miércoles, 14 de diciembre de 2011

Capitulo Veinticuatro: Sin mentiras


El muchacho de ojos tristes


Capitulo Veinticuatro: Sin mentiras


[Teddy]

Abro los ojos repentinamente. Me incorporo lentamente. Al reconocer mi desordenada habitación decido salir  y dirigirme hacia la cocina. Bostezo con verdadera pereza.
Esta semana ha sido verdaderamente una locura empezando por mi repentina declaración hacia Sebastián y terminando con un Konny amnésico…  quizás la mejor noticia de todo lo ocurrido es que Spencer ya no volverá más.
Entro a la cocina, mientras que con una mano me rasco la barriga y con la otra me tallo los ojos. Me detengo frente a la barra de la cocina, cuando me percato que mi hermano es el que está preparando el desayuno.
-Hola, buen día – me saluda con una sonrisa.
-… día – murmuro aún sin salir de mi aturdimiento ¿es el mismo Konny? Es decir, la noche anterior lo noté demasiado triste. En su mirada, la cual me evitaba por cierto, la noté diferente, incluso todo él (1). Sin embargo, el Konny que tengo frente a mi luce tan distinto… como si, como si…
-¡Teddy! – Doy un salto al escuchar la voz de mi hermano muy cerca de mí – lo siento – se disculpa - ¿estás bien?  - me pregunta mientras frunce el ceño.
-Hoy es sábado – le confieso. Él me ve desconcertado – es decir… ¿Dónde está Lali?
-Le di el día libre – me confiesa – de hecho… le di todo el fin de semana libre.
-¿Ella esta bien? – le pregunto preocupado.
-Sí. Le di el día libre porque me gustaría que tuviéramos un tiempo a solas para hablar – y por primera vez después de muchos días, Konny por fin me ve directamente a los ojos.
-De acuerdo – le respondo, mientras me siento en mi lugar.
-¿Está bien este desayuno? – Me pregunta, a la vez que pone frente a mí el plato lleno de comida – podemos ordenar comida, si quieres.
-Está bien así, me gusta tu comida – le confieso – sé que me he quejado muchas veces de lo mal cocinero que eres, pero en realidad es que cocinas bien – le sonrío.
-¿No me estas mintiendo para quedar bien? – me pregunta entrecerrando los ojos.
-No – le digo sonriente – es la verdad.
-De acuerdo – me dice. Se sienta en su lugar en la barra.
-¿Y de que quieres hablar? – le pregunto mientras tomo una tostada.
-De nosotros – me responde – Nos hemos distanciado mucho últimamente, sin contar que, han ocurrido muchas cosas en estos últimos días.
-Es verdad… —murmuro.
Continuamos desayunando en silencio. Al parecer mi hermano retomará la conversación una vez terminando el desayuno y yo no sé si quiera hacerlo. No es que no quiera hablar con él, pero estoy seguro que hablaremos de Spencer. Y no sé si aún estoy listo para hablar sobre él. Y mucho menos escuchar sobre lo que le hacía a Konny.
Exhaló profundamente al terminar mi último bocado.
-¿Estás bien? – me pregunta de pronto Konny. Asiento con la cabeza – Podemos dejar para otra ocasión la conversación.
Niego con la cabeza.
-No, está bien – le respondo al final.
Nos encaminamos hacia la sala, me siento frente a él, esperando que él comience hablar.
-Antes que nada, quiero pedirte perdón – parpadeo ante lo que me dice – he sido un mal hermano.
-No lo…
-Sí lo soy – me interrumpe – de haber estado más atento de ti, me hubiera dado cuenta lo que Spencer te hacía. Di muchas cosas por sentado y jamás me di la tarea de investigar más. Ese fue mi error. Pude haber evitado el que Spencer te llegara a lastimar en muchas ocasiones.
Siento un nudo enorme en mi garganta el cual me impide hablar. Quisiera decirle muchas cosas a mi hermano. La principal es que él no tiene la culpa, yo también fui el culpable de esos castigos.
-Lo siento Teddy – me dice, mientras se acuclilla frente a mi – siento no haberte escuchado en esos momentos, el no haberte ayudado.
-Sí lo hiciste – le murmuro – si no hubieras llegado ese día… quizás yo no estuviera aquí (2)
-Si hubiera estado más al pendiente de ti, lo que ocurrió ese día, jamás hubiera pasado – me aclara, mientras que con su mano derecha me limpia mis lagrimas.
-Ya no importa – le confieso mirándolo a los ojos – yo pude habértelo dicho y sin embargo no lo hice. Tenía miedo. Spencer siempre se aseguraba que yo tuviera miedo para decirte algo.
-Lo sé, de alguna manera siempre lo he sabido. Nunca hice nada porque yo también… le tenía miedo – me confiesa.
Jadeo quedito.
-Se supone que no debería – me dice mientras desvía su mirada – pero él… — se muerde el labio inferior, mientras que una lágrima se desliza por su mejilla.
Me inclino hacia delante y lo abrazo.
-Tú también perdóname – le pido – yo tampoco pude ayudarte.
Nos quedamos un rato abrazados. Siento cómo mi playera se humedece conforme pasa el tiempo. Me muerdo el labio inferior al caer en cuenta que Konny está llorando. Y sin poder evitarlo, yo también hago lo mismo…

