miércoles, 14 de diciembre de 2011

Capitulo Veintiuno: Recuerdos (2)

El muchacho de ojos tristes


Capitulo Veintiuno: Recuerdos (2)


[Konny]

 Una luz brillante invade mis ojos, parpadeo un par de veces y enseguida reconozco el lugar. Estoy al frente de mi casa. Me veo… ¿me veo? Sí. Nuevamente estoy en una especie de recuerdo.
Me veo parado en la acera, mientras que el convertible de Sebastián se aleja junto con Teddy.
-¿Me extrañaste Konny? – Escucho una voz vagamente familiar, veo al Konny del recuerdo retroceder – esta vez nadie… nadie te salvará – le dice un señor de cabellera rubia con una sonrisa maquiavélica.
He comenzado a sentirme realmente nervioso, sin contar que también puedo sentir el nerviosismo de mi otro yo.
El Konny del recuerdo se da la vuelta dispuesto a correr, pero otra persona a aparecido de pronto del otro lado de él estrellándole un bat en su cabeza haciéndolo perder el equilibrio. Esas dos personas lo agarran y al parecer “me” llevan a mi casa…
¿Quiénes son esas personas? ¿Qué… qué me harán?

El olor a alcohol me vuelve a la realidad de golpe. Abro los ojos de un palmo para encontrarme con una señora que me ve seriamente.
-No te levantes – me ordena en el momento en que intento incorporarme.
-¿Doctora Helen? – pregunto confundido, mientras me llevo una mano a la cabeza.
-¿Cómo te encuentras? – me interroga a la vez que comienza a examinarme.
-Un poco mareado – confieso – y… confuso.
-¿Has comenzado a recordar? – me pregunta viéndome a los ojos, yo desvío mi mirada Abro la boca para responder pero enseguida la cierro, no estoy muy seguro que el hecho que me “invadan voces” y sueños después no recordados sean precisamente indicios de “recordar o recuperar la memoria”.
-No – al final le respondo sentándome en el sillón.
-Konstantin, en el momento en que recuerdes todo… ve a mi consultorio ¿de acuerdo? No importa lo que vayas a descubrir al recordar tu memoria, ve a mi consultorio – me dice seriamente y yo tengo la sensación de que hay algo que ella sabe de mi, algo no muy agradable.
-De acuerdo – afirmo. La doctora sonríe, se levanta y de manera seria voltea a ver a mi hermano y a Sebastián.
-Sebastián ven conmigo por favor – enseguida mi amigo se va con ella hacia la cocina, mientras que mi hermano se ha acercado a mí.
-La doctora se ha enojado – me dice con una sonrisa nerviosa – nos a regañado a Sebastián y a mi en cuanto llegó.
-Lo siento – le digo de manera culpable.
-No importa ¿cómo te encuentras?
-Con dolor de cabeza, supongo que es normal.
La doctora Helen llega con Sebastián, los observo por momentos, tienen un semblante serio… como si algo malo hubiera pasado.
-¿Todo bien? – pregunto preocupado.
-Si – me responde la doctora – no olvides lo que te dije hace unos momentos – muevo la cabeza negativamente, señal de que no lo haré – ve a descansar, lo necesitas – me dice – la próxima semana vendré para quitarte las puntadas de la herida de tu cabeza.
-Bien – le respondo, mientras me levanto – gracias.

