No ha dejado de llover
Capitulo veinte.
Ashycienta
Siete años atrás, primeros meses del noviazgo.
-Y con ustedes, ¡La princesa Ashycienta! – anunció Lauren, mientras simulaba que una zanahoria
era un micrófono, saltando en su cama.
-Gracias, gracias…
Respondió el rizado, desfilando en medio de la
habitación de su hermana menor. El de mirada hazel, quien iba vestido con un
atuendo que era de envidiarse por una princesa de verdad, lucía un lindo
vestido color rosa (improvisado con las cortinas que su madre había comprado
recién) y con encajes que a la vez le hacían juego a los accesorios (que eran
de su madre).
-Tun-tun – simulaba un reloj la rubia – ¡¡Ashycienta, corre!! ¡Ya son las doce
tienes que regresar a casa, antes de que te transformes de nuevo!
-¡Oh, no! – Dijo dramáticamente el chico – ¡Debo
correr o mi madrastra y mis hermanastras me descubrirán! – quiso simular su
salida, pero como el vestido le quedaba un poco largo, lo pisó sin querer,
tropezando, y en lugar de caer en el piso unas manos lo sostuvieron.
-¿Ashton? – preguntó confundido un chico de cabellera
color azul y de bonitos ojos verdes.
-No es Ashton… es la princesa Ashycienta – aclaró la hermana menor.
-Emh… Mike… emh… yo puedo explicarlo – decía abochornado
el de mirada hazel, tratando de zafarse del agarre de su novio.
-Quisiera escuchar esa divertida historia – dejó salir
entre risas.
Después de cinco minutos, Ashton logró explicarle el
cómo fue que terminó accediendo a cumplir el capricho de su hermana menor.
-¿Sabes? – Mike miró de reojo a Lauren, quien dormía
plácidamente – cuando dijiste que viajarías, en verdad por un momento creí que…
había alguien más y que no querías saber de mí…
-Jamás haría algo así, Michael – el rizado lo miró a
los ojos – Por el momento… no hay nadie más que tú.
El de mirada verde se sonrojó. Se sentía estúpido a
decir verdad. Ashton había viajado por más de seis horas para poder cuidar de
su hermana menor y él, en su mente enferma de celos, se había formado una
historia donde los protagonistas eran Ashton y una hermosa chica.
-¿Sabes, Ashton? Sabía que te gustaban los chicos,
pero vestirte de princesa… –dejó salir en tono bromista, con una sonrisa de
lado.
-No te burles, chico
arcoíris, tú como no tienes hermanas pequeñas a las que tienes que
complacer solo porque no soportas que te envíen esa mirada de borrego a medio
morir – gruñó, simulando enojo.
-Sí, es bueno ser hijo único.
Ambos se miraron intensamente, se acercaban lentamente
dispuestos a besarse cuando…
-¡Vamos Mikey! ¡Juega con nosotros! – invitó la
pequeña Lauren, quien había estado fingiendo dormir.
-¡Noo! ¡Imagínate si mi padre se entera que me ando
vistiendo de princesa! – se excusó rápidamente el de mirada verde, mientras
movía agitadamente las manos arriba-abajo.
[…]
-¡Con ustedes, el príncipe Mikey! – el aludido sonrió
de lado, mientras Ashycienta lo
fulminaba con la mirada.
-Yo quería ser el príncipe – gruñó, con los brazos
cruzados.
-Si te sirve de consuelo… eres la princesa más sexy que he visto en toda
mi vida – le sonrió coquetamente y con la mirada llena de lujuria.
-Príncipe Mikey, urge que me lleves a tu reino.
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