Nos costó trabajo tranquilizarnos, pero lo conseguimos. Debo confesar que eso fue realmente terapéutico. Después de haber llorado sobre mi hermano, me siento un poco más liberado. Y estoy seguro que Konny también siente lo mismo.
-¿Sabes que siempre quise hacer? – le pregunto mientras me dirijo hacia las espadas de Esgrima.
-¿Esgrima? – me responde mientras me ve manipular la espada.
-Sí – le digo sonriente – siempre que te veía practicar con papá quería también intentarlo, pero ya sabes cómo era él cuando practicaban – le digo mientras hago un movimiento nada calculado con la espada.
-Sí lo recuerdo – me dice Konny, mientras se apodera de otra espada – le quitaba todo lo divertido al Esgrima. No me malinterpretes, me agradaba practicar con él, pero en ocasiones me hacía odiar mi pasatiempo favorito.
-Era muy exigente ¿cierto? – le comento.
-Sí – me confiesa – entonces… ¿quieres intentarlo? – me pregunta. Asiento con la cabeza – debo advertirte que es un deporte muy exigente en cuanto a disciplina y…
-No quiero nada de eso – le interrumpo – solo quiero aprender lo básico, lo necesario para también participar en los combates que tienes con Sebastián – le confieso – y quisiera que tú me enseñaras.
-De acuerdo – me dice sonriente – solo con una condición. No debe de intervenir en tus horas de hacer los deberes escolares… ni los laborales.
-¿Laborales? – le pregunto enarcando una ceja.
-Así es. Creo que ya estás listo para que formes parte del Lemus Cinema – me dice con una sonrisa.
-¿Yo? – le pregunto aún perplejo, no sé porqué pero algo me dice que en cualquier momento se va a echar a reír me va decir “Es broma, feliz día de los inocentes por adelantado” o algo así.
-¿Quién más? Claro que tú, eres un Lemus. Y tienes varias acciones del Lemus Cinema a tu nombre, las cuales yo las dirijo por ser mayor de edad, pero creo que ya puedes ir adentrándote en el negocio y hacer propuestas las cuales serán aprobadas, ya sea por mi o por Sebastián.
-¿Lo dices en serio? – le vuelvo a preguntar, ya que parece ser que estoy en una especie de sueño o algo parecido.
-¡Claro que, sí!
-¡Genial! ¡Gracias Konny! ¿Cuándo comienzo? – lo bombardeo de preguntas.
-Primero, lo primero – me dice serio.
-No me digas – le interrumpo adivinando sus pensamientos – primero tengo que ponerme al corriente con el colegio y después el Lemus Cinema.
-Bienvenido al mundo de los negocios… socio – me dice sonriente.
Tiro la espada y corro para abrazarlo. He de parecer idiota, pero estoy realmente feliz.
-Gracias… – le susurro.

