No ha dejado de llover
Capitulo veinticinco:
Visita
Mike se sentía un maldito stalker, pero hasta el momento esa era su
única opción. Se encontraba en las afueras de la escuela donde estudiaba Tommy.
Era un colegio preescolar, no estaba muy lejos de donde vivía el rizado. El
teñido pudo visualizar al pequeño rubio jugando en el patio, se encontraban en
el descanso.
Alrededor de la puerta había uno que otro padre de familia llevándole
comida a sus hijos. Mike sabía que con Tommy eso no pasaría, Ashton siempre le
preparaba el desayuno antes de salir de casa. Así que se sintió con toda la
confianza de ir y ver al que podría ser su hijo. Aun no se hacía a la idea que
él era padre. Sonrió de lado inconscientemente.
-¿Qué hace aquí? – Mike dio un pequeño respingo al ver a Tommy frente a
él del otro lado de los barrotes que tenía la puerta.
-Hola, soy Mike – le sonrió – soy amigo de tu papá – aunque el mayor sabía
que la palabra “amigo” no encajaba muy bien con lo que sea que tenía en esos
momentos con Ashton.
-No es cierto – contradijo el pequeño – mi papá se pone triste cada vez
que lo ve. Los amigos no ponen tristes a sus amigos.
Mike se mordió el labio inferior. El hecho que el pequeño pudiera darse
cuenta del efecto que él causaba en el rizado lo hacía sentir mal.
-Es cierto, pero yo quiero ser su amigo otra vez – le sonrió.
El pequeño negó. Mike frunció el ceño.
-Por favor, no haga que mi papá se ponga triste – y sin más, Tommy se
alejó, dejando solo a Mike con un sabor agridulce en el paladar.
Las palabras del pequeño le dolieron en el alma. Se sintió mal, traicionado. ¿Ashton lo habría puesto en
su contra? Con la sola idea de pensar en esa posibilidad hizo que el teñido se
enfureciera. Ashton no podía poner a su hijo en su contra.
Y con ese pensamiento rondando en su cabeza, Michael se encaminó hacia
un nuevo objetivo.
[…]
Ashton se encontraba ordenando el papeleo de su escritorio. Trabajaba
administrando una pequeña cafetería que no estaba muy lejos del colegio donde
estudia Tommy, eso le permitía pasar por él a la hora de la salida. Se talló
los ojos, se sentía un tanto cansado, desde que le había confesado a Mike la
verdad sobre sus hijos no podía dormir muy bien. Incluso, algunas ojeras
comenzaban a asomarse bajo sus ojos.
-¡ASHTON! – el rizado dio un respingo al escuchar esa voz.
-No puede ser… - musitó al ver a Mike caminar en su dirección. Se
levantó también.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué quieres ponerlo en mi contra?! – gritó, furioso.
-No vas hacerme esto, no otra vez – gruñó, tomándolo del brazo y
llevándolo fuera del local. Algunos clientes los miraban con curiosidad. Mike
se dejó llevar hasta la parte trasera. Justo al lado de los contenedores de
basura.
El teñido se soltó del agarre de manera brusca.
-No te saldrás con la tuya – espetó, fulminándolo con la mirada. Ashton
frunció el ceño – No vas a poner a Tommy en mi contra.
-¿De qué demonios hablas? – preguntó, desesperado.
-¡No te hagas el inocente!
-Si dejarás de hablar con acertijos – gruñó – No sé de qué hablas,
Michael. No estoy poniendo a nadie en tu contra.
-¡¿Y por qué demonios Tommy me pide que me aleje?!
-¿Qué? – El rizado agrandó los ojos - ¿En dónde viste a Tommy?
Mike abrió y cerró la boca un par de veces sin pronunciar palabra
alguna.
-¿Acaso lo estás viendo a mis espaldas? – Ashton lo fulminó con la
mirada.
-Tengo derecho.
-Aléjate, Michael – advirtió.
-No me puedes prohibir no verlo – el teñido apretó los puños,
controlándose.
-Puedo hacerlo. No quiero hacerlo, pero lo haré si estás haciendo cosas
a mis espaldas.
-¿Acaso ahora soy yo el que hace las cosas mal cuando tú eres el que le
anda metiendo ideas en la cabeza a mi hijo?
-Esto es absurdo – Ashton levantó las manos al cielo, se giró para
entrar nuevamente al local.
-¿A dónde demonios vas? – reclamó el teñido.
Ashton lo ignoró. Mike lo tomó del brazo y lo hizo girar bruscamente.
-¡Suéltame! – el rizado se soltó del agarre, empujando al teñido.
Había muchas cosas que enfurecían a Michael, el que lo ignoren es una de
ellas. Y Ashton lo sabía. También sabía lo violento que el teñido podría llegar
a ser cuando se enfurecía. El que ahora se encontrara en el suelo a causa del
golpe que le proporcionó fue un recordatorio de ello.
Mike lo miraba con enojo, su respiración era agitada y aún mantenía la
posición con la que se había quedado después de golpear a Ashton en el rostro.
El rizado se levantó, en su mirada había dolor y resentimiento. Tomó a Michael
de su camisa, dispuesto a regresarle el golpe pero hubo algo que le llamó la
atención. Sangre.
Había líquido carmesí en la zona en donde sujetaba fuertemente a
Michael. El teñido siguió la mirada del rizado hasta toparse con la mano que lo
sujetaba. Ashton lo soltó lentamente, observó su propia mano, había un vidrio
encajado en la palma de su mano. Eso no le asustó. Le asustó la sangre.
Sintió un enorme nudo en el estómago, le invadieron las náuseas. Corrió
hasta los contenedores de la basura y comenzó a vomitar. Ver la sangre le
recordaba al día del accidente. Ver a Penny quejándose del dolor, a Calum y
Luke inconscientes. A él, sangrando mucho del vientre…
-Ashton… - Mike corrió hasta a su lado.
-Largo… - gruñó, entre gemidos.
-Déjame ayu…
-¡No! – gritó, haciendo lo posible para alejarse de él.
-Ashton… te ves mal, déjame…
-No… no… alej… - cada vez se sentía más débil. Ashton sabía cómo
acabaría, pero quería alejarse de Mike. Con pasos temblorosos se encaminó hacia
la puerta que lo dirigiría hacia la cafetería.
-Ashton… - el teñido se puso frente a él. El rizado no tuvo fuerzas para
enfrentarlo, de pronto todo fue oscuridad para él.
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