gryffindor al parecer estaba del otro bando, pero
cuando se declaró ser parte de la nueva moda le
dio esperanza, pero se llevó una decepción cuando los rumores decían que estaba
enamorado de Draco Malfoy, así que Theo estuvo dispuesto hacerse a un lado y
desistir en cualquier intento de conquista, en el dado caso que el rubio le
correspondiera, puesto que sus principios eso le decían, mas sin embargo, en cuanto
Draco se enteró que le gustaba a aquel león, no le llevó ni tres horas para hacerse novio de Millincent Bulstrode y restregárselo en la cara a su amado
ojiverde.
Después de varios minutos de un silencio
incomodo entre Theo y Draco, el primero fue el que lo rompió.
-¿Aun sacando ventaja de
Longbottom? – le preguntó el moreno al
mismo tiempo que le señalaba el brazo aún vendado.
-¡De hecho ya estoy harto
de esta situación! Pero no me sorprende la incompetencia de los medimagos de
este colegio – Nott hizo un gesto de inconformidad como para darle por su lado
– madame Pomfrey hizo mal los cálculos de la poción reparahuesos y ahora resulta que debí
esperarme dos meses más, espero que no haya calculado mal y ya mañana este
lista esa maldita poción y me quite este estorbo.
-Claro – Nott sonrió
recordando su pequeña reunión con la medimaga tres meses atrás…
Un Draco Malfoy había sido trasladado por Hagrid a la enfermería,
después de haber sido herido por el hipogrifo Buckbeak y no parar de arremeter
amenazas, insultos y todo lo que se le ocurriera en esos momentos, después de
una poción tranquilizadora, el rubio quedó dormido, aunque más que nada la
medimaga lo hizo para que se dejara de quejar. Minutos después entró otro chico
Slytherin a la enfermería.
-Hola, Theo – saludó la medimaga, por una extraña razón, él era el único
Slytherin que ella podía soportar y tener la suficiente confianza como para
llamarlo por su nombre de pila.
-Buen día, Madame Pomfrey – la saludó el chico cortésmente.
-¿Visitando al Señor Malfoy? – Nott no se había dado cuenta que su
compañero aún estuviera ahí.
-¿Aun no le da la poción reparahuesos?
-Estará lista en una hora.
-Mmm… y no cabe la posibilidad, que… bueno, usted sabe, ¿el príncipe de
Slytherin sufriera un poco por todo el mal que ha hecho desde que llegó al
colegio? – la medimaga lo escuchaba con suspicacia – digo, un poco de mal no le
hará daño a nadie y menos a él que se lo ha hecho a muchos chicos de aquí – la medimaga estaba al tanto de todo lo que el
rubio había hecho, sobre todo lo de Harry pues el mismo Theo se lo había dicho, además
de que en todo el colegio era de lo que más se hablaba, sin embargo lo que le
proponía el chico no era muy profesional que digamos, así que solo lo miró
confidentemente – solo era una idea – se disculpó el Slytherin.
-Esta sugerencia no salió de ti y yo nunca la escuché de ti – Theo
sonrió, pues la medimaga le acababa de confirmar lo que él le pedía – es una
pena que el Señor Malfoy tenga que esperar todo un ciclo lunar para que esté
lista la poción reparahuesos y más si después de todo este tiempo haya fallado
un ingrediente y esto la atrase otros dos meses más…
-¡Usted es grandiosa!
-No creo que el Señor Malfoy vaya a opinar lo mismo después de la gran
noticia que le daré.
-Es Malfoy, lo conozco muy bien, además hasta sacará algún beneficio de
todo esto o lo más probable es que busque ayuda en otro lado – reflexionó Theo pensando
en esa única persona que podría brindarle ese tipo de ayuda a su compañero – en fin, me voy antes de
que despierte.
-Theo – el chico se detuvo en la
puerta y regresó hasta donde estaba la medimaga – ¿todo esto es por lo que le
hizo al Gryffindor? – el Slytherin solo
se encogió de hombros.
-Puede ser… — fue lo único que le dijo, le dio un beso en la mejilla
para luego irse a su sala común, no sin antes darle un: – gracias.
-Yo me retiro – le dijo Theo a un Malfoy que aún
seguía observando su brazo vendado.
-Estaré esperando la lechuza.
Theo salió del gran comedor con una sonrisa
en su rostro, pero en el pasillo se encontró con Luna.