Nuevamente estoy en uno de los tantos sueños-recuerdos, enseguida me veo entrar a mi habitación, al juzgar por cómo he llegado, he salido recién de la ducha. Veo al Konny del recuerdo ponerse un pijama ligeramente grande para su cuerpo. Lo veo secarse la cara y observarse en el espejo, su reflejo indica que ha estado llorando, pues los ojos están hinchados y su nariz roja.
¿Qué demonios me pudo haber ocurrido?
El Konny del recuerdo suspira largamente, mientras se ve nuevamente en el espejo pero sin verse a los ojos realmente. La puerta del cuarto se abre repentinamente dando lugar a un señor alto, rubio y de ojos color verde. Comienza a faltarme el aire… este señor que acaba de entrar de alguna manera me inquieta ¿Quién es? ¿Será Spencer? ¿Por qué su presencia me da miedo?
Ese señor se acerca al Konny del recuerdo apresándolo por la espalda. Puedo sentir el miedo de mi “otro yo”, su nerviosismo, su pánico.
-¡Spencer… no! – le pide ese Konny, confirmándome que ese señor es mi ex tutor.
Sin embargo, Spencer le sonríe maliciosamente, lo avienta hacia a la cama donde rápidamente se coloca encima de él ¿Qué-qué piensa hacer…me? Comienzo a respirar agitadamente al compas que lo hace el Konny del recuerdo.
-Ya no Spencer… por favor… - le pide el Konny del recuerdo… ¿Ya no… qué?
-Te gustará… siempre te gusta – dice Spencer mientras… mientras comienza a bajarle el pans del pijama junto con la ropa interior… haciendo él lo mismo con sus propias ropas y…
El Konny del recuerdo cierra los ojos fuertemente, mientras que Spencer se prepara para…
Me esta costando respirar, de pronto mis pies se han hecho como de “gelatina”. Caigo al piso. Es esto… por esto yo no recuerdo nada… Spencer… mi ex tutor abusaba de mi…
Siento mis lagrimas caer, mientras que frente a mi veo aquello que me atormenta. Spencer abusando de mi… él gimiendo de placer, él sintiéndose en el paraíso… mientras que yo sufro y sintiéndome en el infierno…
Porque así es, puedo sentir asco, suciedad, dolor y muchas cosas más por parte de ese Konny y de mi mismo.
-¡Abre lo ojos! – la voz de Spencer me saca de mi estupor - ¡abre los ojos! – le grita al Konny del recuerdo, sin embargo mi otro yo, no lo hace – ¡Konstantin! – le grita a la vez que con sus asquerosas manos lo obliga abrir los ojos - ¡no los cierres! ¡eso es! Me encantan tus ojos… lindos ojos… lindos ojos – cada palabra es acompañada de cada embestida – lindos ojos…
Y sigue hablando el idiota… hasta que llega a su orgasmo.
-¡Hermosos ojos!

El impacto contra el piso me hace despertarme repentinamente. Me levanto de manera agitada y desorientado ¿Qué demonios me ha ocurrido esta vez? ¿Por qué tengo miedo? ¿Qué está pasando? ¿Por qué estoy todo sudado y temblando?
Solo puedo recordar una mirada de color verde muy cerca de mí y dos palabras aterradoras: lindos ojos
Alguien toca la puerta y eso me aterra ¿será esa persona de ojos color verde?
-¡Konny!
Comienza a llamarme y yo retrocedo hasta pegar a la pared, sé que es inútil de un momento a otro podrá derribar la puerta y entrar, solo es cuestión de tiempo… y así sucede, la puerta se abre.
-No… - alcanzo a decir al reconocer aquella mirada, enseguida comienzo a vomitar.

