domingo, 25 de diciembre de 2011

Capitulo Veintitrés: La apuesta de Blaise

Cómo llegar a tu corazón


Capitulo Veintitrés: La apuesta de Blaise


Un nuevo día en la Sala Común de los leones, tres chicos estaban despertando (o al menos trataban) y comenzaron hacer las labores  rutinarias como siempre.
Neville tratando de hacer callar su despertador, Harry tratando de despertar  a  Ron y éste haciendo todo lo posible para no despertarse. Sí, todo iba como siempre, salvo un pequeño detalle…
-¡NO PUEDE SER! – gritó  Parvati entrando como posesa a la habitación de los chicos con una libreta en sus mano.
-¿Qué ocurre? – gritaron los tres chicos antes mencionados y ruborizándose un poco porque estaban en pijama.
-Hoy es el día – dijo dramática la leona.
-¿El día de qué? – preguntó confundido el pelirrojo mientras se rascaba la cabeza y viendo a sus compañeros.
-El día que se cumplen las pequeñas profecías que venían en la galleta que nos dio la profesora Trelawney en tercer año – los tres chicos bufaron, al recordar aquellas famosas “galletas de la predicción”*, que por cierto, si la profesora no era una muy buena vidente, tampoco era una buena cocinera.
-Vamos Parvati,  ¿has perdido el tiempo llevado la cuenta? – se burló Ron.
-Claro que llevo la cuenta, la profesora me dijo que yo era la causante de todo eso que pasará.
-No, ella dijo que si nos hacías el favor de recordárnoslo para no hacer lo que se supone no debemos hacer – le recordó Harry.
-¡Exacto!  Ustedes  lo olvidaron y… ¡oh no!  Ya  se los recordé y ahora he desencadenado una serie de acontecimientos y ahora se cumplirá tal como debe ser – la chica salió del cuarto asustada y llorando… o al menos eso les pareció a los chicos,  los cuales solo se quedaron pasmados por la actitud de su compañera, después de un momento de silencio, el pelirrojo fue el primero en hablar.
-¡Genial! Pues,  no me gustaría que se cumpliera – y después de reflexionar un poco, agregó – o mejor sí.
-¿Qué? – preguntó confundido Harry.
-Sí, mira mi  “predicción”  decía: “El mayor dolor que sufrirás solo costará quinientos galeones” a lo mejor me caigo de la escoba y me romperé un pie, me llevarán a San Mungo y la cuenta de todo serán quinientos galeones…  o  ¿alguien me pagará esos galeones por quebrarme el pie?
-O simplemente te estafarán – le dijo Harry – porque ¿recuerdas lo que decía la mía? Decía algo como “Le reclamarás los quinientos galeones de tu amigo al menos involucrado”
-A lo mejor… - aventuró Ron – le vas a reclamar al medimago los galeones, por la estafada, y después te enteras que no era él, sino el ayudante o alguien de limpieza – esto último lo dijo riéndose.
-Mejor bajemos a desayunar – opinó Neville hablando por primera vez.
-Por cierto, ¿cómo decía la tuya Neville? – le preguntó Harry mientras bajaban a la Sala Común donde una Hermione los esperaría.
-Pues es algo confuso.
-¿Qué?
-Decía: “No te desilusiones por el mal paso que acabas de dar, pues es solo el principio”.
-Entonces, ¡fíjate en los escalones Neville! – se burlaba el pelirrojo, mientras bajaban las escaleras.
*****
Clase de Herbología, todo tan extraño, tanto los Gryffindor como los Slytherin se sentían extraños, pues todo el año pasado compartiendo la clase con su compañero de deberes  y en  éste nada, aunque claro,  ya no era impedimento el que no se sentaran juntos, total la profesora no se los podía negar ¿no?
Aunque en esta ocasión los trabajos eran individuales, así que las dos horas se les hicieron eternas a ambas casas, por suerte la campana no tardó en sonar y los chicos comenzaron a salir, algunos más rápidos que otros.
-¡Blaise! – le llamó Theo al mismo tiempo que se lo llevaba al aula vacía de al lado. Una vez dentro…
-Ya tengo los posibles nombres de sus prometidas.
-¿Qué? ¿Pero…? ¿Cómo…? – preguntaba confundido el moreno.
-Escucha, fue un poco difícil pero ya los tengo.
-¡¿Difícil?! ¡Ni te tomó medio día!
-Tuve ayuda – confesó sinceramente Theo,  al ver la cara de interrogación de su amigo italiano agregó – Luna me dijo que su padre se había estado reuniendo a menudo con el Señor Greengrass.
-¿Ajá? – lo invitaba a continuar.
-Pues ahí está, ¡las hermanas Greengrass!
-Pero el Pacto se manifiesta en cuatro familias, nos lo dijeron nuestros padres, ¿cómo es posible eso?
-Sí, pero recuerda que el Pacto solo se presenta en familias con herederas mujeres y ¿Qué tal si puede presentarse  dos veces en la misma familia, donde hay dos herederas?
-Eso… puede ser cierto. Entonces ¿Daphne?
-Sí, ella podría ser tú prometida… y Astoria,  la de Draco.
-¡Qué mal!  Creo que  esa chica me odia.
-Pues entonces qué bien, dudo mucho que se quiera casar contigo si te odia – le dijo bromista el castaño – así que será más fácil anular el Pacto ¿no?
