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domingo, 27 de marzo de 2011

Epilogo.

Perfume Slytherin 
Epilogo.
El Aniversario.

Draco Malfoy abrió un ojo, después el otro, con sus manos tanteó el terreno de al lado de su cama, con forme sus manos exploraba aquellas sábanas suaves y no encontraba lo que buscaba, sus ojos se abrían cada vez más y más… hasta que concluyó que eso que buscaba a su lado, más específicamente su Harry, no estaba. Se levantó de golpe.
-Potter… - gruñó con cierto enfado.
Desde hace un mes atrás, el ojiverde se le escabullía todas las mañanas, en los descansos y en ocasiones en las noches; siempre poniendo de excusa: ‘una investigación muy importante’ para el Ministerio, o que tenía que ‘preparar su clase del día siguiente’. Al principio esas ‘excusas’ eran justificadas, pero después de un mes, aquí entre nos,  a Draco ya no le convencían.
El ex Slytherin quería creer,  que su pareja le estaba preparando algo especial para su aniversario pero sinceramente ya empezaba a dudar, el ex Gryffindor parecía haber olvidado una fecha importante porque no daba alguna señal siquiera de recordarlo, su aniversario sería la próxima semana.
Pero aún así, Draco se levantó de la cama y decidió salir, en fin, si su Harry se le había olvidado su aniversario, él mismo haría que jamás lo olvidara, ¡oh! Por supuesto que sí, sería una velada grandiosa. Con una gran sonrisa en su rostro, el jefe de la casa de Slytherin se dirigió al Gran Comedor.
*****
La oficina del jefe de la casa de Gryffindor estaba invadida por varios libros abiertos y acomodados con cierto cuidado en muchos lugares; también con varios frascos que contenían muchas sustancias de varios colores y, sobre todo, por olores que se expandían por todo el lugar. Una mano maestra revolvía una sustancia en un caldero mientras la otra hacía unas anotaciones en un pequeño pergamino que ya tenía escrito un montón de garabatos.
-¡Perfecto! – Dijo el dueño de la mano, victorioso – Ingrediente especial: Armotentia. Eso explica muchas cosas.
Una sonrisa se asomó en aquel rostro bronceado, haciendo relucir aquella mirada verde esmeralda.
-Draco… nuestro aniversario va a hacer inolvidable – dejó salir sonriente Harry Potter.
*****
Los días siguientes transcurrieron muy rápidamente, pero eso no dejaba de lado las cosas que acostumbraban hacer Draco y Harry juntos. Por ejemplo, los miércoles Scorpius y Albus desayunaban en la habitación de alguno de ellos dos. Los jueves, James y Teddy  solían ir a cenar. Mientras que los demás días ambos se rolaban en qué habitación dormir, ya que ninguno de los dos quería abandonar sus respetivas habitaciones.
De vez en cuando sus amigos los visitaban —con ciertas condiciones de parte de la directora, después de la ‘Pequeña Guerra’ que hubo en el Gran Comedor les habían impuesto algunas reglas qué cumplir— Tal como ese día.
-Estoy… muerto – dejó salir Draco, tirándose en la cama, cuando despidieron a sus amigos.
-Qué lástima – le respondió Harry, fingiendo tristeza – porque oficialmente, ya comenzó nuestro aniversario – le dijo pícaramente mientras le mostraba su reloj de mano.
-¡¿Qué?!
-Y… no sé tú, pero yo tengo preparado qué vamos hacer hasta el último segundo – le dijo Harry acostándose a su lado.
-Lo siento, Potter – contraatacó Draco – porque yo también tengo planeado todo…. – la lucha de miradas fulminantes dio a lugar de manera silenciosa entre ambos - ¿medio día y medio día? – propuso, minutos después.
-Perfecto – coincidió Harry – ¿inicias tú?
Draco ni siquiera le contestó cuando se le puso encima a besarlo apasionadamente, su lengua recorrió toda aquella cavidad húmeda y excitante mientras las manos de su pareja se encargaban de acariciar su espalda. El rubio bajó sus besos al cuello y nuevamente subió a la boca.
