viernes, 16 de diciembre de 2011

Capitulo Seis: Ayuda


Los cinco elementos



Capitulo Seis:

 Ayuda



Gawain Robards, por mas jefe que fuera de Harry Potter, sabía de antemano que no podía retener mucho tiempo al chico alejado de Malfoy, así que lo mandó a un nuevo caso, aunque claro, para el ex Gryffindor vio esto como la gran oportunidad para ir a ver al maldito ex Slytherin.
Sonreía satisfecho bajo su capa de invisibilidad, le había dicho a su amigo Ron que él y su equipo fueran a  averiguar lo del nuevo caso mientras que él hacía el ‘papeleo’ de la transferencia de caso, aunque claro tanto el pelirrojo como él sabían que esa era solo la ‘versión oficial’.
Harry llegó hasta la zona de las celdas y a medida que se acercaba, escuchaba unos leves sollozos, enarcó una ceja en son de duda acelerando más los pasos, hasta que llegó a la celda en la que tanto ansiaba estar: la de Draco Malfoy. Pero lo que vio detrás de esos barrotes oxidados lo impresionó mucho. 

*****

Los tres Mortífagos habían emprendido su camino para llegar al famoso Refugio, donde encontrarían a Malfoy y a su hijo, pues era un largo viaje, además de que no podían simplemente ‘aparecer’ en el lugar  al menos que estuvieran lo suficientemente cerca de ahí, por suerte Blaise les había dicho cómo llegar aunque por el camino más largo, mientras él pensaba la manera de cómo ayudar a su amigo sin que Voldemort se diera cuenta.
Pero lo que no sabía el ex Slytherin era que el Señor Oscuro tenía otros planes para él.
-Muy bien chico – resonaba la voz de Voldemort en la cabaña – debe ser tu día de suerte, gracias a ti tendré por fin al quinto elemento en mis manos y muy pronto tu hermana y tu amiga estarán  nuevamente contigo. Esta niña ¿Kimi? ¿Cuántos años tiene?
-Seis… - contestó el chico.
-Ya veo ¿y también posee  el ‘don’ de manipular la ‘Tierra’? – Blaise entornó los ojos y esperaba que el maldito de Voldemort no tuviera en interés ahora en su hermana menor.
-Aún, no lo sé.
-Pero es muy probable ¿no? Es decir, tú tienes ese ‘don’… - el Lord se quedó pensativo unos momentos (los cuales fueron eternos para el moreno) y después continuó – por lo pronto, tú serás el que sustituya a Mulciber en el hechizo, tal como te lo dije hace mucho tiempo.
-Sí, mi Lord – respondió el chico.
Claro que recordaba ese día, ¡cómo olvidarlo! Fue aquel día cuando los cuatro Mortífagos fueron por él, hasta la mansión Zabini, pero lamentablemente ese preciso día estaban con él, Pansy y su hermana menor, los tres fueron capturados y llevados ante Voldemort y éste había retenido a las chicas en un lugar secreto y el señor Oscuro lo había amenazado con matarlas  si no le entregaba a Scorpius Malfoy.
Sí, Voldemort sabía muy bien sobre los ‘dones’ de cada uno de ellos, por eso había decido desaparecer y fingir su muerte después de la batalla que se llevó a cabo en el castillo; tenía que planear muy bien su siguiente movimiento y fue así como todo se dio, pero lo que no contaba Voldemort era que se le haría muy difícil de hacerse con el quinto elemento, pues ya tenía desde hace seis meses intentándolo capturar y cuando por fin lo tuvo… nuevamente se le escapó.
Y por supuesto, le gustaba torturar a aquel chico. Le gustaba ver cómo Blaise traicionaba a sus amigos.

