sábado, 20 de octubre de 2018

Capitulo diez. El lado nunca antes visto del hijo de la sirvienta

Medio Limón


Capitulo diez. 

El lado nunca antes visto del hijo de la sirvienta


Solo imágenes inconexas podía ver. Escuchaba voces por todos lados. Él corría, había escuchado que necesitaban al chico rubio y de ojos bonitos, descripción en la cual él no encajaba. Estaban detrás de él.
-Mata al estorbo – habían ordenado. Claramente él era el estorbo. Y casi logran matarlo.
Ese día tuvo suerte, aunque no sabía si precisamente “suerte” era la palabra. Ese día perdió todo.
-¡MÁS TE VALE QUE TE CUIDES! ¡SI TE VEO TE MATÓ! ¡TE MATO!

Ashton despertó, asustado. Las palabras de su secuestrador taladrándole la mente. Se talló el rostro y decidió bajar a la cocina por un poco de agua. Solo esperaba que esta vez no hubiera gritado mientras tenía ese horrible sueño, no quería preocupar a Luke.
Con pies descalzos bajó las escaleras y llegó hasta la cocina. Se dirigió hacia el refrigerador.

[…]

Mike no podía dormir, su mente repetía una y otra vez la conversación que tuvo en la tarde con el hijo de la sirvienta y su novia. De acuerdo no era el hijo de la sirvienta y la chica tampoco era su novia, pero se negaba a llamarlos por su nombre.
“No es como si en verdad quería que me identificaran”
La voz de Ashton lo invadió y Mike se sintió molesto. El hijo de la sirvienta sí quería que lo identificaran pero no lo quiso admitir.
-Quiere morir…
Susurró. Se levantó rápidamente de su lugar.
-Ese maldito hijo de… - se dirigió hacia la habitación del rizado.
Abrió la puerta de la habitación de Ashton pero no encontró a nadie.
-¡¿En dónde demonios se metió?!
Fue a buscarlo al baño y a la habitación de Luke (se aseguró de no despertar a su amigo rubio), pero tampoco estaba en esos lugares. Bajó rápidamente a la planta baja y pudo ver un rayito de luz filtrarse por la ranura de la puerta que daba hacia la cocina.
-Ahí estas… - gruñó en voz baja.
Abrió la puerta y pudo ver a Ashton buscando algo en el refrigerador.
“No es como si en verdad quería que me identificaran”
Se acercó al rizado. En cuanto Ashton cerró la puerta del refrigerador, lo tomó del brazo y lo hizo girar bruscamente. Todo pasó muy rápido para el rizado.
Ashton soltó el vaso de vidrio con agua, dio un paso atrás. Sus pies descalzos resbalaron por el agua que se derramó al momento de quebrarse el vaso. Cayó sentado, golpeando con su espalda el refrigerador.
Mike vio todo en cámara lenta, respondió por instinto. Vio cómo el florero de cerámica, que estaba sobre el refrigerador, caería sobre Ashton, quien aún estaba sobre el suelo. No lo pensó demasiado. Sus pies se movieron. Protegió con su cuerpo a Ashton. El florero cayó justo en su cabeza. El teñido podría jurar que vio estrellitas al momento del impacto.
El florero se quebró al momento de tocar el piso.
Pasaron varios segundos y ninguno hizo movimiento alguno, hasta que Mike se dio cuenta que Ashton tenía un pedazo de vidrio encajado en el talón de su pie derecho. Lentamente se separó del rizado.
-Ehh, tienes un… - Mike acercó su mano hacia el pie del rizado.
-¡NO ME TOQUES! – el teñido dio un respingo. La voz de Ashton sonó diferente.
Mike vio cómo Ashton se alejó de él a gatas, cuando estuvo lo suficientemente lejos, se sentó a espaldas de él. Su comportamiento era tan extraño que el teñido no entendía nada. Se acercó lentamente hasta quedar frente a él, pero a una distancia prudente.
-¿Estás…? – no terminó de formular la pregunta, era más que evidente que Ashton no estaba bien, sus rizos alborotados le cubrían el rostro, pero a pesar de eso, Mike se dio cuenta que el rizado lloraba. ¿Por qué demonios lloraba? ¿Qué se supone que tenía que hacer?
Lo único que se le ocurrió fue ir por el botiquín de primeros auxilios que Molly guardaba en la alacena y regresar a donde estaba frente a Ashton.