-Espera… - dijo Draco de pronto, separándose de su león, haciendo que éste protestara de inconformidad.
El Slytherin bajó de la cama haciendo caso omiso de la inconformidad de su león  y salió del cuarto, dejando a un Harry desconcertado, pero esperó anhelantemente sentando en la cama, con una media erección, lo cual lo hizo sonrojar, era increíble lo que Draco le provocaba con unos simples besos.
Escuchó el golpe de la puerta que se abrió de manera violenta llamando su atención, parpadeó nervioso pues no vio a nadie entrar, después soltó una sonrisa cómplice y juguetona al ver asomar la pierna de Draco sensualmente a través del marco.
-Dígame,  señor Potter – decía una voz sexy del otro lado del marco, escondiendo nuevamente su pierna – ¿le gustaría ver más? – preguntó coquetamente.
-¡Merlín! ¡Por supuesto! – contestó rápidamente Harry. Esta vez el rubio asomó su cara guiñándole un ojo y mandándole un beso – Que chico tan sexy – opinó - ¡Ey! – Se quejó cuando Draco se volvió a esconder por el marco de la puerta – acaso ese chico sexy… ¿es tímido? – preguntó, ronroneando y gateando hasta quedar a la orilla de la cama.
-¡Eso quisieras! – protestó Draco saliendo completamente. Harry lo observó de pies a cabeza, su sexy rubio estaba vestido solo con un bóxer y una camiseta – dime… ¿aún te parezco tímido?
-No lo sé… ¿qué tanto me puedes mostrar de ese cuerpo? – retó Harry sentándose en la orilla de la cama.
-Todo lo que tú me pidas… – le respondió Draco después de darle un beso y medio explorar su boca, haciendo que el ojiverde jadeara quedito.
-¡Vamos no me tortures! – suplicó Harry. Haciendo que Draco sonriera malévolamente.
-Bien…
Draco se puso de espaldas y comenzó a bailarle suavemente al ritmo de una canción sensual, comenzó  a acariciarse con sus manos su torso y luego sus piernas, mientras veía de soslayo cómo Harry quedaba embelesado por sus movimientos. Dio una vuelta rápidamente para quedar frente al ojiverde y se le acercó peligrosamente sensual. Harry solo se limitó a tragar saliva. ¡Demonios! Su Draco era extremadamente sensual cuando se lo proponía, el ojiverde estaba realmente excitado y eso que solo el rubio le había dado tres besos, pero ese baile era realmente lo más erótico que había visto en su vida.
El rubio cortó la distancia de ambos y se sentó ahorcadas sobre el moreno, al cual comenzó a besar.
-¿Te gustó mi baile? – le preguntó en el oído al mismo tiempo que hacía un movimiento con su cadera para que su miembro semidespierto rozara al de su pareja (el cual estaba a todo lo que daba), sin embargo Harry no contestó, solo jadeó – Me parece que fue un sí – respondió Draco lamiéndole el cuello.
-Draco… - murmuró Harry mordiéndose los labios.
El rubio solo sonrió quedito, empujó a Harry hasta que quedara acostado completamente en la cama, donde nuevamente lo volvió a besar, luego bajó sus besos hasta el cuello, al pecho… nuevamente al cuello; mientras que Harry hacía el enorme esfuerzo de no perderse en esas sensaciones, quería quitar esa camiseta que le estorbaba para poder admirar el escultural cuerpo de su esposo pero los movimientos que hacía Draco sobre él, con su cadera sobre su miembro y su legua sobre su cuello, le hacían perder la poco cordura que tenía.
-Ahhhh Drahhh… cooo – jadeaba el ojiverde totalmente perdido en sus sensaciones, olvidándose ya de las ropas,  y haciendo subir su cadera para que Draco entrara en él.
-No seas impaciente… Potter – le ronroneó el de ojos grises haciendo que Harry mordisqueara su cuello en son de protesta.
