Cómo llegar a tu corazón
Capitulo Veinte: El lado nunca antes visto (2)
Harry junto con Ron, esperaban a sus respectivos novios, que en cualquier momento aparecerían a través de las llamas verdes de la chimenea de la Madriguera. Pero, lo que ambos Gryffindor no sabían, era que Molly, Fred, George, Ginny y Hermione estaban detrás de ellos también esperando la aparición del trío plateado.
-¿Falta mucho Harry? – preguntó Ron ansioso.
- No. En cualquier momento llegan, Theo me dijo que llegarían a medio día – decía un Harry anhelante.
En esos momentos comenzaron a salir llamas verdes y ambos chicos (con los nervios a flor de piel) esperaban ansiosos que el primer chico que saliera de esas llamas fuera su novio. El primero que apareció fue Theo y en cuanto estuvo a la vista Harry se abalanzó sobre él y lo besó ávidamente (tenía que recuperar los besos perdidos).
-Ha-Harry – Theo trataba de advertirle a su novio algo, pero como el chico parecía estar muy entretenido dándole besos, lo empujó sutilmente hacia delante, pero no fue lo suficientemente rápido, así que el segundo chico en llegar a la Madriguera, que fue Blaise, al salir lo más rápido posible de la chimenea chocó con el par de tortolitos y los tres cayeron al suelo.
-¡Blaise! ¿No pudiste esperar un poco más? – le reclamó Theo.
-Lo siento, es que Draco está un poco… emh enojado. Además no creí que lo fueran a hacer aquí con la familia presente…- le dijo divertido por cómo fue que los encontró.
-¡¿Qué?! – preguntó un Harry asustado y siguiendo la vista del recién llegado, se percató de que la mitad de la familia Weasley y Hermione los observaban divertidos.
-Tú nos hiciste caer – le reprochó Theo en un gruñido.
-¡Blaise! – gritó un Draco recién salido de la chimenea, al parecer su amigo italiano había hecho una de las suyas antes de meterse a la chimenea e irse a la Madriguera, pero también cayó encima de la montañita de chicos.
Los Weasley sonreían, pues no todos los días ves a los Slytherin sofisticados en esas circunstancias ¿cierto?
-¡¿Podrían quitarse?! ¡Nos están aplastando! – reclamaba Theo al ver a su novio de un color nada agradable por tanto peso encima.
Ron fue en ayuda de su novio, mientras que la familia Weasley aun seguía riéndose, a pesar de que la Señora Weasley los regañaba para no hacerlo, pero la verdad es que la escena era muy cómica.
Una vez levantados los chicos, el trío plateado se formó en línea recta, frente a la chimenea, mientras que la señora Weasley pasaba a inspeccionarlos (pareciera que estaban formados y el sargento estuviera a punto de mandarlos a la guerra).
-Buen día Señora Weasley, lamentamos las molestias – saludaba y disculpaba a la vez Theo – soy Theodore Nott – se presentó mientras le extendía la mano, ante la mirada angustiante de su novio ojiverde.
-Sé quién eres – le regresó el saludo la Señora Weasley – Harry nos ha hablado mucho de ti – decía en un tono, que daba miedo – pero no me llames Señora Weasley ¡soy Molly! – Lo dijo en un tono más amable mientras abrazaba al chico – eres muy educado, y muy guapo, ahora entiendo porque Harry todo el tiempo se la pasa en las nubes.
-Es un placer Molly – le dijo Theo amablemente (y aquí entre nos) aliviado… ahora entendía porque su novio en la última carta le decía que tendrían que pasar por una pequeña prueba antes de quedarse en la fiesta, y que no estaba a discusión pues era una de las condiciones que había puesto la familia Weasley para que ellos fueran a la celebración.
-Pero pásale, no seas tímido – animaba la Señora Weasley.
-Gracias – dijo un Theo sonriente y al estar junto con Harry suspiró aliviado y enlazó su mano a la de él. Ahora era el turno de Blaise.
-Así que… Blaise Zabini – comenzó la Señora Weasley frente al chico.
-Sí, soy Blaise Zabini, un gusto señora Weasley – le dijo sonriente el chico extendiéndole él también la mano.