-Hola, Theo – lo saludó la chica que traía en las manos unos
objetos extraños.
-¿Qué son esas cosas, Luna? – La chica le iba a responder pero algunas de sus
cosas cayeron al suelo – te ayudo – Theo recogió las cosas y la acompañó hasta su lugar
en el Gran Comedor.
-Eres muy amable – le respondió la Ravenclaw mientras se dirigían
hacia el lugar.
Sin embargo, esta escena fue observaba por
cierto ojiverde, que iba llegando con su amigo pelirrojo al lugar, se sintió
extraño ¿por qué ese Slytherin siempre lo sorprendía con su actitud?
Cuando Harry llegó a su lugar en la mesa de
los leones, observó a un Neville no solo melancólico sino es que hasta
deprimido, ¿y quién no lo estaría? después de todo en los últimos dos meses
Snape parecía traer cierta manía con él, eso fue un alivio para Harry pues él
ya no era la diversión de su profesor de Pociones, pero ahora parecía que
Neville había ocupado su lugar.
Hermione llegó con ellos y sentó a un lado de
Harry y frente a Ron, parecía enojada y los chicos prefirieron no saber el por
qué.
-Esa maldita, me las va a pagar… — solo
balbuceaba mientras comenzaba a escribir en un pergamino.
-¿Qué te pasa Hermione? Si sigues así vas a romper
el pobre pergamino.
-Nada, Ronald – dijo en un tono enojado y el pelirrojo se
arrepintió de haberle preguntado – ojalá le guste sacar A porque eso es
lo que va a sacar y… ¡Harry ese es mi plato!
-Emh… ¿qué?
-Qué tanto miras que no pones… ¡eso es sal,
no azúcar!
-¡Ya lo sé! – Gruñó Harry un poco enfadado y
dirigió su mano a la azucarera, pero la leona no tenía un pelo de tonta, así
que dirigió su mirada hacia donde la tenía su amigo minutos antes y esbozó una
sonrisa triunfante ante su sospecha — ¿qué? – le dijo de pronto cuando la vio
sonreír.
-Nada.
-¿Por qué nadie dice nada? – De pronto soltó
el ojiverde – por eso estamos divididos en varias casas, para que cada quien
este en la suya y no en la de otros ¿no?
-¿De qué demonios hablas, Harry? – soltó Ron.
-De Nott ¿por qué es así? ¿No debería estar con sus
amigos hablando de lo patético que soy por haberme enamorado de Draco Malfoy el
año pasado? – lo decía mientras miraba
a aquel Slytherin que se reía con
una simpática Luna.
-No entiendo – confesó Ron - ¿Quieres que Nott también se burle de
ti?
-No ¿qué no me escuchaste? – Harry se levantó y salió enojado del lugar dejando a
un desconcertado Ron y a una divertida Hermione.
-¡Tú de qué te ríes! – le reclamó el pelirrojo.
-¿Qué no ves? Harry está celoso de Luna.
-¿Celoso por qué?
-Le gusta Nott – el pelirrojo puso cara de interrogación - ¿qué no
lo has visto cómo lo observa a las horas de la comida o cuando está en las
demás clases?
-Pero en Herbología se la pasa discutiendo
con él.
-Claro, porque cree que Nott jamás le hará
caso y que solo le habla porque están de compañeros de deberes.
-Sigo sin entender.
-A lo que Harry le molesta, es que para Nott él
no es nada, tanto que ni siquiera se toma la molestia de fastidiarlo o de
burlarse de él frente a todos.
-¡Pero a Harry no le gusta nadie!
-¡Claro que sí! Te estoy diciendo que…
-¡Ya nos lo hubiera dicho!
-¿Después de lo que le pasó con Malfoy? De
hecho, creo que fue gracias a él que le gusta…
-Y si le gusta tanto esa serpiente ¿por qué demonios
discute con él?
-Por lo que te dije hace un rato ¿qué no me
escuchaste?
-¡¿También tú?! – la leona rodó los ojos y
mejor se concentró en su pergamino.
*****
Neville iba rumbo a los jardines del colegio
en busca de su rubio Slytherin, pues las vacaciones estaban a la vuelta de la
esquina y no podía irse sin despedirse de él y menos ahora que ya empezaban a
llevarse mejor. Su rubio había dejado de burlarse de él en las clases de
pociones, pero lo más probable era porque al parecer el profesor parecía tener
cierto interés en burlarse de él y mejor decidió dejarlo en paz. Además el
rubio le preocupaba, no le agradó nada
cómo se veía en la mañana ¿qué le habría pasado? ¿Por qué llegaría de ese humor? O mejor dicho
¿quién lo habría puesto de ese humor?
