Los cinco elementos
Capitulo Siete:
Angustia
Harry estaba en una especie de shock
¿Malfoy tenía un hijo? ¿Malfoy no le había mentido? Tampoco era que el
ex Slytherin era un mentiroso, pero sabiendo el historial del chico pues…
-¿En serio es su hijo Hermione? – preguntó Harry por las moscas.
Pero justo en esos momentos el pequeño Scorpius regresó a verlo, haciendo
sentir al chico-que-venció culpable.
Definitivamente era el hijo de Draco Malfoy, tenía el mismo color de
cabello: rubio platinado, el mismo color de ojos: color gris plata, incluso
hasta la expresión que utilizaba para cuando alguien no le cae bien, la tenía
el pequeño. No cabía la menor duda el pequeño era hijo de Draco Malfoy.
-¿Y bien? – le retó su amiga.
-Pues parece que sí es su hijo – aceptó resignado el ojiverde.
-¡No me refería a eso Harry! Te preguntaba dónde está Mal…
Pero la chica ya no pudo terminar la pregunta, puesto que el niño comenzó a
forcejear en sus brazos, haciendo lo posible para que lo dejara libre.
-Scorpius ¿qué… te… pasa? – Jadeaba la chica mientras intentaba que el niño
no se le cayera de los brazos, pues estaba empeñado en bajarse de ella, incluso
había comenzado a dar débiles manotazos a la chica.
-¡Ey! – le reclamó un Harry indignado al ver esta acción del niño y lo tomó
de la muñeca fuertemente, sacando un gemido de dolor por parte del pequeño
rubio.
-¡Papi! – Comenzó a llamar el
niño con unas lagrimitas en los ojos y entre pequeños hipidos le pidió a Harry
– ‘señor que es malo con los niños’
quiero a mi papi.
“¿señor que es
malo con los niños?”
El moreno sintió una opresión en el pecho y por reflejó soltó la mano de
Scorpius inmediatamente.
-Yo…
-Harry, él no… - le trató de explicar Hermione, que Scorpius creía que él
era con el que se había visto Malfoy en el pub, pero su amigo parecía estar tan
consternado por el nuevo apodo que le habían dado, que no le hacía caso.
-¡Papi! – llamó Scorpius extendiendo sus bracitos hacia la puerta que
estaba a un lado de ambos chicos, al ver que Harry no le había respondido.
-¿Se encuentra ahí Malfoy? – preguntó Hermione, sacando al ojiverde de su
ensimismamiento.
-Emh, sí… - pero el ojiverde parecía estar más aturdido ¿Cómo demonios el
niño sabía que Malfoy se encontraba en esa habitación?
Y Hermione sin perder más tiempo, se dirigió hacia el cuarto, pero antes de
abrir la puerta, su amigo la detuvo.
-Hermione, no es buena idea.
-¿Qué? ¿Por qué?
-Emh.
El ojiverde no sabía cómo explicarle a su amiga, las condiciones en las que
se encontraba en esos momentos el rubio. Pero al no escuchar respuesta de su
amigo, Hermione se decidió abrir la puerta y entrar.
En cuanto abrió la puerta pudo observar cómo Malfoy estaba alegando con el
medimago
-… mi hijo está allá fuera ¿Qué es lo que no entiende? – pero el medimago,
aún seguía ahí frente a él apuntándolo con la varita, tenía muchos años
trabajando en Azkabán para que lo engañaran tan fácilmente.
-¡Papi! – gritó Scorpius llamando
la atención de ambos.
-¡Scorpius! – llamó Draco levantándose de golpe de la cama, pero esa acción
ocasionó que se mareara e inmediatamente cayó sentado en la cama nuevamente.
Hermione casi se arrepintió el haber entrado al lugar, al observar cómo
estaba Draco Malfoy, hace menos de cinco horas el chico parecía estar en muy
malas condiciones, pero ahora, se le sumaban unos cuantos golpes en la cara y
estaba incluso más pálido de cómo lo había visto horas atrás…
Pero aún así la castaña se acercó y le entregó a Malfoy a su hijo en sus
brazos.
