Los cinco elementos
Capitulo Seis:
Ayuda
Gawain Robards, por mas jefe que fuera de Harry
Potter, sabía de antemano que no podía retener mucho tiempo al chico alejado de
Malfoy, así que lo mandó a un nuevo caso, aunque claro, para el ex Gryffindor
vio esto como la gran oportunidad para ir a ver al maldito ex Slytherin.
Sonreía satisfecho bajo su capa de invisibilidad,
le había dicho a su amigo Ron que él y su equipo fueran a averiguar lo del nuevo caso mientras que él
hacía el ‘papeleo’ de la transferencia de caso, aunque claro tanto el pelirrojo
como él sabían que esa era solo la ‘versión
oficial’.
Harry llegó hasta la zona de las celdas y a
medida que se acercaba, escuchaba unos leves sollozos, enarcó una ceja en son
de duda acelerando más los pasos, hasta que llegó a la celda en la que tanto
ansiaba estar: la de Draco Malfoy. Pero lo que vio detrás de esos barrotes
oxidados lo impresionó mucho.
*****
Los tres Mortífagos habían emprendido su camino para llegar al famoso
Refugio, donde encontrarían a Malfoy y a su hijo, pues era un largo viaje,
además de que no podían simplemente ‘aparecer’
en el lugar al menos que estuvieran lo
suficientemente cerca de ahí, por suerte Blaise les había dicho cómo llegar
aunque por el camino más largo, mientras él pensaba la manera de cómo ayudar a
su amigo sin que Voldemort se diera cuenta.
Pero lo que no sabía el ex Slytherin era que el Señor Oscuro tenía otros
planes para él.
-Muy bien chico – resonaba la voz de Voldemort en la cabaña – debe ser
tu día de suerte, gracias a ti tendré por fin al quinto elemento en mis manos y
muy pronto tu hermana y tu amiga estarán
nuevamente contigo. Esta niña ¿Kimi? ¿Cuántos años tiene?
-Seis… - contestó el chico.
-Ya veo ¿y también posee el ‘don’
de manipular la ‘Tierra’? – Blaise entornó los ojos y esperaba que el maldito
de Voldemort no tuviera en interés ahora en su hermana menor.
-Aún, no lo sé.
-Pero es muy probable ¿no? Es decir, tú tienes ese ‘don’… - el Lord se
quedó pensativo unos momentos (los cuales fueron eternos para el moreno) y
después continuó – por lo pronto, tú serás el que sustituya a Mulciber en el hechizo,
tal como te lo dije hace mucho tiempo.
-Sí, mi Lord – respondió el chico.
Claro que recordaba ese día, ¡cómo olvidarlo! Fue aquel día cuando los
cuatro Mortífagos fueron por él, hasta la mansión Zabini, pero lamentablemente
ese preciso día estaban con él, Pansy y su hermana menor, los tres fueron
capturados y llevados ante Voldemort y éste había retenido a las chicas en un
lugar secreto y el señor Oscuro lo había amenazado con matarlas si no le entregaba a Scorpius Malfoy.
Sí, Voldemort sabía muy bien sobre los ‘dones’ de cada uno de ellos, por
eso había decido desaparecer y fingir su muerte después de la batalla que se
llevó a cabo en el castillo; tenía que planear muy bien su siguiente movimiento
y fue así como todo se dio, pero lo que no contaba Voldemort era que se le
haría muy difícil de hacerse con el quinto elemento, pues ya tenía desde hace
seis meses intentándolo capturar y cuando por fin lo tuvo… nuevamente se le
escapó.
Y por supuesto, le gustaba torturar a aquel chico. Le gustaba ver cómo
Blaise traicionaba a sus amigos.
*****
Harry jamás creería lo que estaba viendo ante sus ojos, sí ahí estaba Draco
Malfoy, pero lo que le sorprendió fue el cómo estaba. El rubio estaba sentado
en el suelo sollozando ¿desde cuándo Malfoy era un ‘débil llorón’?
definitivamente ese no era el Malfoy que él conocía. Por supuesto que no, el
Malfoy que él conocía era un tipo frio, arrogante, orgulloso, altanero… y
muchas cosas más, pero no un ‘débil llorón’.
Lo vio limpiarse las lágrimas, seguidas de un gemido de dolor y luego
levantarse e irse a una pequeña banca que estaba pegada a la pared. Observó al chico rubio y
su aspecto daba mucho qué pensar, se le veía cansado a juzgar por las enormes
ojeras y por el esfuerzo que hacía para no quedarse dormido; se le veía muy
delgado, más pálido de lo normal y eso sumándole los golpes recién recibidos.