-¡Eso es grandioso! Se  lo diré a Draco, ¡eres un genio Theo! ¿Qué haríamos sin ti? – decía alegre el moreno sin saber lo que más adelante le esperaba, pues todo parecía pintar como un día normal.
El chico salió corriendo del aula para ir a buscar a su amigo rubio el cual probablemente ya estaría en la biblioteca ya que ahí habían quedado de verse para investigar sobre sus prometidas. Por otro lado Theo también estaba a punto de irse pues había quedado con su novio de verse frente al lago para ir junto con Luna a dar de comer  a los Thestrals, pero antes de que diera un paso a la salida, su amigo el italiano ya estaba en la puerta.
-¿Qué ocurre? – le preguntó ceñudo.
-Nada, solo que recordé que hoy es el día de las famosas “galletas de la predicción” de la profesora de adivinación, bueno, en realidad me lo acaba de recordar  una Gryffindor – y salió nuevamente disparado hacia la biblioteca.
Theo frunció ligeramente el ceño y después recordó las famosas galletas de la profesora Trelawney, bueno de antemano todos en el colegio, o al menos la mayoría sabia que la profesora no era una muy buena vidente, pero eso no lo dejaba tranquilo, es decir,  no era que creyera en esas cosas aunque no se tratase de la profesora de adivinación, pero…  y si su “predicción” era ¿acertada?
Aun recordaba lo que decía su papelito de aquella galleta  y ahora que lo pensaba atentamente, hasta parecía tener sentido.
-“La serpiente lastimará al león al confesarle que nunca se enamoró”- murmuró Theo.
Sin duda él era la serpiente y su amado ojiverde,  el león. Solo esperaba que la dichosa  “predicción” no fuera verdad.
*****
Ron iba por el pasillo caminando solo, pues por el bullicio formado por los alumnos al salir de la clase, se había separado de Harry, además no estaba seguro de que su amigo se fuera con él, pues en los últimos días después de las clases,  normalmente salía con su novio y no con él, pero bueno, también él solía hacer lo mismo, solo que en esta ocasión se había quedado como dicen por ahí, como el perro de las dos tortas, porque ni Harry ni Blaise estaban con él.
Bueno casi, pues a lo lejos distinguió a su novio salir corriendo de un aula vacía, el pelirrojo enarcó una ceja y se dispuso a seguirlo, porque nunca lo había visto así de feliz, ni correr como ‘alma que lleva el diablo’ como dirían los muggles ¿A dónde iría con tanta prisa? O mejor, ¿con quién se vería? De pronto en su pequeña mente retorcida invadida por los celos, se le vino la imagen de cierto rubio de ojos grises.
Así que, con mayor razón se dispuso a seguirlo, no vaya ser que aquellos dos tramaran algo. Y no se equivocó, porque de que los Slytherin  tramaban algo, tramaba algo y eso era anular el Pacto, aunque claro el león no lo sabía, y ese día que parecía tener pinta como cualquier otro día normal, se convirtió de un momento a otro en el peor día, después de todo ‘Ese era el día de las galletas de la predicción’.
*****
Blaise llegó apenas sin aliento al lugar, buscó con la mirada a su rubio amigo, pero no lograba ubicarlo, hasta que lo vio en una esquina en los estantes buscando libros muy concentrado.
-Draco – le llamó cuando estaba a un lado de él – ya sé quiénes podrían ser nuestras prometidas.
-¿En serio? – le preguntó enarcando una ceja el rubio, dudando mucho que su amigo hubiera podido lograr semejante hazaña.
-Bueno, Theo me lo dijo – confesó el moreno, al ver la cara de duda de su amigo.
-¿Y bien?
-Al parecer, son las hermanas Greengrass – le soltó.
-Eso tiene sentido – comentó Draco reflexionando.
-¿En serio?
-Sí, un par de veces vi al señor Greengrass en mi casa, junto con mi padre. Entonces ¿Astoria podría ser mi prometida?
-Sí, y la mía probablemente sea Daphne, aunque prefiero que sea Pansy.
-¿Para qué? De todas formas lo vas a anular ¿no?
-Si, por supuesto – aclaró rápidamente Blaise.
-¿Sabes qué día es hoy? – le preguntó misterioso Draco.
-El día que se cumple lo de la famosa “galleta de la predicción” ¿quizás? – opinó burlón Blaise y el rubio solo enarcó una ceja, después recordó.
-Claro, la estúpida esa galleta.
-Sí, la que no quisiste leer, pero yo lo hice por ti y decía algo como: “Gracias a él romperás las cadenas y serás feliz, así que, no te asustes al escucharlo decir tu nombre”.
-Pues no me he asustado cuando me llamaste – dijo Draco burlón – y tan poco soy tan feliz que digamos.
-Esto es serio Draco – lo regañó el moreno.
-¿Crees en esas cosas?
-No… ¡no! Pero  mi galleta decía: “Al recordar lo pasado, no solo lastimarás a tu amado”.
-Entonces ten cuidado con tu lindo pelirrojo – Blaise solo lo  fulminó con la mirada – pero no me refería a eso, me refería a que mañana cumples un año…
-Sí lo sé, estúpida apuesta – solo dejó salir