-Pues ya lo veremos – le respondió Molly mientras le estrechaba la mano – dime Blaise, con exactitud ¿cuáles son tus intenciones con mi pequeño Ronnie? – el Slytherin abrió los ojos como platos. ¡Vaya! Era una pregunta demasiado directa.
Ron enrojeció al máximo al escuchar a su madre llamarlo así frente a su novio, por otro lado los gemelos por todos los medios reprimieron la carcajada que tenían a punto de salir.
-Las mejores Señora Weasley, las mejores – apenas dijo el italiano.
-Bueno eso lo veremos también más adelante – la pelirroja mayor se dirigió hacia Malfoy, el cual ya estaba arrepentido por haber ido, ni siquiera sabía por qué fue, bueno si había una razón: un atolondrado Gryffindor – Draco Malfoy – lo saludó con un tono neutral.
-Señora Weasley – le devolvió el saludo con un asentimiento de cabeza, pero solo eso.
-¡Por Merlín! – Dijo sonriente la dueña de la Madriguera – pero quiten esas caras, estamos por celebrar una fiesta no un funeral – vamos a la cocina por unos aperitivos – decía mientras agarraba a Draco por los hombros y lo dirigía hacia allá.
Una vez en la cocina…
En la mesa estaban sentados de izquierda a derecha: Hermione, Theo y Harry, frente a ellos, Draco, Blaise y Ron y en las cabeceras Ginny y en la otra la Señora Weasley acompañada por ambos lados, parados, estaban Fred y George.
-Theo, querido, el padrino de Harry, Sirius, se muere por conocerte, solo que llegará hasta más tarde.
-Está bien… Molly, yo también quisiera conocerlo, Harry habla mucho de su familia – Molly le sonreía encantada, pero luego se dirigió a Blaise, al cual le cambió el semblante a uno serio.
-Dime Blaise, si me dices que tus intenciones son buenas con mi pequeño Ronnie ¿Por qué aún le sigues agarrando la pierna con tu mano, por debajo de la mesa? – tanto Blaise como Ron enrojecieron e inmediatamente el Slytherin puso las manos sobre la mesa; los gemelos no pudieron reprimir la risa, al igual que las chicas, pero los que quedaban tuvieron que reprimirla.
-Yo, emh, lo siento Señora Weasley – se disculpaba abochornado el italiano.
-No hay cuidado, pero que no se vuelva a repetir – Molly en verdad disfrutaba eso, no era que le cayera mal el muchacho, pero ¡vamos! Estamos hablando del novio de su hijito varón menor, del pequeño Ronnie – solo espero que mi Ronnie aún conserve el don de la virtud.
-¡Mamá! – esta vez Ron reclamó y en verdad parecía que se iba a desmayar de un momento a otro, pero al parecer sus hermanos y las chicas no, reían a carcajada abierta por la reacción de los interrogados, pero tuvieron que ceder ante la mirada iracunda de la matriarca, pues lo que había preguntado en verdad era serio.
-El don… el don de ¿qué? – preguntó confundido y nervioso el moreno, pero los gemelos, más especifico Fred, fue el que habló.
-Mi madre quiere saber si su pequeño Ronnie… aún es virgen - ¡claro! El don de lo virtud. El Slytherin tragó saliva. Sí que estaban en problemas, pero Fred volvió a reírse y agregó dirigiéndose a su madre – ya no los hagas sufrir madre – y ella también se unió a las risas, el trío plateado, Ron y Harry los miraron curiosos ¿qué demonios ocurría ahí?
-Tranquilo Blaise, es solo la novatada que le hacemos a los pretendientes de mis hijos, es así como les damos la bienvenida – le decía Molly sonriente mientras se levantaba y se dirigía hacia él – eso sí, la primera pregunta si era en serio, si le haces daño de cualquier forma a mi pequeño Ronnie, te enfrentarás a sus cinco hermanos, su hermana (que es experta en el mocomurciélago) y sus padres.
-No se preocupe por eso Señora Weasley – le decía el chico mientras se levantaba para quedar frente a ella.
-Soy Molly – le corrigió mientras lo abrazaba – pues hay un cumpleaños que celebrar ¿no? – lo dijo dirigiéndose a los demás.