Definitivamente ese no era el Malfoy que él conocía, por supuesto que no; éste
se veía más frágil, temeroso…
-Tengo que salir de aquí.
Escuchó que el rubio murmuró, mientras recorría con su mirada aquella sucia
celda y de pronto la ira invadió a Harry, el estúpido de Malfoy aún pensaba
hacer de las suyas. Y sin más reparos se sacó la capa de invisibilidad.
-¿Dónde demonios esta Hermione y el niño? – preguntó con voz fría,
sobresaltando a Draco, el cual no se había dado cuenta que había estado siendo
vigilado desde momentos atrás.
-¡Potter! – reclamó alterado el rubio por el reciente susto, pero después
un ‘click’ sonó en una parte de su cerebro – Tienes que ayudarme Potter! – dejó
salir sin más preámbulo.
-¿Por qué demonios haría eso? además, no me has respondido la pregunta.
-Te lo diré.
-Habla – Draco se mordió el labio aun dudoso ¿Potter le creería? ¿Le
ayudaría? Ya no estaba tan seguro. El Potter que tenía frente a él parecía muy
enojado y aunque nunca lo admitiría por más Legeremancia
que le hicieran, Potter le daba miedo, esa mirada fulminante que le enviaba no
le inspiraba confianza, definitivamente ese no era el Potter que él conocía –
Malfoy no tengo todo el día, habla de una maldita vez, dónde tienes a Hermione
y al niño.
-Se llama Scorpius – murmuró Draco – necesito esconderlo en un lugar seguro, los Mortífagos lo buscan para
llevárselo – le explicaba el rubio, mientras se levantaba de la cama y se
acercaba a él.
- ¿A dónde se lo quieren llevar? – interrogó el chico-que vivió pero
solo para seguirle el ‘juego’.
-No es a dónde, el punto es a quién
– le dijo en un tono serio.
-No te creo – dijo secamente Harry.
-¡¿Qué?! – exclamó aterrado Malfoy.
-¿Tu? ¿Necesitas esconder a un niño? ¿Desde cuándo eres tan ‘protector’ Malfoy?
-¡Porque es mi hijo! – le gritó Draco.
-¡Deja de mentir y dime de una vez en donde los tienes! – le reclamó más
enojado Harry.
-¿Crees que me arriesgaría a involucrarme con Mortífagos y ser capturado, a
pesar de cómo terminó aquel juicio, por cualquier niño? No Potter, claro que
no, pero por mi hijo sí, me dejé capturar porque creí que tú ibas a ser mi
captor, ¡Estuve dispuesto a que me capturaras para pedirte ayuda! – Harry lo
miraba furioso ¿Por qué demonios Malfoy le mentía? ¡Maldita sea!
-Y según tú ¿a quién se lo van a llevar? – Draco se volvió a morder el labio,
esta era la parte difícil ¿Potter le creería? ¿Cómo demonios le dices al
chico-que-venció que en realidad no venció a nadie? Que todo fue un maldito
plan del mismo Voldemort? – ¡Habla Malfoy!
-A… Voldemort – murmuró el rubio.
Harry abrió la celda de golpe, estaba furioso. Draco retrocedió asustado
pero fue en vano, pues Harry lo tomó del cuello y lo pegó a la pared con tanta
fuerza que el rubio sacó un gemido de dolor, luego le apuntó con su varita
haciendo presión en su cuello.
-Malfoy, tu mentira ha llegado demasiado lejos ¡Dime donde demonios tienes
a Hermione y al niño! – de la varita de Harry salieron chispas rojas que le
hicieron daño a Malfoy en su cuello, el cual con el reciente susto sabía que en
cualquier momento se desvanecería.
-¡En el refugio! – solo pudo decir antes de que todo comenzara a nublarse de repente y darle vuelta, después solo vio oscuridad…
-¿Malfoy? – llamó el ojiverde, pero éste no le respondió, simplemente se
dejó llevar por la inconsciencia. Se había desmayado - ¡Malfoy!
*****
-¡Scorpius! – gritó aterrada la chica cuando el niño saltó por la cama sin
previo aviso, lanzándose a los brazos de aquel chico, que en cuanto lo tuvo en
sus brazos sonrió triunfante.
-Tío Theo ¿Dónde está mi papi? –
le preguntó el pequeño rubio al chico recién llegado.
-No te preocupes Scorpius, en un momento más vamos a ir por él – le
tranquilizó Theo y el semblante de
Scorpius, antes preocupado, cambió a uno más tranquilo.