En esos momentos Ron había llegado a un estante de donde estaba Blaise y Draco, no le agradó en lo más mínimo ver a su novio con aquel rubio, pero no le dio importancia al escuchar lo último que Blaise dijo, ¿apuesta? ¿Qué apuesta?

-¿Entonces? – Le animaba Draco – ¿lo aceptas o no?
-Olvidemos eso, la verdad es que aún no sé cómo fue a que llegue a todo eso.
-¿Seguro que no? Porque decías cada estupidez.
-Bien solo recuerdo…

[Al recordar algo pasado… no solo lastimarás a tu amado]

Estaba saliendo del castillo, hacía un calor de los mil calamares unidos… y te vi allá sentado en el haya de un árbol frente al lago y decidí  hacerte compañía.
-Malfoy – te saludé mientras me sentaba a un lado de ti.
-Zabini – me devolviste el saludo.
-¿Hasta cuándo nos darán la clase de Herbología? – la verdad no sé ni porque te lo pregunté pero necesitaba un tema de conversación.
-¿Desde cuándo estudias? – me dijiste burlón.
-Desde que mi madre me suspendió mi bono semanal de galeones, según ella,  por mis “bajas” calificaciones.
-Y ¿Por qué  no lo negocias?
-Eso ya no funciona, además necesito el dinero.
-¿Para qué?
-Hogsmeade ¿quizás? – solo lo dije, porque en verdad no necesitaba dinero, pero en esos momentos  se me ocurrió la peor estupidez que he tenido, pues al frente iba pasando el famoso trío dorado y creo que iban con el semigigante –Draco, te apuesto quinientos galeones a que logro enamorar al idiota de Weasley y lo hago mi novio por dos años, con TODOS  sus beneficios tu me entiendes ¿verdad?