*****
Como sea, ahora se encontraban en el jardín acomodando las mesas al estilo muggle, a excepción de los gemelos (ya que estos eran mayores de edad y podían usar magia) y en una esquina estaban limpiando las mesas Harry y Theo.
-Esos estúpido aurores – se descargaba Harry de la gran injusticia que le habían hecho pasar a su novio semanas atrás.
-Ya olvídalo Harry – le tranquilizaba el castaño.
-Bien – dijo al fin, aunque aún no le hubiera pasado el enojo y eso que el castaño se lo había contado en la carta que le mandó semanas atrás.
Las horas siguientes pasaron de las más rápido posible, ya habían comenzado a llegar los invitados, la mayoría eran Gryffindor, el trío plateado comenzó un poco a inquietarse, porque quieran o no, estaban rodeados de leones, que no precisamente los veían con buenas intensiones.
Harry a regañadientes (pues no se quería separar de su novio) se dispuso a recibir a los invitados, junto con su amigo Ron, mientras que sus respectivos novios estaban en la mesa con Draco, el cual estaba un poco impaciente.
-Ya no tarda en llegar – dejó salir Blaise a nadie en particular, aunque Theo sabía de antemano a quien iba la indirecta – al menos que se le haya olvidado, pero conociéndolo seguro que sí – terminó con una sonrisa burlona y Theo le lanzó una mirada fulminante.
-Te aprovechas porque sabes que me comprometí a portarme bien, pero espera a que estemos fuera de aquí… - amenazó Draco.
-No verlo, te pone mal humor ¿cierto?
-Al menos no me pongo a cantar canciones ridículas – le dijo irritante y burlón, el italiano entornó los ojos.
-¡¿Qué?! – Draco sonrió con suficiencia.
-Saben ¿qué? – Comenzó Theo – ya me estoy arrepintiendo de haberlos traído.
-Vamos Theo, no sea aguafiestas – comenzó Blaise recuperando su tono normal, mientras tomaba la segunda ronda de cerveza de mantequilla.
-Blaise, tu limite son diez rondas, así que ve tranquilo – le previno el castaño.
-Sí, no vaya hacer que le quites el don de la virtud a tu lindo pelirrojo en su casa con toda su familia está presente – Blaise iba a replicar pero vio algo que lo hizo cambiar de parecer.
-No te preocupes, sé cómo controlarme, en cambio otros – y mirándolo fijamente añadió – con solo tres rondas ya andan suspirando por atolondrados retrasados – Draco se iba a levantar dispuesto a asesinarlo, pero se controló por la promesa que le había hecho a Theo, en cambio éste, ya estaba más que arrepentido de todo eso ¿hasta cuándo pararían con sus indirectas?
-¿Sabes, Blaise…?
-¡Hola Longbottom! – saludó Theo aliviado de ver a alguien más antes de que sus amigos terminaran matándose uno al otro… como solían ponerse cuando estaban pasaditos por tanta cerveza de mantequilla, lo malo era quién era el que había llegado con ellos, pues Blaise sonría complaciente al ver que Draco inconscientemente le había mostrado dónde sentarse a Neville (junto a él).
Mientras tanto en la mesa de bienvenida.
-Oye Harry – preguntó precavido Ron – ¿en verdad ya no sientes nada por Malfoy?
-No – fue su respuesta un poco irritado, pues Ron siempre le preguntaba lo mismo cada vez que él y Malfoy estaban en los mismos lugares.
-¿Aunque esté vestido así? Digo, es que el muy maldito se ve muy sexy…
-¡No! y ya deja de preguntarme Ron, ahora soy novio de Theo, que por cierto es su mejor amigo ¿no lo recuerdas?
-mmm
-¿Qué?
-Nada, es que Neville ya está con ellos, pero pareciera que Malfoy quería hacerle algo a mi Blaise hace unos momentos ¿crees que ellos hayan…?
-No. Y deja de ver cosas que no son – claro, Harry sabía muy bien que esas suposiciones no traían cosas buenas, él lo sabía – mejor vamos con ellos, soy el del cumpleaños debo divertirme ¿no?
