miércoles, 14 de diciembre de 2011

Capitulo Veintidós: La venda de la inocencia.

El muchacho de ojos tristes



Capitulo Veintidós: La venda de la inocencia.


[Teddy]

Spencer había sido como una especie de ‘Tío’ para mí, sabía que podía confiar en él para todo, o al menos eso era lo que me transmitía al estar con él. Siempre se aseguró que mi padre viera, cuando aún vivía, que nosotros confiábamos en él. Y así lo hicimos. Tanto mi hermano como yo confiamos en él y nos sentimos seguros al saber que él se haría cargo de nosotros cuando nuestros padres murieron.
Sin embargo, todo cambió. Lo supe desde aquel momento que Spencer me encerró por primera vez en aquel oscuro sótano. Las cosas cambiarían y serían para mal. Eso no lo vi.
No había tenido tiempo para asimilar todo lo ocurrido y estas son las consecuencias de no querer verlo en su momento. Por más dolorosa que sea la verdad, tengo que admitirla y hacer algo al respecto. No debo justificarme con el hecho de que ‘aún soy pequeño’ porque no lo soy. A mis catorce años he pasado por muchas cosas y sin duda lo que le ha ocurrido a mi hermano ha sido lo más fuerte y lo más que he podido soportar.
Debo admitir que toda la noche pasada me la pasé llorando como un crío, porque así me sentía, como un niño pequeño de cuatro años al que le han quitado un dulce o su juguete favorito, salvo que a mí no me han quitado nada de eso, me quitaron otra cosa. Una venda. La venda de la inocencia.
Todo el tiempo me la había pasado con los ojos cerrados, creyendo ingenuamente que mis problemas eran los más grandes del mundo, que mi hermano solo hacia las cosas porque creía que eso era lo correcto y no me tomaba en cuenta, que Sebastián defendía a Konny solo por ser su mejor amigo. Sin embargo, nada era así, lo supe hasta el momento en que la cruel realidad me cayó igual que un balde de agua fría.
Mi hermano era abusado sexualmente por Spencer. Sebastián es hijo de Spencer. Y Spencer es un maldito violador y golpeador de menores. Esa es la realidad.
Los últimos dos días he podido ver las consecuencias de los actos de Spencer en mi hermano. Es difícil y frustrante el no poder ayudarlo. Cada ataque de pánico en Konny, era para mí una tortura, yo también sufría con él al ver su dolor, su miedo…
Y a pesar de todo su dolor y miedo, él pudo percibir el mío y sabía que me hacia mal. Konny se tragó su miedo, ocultó su dolor. Y me demostró, una vez más, el buen hermano que es, cuando me dijo “Estas cansado, ve a descansar” después de su ultimo ‘ataque de pánico’; cuando me convenció su “Estaré bien, estoy mejor”, a pesar que eso no era verdad. (1)
Y yo no ayudé mucho con mi actitud cuando le grité todas esas cosas tras haberme enterado de la renuncia de mi tutoría. Es por eso que este día he decidido darle paz a mi hermano. Son mis últimas horas con ellos, antes de que el licenciado Olsen venga por mí, y no quisiera pasarla enojado con Konny y el saber que le he hecho más daño aún.   