-¿Te sientes mejor? – me pregunta Teddy una vez estando en el baño. Él sentado en piso y yo pegado al retrete.
-No lo sé – le confieso – estoy comenzando a recordar…
-¿En serio? – me pregunta mi hermano, mientras me siento frente a él.
-En realidad solo son sentimientos… - dejo salir sin mirarlo a los ojos – y situaciones un tanto confusas que solo me dejan alterado y…
Dejo de hablar ¿Qué demonios estoy haciendo?  Se supone que yo soy el hermano mayor, el que debe cuidar de él y no al revés. En estos días lo único que he estado haciendo es quejarme y hacerme el mártir, pero ¿Qué hay de ellos? De Teddy y de Sebastián, han estado soportándome sin queja, sin decir absolutamente nada y yo solo les he traído más problemas.
-¿Konny?
Me llama y alzo mi mirada hacia la cara de mi hermano, puedo ver unas leves ojeras alrededor de sus ojos azulados y su expresión es de preocupación.
-Deberías descansar – le digo viéndolo a los ojos.
-¿Qué? -
-Estas cansado, ve a descansar – le respondo desviando mi mirada.
-Pero…
-Estaré bien –le digo levantándome y dirigiéndome a mi cama – estoy mejor – le digo, mientras lo acompaño afuera de mi habitación.
Nuevamente solo en mi habitación…
Una sensación de incertidumbre comienza a invadirme, es como si de pronto el estar solo en mi habitación fuera malo. Trato de regular mi respiración, sin embargo no puedo, intento cerrar los ojos mientras respiro lentamente, pero es inútil también, es como si el cerrar los ojos entrara a un mundo endemoniadamente conocido y sobre todo aterrador. Mis miedos.
Al final el cansancio me ha invadido, imágenes sin sentido alguno invaden mi mente de pronto. Un señor de cabellera rubia y ojos de color verde aparece en cada una de esas imágenes. Ese señor acorralándome en la cocina, en mi cuarto, en la sala…
“Lindos ojos”
Dice una y otra vez, mientras me escucho llorar, suplicar… gemir ¿Qué demonios pasa?
“Spencer… no…”
Quisiera al menos por esta vez… saber lo que pasa…

Nuevamente me encuentro en el piso, sinceramente quisiera saber cuántas veces me tengo que caer de la cama para poder recodar. Me apoyo con mis manos, pero algo que sobresale por debajo de mi cama me llama la atención. Es un bat. Instintivamente me llevo mi mano derecha a mi cabeza justo donde esta mi herida.
“Tranquilo Konny. Nos divertiremos mucho los tres…”
Esa voz…
“Lindos ojos”
Esa mirada…
-Spencer…
El primer enigma está resuelto. Esa voz y esa mirada le pertenecen a Spencer, estoy seguro.
-Konny – llama Sebastián tímidamente. Dejo el bat en el mismo lugar donde lo encontré – ¿listo para bajar a desayunar?
Volteo a verlo, por unas milésimas de segundos lo veo a los ojos identificando su oscura mirada en aquella de color verde, la de Spencer. ¿Por qué? ¿Por qué la mirada de Sebastián es igual que la de Spencer?
-Si – finalmente le respondo, mirando hacia el suelo.
Bajamos las escaleras lentamente, mientras que en mi mente estoy formando una explicación razonable del por qué Sebastián me recuerda Spencer ¿al caso Sebastián también era cómplice de mi ex tutor?
-¡Hoy desayunaremos en la sala! – Dice con una gran sonrisa Teddy, cuando llegamos al final de la escalera – iré por los platos y la comida – mi hermano parece estar de muy buen humor, a pesar que estas son las últimas horas que estará con nosotros.
-Yo pongo la mesa – propone Sebastián, al momento en que comienza a mover la mesita del centro de la sala y…
Esto no es bueno, una sensación extraña comienza a invadirme y de pronto veo a Sebastián mover la mesa, solo con una gran diferencia… el Sebastián que esta frente a mi parece haber rejuvenecido, le calculo unos quince o tal vez dieciséis años.
-¿Haz traído los frascos? – me pregunta y yo solo parpadeo.
-Los ¿qué?
-Sí, aquí están – mi voz suena atrás de mi ¿Nuevamente estoy en un sueño- recuerdo? No recuerdo haberme quedado dormido ¿me he desmayado?
-¡Excelente! – dice Sebastián, mientras se sienta a un lado de “mi otro yo”.
Hay algo distinto en este recuerdo. No sé cómo explicarlo, pero hay algo diferente en mi, algo que nunca había visto en los otros recuerdos… (1)
Me veo acomodar unos frascos que contienen algodón y unas cuantas semillas dentro. Mientras que Sebastián saca una libreta y la pone frente a mí.
-¿Los registros?- le pregunta el Konny del recuerdo.
-Si – responde Sebastián.
-Veamos…
Mi “otro yo” comienza a observar el cuaderno y sonríe… es una sonrisa que jamás me he visto hacer… al menos no en los recuerdos que he tenido de mi, ni me he visto hacer desde que no recuerdo nada. Y al parecer no soy el único que he notado ese “detalle”. Sebastián también me está observando… y de una manera extraña debo reconocer.
Sebastián comienza acercársele, mientras que mi “otro yo” sigue enfrascado en los apuntes.
-Este último registro no le pusiste fecha, Sebastián ¿Cuándo fue?
Sin embargo, Sebastián no le responde, solo lo observa mientras se muerde el labio inferior.
-¿Sebastián? – el otro Konny le pregunta, a la vez que voltea a verlo. Entorna los ojos al descubrir a Sebastián cerca de él.
De pronto la poca distancia que los separa, es cortada por Sebastián. ¡Sebastián me ha besado! ¿Me ha besado? ¿Pero…? ¿Qué…?
Ni siquiera sé cómo es eso posible… ¿a Sebastián le gustan los chicos? ¿A mi me gustan los chicos? ¿Qué demonios es esto?
-¡Pero qué demonios haces! – escucho al Konny del recuerdo reclamarle a Sebastián.
-Lo siento Konny… yo… yo… - Sebastián balbucea. Mientras me veo levantarme rápidamente.
-¡Me besaste! – le grita “mi otro yo”.
-Lo sé… y no me arrepiento – dice con una sonrisa nerviosa Sebastián.
-¡Tengo novia! – Dice furioso aquel Konny - ¡Tú tienes novia!
-De hecho… ya no la tengo.
-¿Qué…?
-Me di cuenta que no me gusta… - Sebastián se acerca lentamente a “mi otro yo” - me gustas tú…  (2)