Dos horas después en una misma mesa estaban…
Dean Thomas, Seamus y Neville hablaban ávidamente sobre algunas cosas del colegio, Ron y Blaise estaban frente a ellos, pero estaban charlando sobre la pequeña bromita de la familia del primero, Theo y Harry estaban con Sirius conversando a allá a lo lejos, parecían estar muy contentos, al menos eso le pareció a Draco, que era el único que se sentía como un intruso en ese lugar.
“Que estúpido eres Draco ¿cómo se te ocurrió venir?”
Pensaba el chico rubio, observó por unos momentos a su amigo italiano, se veía tan feliz, tan enamorado. Sí, bueno la apuesta ya estaba de más, solo era cuestión que uno de ellos dos lo anunciara, pero como ambos no se darían por vencido seguramente seguiría en pie, al menos que Blaise aceptara lo que ya era inevitable (Sonrío con suficiencia), pero aún así, se le veía felices, sintió una pisca de envidia ¿por qué era tan sencillo para él hacer eso? ¿Por qué Blaise sí podía hacer esas cosas y él no?
“Estúpido Pacto”
Eso era lo que lo retenía para no ir en esos momentos y declarársele al atolondrado Gryffindor, ese que tenia a un lado de él…
El rubio desvió su mirada unos centímetros más y observó a su otro amigo, el cual abrazaba cariñosamente a su novio (los cuales aún hablaban con Sirius) y con él si no pudo disimular sus celos ¿Por qué Theo sí pudo desprenderse de las cadenas que lo ataban a esa maldita burocracia y él no? ¿Por qué no tenía miedo de demostrar lo que él era enfrente de todo y de todos y él sí?
“Estúpida burocracia barata”
Era la que lo detenía para no ir y enfrentarse con su padre, porque al final de cuentas, los que pagarían los platos rotos serían su madre y el Gryffindor, y eso era lo que menos quería, jamás se perdonaría que algo malo les pasara por su culpa.
Draco se levantó fastidiado de la mesa y se fue a un lugar alejado de ahí, ante la mirada curiosa de Blaise y la sorprendida de Neville. Sí, era mejor así, olvidar esos sueños inalcanzables, porque eso eran solo sueños, al menos que buscara la manera de deshacerse del Pacto y ya lo otro vendría por sí solo. Malfoy se sentó cerca de un árbol y dejó salir un suspiro de decepción.
-¿Te importa si te acompaño? – Preguntó tímidamente Neville al llegar a un lado de él, Draco se sorprendió al verlo ahí – Si te molesta… - estaba el león a punto de irse.
-No, claro que no – le respondió Draco y Neville se sentó junto a él – Creí que te estabas divirtiendo con tus amigos.
-¿Divertir? No, claro que no, esos dos son solo compañeros de clases, cuando tienen oportunidad se burlan de mi a mis espaldas, creen que no lo sé.
-Estúpidos… - murmuró Draco muy bajito.
Ninguno de los dos habló solo se quedaron ahí observando como el sol a lo lejos se ocultaba.
-Es tranquilo este lugar, me recuerda al jardín de mi casa – dejó salir Draco después de unos momentos.
-¿El jardín de tu casa? – preguntó confundido Neville. El chico solo se encogió de hombros y cerró los ojos, ¿Draco Malfoy, su rubio Slytherin comparando la humilde Madriguera de los Weasley con el jardín de su majestuosa mansión? ¡Vaya! Si que estaba cambiando y se veía tan hermoso así, tan inofensivo y pensar que un año atrás todos planeaban vengarse de él por lo que le había hecho a Harry.
-Cuando dejaste la mesa ¿Cuántas cervezas de mantequilla ya se había tomado Blaise?
-Emh… no lo sé ¿por qué? – preguntó un poco confundido el león.
-Digamos que si llega a las once, conocerán una faceta de Blaise nada agradable – dijo sonriente mientras hacía un movimiento de mano, mientras recordaba lo ocurrido en la Navidad pasada. Neville le sonrió, pues el rubio ya había borrado ese semblante melancólico que había tenido minutos atrás.
*****
-Es una costumbre muggle – le había explicado Harry.
Ambos entraron a la habitación, que en realidad era la de Charlie, pero como no estaba, se la habían prestado a Harry, el Slytherin colocó los regalos en una mesa que estaba frente a una ventana.