-Aquí está tu hijo Malfoy – le dijo con voz suave – sano y salvo.
-Gracias, Granger – murmuró Draco recibiendo a su hijo, el cual se abalanzó
a sus brazos.
-Papi ¿Qué te pasó? – preguntó el
pequeño observándolo preocupado – ¿fue el ‘señor
que es malo con los niños’?
Harry había entrado a la habitación justo en el momento en que Scorpius
decía eso ultimo y se tensó mucho, solo esperaba que el niño no lo acusara por
lo que le había hecho minutos atrás, pero no fue así, solo vio cómo Draco le
sonreía a su hijo y le murmuraba algo a su oído.
El niño le sonrió y le abrazó fuertemente, fueron solo unos segundos, pero
tanto Harry como Hermione hubieran jurado que a ambos rubios un aura mágica los
envolvió, pues en cuanto vieron esto, los amigos intercambiaron miradas
extrañadas y cuando las volvieron a fijar en los rubios, ya no había más aura.
Harry solo frunció el ceño ¿Qué demonios había sido eso?
Fijó su mirada en Draco y pudo observar que ambos rubios parecían haberse
recuperado y literalmente, sobre todo Draco, ya que sus heridas parecían
haberse cicatrizado y los golpes que le habían dado en esa tarde, ahora lucían
como si las hubiera recibido días atrás… todo era tan extraño.
-Hermione – llamó Harry de pronto – podrías llevarte a Scorpius, para poder
hablar con Malfoy a solas.
Draco que hasta en esos momentos no se había percatado de la presencia de
Harry, se sobresaltó cuando lo escuchó hablar. Tragó saliva. Por supuesto que
Potter quería hablar, él aún estaba detenido y no solo eso, aún estaba
condenado al ‘beso del dementor’ y la hora se estaba acercando. El hecho de que
Scorpius ya estuviera con él no cambiaba nada las cosas. Volvió a tragar
saliva.
-Scorpius – le llamó lo más suavemente que pudo – acompaña a... Hermione –
ambos amigos se habían sorprendido al escuchar llamar a Malfoy por el nombre de
pila de la chica.
Aunque Hermione supuso que lo hizo, para que Scorpius lo hiciera y no por
otra cosa y lo confirmó cuando vio al niño verlo implorantemente, luego a ella
y nuevamente a su padre.
-Vamos Scorpius – llamó la chica dulcemente con una sonrisa – en unos
momentos más regresamos con tu papá.
El niño volvió a abrazar a su papá antes de recibir los brazos de la chica
que lo volvió a cagar y salir del lugar junto con el medimago, que de paso se
había ofrecido a revisar a ambos.
Harry lo observaba detenidamente, el rubio se paró, sabía lo que venía más
adelante: el beso del dementor.
-Malfoy… - el ojiverde no sabía cómo iniciar esa conversación, ahora que
sabía que Malfoy tenía un hijo y que éste quedaría huérfano en unas cuantas
horas, le hacía sentir un hueco en el pecho, pero era inevitable todo este
asunto, así que exhaló profundamente – Malfoy ¿sabes que estás condenado al
‘beso del dementor’ dentro de menos de una hora?
El aludido desvió la mirada, que sí sabía que estaba condenado al ‘beso del
dementor’? Por supuesto que lo sabía, todo era tan injusto.
-Lo sé… - murmuró y se dispuso a pedirle nuevamente a Harry lo mismo de
hace unas cuantas horas atrás, se lo pediría otra vez y esta vez no aceptaría
como respuesta un ‘no’ pues ya no habría otra próxima vez, ya no – Potter
quiero pedirte un favor, quisiera que protegieras a Scorpius.
El ex Gryffindor se sorprendió por el pedido del rubio, pues sinceramente
creyó que el chico le pediría que lo ayudara a evitar el ‘beso del dementor’, o
que lo ayudara a escapar o cualquier cosa
involucrada con el beso del dementor y él, mas sin embargo, el rubio
solo pedía protección para su hijo, era la segunda vez que se lo pedía, esta
vez, Harry Potter, sí le escucharía, ya no podía dudar de él, no después de
haber conocido a Scorpius.