-¡Sííí! – gritó jubiloso el pequeño.
-¡No! – Dijo la castaña asustada, creyendo que aquel ex Slytherin estaba
disfrazando la verdad y que en cualquier momento se llevaría al niño – Scorpius
ven conmigo.
El pequeño rubio, desvió su mirada hacia con ella, enarcando una ceja. Theo
tuvo que reprimir la carcajada que estaba a punto de salirse, pues el niño hizo
un semblante característico de su amigo Draco, tal cual lo hubiera hecho él
mismo, si Granger le hubiera ordenado lo mismo.
-¿Dónde es ese lugar tío Theo? – le preguntó Scorpius viéndolo nuevamente e
ignorando a Hermione.
La ex Gryffindor en un instante cambió su semblante de aterrada a uno de
enojo ¿Cómo se atrevía aquel niño a ignorarla, cuando ella está con los nervios
de punta por miedo de que aquel chico le hiciera daño?
Y ese semblante que le había mostrado… Grrrr,
si no supiera que el que tenía frente a ella era el hijo, la chica hubiera
jurado que Draco Malfoy había regresado
a su edad infantil.
-Granger, es hora de irnos de este lugar e ir por Draco.
La chica lo observaba detenidamente. De una cosa estaba segura, Scorpius
confiaba en el chico, ya que ahora dormía en sus brazos y contando que con unas
cuantas palabras de él, el niño había dejado de preocuparse… la pregunta era
¿ella confiaría también en el chico?
-Escucha, si en verdad quisiera hacerle daño a Scorpius ya te hubiera
matado desde el momento en que entré y me lo hubiera llevado lejos de aquí – le
hacía razonar Theo a Hermione.
-Es verdad… - concluyó ella resignada, al no encontrar con qué contra-decir
al chico.
-Tienes que ayudar a Draco, sino me equivoco ya debe estar en Azkabán,
¡Tienes que sacarlo de ahí!
-¡Cómo demonios quieres que le ayude si no sé nada! Solo fui transportada
aquí sin que el estúpido de Malfoy me dijera algo de lo que está pasando. ¡Para
qué quieren a Scorpius esos Mortífagos!
-Draco es el único que te puede decir todo eso Granger, ¡Yo estoy igual que
tú! Lo único que sé es que Scorpius necesita
a Draco y Draco de él y no solo por que se trate de padre e hijo.
Hermione le iba a preguntar de qué demonios hablaba cuando el Refugio fue irrumpido
por los tres Mortífagos.
-¡Expelliarmus!
Vociferó Theo hacia los encapuchados, los cuales no tuvieron tiempo de
contra-atacar.
-Llévate a Scorpius y recuerda lo que te dije Granger!
-Pero…
-¡Ahora! – le ordenó dándole al niño, pues los Mortífagos ya estaban
recuperándose del asalto.
¡Puf!
Solo se escuchó cuando Hermione se desapareció
de aquel lugar con el niño en brazos, apareciendo
en la casa de Harry.
*****
-¿Cómo esta? – preguntó más por deber, que por querer saber el ojiverde.
-Pues muerto no está – le notificó el medimago de turno.
-¡Genial! Ahora despiértelo, necesito su declaración – pedía enojado y
desesperado a la vez el ex león.
-No puedo hacer eso Potter, el chico parece muy débil.
-¡No me importa! Quiero saber dónde demonios esta mi mejor amiga y aquel
niño ¿Qué no entiende que ya pueden estar muertos?
-¿Y usted no entiende que este es mi paciente y no puedo hacer nada en
contra de su salud? Le recuerdo Señor Potter
que por mucho que sea el-chico-que-venció en esta oficina yo soy el jefe
y por lo tanto decido qué hacer o no.
Harry le enviaba una mirada
fulminante, se sentía con las manos atadas y todo por culpa del maldito hurón
que lo único que se le ocurrió fue desmayarse.
‘El Refugio…’
Solo recordaba que le había dicho eso antes de desvanecerse ¿pero qué
demonios era ‘el Refugio’? ¿Dónde estaba?
-Al menos déjalo en paz en sus últimas horas – pidió el medimago.
-¿Cuáles ultimas horas? – preguntó contrariado Harry.
-Potter no te hagas el inocente sabes muy bien, que Malfoy está condenado
al ‘beso del dementor’ dentro de hora y media.
-¿Qué? – el medimago rodó los ojos, en son de que no creía en la expresión de incredulidad que
le estaba enviando en esos momentos Harry.