-Estos son los últimos – le dijo – aunque en realidad falta uno…
-¿Cuál? – preguntó confundido el ojiverde, pues estaba seguro que ya habían subido todos.
-El mío – le dijo sonriente Theo y le extendió una cajita – esta vez me aseguré de que no lo tuvieras repetido – Harry le sonrió, pues el ultimo regalo que le había dado, Hermione ya le había dado uno igual.
-No era necesario, con que estés a mi lado, es mi mejor regalo – le dijo lo más serenamente el Gryffindor, a pesar de haberse puesto colorado con lo que acaba decir, Harry abrió la cajita y lo que vio lo emocionó mucho.
Harry unió sus labios a los de su novio pasando sus brazos por el cuello, se unieron en un beso dulce, apasionado, ambos habían cerrado los ojos, el castaño pidió permiso para poder recorrer aquella dulce boca que le proporcionaba su amado ojiverde, y éste se lo concedió.
Theo comenzó con caricias alrededor de la espalda de su novio y sus besos los fue descendiendo hasta llegar al cuello sacando débiles gemidos al ojiverde. Harry también comenzó a acariciar a su novio por la espalda, a través de la camisa color vino que traía el chico, al Slytherin le agradaban las caricias, pero con todo el esfuerzo que pudo se detuvo…
-Harry…
-Está bien Theo – le susurró Harry al oído sabiendo lo que le iba a preguntar el castaño – quiero perder mi don de la virtud contigo – le dijo juguetón y el castaño soltó una sonrisa juguetona.
Harry considerando eso un sí… le comenzó a desabrochar la camisa, mientras que su novio seguía con los besos en su cuello y también comenzó a desabrochar la de él descubriendo el esbelto cuerpo de su amado ojiverde, después de todo, tantas veces entrenando y jugando Quidditch tenían sus ventajas, el castaño dejó salir un gemido de placer al sentir a Harry besarle el hombro derecho y la parte del cuello…
Cuando el Gryffindor terminó de desabrochar el último botón de la camisa de su novio… se encontró con una playera sin mangas, la cual lo hizo decepcionar, pues sinceramente esperaba verlo ¡Ya!
-Ya no traigo más… lo juro – le dijo sonriente Theo al ver la cara de desilusión de su novio al encontrarse con la playera y no con su torso desnudo, Harry se sonrojó y hundió su cara en su cuello, pero que luego los ascendió a sus labios.
Theo condujo a Harry a la cama donde lo recostó bajó él, mientras seguía besándolo, pero ahora sus pezones que ya estaban erectos y a la vez sacándole gemidos de placer…
Los chicos cada vez se excitaban más… o al menos Harry (que para su primera vez estaba algo desesperado) así que, como pudo se desprendió de sus prendas restantes al igual que lo hacía con su novio, mientras seguía besándolo apasionadamente en los labios.
-¿Estamos impaciente? – preguntó sonriente Theo.
-Se supone que estamos guardando mis regalos – le recordó Harry también sonriente.
-Es verdad – reconoció Theo y ayudó a su novio con la tarea de deshacerse de la ropa de ambos.
Harry estaba fascinado al ver (por fin) el cuerpo de su novio, el chico también tenía lo suyo, tenía su abdomen esbelto y una suave piel, se preguntó de pronto, si su novio había estado antes con otro, pero mejor decidió olvidar eso y disfrutar el momento, hasta que se quejó por una pequeña incomodidad en su entrada, cosa que advirtió el castaño, así que besó nuevamente el cuello de su novio para que olvidara la incomodidad, después de todo no lo quería lastimar pues su novio le acaba de confesar que era virgen, así que lo preparó lo más que pudo para hacer lo menos doloroso para su amado ojiverde.
Theo se acomodó entre sus piernas y con cuidado lo penetró, haciendo que su novio reprimiera el gemido mordiendo sus labios y cerrando los ojos con fuerza.
-Lo siento…- le murmuró al oído mientras con más sensualidad le mordía y besaba el cuello para que se olvidará del dolor y así relajarlo un poco.
