Los cinco elementos
Capitulo Ocho:
Confusión.
-¡Terry! – fue lo último que escuchó Draco, de la voz de Harry Potter antes
de dejarse llevar por completo por la inconsciencia.
Harry había corrido hasta llegar a un lado de Draco y fulminó con la mirada
a su novio.
-¿Por qué demonios hiciste eso
Terry?
-¡El maldito pensaba escapar! – Harry abrió la boca para reclamar, pero
luego la volvió a cerrar, pues
sinceramente no estaba muy seguro qué pasaba por la mente del ex Slytherin ¿en realidad
iba a escapar? - ¿Qué ocurre? – dejó salir con fastidió el otro chico al ver la
cara de confusión de su novio.
-No creo que Malfoy fuera a escapar…
-¿Cómo puedes siquiera pensarlo Harry? Te pasó de largo y a mí también y
por si no te habías dado cuenta, se dirigía hacia la puerta – le reclamó Terry,
mientras señalaba hacia el frente donde se encontraba la puerta.
-¡Estaba pidiéndome ayuda para su hijo! Tal vez…
-¡Es un maldito mortífago, Harry! Y aquí traigo la orden para que lo lleves
a que se prepare para el ‘beso del dementor’ así que despiértalo…
*****
-¡Expulso! – gritó McKinnons.
Theo salió disparado hasta que chocó con la pared, se levantó con
dificultad dispuesto a contra-atacar pero un ‘Desmaius’ por parte de Morseferth lo hizo caer en la
inconsciencia.
-Al menos ya sabemos quién recibirá nuestros crucios – dijo aliviado
Rowle mientras tocaba con su pie el brazo del chico ojiazul inconsciente – pero eso no garantiza el de los demás días.
-No… pero éste nos dirá donde encontrar al maldito traidor de
Malfoy – dijo malicioso Morseferth
mientras se acercaba al chico también – llevémoslo con el Señor Oscuro.
*****
Abrió los ojos lentamente y con su mirada recorrió el lugar. No lo
conoció. Se llevó una mano a su cabeza, la cual le dolía mucho, al igual que
todo el cuerpo, pero no le dio mucha importancia, se incorporó lentamente,
hasta que quedó sentado a la orilla de la cama y nuevamente recorrió el lugar
con la mirada, al parecer estaba en un cuarto, pero no era el mismo en el que
había estado con Potter ¿en dónde demonios estaba?
Estaba totalmente desorientado, ya no traía su ropa, sino un pijama de
color rojo, y su varita no estaba con él ¿Qué demonios era ese lugar? ¿Dónde
estaba su varita? Y ¡su hijo! ¿Dónde estaba Scorpius?
Se levantó con dificultad, pero a penas al dar dos pasos, escuchó unos
pasos que se acercaban muy de prisa y luego unos leves golpes en la puerta.
-¡Papi! - escuchó la voz de su
hijo llamarlo.
-Scorpius, vas a despertarlo – escuchó la voz inconfundible de Potter –
ven, volvamos mas al rato.
-¡NO! ¡Quiero a mi papi! Está despierto – decía el pequeñito.
-Pero Scorpius… - escuchó decir con una voz suplicante al ojiverde –
bien…
La puerta se abrió de pronto dejando pasar a un pequeño rubio de ojitos
color plata.
-¡Papi! - llamó alegremente el
niño lanzándose a los brazos de su padre, el cual con cierta dificultad se
había arrodillado para recibirlo.
-¡Scorpius! - Draco sonrió feliz. A Harry no le había pasado
desapercibido el semblante del rubio que había cambiado tan drásticamente de
uno preocupado a uno realmente feliz.
Y esta vez no tuvo duda de lo que estaba viendo, incluso se abstuvo de
parpadear, vio cómo Scorpius pasaba una de sus manitas al pecho de Malfoy,
justo a la altura de su corazón, mientras que un aura los rodeaba a ambos y
casi instantáneamente vio cómo Draco se recuperaba de los últimos estragos
de sus heridas.
-Gracias Scorpius, ya estoy bien – le dijo Draco a su hijo el cual se
separó de él. El rubio mayor se levantó con su hijo en brazos y vaciló por unos
momentos en sentarse, pues hasta esos momentos, pudo percatarse de la presencia
de Harry dentro del cuarto.
-Siéntate Malfoy – le pidió Harry – tenemos que hablar…
*****
-Tranquilo Blaise, no es tu culpa – le susurraba una voz, mientras que
una mano le daba tiernas caricias en su cabello.
-¡Claro que lo es! Pansy, he traicionado a mis amigos, dime ¿qué clase
de persona le hace eso a las personas que quiere? – sollozaba Blaise Zabini,
mientras agarraba la mano de su amiga a través de unos barrotes oxidados.