Parte de la mañana nos la hemos pasado de una manera distinta, comimos los tres en la sala mientras conversamos, aunque noté algo extraño a Konny. Por último, les he pedido a mi hermano y a Sebastián un pequeño encuentro de Esgrima y nuevamente mi hermano se ha comportado extraño, hasta el momento en que se ha desmayado.
Y aquí estamos en la sala de la casa, tanto Sebastián como yo, esperando a que Konny despierte. Y lo hace bruscamente.
-¡Recuerdo todo! ¡Lo recuerdo todo! – Las palabras de mi hermano retumban en mi cabeza ¿Todo? Volteo a ver a Sebastián, él también me ve de manera desconcertante – Todo – me afirma mi hermano parándose frente a mi – todo, incluso el no haber firmado completamente el oficio de Renuncia de Tutela.
-¿En serio? – dejo salir de manera esperanzada.
-¡Sí! – me dice sonriéndome. Me lanzo, literalmente, encima de él y casi caemos al piso.
-Gracias – le digo sonriéndole, dejando de lado el abrazo - ¿Y ahora? – le pregunto.
Mi hermano parece estar analizando la situación, de un momento a otro su actitud cambia, se ha encorvado sutilmente y ha comenzado a evitar determinadamente nuestras miradas. Se levanta del sillón bruscamente.
-Debo ir con la doctora Helen – me dice Konny – ella dijo que fuera a verla en cuanto esto ocurriera – camina dispuesto a salir.
-Espera, Konny – le dice Sebastián de manera preocupada.
-Ella dijo…
-Sé lo que dijo – ataja Sebastián, él ve a mi hermano, pero Konny hace lo posible para evitar su contacto visual y el físico.
-¡No hay que perder tiempo! – grita Konny desesperado. Se lleva las manos a su cabeza y luego cae.
-¡Konny! – Grito corriendo hasta llegar a su lado - ¡Sebastián, ayuda!
Llamo a mi hermano otro par de veces, pero no obtengo respuesta.
-La doctora Helen me dijo que sucedería algo así, tranquilo Teddy, solo se ha desmayado – me calma Sebastián – llama a la doctora Helen.
-Bien – le digo, mientras que él lleva a Konny hacia el sillón.
Comienzo marcar a la doctora Helen, pero nadie responde.
-No responden – le comunico a Sebastián. Vuelvo a intentar, teniendo el mismo resultado.
-¿Qué tal el doctor Betancourt? – me propone. Entorno los ojos.
-Él… él fue recomendado por el señor Cooper – dejo salir – Sebastián… y si el doctor Betancourt…
No termino mi oración, me da pánico el saber que también el doctor Betancourt haya abusado de mi hermano.
-Lo llevaremos al hospital – Me dice Sebastián. Asiento con la cabeza.

Suerte que la doctora Helen estaba saliendo de una junta cuando llegamos al hospital y ha podido atender a Konny. Solo debemos esperar a que mi hermano despierte. Nos dirigíamos hacia la sala de espera, pero Sebastián me ha pedido que lo acompañe hacia los jardines del hospital. Me sienta en una de las bancas y él se acuclilla frente a mí.
-Ted, tenemos que hablar del asunto de Spencer – Sebastián me observa detenidamente – para poder ayudar a tu hermano es necesario hablar de esto.
-Lo sé, pero no quiero – le dejo salir suplicante – mi hermano ya ha sufrido mucho.
-Teddy… Konny ya sabe.
-¿Qué? – pregunto confundido.
-A estas alturas, él ya sabe que nosotros sabemos lo que le ha ocurrido con Spencer. Es por eso que actuó así antes de desmayarse – entorno los ojos, me levanto bruscamente.
-¡Qué! ¡No! – sé que es inútil seguir negándolo.
-Sé que es duro, pero… necesito saber algo – me dice Sebastián poniéndose frente a mí.
-¿Qué? – le pregunto.
-Exactamente qué es lo que tú sabes con respecto a Spencer y tu hermano.
 -Lo mismo que tu – dejo salir y viéndolo a los ojos agrego – Spencer abusaba de mi hermano… él lo… violaba… - he comenzado a llorar.
Siento a Sebastián abrazarme.
-Lo siento… — murmura Sebastián. Yo aprieto el abrazo.
-¿Por qué le hizo eso? – le pregunto soltando el abrazo.
-No lo sé – deja salir sinceramente – debes ser fuerte Teddy. Debemos demostrarle a Konny que lo queremos mucho, sin importar lo que le haya pasado.
-No he dejado de quererlo por lo que le pasó – dejo salir mientras frunzo el ceño. Sebastián me observa atentamente.
-Lo sé, yo tampoco. Pero es probable que tu hermano piense eso.
-¿Por qué? – le pregunto sin comprender.
 -Me lo ha dicho la doctora Helen – confiesa Sebastián.
 -Eso no tiene sentido, Konny no pensaría eso – me cruzo de brazos. Por supuesto que mi hermano no haría eso o ¿sí?
-Solo hay una manera de averiguarlo. Vamos a verlo.