Ron que había escuchado cada palabra dicha por su supuesto novio, había quedado en una especie de shock, en donde solo las últimas líneas resonaban su cabeza.
“Te apuesto quinientos galeones a que logro enamorar al idiota de Weasley y lo hago mi novio por dos años, con TODOS sus beneficios tu me entiendes ¿verdad?”
 Y ya no quiso seguir escuchando  más, eso se entiende, pero fue un minúsculo ERROR de su parte; pues si tan solo hubiera desconectado su cerebro cinco segundos después, quizás…  quizás, hubiera entendido la otra parte, es decir, la verdadera apuesta…
-¿Estás loco Blaise? – me preguntaste – esta vez el sol si te dio de lleno.
-¡Vamos Malfoy! ¿Crees que no lograré cumplir la apuesta?
- Dime ¿De qué te servirán quinientos galeones dentro de dos años?
-Quien sabe, a lo mejor mi madre aun no me levanta el castigo para ese tiempo.
-No lo sé Blaise, seguramente esta va a hacer una estúpida “apuesta típica”.
-¿A qué te refieres con estúpida “apuesta típica”?
-Ya sabes, en la que apuestas a que enamoras al chico por tanto tiempo, lo consigues, pero al último resulta que tú también te enamoraste.
-¿Cómo crees? ¿Yo? ¡Enamorarme del Weasley ese!
-Te apuesto esos quinientos galeones, a que resulta ser cierto.
-Por supuesto que no pasará.
-¿Qué pasa? ¿Temes  terminar enamorado del pelirrojo?
-¡No! Está bien, acepto la puesta, y más vale que vayas ahorrando dinero, porque a partir de mañana compartiremos la clase Herbología con ellos.

-Bien, creo que tenías razón – confesó Blaise al terminar de relatarle lo ocurrido.
-Yo siempre la tengo – le respondió altaneramente Draco.
-De todas formas, si cumplí parte de la apuesta ¿no? – Draco iba a reclamarle que ya olvidara el asuntó total eso ya estaba de mas, ambos lo sabían,  sin embargo, Blaise insistía, lo malo es que fue en el peor momento, ya que Draco se percató de que alguien se acercaba a ellos.

[El mayor dolor que sufrirás, solo costará quinientos galeones]

-Emh, Blaise – le llamó Draco cautelosamente al reconocer quién era el visitante.
-No, en serio Draco, te aposté quinientos galeones si enamoraba a Weasley.
-Blaise…
-Y si lograba salir con él durante dos años…
-Blaise…
-¡Ya casi llevo un año! Y no solo con besos y caricias.
-¡BLAISE!
-¡QUÉ!
-Malfoy, solo te trataba de decir que yo estoy justo atrás de ti… - el moreno entronó los ojos al escuchar aquella voz tan conocida  y al darse vuelta reconoció a su lindo pelirrojo, tal y como se lo había dicho, atrás de él.
-Mi lin…
-¡No te atrevas a llamarme así nuevamente! ¡Zabini!
-Deja te explico…
-No hace falta, así que quinientos galeones ¿eh? Te los daría yo mismo pero como bien sabes, no estoy forrado de galeones como tú, para poder hacer apuestas y así hacer más fortuna.
-Ron… yo…
-¡Déjame hablar maldita sea Zabini! – Ron se estaba dejando llevar por la furia y la traición, incluso hasta estaba más rojo de lo normal y trataba  por todos los medios no llorar frente a esas serpientes traicioneras – si solo valgo para ti quinientos galeones ¿Por qué no te buscas a alguien con el cual puedas apostar más?
-Yo…
-¡Eres una maldita serpiente traicionera BLAISE ZABINI! – Le decía mientras le daba un golpe a puño limpio en la boca - ¡no te quiero ver nunca en mi vida y ojalá disfrutes de tus estúpidos quinientos galeones!

-¿Qué ocurre? ¿Por qué esos gritos? – reclamó la señora Pince, la bibliotecaria, pero ninguno de los chicos presente habló.