-No tenías elección – le decía
comprensible la chica – no te mortifiques Blaise, además estoy segura que no
les pasó nada. Me dijiste que les enviaste ayuda ¿no? – el chico solo asintió.
No soportaba mas esa situación, al menos el estúpido de Voldemort le
permitía ver de vez en cuando a su amiga Pansy y su hermana Kimi, pero nada que
viniera de Voldemort era gratis, oh por supuesto que no, pues a cambio de eso,
él tenía que traicionar a sus amigos.
Permanecieron en silencio por varios minutos, hasta que el chico sintió
una incomodidad en su antebrazo izquierdo.
-Tengo que irme – le susurró a su
amiga, se despidió con un beso suave en su mejilla y después posó su mano
en la cabeza que estaba recostada en las
piernas de su amiga, era una niña de escasos seis años, de piel morena clara y
cabello negro. Era Kimi, su hermana menor.
-Yo cuidaré de ella – prometió la chica, Blaise le sonrió
afectuosamente. Se puso la máscara y salió del lugar.
Mientras Blaise se acercaba al lugar de la reunión, escuchaba débiles
gemidos a lo lejos. Apresuró sus pasos teniendo un mal presentimiento… y no se
equivocó.
Los tres Mortífagos estaban en círculo junto con Voldemort y una quinta
persona estaba en el centro acostado en el suelo, siendo víctima de un ‘crucio’ por parte del Señor Oscuro.
Blaise tragó saliva, ese chico de cabello castaño, piel morena clara y que sin
duda, tras esos parpados cerrados fuertemente por el dolor, tendría los ojos de color azul oscuro. Ese
sin duda era su amigo Theodore Nott, retorciéndose de dolor…
-Ohhh por fin llegas chico – siseó Voldemort deteniendo la maldición –
mira lo que trajeron mis leales Mortífagos… no estaba el inútil de Malfoy, ni
mucho menos el quinto elemento… pero me trajeron al otro traidor.
Blaise no dijo nada solo se limitó a ver a su amigo. Por suerte la
máscara le ocultaba su semblante de odio hacia el Lord.
-¿Sabes? El traidor se rehúsa a hablar conmigo… no quiere decirme dónde
está Malfoy… a lo mejor… contigo sí habla – decía de manera tétrica el Lord.
-¿Mi Lord? – preguntó Blaise, esperando que lo que estaba sospechando no
fuera verdad.
-Es tu día se suerte… quizás… - reflexionaba el de ojos carmesí – unos ‘crucios’ de tu parte le hagan hablar…
Blaise palideció, pero nuevamente la máscara lo ocultó.
-Vamos chico… - invitaba Voldemort haciendo que los otros Mortífagos le
abrieran paso para que entrara en el círculo.
Blaise se acercó a Theo lentamente, lo observó respirar trabajosamente,
estaba demasiado pálido y temblaba perceptiblemente, aún seguía acostado en el
suelo y el moreno comprendió que ya tenían rato torturándolo… y ahora era su
turno.
-¿Y bien? – reclamó el Señor Oscuro, al ver que Blaise se había quedado
quieto.
El ex Slytherin sabía que tenía que hacerlo o las consecuencias las
pagarían Pansy y su hermana. Respiró hondamente y apuntó con su varita a su
amigo, el cual, por fin había abierto sus ojos azules y le enviaba una mirada
cansina.
-Crucio.
Enseguida Theo comenzó a moverse por el dolor causado, quizás era ya por
lo cansado que estaba, pero hubiera jurado que esa voz la conocía, solo que no
recordaba de dónde…
*****
Draco se sentó en la cama, sin despegar su mirada hacia el ojiverde,
mientras que sentaba a su hijo en sus piernas. Harry hasta ese momento pudo
apreciarlos a ambos. ¡Si que eran idénticos! Bueno con algunas diferencias
significativas, obviamente, pero sin duda eran padre e hijo.
-¿Qué es… este lugar? – preguntó Draco.
-Estamos en mi departamento – dejó salir Harry mientras se acercaba una
silla y se sentaba en esta.
-¿En tu departamento?
-Así es, hace dos días te traje, despu…
-¡DOS DIAS! - se sobresaltó Draco, haciendo que su hijo se aferrara a él
con cierto temor – lo siento – se disculpó con ambos. Harry enarcó una ceja.
-Como iba diciendo – continuó el ojiverde – hace dos días fue cuando te
desmayaste, al parecer fue el colapso definitivo, porque por más que intente
despertarte no lo logre, así que decidimos mejor dejarte descansar… aquí
-¿Decidimos?
-Hermione, Terry y yo…
-Ahh… y cuando… - Draco palideció un poco, pues no le daba sentido a lo
que acaba de decirle con lo que le iba a preguntar – ¿para cuándo programaron
el… beso?