Cuando entramos a la habitación de mi hermano, él ya se encontraba despierto y hablaba con la doctora Helen.
-… dentro de unas cuantos minutos más te daré el alta y podrás ir con el Licenciado Olsen ¿de acuerdo? – le dice la doctora.
-De acuerdo – exclama mi hermano. Ella se va, dejándonos solos con él.
Veo a Konny sonreírnos tímidamente, pero aún sigue evitando nuestras miradas.
-¿Por qué tienes que ir a ver al Licenciado Olsen? – no he podido evitar preguntarle. Mi hermano se remueve en su lugar.
-Para… para ir a levantar la denuncia pendiente – deja salir viendo hacia al frente.
Trago saliva.
-¿Podemos ir Sebastián y yo? – le pregunto, mi hermano se tensa un poco – es decir, a acompañarte a ver al licenciado.
-Supongo que sí – murmura.
No me gusta ver a mi hermano así. Volteo a ver a Sebastián y éste solo me ve y niega con la cabeza lentamente.

Tal como lo dijo la doctora Helen, a Konny le dejaron salir del hospital minutos después. Nos dirigimos hacia el despacho del licenciado Olsen. Debo confesar que no me agrada ese señor, quizás sea porque fue a nuestra casa con el asunto de la renuncia de mi tutoría. Pero la doctora Helen nos lo ha recomendado y al parecer tiene plena confianza en él y parece ser que mi hermano también.
Tengo la sensación que me he perdido de algo.
-Aquí es  - la voz de mi hermano me saca de mis pensamientos. Estamos frente a una puerta en la cual hay un letrero que dice: Licenciado Efraín Olsen.
Mi hermano toca la puerta y un ‘Adelante’ que proviene del otro lado de la puerta nos invita a pasar.
-Hola, jóvenes – nos saluda el señor, mientras que con un gesto de mano nos invita a sentar.
-La doctora Helen, me dijo que usted ya estaba al tanto de nuestro caso – comienza a decirle mi hermano al licenciado, yo solo me limito a observar, porque definitivamente me he perdido de algo.
-Así es. En cuanto me diste autorización para poder llevar a cabo el caso, me he ido a informar y a recoger las pruebas necesarias para la denuncia en contra de Thomas Bishop o como ustedes lo conocen Spencer Bell, y Carl Cooper o como ustedes lo conocen Brian Cooper.
-¿Tienen dos nombres?
-Dos identidades, Ted – me aclara el licenciado –. Sé que han pasado por muchas cosas y que les va a resultar difícil confiar nuevamente en alguien, así que entenderé que algunas cosas no me las quieran confiar, pero es necesaria la sinceridad para poder lograr el objetivo. El cual es encerrar a estas dos personas.
-¿Qué hay que hacer? – le pregunta Konny.
-Tengo aquí el expediente del juicio de hace seis meses (2), la denuncia de tu hermano y la de Sebastián, así como las  pruebas medicas de Ted las cuales me proporcionó el doctor Betancourt…
-¿Cuáles pruebas medicas? – le pregunto un poco desconcertado.
-Cuando Spencer te atacó la primera vez – me dice mi hermano, pero sin voltear a verme.
-Así es, también tengo las pruebas medicas de cuando te atacó a ti Konny. Lo único que falta es tu denuncia sobre el último ataque.
-De acuerdo.
-Una vez hecha la declaración, me encargaré de todo el proceso sin tener que llegar a un juicio, o al menos uno en el cual ustedes no tengan que intervenir. Esos son tus términos ¿Cierto? – le pregunta a mi hermano y él asiente con la cabeza.