Ron miraba con odio al Slytherin, mientras que su respiración era agitada y aprovechando la interrupción de la bibliotecaria, salió a toda prisa de la biblioteca conteniendo las rebeldes lágrimas que se empeñaban por salir.
-¡Ve a buscarlo y explícale las cosas!- le recomendó Draco, pues Blaise se había quedado como estatua y corrió tras de él, por puro reflejo.
*****
Ron ya iba llegando a su Sala Común, solo quería desaparecer del maldito lugar, no quería saber nada, solo en su cabeza resonaba la palabra: apuesta, apuesta, apuesta…
-¡Ron! – gritó Blaise del otro lado del pasillo, pero el pelirrojo lo ignoró y entró a su Sala Común dejando al Slytherin  ahí plantado en la entrada.
Blaise se deslizó por la pared hasta caer al suelo, se tapó la cara con sus manos, de la impotencia, mientras que unas lágrimas resbalaban por sus mejillas,  pues ingenuamente creía que eso de la apuesta jamás se descubriría, segundos después entornó los ojos y murmuró:
-No solo lastimarás a tu amado…
Y salió en busca de su castaño amigo esperando encontrarlo antes que su novio Potter, pues seguramente su lindo pelirrojo le contaría a su amigo lo ocurrido y conociendo  a Potter… y lo peor ¡Theo no sabía nada! Lo que antes no tenía sentido, ahora sí lo tenía.
- Theo… - murmuraba mientras corría buscándolo, tanto que habían sido cuidadosos en ese asunto, pero nunca contaron en las consecuencias.
*****
Ron en cuanto entró a su habitación comenzó a tirar cosas y a romper algunas de sus cosas (que eran regalos de Blaise)
-¡Ron! – Le  llamó  Harry que estaba preparándose para ir con su novio - ¿pero qué…?
-¡Solo fui una maldita apuesta Harry! – decía  Ron iracundo y llorando a la vez – Harry, solo fui eso para Blaise ¡una maldita apuesta!
-¿Qué?
-Lo escuché de su propia boca recordándoselo a Malfoy, apostó quinientos galeones que yo me enamoraría y saldría con él.
-Una apuesta… - murmuró Harry.
-Sí, ellos lo sabían, todo este tiempo estuvieron burlándose de mi – fue ahí cuando Ron ya no pudo seguir tirando cosas, se sentó abrazando sus rodillas en su cama y terminó en un llanto sin control.
-¡Una maldita apuesta! Y ellos lo sabían – gritó Harry invadiéndolo la ira. Salió de la Sala Común en busca de algunas explicaciones.

[Le reclamarás los quinientos galeones de tu amigo al menos involucrado]

Theo se despidió de Luna en las orillas del Bosque Prohibido, pues como Harry no apareció, decidieron ir ambos a alimentar a los Thestrals, el Slytherin  se dirigía al castillo, cuando a lo lejos visualizó a su amado ojiverde,  que iba corriendo hacia con él, le envió una sonrisa, pero lo que recibió a cambio de su novio, no fue precisamente otra sonrisa…
-¿Cuándo pensabas decírmelo? – le preguntó Harry mientras lo empujaba con sus manos.
-¿De qué hablas? – le preguntó confundido.
-¡No te hagas el inocente conmigo! Sabes  perfectamente de lo que hablo – le dio otro empujón que hizo que el Slytherin se  tambaleara, pero no cayó.
-Explícate Harry, no sé…
-¡Vamos! Cuando  me ibas a decir  lo que traías en manos con Malfoy y Zabini ¡eh!

[La serpiente lastimará al león al decirle que nunca se enamoró]