El Gryffindor siguió su rumbo hasta que lo
pudo localizar, estaba sentado en una de las bancas mientras conversaba con esa
chica Parkinson. ¿Por qué demonios no lo dejaba en paz? El Slytherin en más de
una ocasión ya le había dicho amablemente que no quería nada con ella, pero esa
chica de veras que era muy insistente. Eso no lo desanimó y avanzó hacia él.
Draco se había ido a sentar en ese lugar
puesto que no era muy concurrido, pero ahora no estaba tan seguro de ello, ya
que su compañera de casa no más no lo dejaba en paz.
-En fin, solo quería desearte felices vacaciones,
Draco – se despidió la chica.
-Igualmente, Pansy.
La chica se fue no sin antes darle un beso en
la mejilla de despedida, pasaron varios
segundos y Malfoy por fin creyó gozar de la tranquilidad del lugar, ahora
comprendía a Nott y el hecho de querer estar siempre solo; apenas se
estaba acostumbrando a esa tranquilidad cuando sintió que alguien se
acercaba a él por atrás.
-Hola, Longbottom – le saludó aún de espaldas.
Neville se paró en seco por la repentina
bienvenida ¿cómo supo que era él? ni siquiera
hizo ruido o habló y además que el Slytherin estaba a espaldas de él y no hubo
forma que lo hubiera visto o ¿sí? Malfoy
se dio la vuelta y se encontró con un Neville sorprendido y confuso a la vez y
pudo deducir a qué se debía.
-Sueles arrastrar los pies al caminar, por
eso sabía que eras tú – le dijo Malfoy como descifrando ese misterio para el
Gryffindor, el cual se sonrojó ¿cómo era posible que su rubio se percatara de
ese hecho? Nadie se había dado cuenta de esa manía de él, bueno a excepción de
su abuela que siempre le regañaba por hacerlo, pero de ahí en fuera nadie, ni
siquiera sus amigos de casa y eso que llevaba más de cinco años conviviendo con
ellos y en cambio su rubio, que solo había estado conviviendo unos cuantos
meses con él ya había reparado en ello,
eso era genial ¿qué sorpresas más le esperaban?, se supone que él era quien
sorprendería al Slytherin no al revés – supongo que vienes para ponernos de
acuerdo para lo de Herbología ¿cierto? – le preguntó Malfoy.
-Emh…
-Tenemos aún muchos deberes por hacer.
-Lo sé. La profesora Sprout nos dejó tres
redacciones de tres temas del libro, dos experimentos y leer un libro.
-Y según ella porque vamos a tener tres
semanas de descanso ¡pero si son nuestras vacaciones! Como sea, te iba a ir a
buscar para proponerte algo ¿Qué tal si en la última semana de vacaciones nos
vemos para hacerlos?
-Sí, estaría bien, pero estaré en la casa de
mi abuela en ese tiempo.
-Sí, lo sé. Yo estaré en la mía también.
Además, no dije que nos veríamos aquí en el colegio.
-Ah, ¿no?
-No,
mandaré por ti a la casa de tu abuela para que en la mía hagamos los
deberes – Neville abrió los ojos como
platos ¿Malfoy, su rubio, lo estaba invitando a su casa? ¿Y mandaría por él? -
¿Longbottom?
-Emh, sí, claro.
-Bien, te veré en dos semanas.
-Cla-claro.
-Oye Longbottom, que tengas una Feliz Navidad
– se despidió el rubio.
-Gra-gracias Malfoy, También tú…
“¿Feliz navidad? pero qué demonios estoy diciéndole”, se preguntó Malfoy para sí mismo mientras se
dirigía al castillo “Digo es Longbottom, tanto tiempo debo estar pasando con
él como para que se me esté pegando lo Gryffindor”
______________________________________________
aww
ResponderEliminarme encanta este fic
me encantan las parejas jejeje
^-^
Att:Taeko-kun
Hola Taeko-kun =)
ResponderEliminarMe alegra que te guste jejej, las parejas no son muy comunes en el fandom de Harry Potter, pero aún así me arriesgué a escribirlas de esa manera :P
Me alegra que te esté gustando =)
Besitos
PISLIB n_n