Lo cual consiguió, pues el Slytherin pudo sentir que el miembro de su novio se erguía cada vez más entre sus estómagos, comenzó a embestirlo lentamente, el castaño se sentía demasiado bien, pues Harry era muy estrecho, trayendo como consecuencias un montón de sensaciones exquisitas en su miembro y en él.
Ambos gemían llenos de placer amortiguándolos con besos un poco sádicos, porque estaban conscientes (o al menos ellos creían) que se encontraban en la habitación y se supone que estaban guardando los regalos.
Las embestidas también se tornaban un poco más salvajes, haciendo que el ojiverde sintiera también miles de sensaciones excitantes cuando el miembro de su novio tocaba aquel punto que lo complacía. Ambos comenzaban a sudar por tanta actividad física, Harry adoraba ver a su novio Nott en esas condiciones, pues su castaño cabello se adhería a su cara y eso lo encontraba sexy, pues ahora también sus cabellos estaba un poco revuelto por tanta caricias; pero él tampoco se quedaba atrás pues a Theo le fascinaba ver a su novio tan exquisito en esa situación.
Bastó unos cuantos minutos más para que Theo llegara a su límite al igual que Harry, finalizando con un gran gemido que ya no se molestaron en reprimir, el castaño se salió con cuidado de su novio y éste se acurrucó en su pecho y le dijo:
-Te amo, Theo.
Theo acariciándolo con la yema de los dedos su rostro le dijo quedamente
-Yo también Harry…
*****
-Ya es tarde… ¿y Theo?
-No… sé… ¡ah! Ahí están – le contestó señalando una pared, donde estaban dos barrotes abandonados.
-¿Cuantas cervezas de mantequillas ya llevas? – le preguntó ceñudo Draco.
-No lo sé mamá – le contestó Blaise fastidiado.
-¡Genial! – murmuró Draco – Weasley ¿por qué dejaste que Blaise tomara de más? – el rubio le reclamó al pelirrojo que acababa de despedir a los últimos invitados.
-No lo molestes Draco – salió en defensa Blaise molesto.
-¿Qué le pasa? – preguntó confundido Ron al ver a Blaise dirigirse así al rubio.
-Eso le ocurre cuando toma demasiada cerveza – contestó Theo quien venía con Harry tomado de la mano y dirigiéndose a su amigo – Blaise, es hora de irnos.
-¿Tan pronto? – preguntó con un pucherito, pero dirigiéndose a Harry, el cual lo vio extrañado.
-No acostumbra a beber, pero aquí entre nos, diez cervezas es su límite – le confesó Theo a Harry.
-¡Vámonos ya! – apremió Draco, jalando a Blaise.
-No me empujes… yo puedo solo – gruñó el moreno.
Por suerte la familia Weasley junto con Hermione, estaban ocupados levantando las cosas en el jardín, cuando ellos entraron a la Madriguera para irse, pero en la puerta, Blaise tropezó con el escalón y como Draco iba atrás de él, pensó que lo había empujado, ya se le iba a echar encima sino fuera porque Theo se interpuso entre ambos.
-¡Genial! ¡Me torcí el tobillo por tu culpa! – le reclamó el moreno a Draco, aunque en realidad le estaba apuntando con el dedo a Ron.
Theo decidió ayudarlo, pasando su brazo por los hombros y lo condujo hasta la chimenea, antes de que su amigo se pusiera más en evidencia.
-Me voy con él – le dijo a Harry y éste comprendiendo el asunto, no tuvo de otra que aceptar, aunque hubiera preferido una mejor despedida – hasta pronto Harry – se despidió sonriente dándole un beso fugaz en los labios.
-¡Ey! ¡Tu porque besas a mi novio! – reclamó Blaise creyendo que el que lo estaba sosteniendo era Ron, pero antes de que fuera a decir algo más Theo y él desaparecieron entre las llamas verdes, dejándolos solos con Draco, que solo movía negativamente la cabeza.
-Discúlpenlo – dijo – no acostumbra a hacer eso, solamente lo hace cuando algo le molesta – fue lo único que dijo antes de desaparecer también él entre las llamas verdes.
Cuando Theo y Blaise salieron de la chimenea, el primero perdió el equilibrio puesto que su amigo, que era más alto que él, se tambaleo haciendo que ambos cayeran.