-¿Qué…?
-Que si te sientes bien – escucho la voz de Sebastián muy cerca de mi – ¡Konny! – unos dedos tronar frente a mi me traen a la realidad.
Me levanto rápidamente y observo a Sebastián lentamente, pero sin mirarlo a los ojos. Algo dentro de mí comienza a asustarme, aquel Konny… ¿Aquel Konny? ¡No puedo creerlo! ¡Recuerdo el último sueño! (si es que fue sueño) y si mi memoria no falla, Sebastián está ¿o estaba? Enamorado de mi… y yo… él también me gusta ¿o gustaba? No estoy muy seguro, pero pude sentir cierta atracción hacia Sebastián en el Konny del recuerdo.
¿Me gustan los chicos? Pero el Konny del recuerdo, es decir yo… dije que tenía novia.
-¿Tengo una novia?
-No…
-¿Qué…? – pregunto de pronto viendo a Sebastián a los ojos.
-Que “no”, no tienes novia.
Entorno los ojos y luego los desvío, por alguna extraña razón, no soporto que me vean a los ojos.
-¿Lo pregunté? – interrogo con algo de miedo ¿y si he estado diciendo en voz alta todo lo que he visto?
-Has estado haciendo muchas preguntas, pero la única entendible fue esa ¿seguro que estas bien?
-Sí, ¿y Teddy? – cambio de tema rápidamente.
-Aquí – dice mi hermano llegando junto con Lali con las charolas de la comida. Me encamino para ayudarles.

Comenzamos a comer, Teddy parece haberse olvidado del asunto de la tutoría o quizás solo quiere pasarla bien los últimos momentos con nosotros… y eso lo agradezco infinitamente. No quiero despedirme de Teddy con una discusión.
-¿Saben qué me gustaría ver antes de irme? – dice de pronto Teddy.
-¿Qué? – le pregunta Sebastián.
-Esgrima.