-Yo… - vaciló el castaño.
-Vamos ¿Por qué no me cuentas como fue que lo planeron?
-¿Ya lo sabes? – preguntó Theo angustiado, creyendo que su novio hablaba del otro plan…
-¿Creíste que nunca lo sabría?
-Yo no lo sabía Harry, en serio, en ese tiempo Draco, Blaise y yo no nos hablamos y…
-¡Pero recién lo supiste y aun así te callaste!
-Escucha, Draco no lo hizo con mala intensión, él solo lo hizo para que estuviéramos juntos, por eso ideó ese plan de hacerse novio de Millincent…
-¿Qué? ¿Cómo que Malfoy se hizo novio de Millincent para que tu y yo estuviéramos juntos?
-Sí, se que debí decírtelo, pero tenía miedo de que me odiaras por…
-¿Qué? – preguntó incrédulo Harry al escuchar aquellas palabras.
-Según él, era que tú terminaras odiándolo para que luego… tú y yo… - Harry comprendió el plan de Malfoy.
-¿Qué bien no? No solo hacen apuestas, sino que también manipulan los sentimientos de la gente, ¿Qué mas hacen para divertirse ustedes las serpientes? – dejó salir con profundo veneno.
-¿Apuesta? – Preguntó confundido el castaño - ¿Qué apuesta?
-¿Sabes Theo? Ya no tengo dudas, en verdad eres un maldito Slytherin igual que todos, incluso eres peor que todos juntos y yo que creí que eras distinto, tal y como según tu,  lo demostrabas, ¡pero claro! Seguramente  también eso fue planeado ¿no? Eso de defender a Luna enfrente de sus amigos, de irte a comer con ella, ¿también era un plan para que terminara de enamorarme de ti? Pues ¡Felicidades! Tu también lo conseguiste, así como Zabini lo logró con Ron, lástima que los estamos empezando a odiar con la misma intensidad – terminó de desahogarse el ojiverde, Theo solo lo escuchaba atentamente, pero eso no impidió que no se le nublaran los ojos ¿su ojiverde lo odiaba? Sí, podía ver el odio en sus ojos, el desprecio, el rencor… - ¡Excelente! Ahora  hasta sabes cómo actuar para causar impresión, no es necesario que finjas llorar, porque no te perdonaré ¡NUNCA! –  Harry se dio la vuelta y  se fue corriendo al castillo, pero a medio camino el también comenzó a llorar.
*****
Después de que Blaise salió corriendo tras su lindo pelirrojo, Draco se había quedado en la biblioteca, pero luego recordó a su atolondrado Gryffindor, ¿después de todo este enredo, ¿él le seguiría hablando? Primero fue con Potter y el plan ese de “burlémonos de Potter, para que se fije en Theo”, pero el león nunca le reclamó nada, lo más probable era porque de eso fue ya hace mucho tiempo, pero ahora con Weasley, no creía que fuera a correr con la misma suerte.
Sin pensarlo dos veces, fue hasta la Sala de lo Menesteres, sabía  que el león no estaría ahí, porque era muy temprano, aun no se llagaba la hora de sus reuniones, pero eso no impidió que su corazón latiera como loco dentro de su cuerpo, ¿Cómo reaccionaría Longbottom? ¿Le reclamaría por no haberle dicho lo de la apuesta que tenia con Blaise? ¿Le odiaría? ¿Soportaría que su atolondrado Gryffindor lo odiara? No se lo podía ni imaginar.
-Por favor… no… - murmuró Draco al llegar a su destino.
Pero pareciera que nuevamente todo le asfixiara, todos sus miedos, sus preocupaciones, un torbellino de información le llegó de golpe de repente a su mente.
El cumplimiento del estúpido Pacto.
Su prometida que posiblemente sea Astoria.
Su padre que lo obligaría a casarse.
La posible anulación del Pacto.
La apuesta recién descubierta.
Neville, que no lo despreciara por lo estúpido que fue por aceptar la apuesta.
Su atolondrado Gryffindor, que seguramente estaba enamorado de alguien más…

Ensimismado en sus pensamientos estaba que no escuchó la puerta abrirse y dejar entrar a un Neville que venía leyendo un libro.
-¿Draco? – preguntó Neville al ver al rubio parado frente a él, pero en realidad sin verlo - ¿estás bien?
-No…
-¿Pasó algo?
-Ya lo sabrás… - Neville tragó saliva, el tono que uso su rubio Slytherin no le agradaba en lo más mínimo ¿Qué fue lo que había ocurrido? ¿Qué se supone que era de lo se iba a enterar?
-Bien pues, empecemos la redacción ¿no? – propuso el león, para poder cambiar el ambiente tenso que estaba ahí, se dirigió hacia el escritorio y comenzó a sacar sus cosas – se me olvidó traer… ti- tinta… tu… traes… - balbuceaba el moreno, pues al darse la vuelta vio a Draco frente a él… demasiado cerca, que lo puso nervioso.
Draco lo había pensado mucho desde hace tiempo y dejando de lado aquellas frustraciones, que lo habían albergado al llegar ahí; se propuso que era mejor no pensar demasiado el asunto y mejor hacer lo que su intuición le decía en esos momentos: besar a Longbottom, si el chico lo odiaría de ahora en adelante por lo de Weasley al menos se llevaría un recuerdo de él, si no salía bien lo de la anulación del Pacto, igual se llevaría un recuerdo de él.
-Olvida la tinta Longbottom, hay cosas más importantes – le dijo Draco mientras lo veía a los ojos.
-Emh… ¿sí? Como, ¿Cómo qué? – preguntaba Neville, aunque nada mas era por preguntar, pues aquí entre nos, el chico ya no estaba en sus cinco sentidos,  pues solo se limitaba por observar al rubio que tenia frente a él.
-Tu piel – le confesó Draco mientras que con su mano le acarició la mejilla, el Gryffindor se sonrojó, pero esa simple caricia le hizo prenderse, cerró los ojos por unos momentos, pero luego los abrió, no debía perder el control, no aún, o  lo echaría todo a perder.
-¿Mi piel?
-Es suave, nunca te lo dije, ni te lo diría… - murmuraba Draco, al parecer el león no era el único que no estaba ya en sus cinco sentidos.
-¿Seguro que estas bien Malfoy? – Le preguntó el moreno, al mismo tiempo que retrocedió, pero no había hacia donde más retroceder, porque su espalda había chocado con la mesa.
-Shhh
-Draco…
-A veces quisiera no ser Draco Malfoy…- le confesó por segunda ocasión, cuando estaba a un palmo de él, mientras observaba esa boca, sí, esa boca que ansiaba por besar desde hace mucho tiempo, pero que se había abstenido por todos los medios en no hacerlo, pero ahora no estaba tan seguro, estaban demasiado juntos para rehusarse a no hacerlo, además que quería, sí, lo quería a él, quería que su atolondrado Gryffindor fuera suyo, en toda la extensión de la palabra: SUYO.
-¿Para qué? – en realidad Neville no supo porque lo preguntó, solo sabía que por cada palabra articulada, sus labios rosaban con los de su rubio Slytherin.
-Para hacer esto…
Draco unió sus labios con los de aquel Gryffindor, sus labios se movían lentamente de manera apasionada, deseando cada vez sentir más contacto del otro. Sí, ya no le importaba si era imprudente hacerlo o no, o si el león estaba enamorado de alguien más, ese atolondrado Gryffindor, tenía que darse cuenta de lo que le hacía sentir a él.
Neville por su parte, al principio le había sorprendido, parecía estar en una especie de sueño o visión, pero decidió mejor disfrutar del momento, su rubio Slytherin estaba ahí con él, besándolo… besándolo…
Ambos iniciaron con movimientos suaves, el rubio quería disfrutar cada parte de esa cavidad, quería saborearla, mucho tiempo deseándola y ahora podía disfrutarla, pidió permiso sutilmente, permiso que se le cedió, el moreno jadeó quedito al sentir la lengua del rubio recorrer su interior…