-¿Se puede hacer todo eso, sin que ellos presenten el juicio? – esta vez Sebastián es el que pregunta. (3)
-Así es, además Thomas ya tiene antecedentes y sumándole también a que ha faltado a su orden de restricción contra los hermanos Lemus, eso nos da ventaja – deja salir de manera optimista el licenciado.
-¿Nos mantendrá al tanto? – pregunto algo estúpido, sé que lo hará, pero no está de más ser precavido.
-Por supuesto – afirma el señor Olsen – una vez que Bishop y Cooper estén encerrados, todo habrá terminado.
-¿Usted también se hará cargo del asunto de mi… tutoría? – le pregunto tímidamente, ya que algo me dice que mi hermano no estará muy accesible con la información.
-¿No le has dicho? – interroga confundido el señor hacia mi hermano.
-Se me ha olvidado – confiesa mi hermano. ¿Que se la ‘olvidado’? eso no es algo típico de él. El Licenciado Olsen lo observa y mi hermano desvía su mirada hacia el suelo.
-Sí, Ted – me dice llamando mi atención – pero no te preocupes, tu tutoría aún está en manos de tu hermano, su firma es inválida en el oficio de la renuncia, por lo tanto también el oficio. Pero eso no quita que Konstantin esté aprueba.
-¿Cómo dice? – tanto mi hermano como yo preguntamos al mismo tiempo.
-El juez está haciendo una nueva evaluación sobre la tutoría, aún no es oficial, pero dado los sucesos anteriores, el juez ha reconsiderado el caso.
-Demonios – murmura mi hermano.
-Eso que quiere decir ¿me van a separar de mi hermano? – pregunto asustado.
-No – es la respuesta de Konny – pero me estarán vigilando a mí.
-Además aún no es oficial – aclara Sebastián.
-Es verdad – coincide el licenciado – por lo pronto nos ocuparemos del tema de su ex tutor y su ex abogado.
-De acuerdo – digo, aunque ahora estoy más asustado que al principio, si me separan de Konny ya no será por él, sino por el juez.
-Ahora, si me permiten, quisiera hablar con Konstantin a solas – nos pide el licenciado.
-¡Qué! – suelto de pronto.
-Es para la declaración, Ted – me dice el licenciado.
-Pero… — no puedo evitar el asustarme ¿este señor me pide que deje a Konny y a él solos? Mi hermano no se está sintiendo bien, lo sé.
-Está bien Teddy, ve afuera – me dice mi hermano.
-Pero… — vuelvo a insistir.
-Escúchame – me dice seriamente viéndome, aunque no directamente a los ojos – para que todo salga bien, debemos hacer las cosas correctamente, regresa a casa o mejor ve con tu amigo Dennis y ponte al corriente con tus clases – parpadeo nervioso  ¿Cómo supo que no iba a clases? – sé que no has ido a clases, así que no lo niegues.
-Konny…
-Voy a estar bien ¿de acuerdo? – Me dice mientras me toca mi brazo – pero lo estaré mejor al saber que no he fallado como tutor, así que ve con tu amigo ¿de acuerdo?
Es verdad, si el licenciado Olsen tiene razón con lo que ha dicho sobre la tutoría y el juez, lo primero que preguntará el juez será sobre mi educación y si sabe que he bajado de calificaciones o que no estoy asistiendo entonces sí que me separan de mi hermano.
-De acuerdo – le digo al fin.
-Sebastián – mi hermano llama a su amigo, pero al igual que conmigo, no lo ve a los ojos – ¿podrías llevarlo?
-Claro.
Con todo el esfuerzo del mundo, por fin consigo salir de esa oficina, dejando solo a mi hermano con ese señor.