-Blaise… pesas demasiado – gruñía Theo tratando de quitárselo de encima por segunda ocasión – ¿podrías…?
-Mi lindo pelirrojo – lo llamó Blaise – hueles bien ¿es nueva tu loción? - ¡Genial! Lo que le faltaba, el pánico lo invadió cuando vio a su amigo italiano acercarse a él a sus labios.
-¡Demonios Blaise! – el castaño lo empujó con todas sus fuerzas.
-¡Ya basta Blaise! – le reclamó Draco que también había llegado y lo quitaba de encima de su amigo.
-¡¿Qué?! – preguntó irritado el moreno por haberlo interrumpido con su “novio”.
-¿Se divirtieron en la fiesta? – Preguntó un Snape medio enojado – supongo que sí, porque debieron haber llegado desde hace dos horas.
-No te enojes padrino – le gruñó Draco – tienes algo para la idiotez, digo ¿para la embriaguez?
*****
[Anden 9 ¾]
Neville se despidió de su abuela con un abrazo y subió rápidamente al expreso, puesto que la mayoría de los alumnos se le quedaban viendo y sinceramente el Gryffindor no estaba acostumbrado a llamar la atención, así que subió lo más rápido posible pero también cautelosamente (fue todo un reto hacer ambas cosas) pues en sus manos traía algo muy valioso para él y lo protegería como tal tesoro.
*****
Por suerte sus amigos le habían perdonado lo que pasó aquel día en el cumpleaños de Potter, sabía que se había pasado de la raya… pero es que toda la culpa era del maldito Pacto, no podía decírselo a nadie y eso lo estaba consumiendo ¿por qué tenían que suceder esas cosas? Otro maldito secreto que ocultarle a su lindo pelirrojo.
Dejó salir otro suspiro y fue ahí cuando se dio cuenta que no era el único que suspiraba melancólico, pues en otra esquina del compartimento estaba Pansy, también parecía estar triste, así que se acercó a ella sutilmente.
-¿Estás bien Pansy?
-¡Oh, Blaise! – fue lo único que dijo y se soltó llorando, el chico la abrazó, él la conocía desde hace años al igual que a Draco y a Theo, aunque nunca establecieron una relación muy unida como la que mantenía con los chicos, pero ambos sabían que podían confiar el uno con el otro.
-Tranquila Pansy. Sabes que puedes confiar en mi ¿verdad? – la chica afirmó sollozando - ¿Qué sucede? Cuéntame.
-Se supone que no se lo puedo decir a nadie, es un secreto…
-Sí, últimamente eso está de moda – dejó salir inconscientemente Blaise molesto recordando el estúpido Pacto.
-Blaise ¿te han contado tus padres del Pacto Pureblood? – el italiano abrió los ojos como platos.
-¿Tu también?
-¿Yo también, qué?
El chico comenzó a platicarle sobre lo que sus padres le había dicho del Pacto, los riesgos y las ventajas que traía al cumplirlo o no, la chica también habló de su versión.
-¿Por qué nos obligan a cumplirlo Blaise?
-Es por la estúpida manía sobre lo de la sangre pura.
-¡Yo no quiero casarme!
-Lo siento mucho Pansy. ¡Espera un momento! Se supone que son cuatro chicas y cuatro chicos los que se tienen que casar ¿no? Entonces…
-Entonces ¿qué? - preguntó esperanzada la chica.
-No lo sé, Theo es el cerebro, creo que le tendremos que decirle.
-¡¿Qué?! ¡No! Es un secreto no se lo podemos decir a nadie más.
-Es secreto, pero si no estoy equivocado, solo los Sangre Pura deben saberlo por lo de Pacto ¿no?
-¿Y…?
-Theo es sangre pura también, así que no estaré rompiendo ninguna promesa o regla a decírselo ¿no?
-Eso… eso tiene sentido – dijo reflexionando la chica.
-Bien hablaré con él en cuanto pueda, no te preocupes Pansy.
-Gracias, Blaise.
-Ojalá yo sea tu prometido…
-¿Qué?
-Bueno, es que al hacerlo podría negarme a casarme contigo y ya no estarías obligada ¿no?