-No te preocupes por eso, ya estas absuelto de todos los cargos – le
consoló el ojiverde.
-Ahh ¿sí? ¿Pero, cómo? – preguntó confuso.
-Hermione testificó a tu favor, además todo indicaba que no estabas
involucrados con los Mortífagos.
-¿No hay ‘beso del dementor’?
– preguntó con un hilo de voz.
-No, al menos por esta vez – le confesó el ex Gryffindor.
-Gracias… - le dijo sinceramente el rubio.
-No tienes que darlas, simplemente se hizo justicia – dejó salir Harry.
-La cual no me hubieran hecho si Granger no hubiera estado involucrada –
expresó Malfoy amargamente, pues para su mala suerte eso era verdad.
-¿Y cómo te sientes? – quiso saber Harry.
-Bien.
-Entonces, vamos a comer.
-¿Qué? – preguntó esta vez más confundido.
-Hace dos días que no comes por estar dormido y supongo que antes de
esos días, tampoco habrás probado bocado de algo – explicó Harry mientras se
levantaba y le hacía señas a Malfoy, para que lo siguiera – de hecho eso
estábamos haciendo Scorpius y yo… vamos.
Draco tardó un momento en asimilar todo, después de unos cuantos
segundos también se levantó de la cama y siguió a Harry hasta llegar a lo que
parecía una cocina, Harry ya se encontraba en ella sirviéndole una porción de
comida al rubio, el cual se sentó en una de las sillas aun sintiéndose
desconcertado por todo aquello.
-Este es el lugar de Scorpius, al menos durante estos dos días… – le
indicó a Draco, el lugar que estaba a un lado de él. Sentó a su hijo ahí – Lo
hizo Molly – dejó salir Harry al ver la cara de duda del rubio hacia la comida.
Draco dio una probada a la comida
que tenía delante de él, en verdad eso estaba delicioso. Harry sonrió al ver a
Draco comer.
-Potter… - dijo el rubio cuando dejó de comer, la verdad es que se
sentía más intranquilo de lo que aparentaba, pero necesitaba saber que iba a
suceder con él y su hijo – yo, yo tengo que…
-¿Pedirme Ayuda? – Completó Harry – creo que ya me la habías pedido.
-Entonces…
-Cuando llegue Hermione y Ron hablaremos de eso, mientras tu termina de
comer – le dijo el ojiverde transmitiéndole confianza, ante la mirada confusa
de Malfoy, el cual prosiguió con comer.
-Bien…
-¿Cómo hace eso? – soltó de pronto el ojiverde, la verdad es que era algo
que le intrigaba y dudaba mucho que fuera coincidencia, pues ya habían sido dos
veces!
-¿Qué cosa? – preguntó Draco parpadeando nervioso.
-Scorpius. El sentirte…
-Emh… - balbuceó nervioso Draco.
Pero en esos momentos se escuchó el ¡puf! de una aparición llamando la
atención de los tres.
-Quédate aquí, veré quién llegó – ordenó el ojiverde, mientras se
encaminaba al cuarto continuo.
Se encaminó hasta la sala y pudo observar a Terry que inmediatamente se
le abalanzó a sus brazos.
-Terry… - gruñó Harry separándose un poco.
-¿Qué? – preguntó altaneramente el chico.
-¿Qué haces aquí?
-Déjame pensarlo… no lo sé ¿será que soy tu novio? ¿Y que hoy es jueves?
¡Los jueves acostumbramos a salir! – le aclaró el chico moreno.
-¿Hoy es jueves? Preguntó confuso Harry.
-Harry… ¿en qué mundo vives? Claro que es jueves y hoy quedamos en ir a…
-Lo siento Terry, pero tendrá que ser otro día – se excusó de inmediato
el ojiverde.
-¿Tienes otros planes? – preguntó curioso el ex Ravenclaw.
-Sí, pero con Ron y Hermione – confesó Potter.
-¿Qué?
-Lo que escuchaste Terry, lo siento nos podemos ver otro día y…
-¿Es por él? ¿Por el maldito mortífago? – Reclamó el chico moreno –
Harry, aun no entiendo que hace él aquí ya tiene dos malditos días aquí ¿Por
qué demonios no lo despiertas? ¡Y ya que se largué de una maldita vez!
-Baja la voz ¿quieres? – le dijo con un poco de fastidio Harry.
-¿Por qué? ¡No lo vaya a despertar! – Ironizó Boot – ¡Mejor, así se
larga!
-Es suficiente Terry, mejor vete, yo te busco mas al rato – dijo enfadado
Harry.
-Claro – dijo Terry furioso y con otro ¡puf! desapareció.
Harry suspiró largamente… y al darse la vuelta para regresar a la cocina
se encontró con Draco que lo veía sorprendido y a un Scorpius dormido en sus
brazos.
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