Todo el camino a casa de Dennis lo hacemos en un total silencio. Un silencio aterrador. Sebastián estaciona el carro de mi hermano frente a la casa de mi amigo. Pero no hago el intento de bajar. La reciente reunión me ha dejado un mal sabor en el paladar.
-Sebastián, ¿te puedo pedir un favor? – le pregunto mientras veo al frente.
-Dime – me dice. Volteo a verlo.
-Podrías… ¿podrías regresar con mi hermano? No confío en ese señor – le pido.
-Claro – me dice Sebastián – en cuanto termine de hacer la denuncia, vendremos por ti ¿de acuerdo?
-Sí… gracias.
Me bajo del coche y veo a Sebastián alejarse en el coche de mi hermano. Desde hace días Sebastián ya no trae su convertible, para ser exactos, desde el día en que Spencer atacó a mi hermano.
Me planto frente a la casa de mi amigo. Toco el timbre. Minutos después Dennis abre la puerta.
-¿Ted? – me llama sorprendido.
Después de unas cuantas explicaciones, pongo a Dennis al corriente. Es bueno saber que tengo a un amigo al cual puedo contarle todo… o al menos la mayor parte, ya que mi amigo no sabe lo que en realidad ocurrió entre Spencer y mi hermano. Ni lo que Spencer me insinuó aquel día que me acorraló en la biblioteca.
-¿Y cómo está tu hermano? – me pregunta, mientras se sienta en el piso, recargándose en el sillón de su sala.
-Mejor – le respondo, mientras me dejo caer a su lado – aunque me dio un susto cuando se desmayó después de habernos dicho a Sebastián y a mí que ya había recuperado la memoria.
-¿Y tú? ¿Cómo estás? – me pregunta, a la vez dándome los apuntes de Historia.
-Supongo que mejor – dejo salir, comenzando a pasar los apuntes – aunque un poco culpable. Tenias razón – le confieso viéndolo a los ojos.
-¿De qué? – me pregunta confuso.
-Sobre la ‘Regla del hielo’, fue una estúpida idea – le digo mientras arrugo la nariz. El sonríe.
Dennis me ayuda a pasar algunos apuntes a mis cuadernos, suerte que mi mochila estaba en el coche de mi hermano.
-¿Y tus papás? – le pregunto de pronto a mi amigo, pues cada vez que lo visito, sus padres no están.
-De viaje, ya sabes – me dice restándole importancia – nuevamente me han dejado al cuidado de mi tío, que por cierto debió de haber llegado hace tres horas – lo dice mientras consulta su reloj de mano.
-¿No son muy unidos? Me refiero a tu tío y a ti.
-No – me dice rápidamente – pero no me importa. Me gusta estar solo en casa.
-Entonces debería irme – dejo salir.
-No seas tontito, me gusta tu compañía - ¿al caso Dennis me dijo ‘tontito’? enarco una ceja, él se sonroja – quiero decir que… eres mi mejor amigo, puedes quedarte todo el tiempo que quieras, tu presencia no me molesta y…
-¡Dennis! – le llamo, mientras ruedo los ojos.
-¿Qué?
-Cállate.
-Claro – dice sonriéndome.
Me concentro nuevamente en mis apuntes, ahora de Algebra.
-Cuando tus padres vayan nuevamente de viaje, pídeles permiso para quedarte en mi casa – le ofrezco – así no tendrás que estar solo por horas.
-Lo haré – me dice viéndome a la cara – gracias Ted, eres un… gran amigo – le sonrío.
Las siguientes horas nos las hemos pasado conversando de muchas cosas, del colegio, de su familia, de mi familia… hasta el momento en que escuchamos el motor de un coche.
-Ha de ser tu tío – le digo a Dennis.
-O tu hermano con Sebastián – me contradice.
Ambos salimos y efectivamente, eran ellos. Mi hermano estaba saliendo de su coche, mientras que el tío de Dennis estacionaba el suyo a un lado. Me despido de mi amigo y me voy hacia con mi hermano.
-¿Y Sebastián? – le pregunto, al ver que no está.
-Lo he dejado en su departamento – me dice mi hermano.

Llegamos a nuestra casa, de pronto me doy cuenta que estoy demasiado cansado.
-¿Qué tal te fue con el señor Olsen? – le pregunto.
-Bien – me responde y aún sigue evitando mi mirada - Me he enterado de muchas cosas, pero mañana hablaremos de eso ¿de acuerdo?
-De acuerdo – le respondo.
-Buenas noches – me dice y sube hacia su cuarto. No sé porqué, pero tengo la sensación de que algo ha ocurrido con Konny. Normalmente se comporta así cuando discute con Sebastián, sin embargo hoy ha descubierto muchas cosas y quizás yo esté equivocado.
De pronto siento que se ha levantado una barrera invisible entre nosotros. Una barrera, que temo, será difícil de derrumbar…

Aclaraciones:
(1)Como lo recuerdan salió en el capitulo anterior n.n
(2)Recuerden que ellos ya se habían ido al juicio una vez y el resultado fue que Spencer quedó encerrado.
(3)No estoy muy enterada de eso de las leyes x_x asi que no me hagan mucho caso en cuanto lo que dice el abogado XD, supongo que en la realidad es más complicado el asunto :S

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