Y aquí estamos Sebastián y yo en el jardín poniéndonos el equipo para practicar Esgrima, mientras que mi hermano sonríe abiertamente.
-Esta vez no te dejes ganar – le advierto a Sebastián.
-Claro – deja salir Sebastián haciéndose el desentendido – ya sabes, me encanta que me ganes en el Esgrima, tanto que me dejo ganar a propósito.
Dejo salir una sonrisa. Ambos me observan sorprendidos, al sentir sus miradas en mi, dejo de reír.
-¿Qué pasa? – pregunta Sebastián un poco asustado.
-Nada – le murmuro, sinceramente ni yo sé por qué dejé de hacerlo - ¿Comenzamos?
-Bien.
-Tres, dos… - comienza a contar Teddy – uno…
Sebastián y yo comenzamos con el combate, justo cuando mi espada dio con la de él algo extraño comienza a pasar a mí alrededor…
Ya no estoy en el jardín, estoy en la cocina y frente a mi están Sebastián y (¡vaya sorpresa!) “mi otro yo”, están en una especie de pelea.
-Konny…
-No lo sé Sebastián, deberíamos esperar a que regresen nuestros padres.
-Es solo una noche, ya tengo las identificaciones falsas – sonríe descaradamente. Al parecer el Sebastián adolescente era todo un experto en el arte de romper reglas y el de convencer a la gente.
-Si nuestros padres supieran lo que vamos hacer…
-Es un “si” – inquiere Sebastián.
-No.
-¡Vamos Konny! ¡Somos novios!
¿Novios? ¿Sebastián y yo somos novios?
La cabeza ha comenzado a dolerme, esto no está bien…
-Eso aún no está aclarado. Además no tengo que irme clandestinamente a un bar para estar contigo ¿o sí?
-Clandestinamente no – dice Sebastián mostrando las identificaciones falsas – No seas aguafiestas Konny.
-¿Quién cuidará de Teddy? – al parecer Sebastián ya está por convencer al Konny del recuerdo.
-Esperamos a que se duerma ¡Listo! Ni se dará cuenta.
El Konny del recuerdo parece estar considerando la posibilidad de irse a ese bar y dejar a Teddy dormido.
-¿Estás seguro que no nos descubrirán? – pregunta Konny no muy convencido.
-Estoy seguro – dice solemnemente Sebastián.
Se escucha el timbre de la casa. El Konny del recuerdo va hacia la puerta principal y la abre. Frente a él hay dos personas con trajes y con un semblante serio.
-¿Eres Konstantin Lemus?
-Emh… sí – responde “mi otro yo”.
-¿Dónde se encuentra tu hermano?
-Está en su cuarto ¿Quiénes son ustedes?
 El segundo señor viendo a Sebastián también le interroga.
-¿Tú eres Sebastián Bennet?
-Si ¿Qué ocurre?
-Una mala noticia chicos, sus padres han tenido un accidente y han muerto…
 
-¡Konny!
La voz de Sebastián me saca de aquel extraño recuerdo.
-¿Fuimos novios? – no puedo evitar el preguntarle, sin embargo Sebastián parpadea nervioso y ve de reojo a Teddy, el cual se acerca lentamente a nosotros.
-¿Qué pasó? – me pregunta mi hermano, mientras me ayuda a levantarme, ya que estoy en el suelo.
-No estoy seguro – digo.
-Yo sí, Sebastián te ha ganado la primera ronda – dice sonriente Teddy.
“Sebastián y yo…”
Este recuerdo ha sido el más extraño de todos… ¿Sebastián y yo fuimos (o aún lo somos) novios?
Volteo a verlo, pero ahora él es el que huye de mi mirada. Nuevamente imágenes al azar invaden mi mente ¿Qué demonios está ocurriendo ahora?
Frente a mi puedo ver claramente cómo mis recuerdos regresan uno a uno hacia mí. Imágenes de mis padres, mi hermano, el entierro de mis padres, Sebastián y yo besándonos, Spencer en mi habitación…, Teddy y yo en la piscina, unos socios y yo cerrando unos tratos para el Lemus Cinema, Spencer acorralándome en la cocina…, una chica rubia hablando conmigo, Jack reclamándome algo, Spencer nuevamente conmigo en mi habitación…, Sebastián y yo practicando Esgrima, el señor Cooper y Spencer juntos…