Después de haber practicado algunos movimientos básicos del Esgrima en el jardín, mi hermano y yo entramos a la casa a comer, en esta ocasión ordenamos un par de pizzas, al parecer a Konny le pareció bien el ‘romper’ con mi dieta rutinaria. Eso me agradó.
Observo atentamente la fotografía de mis padres que esta sobre la mesa del centro de la sala. Pareciera como si apenas fue ayer cuando ellos estaban aquí…
-Los extraño mucho – murmuro, sin despegar la vista de la fotografía.
-Yo también – me dice mi hermano. Un silencio extraño nos invade – hay algo que debes saber, Teddy.
Aparto la mirada de la fotografía de pronto. Puedo sentir los latidos de mi corazón muy acelerados. Me pongo nervioso al ver la mirada preocupada de Konny. Lo veo de manera ansiosa ¿al caso me dirá que soy adoptado?
-Es justo que tu también sepas la verdad – me dice mientras se sienta a un lado de mi. Lo observo detenidamente – El licenciado Olsen me dijo que estuvo investigando sobre el accidente que tuvieron nuestros padres y la madre de Sebastián.
-¿Por qué?
-Porque los que se encargaron de investigar el accidente, fueron el señor Cooper y Spencer. Así que el licenciado Olsen abrió la investigación y descubrió incoherencias en los trámites.
-¿Qué me quieres decir? – le pregunto asustado.
-Teddy… nuestros padres no murieron por un accidente común, sino por uno provocado.
-¡¿Qué?! – Prácticamente he gritado – pero… ¿Por qué? ¿Quién…? – la cabeza ha comenzado a darme vueltas y muchas preguntas me invaden ¿Quién podría desear la muerte de mis padres? ¿Quién querría hacerles daños? ¿Por qué…? Sin siquiera terminar de formular la pregunta, una imagen se me viene a la mente – Spencer…
-Sí… — mi hermano me lo confirma – al parecer lo tenía planeado desde hace mucho tiempo – me dejo caer nuevamente en el sillón
–Pero ¿Por qué? – susurro.
Mi hermano se muerde el labio inferior.
-Para tener nuestra tutoría…
Las cosas han comenzado a tener un poco de sentido. Mis padres eran un impedimento para que Spencer pudiera hacer de las suyas con mi hermano y conmigo. Aunque aún sigo sin entender el porqué me odiaba tanto. Es decir, siempre me vio con odio, con rencor. Era por eso que siempre me castigaba, siempre había algo por lo cual castigarme.
-¿Recuerdas el día que conocimos a Spencer? -  me pregunta Konny.
Eso fue hace mucho tiempo y solo tengo imágenes vagas sobre ese día.
-Papá nos lo presentó – le comento.
-Sí… fue en una reunión que tuvo con los que iban hacer sus futuros socios – comienza a relatarme – ese día, como solíamos hacer en todas las reuniones, me fui a buscar bocadillos en la cocina, mientras que tú me cubrirías con mamá – sonrío al recordar ese detalle – estando en la cocina… Spencer me abordó.
Parpadeo nervioso. Tengo la sensación que lo que me va a contar Konny no me agradará en lo absoluto.
-No recuerdo exactamente de qué hablé con él, de lo que si estoy seguro es que, le dije que le enseñaría un videojuego portátil que tenía en mi habitación y él me siguió – mi hermano a desviado la mirada hacia la mesa, pero en realidad es como si no la estuviera viendo – de ahí solo recuerdo que Spencer me subió al escritorio y… me besó.
Entorno los ojos. Veo a Konny estrujarse las manos y morderse el labio inferior.
-Estoy seguro que él… hubiera seguido hasta el final, se estaba preparando para hacerlo. Lo sé porque su mirada tenia algo distinto y en ese entonces no sabía qué era, pero ahora lo sé. Era lujuria, excitación. Spencer si hubiera podido me… me habría violado. Pero no pudo, porque alguien lo interrumpió.
-¿Quién…? – murmuro quedito.
Konny voltea a verme directamente a los ojos.
-Tú – parpadeo por perplejidad – Tú entraste a mi habitación reclamándome los bocadillos. Tú lo interrumpiste. Es por eso que te odia. Es por eso que te trataba mal. No lo dejaste ni siquiera comenzar. (3)
Lagrimas comienzan a deslizarse sobre mis mejillas.
Entonces ¿soy el culpable de la muerte de mis padres? si no lo hubiera interrumpido ese día, Spencer no hubiera elaborado una venganza macabra. Mis padres vivirían. Sin embargo… hubiera abusado de Konny. Entonces ¿Qué hice mal? ¿Qué se supone que debí haber hecho?
-Konny… yo…
-Tú no tienes la culpa de nada – me dice adivinando mis pensamientos – Spencer es el único responsable de sus actos. Él y el señor Cooper tienen varias demandas por abuso infantil. Nosotros solo fuimos un objetivo más de ellos…
Me dice mi hermano. Confirmando mis sospechas de ese día cuando lo encontré tirado al pie de las escaleras y a Spencer a su lado.
-Él… — quisiera decirle que lo lamento mucho, que no se sienta mal… que aún lo sigo queriendo. Pero nuevamente un nudo en la garganta me impide hablar.
-Durante su tutoría, Spencer… Spencer abusaba de mí… sexualmente…
Me confiesa mientras lagrimas resbalan de sus mejillas. Y yo no pude evitar hacer lo mismo. Lo abrazo.
-Siento no haber llegado a tiempo y el no haberlo interrumpido. ¡Perdón Konny!
Le pido. Ahora no sé que fue peor. Si no hubiera interrumpido hace años a Spencer, mis padres estuvieran vivos y quizás mi hermano ya hubiera olvidado lo que Spencer le hubiera hecho y ahora sería feliz. Sí, quizás mi hermano no estuviera sufrido tanto como lo hace ahora… o ¿no?

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