*****

Harry jamás creería lo que estaba viendo ante sus ojos, sí ahí estaba Draco Malfoy, pero lo que le sorprendió fue el cómo estaba. El rubio estaba sentado en el suelo sollozando ¿desde cuándo Malfoy era un ‘débil llorón’? definitivamente ese no era el Malfoy que él conocía. Por supuesto que no, el Malfoy que él conocía era un tipo frio, arrogante, orgulloso, altanero… y muchas cosas más, pero no un ‘débil llorón’.
Lo vio limpiarse las lágrimas, seguidas de un gemido de dolor y luego levantarse e irse a una pequeña banca que estaba  pegada a la pared. Observó al chico rubio y su aspecto daba mucho qué pensar, se le veía cansado a juzgar por las enormes ojeras y por el esfuerzo que hacía para no quedarse dormido; se le veía muy delgado, más pálido de lo normal y eso sumándole los golpes recién recibidos. Definitivamente ese no era el Malfoy que él conocía, por supuesto que no; éste se veía más frágil, temeroso…
-Tengo que salir de aquí.
Escuchó que el rubio murmuró, mientras recorría con su mirada aquella sucia celda y de pronto la ira invadió a Harry, el estúpido de Malfoy aún pensaba hacer de las suyas. Y sin más reparos se sacó la capa de invisibilidad.
-¿Dónde demonios esta Hermione y el niño? – preguntó con voz fría, sobresaltando a Draco, el cual no se había dado cuenta que había estado siendo vigilado desde momentos atrás.
-¡Potter! – reclamó alterado el rubio por el reciente susto, pero después un ‘click’ sonó en una parte de su cerebro – Tienes que ayudarme Potter! – dejó salir sin más preámbulo.
-¿Por qué demonios haría eso? además, no me has respondido la pregunta.
-Te lo diré.
-Habla – Draco se mordió el labio aun dudoso ¿Potter le creería? ¿Le ayudaría? Ya no estaba tan seguro. El Potter que tenía frente a él parecía muy enojado y aunque nunca lo admitiría por más Legeremancia que le hicieran, Potter le daba miedo, esa mirada fulminante que le enviaba no le inspiraba confianza, definitivamente ese no era el Potter que él conocía – Malfoy no tengo todo el día, habla de una maldita vez, dónde tienes a Hermione y al niño.
-Se llama Scorpius – murmuró Draco – necesito esconderlo en un lugar seguro, los Mortífagos lo buscan para llevárselo – le explicaba el rubio, mientras se levantaba de la cama y se acercaba a él.
- ¿A dónde se lo quieren llevar? – interrogó el chico-que vivió pero solo para seguirle  el ‘juego’.
-No es a dónde, el punto es a quién – le  dijo en un tono serio.
-No te creo – dijo secamente Harry.
-¡¿Qué?! – exclamó aterrado Malfoy.
-¿Tu? ¿Necesitas esconder a un niño? ¿Desde cuándo eres tan ‘protector’ Malfoy?
-¡Porque es mi hijo! – le gritó Draco.
-¡Deja de mentir y dime de una vez en donde los tienes! – le reclamó más enojado Harry.
-¿Crees que me arriesgaría a involucrarme con Mortífagos y ser capturado, a pesar de cómo terminó aquel juicio, por cualquier niño? No Potter, claro que no, pero por mi hijo sí, me dejé capturar porque creí que tú ibas a ser mi captor, ¡Estuve dispuesto a que me capturaras para pedirte ayuda! – Harry lo miraba furioso ¿Por qué demonios Malfoy le mentía? ¡Maldita sea!
-Y según tú ¿a quién se lo van a llevar? – Draco se volvió a morder el labio, esta era la parte difícil ¿Potter le creería? ¿Cómo demonios le dices al chico-que-venció que en realidad no venció a nadie? Que todo fue un maldito plan del mismo Voldemort? – ¡Habla Malfoy!
-A… Voldemort – murmuró el rubio.
Harry abrió la celda de golpe, estaba furioso. Draco retrocedió asustado pero fue en vano, pues Harry lo tomó del cuello y lo pegó a la pared con tanta fuerza que el rubio sacó un gemido de dolor, luego le apuntó con su varita haciendo presión en su cuello.
-Malfoy, tu mentira ha llegado demasiado lejos ¡Dime donde demonios tienes a Hermione y al niño! – de la varita de Harry salieron chispas rojas que le hicieron daño a Malfoy en su cuello, el cual con el reciente susto sabía que en cualquier momento se desvanecería.
-¡En el refugio! – solo pudo decir antes de que todo comenzara a nublarse de repente y  darle vuelta, después solo vio oscuridad…
-¿Malfoy? – llamó el ojiverde, pero éste no le respondió, simplemente se dejó llevar por la inconsciencia. Se había desmayado - ¡Malfoy!