Ese día estaba en el estudio junto con el señor Cooper, lo había mandado a llamar cuando Spencer atacó por segunda ocasión a Teddy. Estaba sentado en mi escritorio mientras observaba los papeles recién traídos por el abogado.
-¿Está seguro? – le pregunté al abogado.
-Completamente – me respondió – no se puede hacer nada contra Spencer, no hay suficiente pruebas, ni testigos, y sin eso no puedo proceder.
Me quedé pensando en la posibilidad de hacer lo que me sugería, pero no estaba muy de acuerdo que lo haría.
-¿Entonces? – me preguntó el señor Cooper.
-En dado caso que acceda a renunciar la tutoría de mi hermano ¿Qué pasaría con él?
-Personalmente me encargaría de buscarle un buen hogar.
-¿Y mientras tanto?
-Se tendría que ir a una Instancia Infantil, por supuesto, pero me encargaré que no sea por mucho tiempo.
-¿Podré verlo?
-No, si renuncias a su tutoría perderías todos esos derechos.
-¡Pero es mi hermano!
-Y su tutor, si renuncias, no podrás verlo ni él a ti, al menos hasta que sea mayor de edad y ya pueda decidir por él mismo.
-¿Perdería también sus derechos a la herencia?
-No, al menos que él quiera renunciar voluntariamente.
El señor Cooper me extiende el oficio de la Renuncia de Tutela haciendo presión sobre mí para firmar.
-No esperaras a que Spencer vuelva a atacar a tu hermano para tomar una decisión ¿verdad?
-No – murmuré mientras comenzaba a firmar aquel papel.
-Haz hecho lo correcto Konstantin – dijo el señor Cooper – sobre todo porque Spencer no tarda en hacer otro ataque.
Estaba por terminar de firmar, sin embargo su comentario me hizo dudar, lo vi a la cara de manera desconcertante.
-Es decir, tu ex tutor ya ha violado su orden de restricción y…
-Claro – atajé, le extendí el oficio, sin embargo, no terminé mi firma, le faltaba unos números, los cuales el señor Cooper no se molestó en comprobar con mi tarjeta de identificación. La falta de esos números anulan la firma y por ende, el oficio de la Renuncia de Tutela.
 
-¡No lo hice! – grito en el momento en que me impulso.
-¿Qué? – pregunta Teddy acercándose a mí.
Me doy cuenta que estoy acostado en el sillón de la sala. Tanto mi hermano como Sebastián me observan de manera temerosa.
-¡Recuerdo todo! ¡Lo recuerdo todo! – les digo sonriente a ambos.
-¿Todo? – pregunta Sebastián.
-¿En serio? – me dice Teddy.
-Todo – le confieso parándome frente a él y viéndolo a la cara agrego – todo, incluso el no haber firmado completamente el oficio de Renuncia de Tutela.
-¡De verdad!
-¡Sí! – mi hermano me abraza tan efusivamente que casi caemos al piso. Volteo a ver a Sebastián y nuevamente tiene ese semblante y esa mirada.
Es verdad he recordado todo, todo incluso lo de aquella aterradora tarde…

-¿Qué demonios haces aquí? – escuché a Spencer gritar vagamente hacia alguien que había llegado. Yo creía que se trataba del señor Cooper.
-¡¿Spencer?! – La voz de Sebastián parecía haber sido parte de una alucinación - ¡Tu! ¡Siempre fuiste tú!
Sin embargo no lo fue…
-Hijo…
-¡No me llames así, tú no eres mi padre!

He aquí el gran misterio. Es por eso que ambos tienen la misma mirada, aunque de diferente color. Sebastián, mi mejor amigo, es hijo de Spencer.

Aclaraciones:
(1)No queda muy explicito, pero lo “distinto” que nota Konny en su “otro yo” es que  ese recuerdo sucedió cuando sus padres aún vivían, es decir Spencer  aún no abusaba de él.
(2)¿Recuerdan el experimento que mencionó Sebastián en el Capitulo 17? Pues ese recuerdo pertenece a ese momento, en su primer beso, que aclaro, también fue el primero de Konny con un chico n.n
Y para finalizar, el ultimo recuerdo de Konny ya esta en primera persona y no lo ve desde otro angulo, ya que para en esos momentos él ya recuperó la memoria ^-^

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