-Ehh… debes revisarte la herida antes que se infecte – sugirió, el rizado no hizo señal alguno de haberlo escuchado - ¿puedo? – hizo señal de que lo tocaría, pero Ashton seguía en la misma posición.
Mike acercó su mano lentamente hacia el pie de Ashton, al darse cuenta que el chico no pondría resistencia continuó con la labor. Con su mano izquierda sostuvo el pie y con la derecha agarró el pedazo de vidrio. Se mordió el labio inferior, eso dolería y les rogó a todos los dioses del rock que el hijo de la sirvienta no lo golpeara. Retiró el pedazo de vidrio y Ashton solo gruñó.
El teñido soltó el aire que hasta ese momento se dio cuenta que retenía.
-Estarás bien, no perderás el pie – soltó, más para romper la tensión que por otra cosa. Prosiguió con limpiar la herida y hacer una pequeña sutura.
-Esas son las puntadas más horrendas que he visto – gruñó con voz gangosa el rizado.
Mike parpadeó un par de veces, a pesar que Ashton por fin le hablaba, éste seguía con la cabeza inclinada hacia el suelo y sus rizos seguían cubriéndole el rostro.
-Ey, agradece que me inscribí a ese curso de primeros auxilios y lo aprobé – rodó los ojos, mientras terminaba de vendar el pie – listo.
-Gracias…
A pesar que la conversación fluía, Mike no podía dejar de sentirse apesadumbrado. Ashton seguía sin mirarlo a la cara y su amabilidad lo asustaba.
-Se ha roto el florero – confesó el teñido – espero que no sea caro porque Luke hará que…
-Era de mi madre – Mike sintió una descarga recorrer todo su cuerpo. Era como si su alma hubiera salido y entrado de su cuerpo en instantes.
-Eh… - ¡¿Cómo se supone que arreglaría semejante problema?!
-Estás sangrando.
-¿Qué?
Ashton lo miraba y Mike no sabía cómo sentirse al respecto. Sus ojos estaban llorosos y sus pestañas aún estaban húmedas, en sus mejillas había rastro de lágrimas. No era el Ashton que él conocía. Ese chico terco, fuerte y sonriente con hoyuelos. Frente a él estaba un chico que pareciera que con cualquier roce se desmoronaría.
-En tu cabeza, hay sangre.
Por inercia llevó su mano hacia el área señalada, sintió sus dedos humedecerse. Efectivamente, era sangre. Gruñó.
Ashton le ayudó a curarse.
-Tu cabeza es de piedra, quebró el pobre florero – soltó el rizado cuando Mike estaba guardando el botiquín. El aludido gruñó.
Ashton comenzó a levantarse y Mike se apresuró para llegar a su lado.
-Es mejor que te ayude a subir, con lo torpe que eres seguro que te abres la herida o peor, conociéndote tal vez quieras subirte con las sábanas y entrar por la ventana.
El rizado soltó una sonrisa floja.
-Sonaste igual que Molly.
-Oye, aquí el único que es hijo de la sirvienta eres tú – soltó. Ashton rodó los ojos – agárrate bien.
Mike pasó el brazo de Ashton por sus hombros y lo tomó de la cadera.
-Espero que sea agua lo que ha mojado tu ropa – gruñó el rizado al sentir el contacto con Mike.
El teñido soltó una carcajada.
Diez minutos después entraban a la habitación de Ashton. Mike lo sentó en la cama.
-Ya tienes la excusa perfecta para decirle a Luke que ya no iremos a la empresa – sonrió. Ashton gruñó.
A Mike le pasó por su mente el reclamarle, después de todo a eso había ido a buscarlo, pero ya no estaba tan seguro de querer hacerlo. Tal vez otro día, porque esa noche sin duda, el rizado no la había pasado muy bien que digamos. El teñido tuvo el inexplicable deseo de acomodar los rizos alborotados del hijo de la sirvienta, pero descartó esa idea inmediatamente. Carraspeó.
-Trata de no lastimarte el pie – dijo a modo de despedida. Se dirigió hacia la salida y antes de tomar el pomo de la puerta Ashton lo llamó.
-Gracias.
Mike asintió torpemente y salió de la habitación sintiendo un enorme nudo en el estómago.



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