*****

-¡Scorpius! – gritó aterrada la chica cuando el niño saltó por la cama sin previo aviso, lanzándose a los brazos de aquel chico, que en cuanto lo tuvo en sus brazos sonrió triunfante.
-Tío Theo ¿Dónde está mi papi? – le preguntó el pequeño rubio al chico recién llegado.
-No te preocupes Scorpius, en un momento más vamos a ir por él – le tranquilizó Theo y  el semblante de Scorpius, antes preocupado, cambió a uno más tranquilo.
-¡Sííí! – gritó  jubiloso el pequeño.
-¡No! – Dijo la castaña asustada, creyendo que aquel ex Slytherin estaba disfrazando la verdad y que en cualquier momento se llevaría al niño – Scorpius ven conmigo.
El pequeño rubio, desvió su mirada hacia con ella, enarcando una ceja. Theo tuvo que reprimir la carcajada que estaba a punto de salirse, pues el niño hizo un semblante característico de su amigo Draco, tal cual lo hubiera hecho él mismo, si Granger le hubiera ordenado lo mismo.
-¿Dónde es ese lugar tío Theo? – le preguntó Scorpius viéndolo nuevamente e ignorando a Hermione.
La ex Gryffindor en un instante cambió su semblante de aterrada a uno de enojo ¿Cómo se atrevía aquel niño a ignorarla, cuando ella está con los nervios de punta por miedo de que aquel chico le hiciera daño?
Y ese semblante que le había mostrado… Grrrr, si no supiera que el que tenía frente a ella era el hijo, la chica hubiera jurado que Draco Malfoy  había regresado a su edad infantil.
-Granger, es hora de irnos de este lugar e ir por Draco.
La chica lo observaba detenidamente. De una cosa estaba segura, Scorpius confiaba en el chico, ya que ahora dormía en sus brazos y contando que con unas cuantas palabras de él, el niño había dejado de preocuparse… la pregunta era ¿ella confiaría también en el chico?
-Escucha, si en verdad quisiera hacerle daño a Scorpius ya te hubiera matado desde el momento en que entré y me lo hubiera llevado lejos de aquí – le hacía razonar Theo a Hermione.
-Es verdad… - concluyó ella resignada, al no encontrar con qué contra-decir al chico.
-Tienes que ayudar a Draco, sino me equivoco ya debe estar en Azkabán, ¡Tienes que sacarlo de ahí!
-¡Cómo demonios quieres que le ayude si no sé nada! Solo fui transportada aquí sin que el estúpido de Malfoy me dijera algo de lo que está pasando. ¡Para qué quieren a Scorpius esos Mortífagos!
-Draco es el único que te puede decir todo eso Granger, ¡Yo estoy igual que tú! Lo único que sé es que Scorpius necesita a Draco y Draco de él y no solo por que se trate de padre e hijo.
Hermione le iba a preguntar de qué demonios hablaba cuando el Refugio fue irrumpido por los tres Mortífagos.
-¡Expelliarmus!
Vociferó Theo hacia los encapuchados, los cuales no tuvieron tiempo de contra-atacar.
-Llévate a Scorpius y recuerda lo que te dije Granger!
-Pero…
-¡Ahora! – le ordenó dándole al niño, pues los Mortífagos ya estaban recuperándose del asalto.
¡Puf!
Solo se escuchó cuando Hermione se desapareció de aquel lugar con el niño en brazos, apareciendo en la casa de Harry.

*****

-¿Cómo esta? – preguntó más por deber, que por querer saber el ojiverde.
-Pues muerto no está – le notificó el medimago de turno.
-¡Genial! Ahora despiértelo, necesito su declaración – pedía enojado y desesperado a la vez el ex león.
-No puedo hacer eso Potter, el chico parece muy débil.
-¡No me importa! Quiero saber dónde demonios esta mi mejor amiga y aquel niño ¿Qué no entiende que ya pueden estar muertos?
-¿Y usted no entiende que este es mi paciente y no puedo hacer nada en contra de su salud? Le recuerdo Señor Potter  que por mucho que sea el-chico-que-venció en esta oficina yo soy el jefe y por lo tanto decido qué hacer o no.
Harry  le enviaba una mirada fulminante, se sentía con las manos atadas y todo por culpa del maldito hurón que lo único que se le ocurrió fue desmayarse.
‘El Refugio…’
Solo recordaba que le había dicho eso antes de desvanecerse ¿pero qué demonios era ‘el Refugio’? ¿Dónde estaba?
-Al menos déjalo en paz en sus últimas horas – pidió el medimago.
-¿Cuáles ultimas horas? – preguntó contrariado Harry.
-Potter no te hagas el inocente sabes muy bien, que Malfoy está condenado al ‘beso del dementor’  dentro de hora y media.
-¿Qué? – el medimago rodó los ojos, en son de que  no creía en la expresión de incredulidad que le estaba enviando en esos momentos Harry.
-Vamos Potter ¡fuera de aquí!

