No ha dejado de llover
Capitulo veintinueve:
Sonrisas
con hoyuelos
-¡Arriba, papá, arriba! – Tommy brincaba en la cama de Ashton - ¡Despierta!
¡Hora del desayuno!
-Es temprano – se quejó. El pequeño sonrió.
-¡Papáá…! – le gritó en el
oído. Luego salió corriendo.
-Agh, pequeño renacuajo, ven aquí… - el rizado salió de la cama
rápidamente, corrió detrás de su hijo, quien reía mientras corría por el
pasillo.
-Noooo… - gritó entre
carcajadas cuando Ashton por fin lo alcanzó. Lo cargó entre sus brazos y como
si de un costal de papas se tratase se lo llevó hasta la cocina - ¡desayuno! –
llamó estirando sus pequeño brazos.
-Súper papá lo tendrá en menos
de un minuto, ya lo verás – Ashton lo sentó en la silla.
-¡Desayuno, desayuno, desayuno! – pidió con una enorme sonrisa mientras
veía a su papá maniobrar con los utensilios y la comida.
-¡Listo! – el rizado jugueteó con las cejas cuando le sirvió el
desayuno.
-Es el cereal del tío Luke – observó divertido el pequeño.
-Será nuestro secreto – le guiñó un ojo.
-¡Espera! – Tommy corrió hasta su habitación y luego regresó rápidamente
– Tu mano.
Ashton sonrió pero obedeció. El pequeño le mostró el sello que tenía la
figura de un changuito cubriéndose la boca, siempre lo utilizaba para hacer pactos de guardar secretos. Con cuidado
pintó la figura del animalito en el antebrazo de su padre.
-Nuestro secreto está a salvo – le sonrió mostrando hoyuelos en sus
mejillas.
El rizado le devolvió la sonrisa, aunque su mente hubiera viajado al
pasado unos instantes.
[…]
-¡Mira papá, allá esta Grisel! Voy a jugar con ella – anunció el
pequeño, corriendo hacia los juegos públicos del parque.
-No te alejes demasiado, Tommy – pidió el mayor.
-No lo haré – aseguró.
Ashton sonrió siguiendo con la mirada a su pequeño.
-Hola, Ashton.
-¡Zoe! – el rizado se sorprendió al ver a la muchacha, tenía tiempo sin
verla.
-¿Disfrutando de la tarde? – interrogó sentándose a su lado.
-Algo así.
-Hace mucho que no te veía, ¿doblando turno en el trabajo otra vez?
Ashton se encogió de hombros.
Un silencio incomodo los invadió. Antes no era así. Todo era fácil. Zoe
fue la prima favorita de Penny. Siempre andaban juntas de un lado a otro.
-Grisel ha crecido mucho – observó el rizado, rompiendo el silencio.
-Igual que Tommy – la muchacha sonrió, sin despegar la mirada de los
niños - ¿Has visitado a Penny?
-La semana pasada.
-La he extrañado mucho – musitó.
-Yo igual – el rizado desvió su mirada hacia su antebrazo, justo donde
estaba pintado el changuito cubriéndose la boca. Sonrió de lado.
-¿Pacto de guardar secretos? – sugirió la muchacha, señalando hacia el
sello. Ashton sonrió – Penny hacia lo mismo de pequeña. Tenía una colección de
sellos. Uno para cada cosa.
-Lo sé. Siempre terminaba lleno de sellos – Ashton sonrió, recordando
aquellos momentos de su infancia junto a la rubia.
-¿Recuerdas que en una ocasión te obligó hacer un pacto de menstruación?
-Sí – el rizado se carcajeó – fue el pacto más estresante, en lo único
que coincidía con ella en esos días era en el mal humor.
Ambos sonrieron.
Zoe lo miró fijamente.
-Hace días vi a Michael – soltó de pronto. Ashton se tensó un poco –
Parece distinto.
El rizado se encogió de hombros.
-¡¿Papi, podemos ir a comer helado con Grisel y Zoe?! – Tommy llegó
corriendo, Grisel detrás de él.
-Ya es tarde, Tommy.
-Grisel tiene que ir a ver a su abuelita – Zoe aclaró – Pero, podemos ir
el próximo fin de semana, ¿Qué dices?
-¿Podemos papi?
-Por supuesto – le sonrió. Tommy le regresó la sonrisa.
-¡Sííí! – Grisel brincó desde su lugar, contenta.
Después de despedirse de Grisel y Zoe, Ashton y Tommy regresaron a casa.
Merendaron algo ligero. Ashton bañó a Tommy con dificultades ya que el pequeño
no paraba de jugar dentro de la bañera, al final terminó todo mojado. Después
pusieron la película de “Pequeño Invasores” en el DVD que estaba en la
habitación del mayor. A los veinte minutos Tommy dormía acurrucado entre el
cuerpo de su padre. Cinco minutos más tarde Ashton también dormía.
Era una escena demasiado conmovedora. Padre e hijo dormidos mientras se
abrazaban. Alguien los observaba desde el pie de la cama.
-Ashton ya… - Luke se quedó estático ante el intruso.
-Shhh – el invasor silenció al rubio.
-¿Qué haces aquí? – Luke lo fulminó con la mirada.
-Admirando la vista – el ojiazul alzó una ceja – tranquilo Hemmings, ya
me voy.
-¿Cómo demonios entras sin que nos demos cuenta? – interrogó, ceñudo.
-Es mi secreto, rubio. No te lo revelaré – sonrió de lado. Luke rodó los
ojos.
Michael salió de la habitación y atravesó la sala de estar frente a la
mirada perpleja de Calum, quien no dijo nada. Bastante confundido estaba por la
presencia de su amigo.
El teñido había ido a ver a Ashton y hablar con él. No podía esperar,
necesitaba hacer las paces, disculparse, hacer un trato o lo que fuera. No
soportaba la idea de estar enojado o como sea que estaban en esos momentos con
Ashton. Sin embargo; el castaño no estaba solo, Tommy estaba con él. Ambos
dormían. Y Mike se enamoró aún más de ellos.
Tenía que recuperarlos. No sabía cómo demonios haría eso, pero lo
lograría. Y con ese objetivo en mente caminó hacia su departamento.
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