[Gracias a él romperás las cadenas y serás feliz, así que no te asustes al escucharlo decir tu nombre]

¡Merlín!
Eso era lo mejor de lo mejor para ambos, tanto el uno como el otro habían deseado ese momento desde hace tiempo, uno más tiempo que el otro, pero al fin los dos estaban cumpliendo con lo que deseaban…
Ya estaba decidido, Draco anularía el Pacto, por supuesto que sí, hablaría con Astoria, lo anularía, llagarían a un acuerdo. Su padre, en verdad ya no le importaba, dejaría de comportarse como un cobarde y se enfrentaría a su padre, por supuesto que sí, le diría la verdad, le diría que no cumpliría el Pacto; que es parte de la moda y que está enamorado de Neville Longbottom.
Draco seguía besando apasionadamente a Neville, el león había rodeado el cuello del Slytherin con sus manos y éste lo tomó de la cintura y lo subió al escritorio, sin dejar el beso de lado; ambos habían cerrado los ojos por el placer producido por las caricias que ahora se hacían mutuamente, el rubio así como había entrado a la boca del moreno, así también salía para bajar por el cuello, al que ahora no solo besaba, sino que de vez en cuando mordisqueaba.
En algún momento, no estaban muy seguros, pero sus caricias tornaron hacerse desesperadas, como si el hecho de que al hacerlo jamás terminaría el momento o como si ese fuera ser su ultimo día, Draco con una de sus manos alejó las cosas del león que estaba encima del escritorio, con el fin de él también subir al escritorio, éstas cayeron al piso esparciéndose en éste, pero no les importó mucho, pues Neville gemía por el placer producido por las caricias y los besos dados por su rubio, hasta el momento en que dijo:
-Draco… - el Slytherin abrió sus ojos, había escuchado su nombre en la voz de aquel Gryffindor ante esto se separó del chico y éste se sorprendió por aquel acto…

* Las galletas de la predicción…. Son como las galletas de la fortuna… pero en lugar de traer un precepto chino… traía una predicción =)



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2 comentarios:

  1. wow las maestra Trelawney siempre fue una de mis favoritas por que nadie le cree?
    a mi me parece que siempre acierta
    que cosa con las predicciones jeje
    wow draco si que me a sorprendido je
    Att:Taeko-kun

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  2. Hola Taeko-kun =D

    XD jejej, see adoro a la profesora, me encantaron estas predicciones jeje :P

    Sip, este Draco esta lleno de sorpresas, haber qué ocurre en el siguiente capitulo n.n

    Saluditos
    PISLIB n_n

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