-Vamos Potter ¡fuera de aquí!
*****
-¿Pero? ¡Hermione! – gritó asustada Ginny al ver a Hermione frente a ella.
-¿Dónde está Harry?
-No lo sé, no ha llegado, le he traído a Teddy como habíamos quedado, pero
él aún no llega y ¿Quién es ese niño?
-Es, emh se llama Scorpius. Tengo que irme, probablemente aún esté en
Azkabán, porque en el callejón donde fue el ataque ya no estaban… - analizaba
Hermione, mientras se dirigía hacia la chimenea, ante la mirada confusa de la
chica Weasley.
-¿Qué…? ¿Per…? – la pelirroja ya no pudo interrogarla porque Hermione ya
había desaparecido entres las llamas verdes.
*****
La chica en cuanto llegó a Azkabán, corrió como posesa en busca de Harry,
seguramente Malfoy debería estar con él, pero a medio camino se encontró con
Terry.
-¡Terry! ¿Dónde está Harry?
-¿Hermione estas bien? ¿Ese es el niño? ¿Cómo lograste escapar? – la
bombardeó de preguntas el ex Ravenclaw.
-¿Qué? Si, si estoy bien ¿Dónde está Harry? – la castaña ignoró el recién
interrogatorio.
-No pareces bien deja te llevo a la enfermería y…
-¡No! No quiero ir a ninguna enfermería ¿Dónde está Harry?
-Seguramente con el jefe, desobedeció una orden directa. Insisto que tu…
-¡Gracias! – a penas dijo y salió corriendo hacia las chimeneas, para
transportarse por polvos flú hacia el ministerio, pero antes dirigirse hacia
allá, vio cómo sacaban a su amigo de un cuarto.
-¡Vamos Potter!
¡Fuera de aquí!
-¡Harry! – gritó la castaña llamando la atención del ojiverde y despertando
al niño que tenía en brazos.
-¡Hermione! – gritó un Terry Boot que había llegado corriendo hasta el
lugar.
-¿Hermione? ¡Hermione! – también gritó Harry y corriendo hasta con ella.
-¿Te volviste loca o qué? – le regañó Terry, una vez estando con ella, la
chica sintió cómo el niño se apretaba en un abrazo con ella, probablemente por
las voces extrañas que escuchaba a su alrededor
– deja te llevo a la enfermería y…
-Yo me encargo Terry – le tranquilizó Harry.
-Bien – gruñó Terry con cierto resentimiento, pues ya estaba por sentado,
que el caso volvería a ser de Harry. Hermione estaba esperando que aquel moreno
se alejara para explicarle todo lo ocurrido a su amigo.
-¿Hermione estas bien? ¿No te hizo nada el estúpido de Malfoy?
-¡Harry! – la chica le reprendió, pues cuando Harry dijo ‘el estúpido de Malfoy’ el pequeño se
estremeció en sus brazos.
-Él… ¿este es el niño? – Preguntó Harry señalándolo – No le hizo nada el
maldi… - esta vez Hermione solo se molestó con darle un puntapié, haciendo que
su amigo se quejara del dolor - ¿Qué
demonios ocurre contigo? Déjame llevar al niño a la enfermería y… ¡suéltalo! –
le decía mientras forcejaba en soltarle al niño, el cual solo se aferraba más
en el abrazo de la chica.
-Harry, déjalo, no quiere irse contigo ¿Qué no ves? – le reclamó Hermione
mientras alejaba al pequeño rubio de su amigo.
-¿Cómo que no quiere irse conmigo?
– preguntó fastidiado Harry, pues desde hace rato no entendía nada.
-Hermy… - le susurró Scorpius a su oído casi en un llanto – quiero a mi papi.
-¡Lo estas asustando con tus gritos! – la chica que también estaba un poco
alterada, se tranquilizó como pudo y agregó -
Harry ¿Dónde está Malfoy?
-¿Para qué quieres saber en dónde demonios esta ese maldito hurón? Ya estas a salvo ¿no?
-¡Deja de insultarlo frente al niño! – Harry enarcó una ceja ¿esa era su
amiga? ¿Desde cuándo Hermione defendía a Malfoy? – Scorpius quiere verlo – le
dijo Hermione sacándolo de sus pensamientos y mirándolo de manera suplicante le
agregó – escucha Harry, Malfoy es el padre del niño…
-¿Qué? – apenas murmuró Harry entornando los ojos.
-Scorpius es hijo de Draco Malfoy.
Es el hijo de
Draco Malfoy.
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