-¡Oh, Blaise! – dijo llorando la chica – y ojalá yo sea tu prometida por que yo haría lo mismo.
*****
-¡Hola Draco!
-¡¿Longbottom?! – lo saludó Draco sorprendido.
¡Vaya! Ese Gryffindor estaba total y absolutamente cambiado. Su cara, el chico era realmente atractivo ¿Qué sus lonjas? ¡¿Cuáles?! Ya no tenía nada de aquella figura regordeta, ahora lucía mas esbelto, aunque solo creció unos cuantos centímetros, pero sin duda sus cambios significativos lo hacían lucir distinto, atractivo, tanto que el príncipe de Slytherin tragó saliva y estaba ¿nervioso?
-Longbottom, tú… tú te vez… bien – dijo sinceramente.
-Gracias – murmuró Neville apenado, se acercó a Draco, el cual también había cambiado en las últimas semanas, incluso había crecido más que él.
Draco entornó los ojos, pues nuevamente esa sensación que lo asustaba lo estaba invadiendo nuevamente, pero quiso hacerle caso omiso, estuvo a punto de irse del compartimento, pero…
-Draco – el rubio se dio la vuelta y al enfrentarlo, descubrió que el león le mostraba una planta, que momentos atrás cuidaba como un tesoro, al principio el Slytherin no sabía muy bien qué demonios era eso, pero después entornó los ojos al reconocerla – es la Mimbulus Mimbletonia que te prometí que conseguiría, ya sabes, por haber destruido la de tu madre.
Draco se conmovió con tal escena, ese Gryffindor, ese Longbottom, ese Neville, es decir su atolondrado Gryffindor (lo llamaba así en sus momentos – según él – de debilidad) había cumplido su promesa.
Al chico se le humedecieron los ojos, pero hizo lo posible para mantener su orgullo y no mostrarse débil ante aquel chico, que sin saberlo, lo había hecho inmensamente feliz con ese simple gesto.
-Gra-gracias – le contestó mientras recibía la Mimbulus Mimbletonia en sus manos.
-Gracias a ti – le respondió Neville – por tenerme paciencia y no haber dudado de mí - le dijo apenado Neville, el Slytherin le sonrió y por puro reflejo se acercó a él y lo abrazó diciéndole:
-Se la daré en persona en cuanto tenga la oportunidad – Draco salió del compartimento con una gran sonrisa en el rostro, sin duda ese sería un gran año.
*****
[Gran Comedor]
Antes de que Ron llegara al Gran Comedor fue secuestrado por un Slytherin, el italiano ya lo tenía contra la pared comiéndoselo a besos.
-¡Te… extrañé… demasiado! Mi lindo… pelirrojo… - le confesó entre besos.
-Yo… también… ¡Por Merlín! Déjame… respirar… - le decía jadeante el pelirrojo pero en un tono divertido.
-Lo siento, es que…- Blaise dejó de besarlo y lo observó de pies a cabeza – estás más sexy que nunca – el pelirrojo se sonrojó a más no poder, pues sí, era verdad, tanto Harry como él habían crecido más y también habían cambiado mucho físicamente.
-Adoro cuando haces eso – le dijo Blaise ronroneando al oído a su novio – Te amo, mi lindo pelirrojo.
Sus palabras salieron tan sinceras que ya no le importó, ya estaba decidido, ya estaba seguro, amaba a ese chico y eso era lo que importaba, así que, tanto la apuesta como el Pacto, que se fueran mucho a… sembrar calabazas.
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ejem creo que ya se bien lo de la apuesta:
ResponderEliminar(o eso creo jeje)
la apuesta consiste en quien se enamora enamora primero pierde(?)
otro punto que le regalo theo a harry?
me dejaste con la gran duda jejeje
espero averiguarlo en los siguientes capitulos jeje
un fuerte abrazo
Att:Taeko-kun
Hola, hola n.n
ResponderEliminarXD no te preocupes que lo de la apuesta ya casi llega jejej n.n
o_O este... ¿el regalo? XD la cosa esta así, nunca se dice del regalo T.T pero supongamos que Theo le regala una snish dorada n.n, ese detalle se me pasó T.T
Besitos
PISLIB n_n