*****

-¿Pero? ¡Hermione! – gritó asustada Ginny al ver a Hermione frente a ella.
-¿Dónde está Harry?
-No lo sé, no ha llegado, le he traído a Teddy como habíamos quedado, pero él aún no llega y ¿Quién es ese niño?
-Es, emh se llama Scorpius. Tengo que irme, probablemente aún esté en Azkabán, porque en el callejón donde fue el ataque ya no estaban… - analizaba Hermione, mientras se dirigía hacia la chimenea, ante la mirada confusa de la chica Weasley.
-¿Qué…? ¿Per…? – la pelirroja ya no pudo interrogarla porque Hermione ya había desaparecido entres las llamas verdes.

*****

La chica en cuanto llegó a Azkabán, corrió como posesa en busca de Harry, seguramente Malfoy debería estar con él, pero a medio camino se encontró con Terry.
-¡Terry! ¿Dónde está Harry?
-¿Hermione estas bien? ¿Ese es el niño? ¿Cómo lograste escapar? – la bombardeó de preguntas el ex Ravenclaw.
-¿Qué? Si, si estoy bien ¿Dónde está Harry? – la castaña ignoró el recién interrogatorio.
-No pareces bien deja te llevo a la enfermería y…
-¡No! No quiero ir a ninguna enfermería ¿Dónde está Harry?
-Seguramente con el jefe, desobedeció una orden directa.  Insisto que tu…
-¡Gracias! – a penas dijo y salió corriendo hacia las chimeneas, para transportarse por polvos flú hacia el ministerio, pero antes dirigirse hacia allá, vio cómo sacaban a su amigo de un cuarto.
-¡Vamos Potter! ¡Fuera de aquí!
-¡Harry! – gritó la castaña llamando la atención del ojiverde y despertando al niño que tenía en brazos.
-¡Hermione! – gritó un Terry Boot que había llegado corriendo hasta el lugar.
-¿Hermione? ¡Hermione! – también gritó Harry y corriendo hasta con ella.
-¿Te volviste loca o qué? – le regañó Terry, una vez estando con ella, la chica sintió cómo el niño se apretaba en un abrazo con ella, probablemente por las voces extrañas que escuchaba a su alrededor  – deja te llevo a la enfermería y…
-Yo me encargo Terry – le tranquilizó Harry.
-Bien – gruñó Terry con cierto resentimiento, pues ya estaba por sentado, que el caso volvería a ser de Harry. Hermione estaba esperando que aquel moreno se alejara para explicarle todo lo ocurrido a su amigo.
-¿Hermione estas bien? ¿No te hizo nada el estúpido de Malfoy?
-¡Harry! – la chica le reprendió, pues cuando Harry dijo ‘el estúpido de Malfoy’ el pequeño se estremeció en sus brazos.
-Él… ¿este es el niño? – Preguntó Harry señalándolo – No le hizo nada el maldi… - esta vez Hermione solo se molestó con darle un puntapié, haciendo que su amigo  se quejara del dolor - ¿Qué demonios ocurre contigo? Déjame llevar al niño a la enfermería y… ¡suéltalo! – le decía mientras forcejaba en soltarle al niño, el cual solo se aferraba más en el abrazo de la chica.
-Harry, déjalo, no quiere irse contigo ¿Qué no ves? – le reclamó Hermione mientras alejaba al pequeño rubio de su amigo.
-¿Cómo que no quiere irse conmigo? – preguntó fastidiado Harry, pues desde hace rato no entendía nada.
-Hermy… - le susurró Scorpius a su oído casi en un llanto – quiero a mi papi.
-¡Lo estas asustando con tus gritos! – la chica que también estaba un poco alterada, se tranquilizó como pudo y agregó -  Harry ¿Dónde está Malfoy?
-¿Para qué quieres saber en dónde demonios esta ese maldito hurón? Ya estas a salvo ¿no?
-¡Deja de insultarlo frente al niño! – Harry enarcó una ceja ¿esa era su amiga? ¿Desde cuándo Hermione defendía a Malfoy? – Scorpius quiere verlo – le dijo Hermione sacándolo de sus pensamientos y mirándolo de manera suplicante le agregó – escucha Harry, Malfoy es el padre del niño…
-¿Qué? – apenas murmuró Harry entornando los ojos.
-Scorpius es hijo de Draco Malfoy.

Es el hijo de Draco Malfoy.


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