-Por favor Potter, protégelo, los Mortífagos están detrás de él y… - Harry
notó cómo el rubio se había tensando en demasía, mientras observaba a un lado
de él y de manera desesperada comenzó a decirle directamente a los ojos -
¡Potter! Hay un hechizo, los Mortífagos quieren a Scorpius para el hechizo y
Voldemort – el ojiverde notó cómo Draco había dado un paso atrás al pronunciar
el nombre de aquel enloquecido hombre, seguramente por la reacción que él había
tenido horas atrás, luego observó cómo Draco se estrujaba las manos y comenzaba
a hablar sobre varias cosas que no le
encontraba sentido, había mencionado algo sobre las montañas, agua, fuego, una noche sin
Luna, Scorpius, Voldemort nuevamente, Zabini, Granger, su ¿esposa? ¿De qué
demonios hablaba Malfoy? – ¡Potter tienes que protegerlo, por favor!
-Malfoy… - Harry murmuró al ver cómo Malfoy lo tomaba de los brazos con
unas manos temblorosas – debes calmarte – le aconsejó pues sinceramente el
rubio se veía mal, en cualquier momento le daría un ataque… o al menos eso
pensó Harry.
-Harry – llamó Terry Boot, que había llegado hace unos momentos, con un
pergamino en mano: La orden de la condena de Draco Malfoy. Pero Harry estaba
tan concentrado en Draco que no le escuchó, ni siquiera se había percatado de
su presencia.
-¡La Orden del Fénix! – dijo desesperado Draco, al ver el pergamino que
tenia sujeto el chico ex Ravenclaw, tenía que dejar todo en orden antes de
morir – La, la Orden del Fénix ¿puede protegerlo?
Harry movió negativamente la cabeza.
-Malfoy, la Orden del Fénix ya se disolvió, la mayoría de los integrantes
murieron en la batalla final y los que sobrevivieron decidieron alejarse de
todo esto… - Harry lamentó haberle dicho esto, pues Draco se alejó de él como
si con el solo contacto con él quemara, había palidecido más, si es que eso era
posible.
Harry lo observó con el ceño fruncido ¿Qué demonios ocurría con él?
-Y… ¿tu? ¿Tú podrías…? – preguntó Draco mientras se secaba el sudor de su
perlada frente.
-Yo no lo haré… - Harry volvió a negar la cabeza, no porque se negara al
pedido sino porque tenía otra idea en mente, lo malo es que Draco se desconectó
al escuchar esto último.
¿Potter había dicho, que no lo haría? ¿Cómo era posible?, Draco jadeó con
desesperación, ¿Por qué? ¿Por qué no lo protegería? ¿Por qué?
El rubio había dado pasos en falsos hacia atrás y volteó a ver de reojo a
Terry Boot, el cual tenía una sonrisa de burla en su rostro, a la vez que le
enseñaba el pergamino, donde venia la orden para su muerte, haciendo que éste
entrará en una especie de shock.
¿Ahora qué haría? Él moriría en unas cuantas horas y no tenía fuerzas para un posible escape, contando que
su magia se había esfumado por completo desde que llegó a Azkabán, así que la
fuga estaba completamente descartada.
Scorpius, ¿Qué sería de él? Seguramente lo mandarían a un orfanato, ya
que legalmente lo mandarían con un pariente cercano, el cual no había ¡Ninguno!
Por lo tanto se iría directo a un orfanato, donde sería un blanco fácil para
los Mortífagos, él no permitiría que los malditos se hicieran de él, por supuesto
que ¡no!
Vio al ex Ravenclaw acercarse a él y el pánico lo invadió, así que sin
pensarlo dos veces, aparató bruscamente a Harry dispuesto a salir de la
habitación, con el fin de buscar a Granger y pedirle que protegiera a Scorpius,
rogando por todos los medios que la chica aceptara, porque si no lo hacía, no
sabría más que hacer, ella era su única opción. La única.
Pero Draco solo pudo dar dos pasos más, antes de que todo se volviera
oscuro nuevamente.
-¡Terry! – fue lo último que escuchó de la voz de Harry Potter antes de
dejarse llevar por completo por la inconsciencia.
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