Definitivamente Harry sabía que Draco se estaba, de alguna manera, vengando por sus innumerables escapadas de los días anteriores, pero ya se vengaría él en su  momento. Oh, sí.
El rubio, con un movimiento de varita, hizo desaparecer la ropa de ambos al ver que Harry se había dado por vencido en esa tarea.
-¿Mucho mejor, chico de ojos verde esmeraldas? – le volvió a ronronear, haciendo que el aludido se apoderara de su boca.
-Emh… ahhhh – Ni siquiera le dio tiempo de responder cuando Draco entró en él sin previo aviso - ¡Merlín, Draco!
El ex Slytherin comenzó con un movimiento suave dentro de su león, lo cual le encantaba, le fascinaba y por supuesto lo extrañaba, ya que no habían estado en la intimidad desde que a Harry se le había dado lo de las supuestas ‘investigaciones’.
-¡Ahhhh… Harry! – se le unió Draco a los gemidos.
El ojiverde se apoderó nuevamente de la boca de su sexy rubio, mientras que éste se encargaba de moverse dentro de él cada vez más rápido haciendo que sus movimientos de cadera adelante-atrás friccionaran la erección del moreno. Ambos chicos, jadeaban, besaban, mordisqueaban y se movían de un lado a otro haciendo que mil sensaciones se juntaran haciéndolos llegar al orgasmo, al mismo tiempo, Draco dentro de Harry y éste, entre sus estómagos.
-¡Te amo! – dijo Harry, besando nuevamente a su rubio.
-Lo sé – dejó salir Draco parafraseando una película muggle que habían visto un tiempo atrás*. El ojiverde enarcó una ceja – ¡yo también te amo! – le dijo sonriente Draco, atrapando nuevamente los labios de su novio.
*****
Como la primera parte del día fue el turno de Draco, éste llevó a su Harry a Hogsmeade, recorrieron todo el pueblito, fueron a Zonko donde compraron un par de cositas que utilizarían para hacer ‘ciertas intimidades’, se entretuvieron otro rato en ‘Las Tres Escobas’ donde desayunaron y conversaron un buen rato, fue una gran suerte que su aniversario fuera en un día de descanso, (aunque igualmente, se hubieran tomado el día). Y por último fueron a la casa de los gritos donde una vez más hicieron el amor, finalizando a sí el turno de Draco.
-Y ahora es mi turno – dijo impacientemente el ojiverde, después de un rato – vamos.
Ambos chicos regresaron al castillo, Harry condujo a Draco hasta el séptimo piso donde pasaron por una pared tres veces hasta que se visualizó una puerta antes ellos, Harry entró primero pidiéndole a Draco que lo esperara un momento, después de unos segundos le dijo que entrara.
-¿En serio? – Dejó salir el rubio, un poco decepcionado, al ver que la gran habitación había tomado la forma del aula de Pociones - ¿Sabes, Harry? Creo que se te pudieron haber venido a la mente lugares más románticos – se quejó un poco.
-Vamos Draco, es mi turno, no te quejes – le dijo Harry tranquilamente – además… ¿ya te fijaste que aula es?
-¡Claro que sé cuál es! – Exclamó Draco – todos los días doy clases en esta aula ¿lo recuerdas? – el ojiverde solo sonrió.
-Observa bien – le recomendó Harry, mientras lo tomaba de la mano y lo colocaba en una de las mesas y él se colocaba a dos asientos delante de él.
-¿Este… es?
-Sí – le respondió Harry adivinando sus pensamientos – tú acostumbrabas a sentarte ahí, a un lado de tus gorilas-guardaespaldas, Crabbe y Goyle.
-Y tú ahí – le contestó Draco, señalándolo – con la sabelotodo de tu amiga Granger y el pelirrojo Weasley.
-Recuerdas ese día, cuando… - le preguntaba el ojiverde acercándose a él.
-¿Invadiste mi espacio personal? Claro que lo recuerdo, Harry – completó el ex Slytherin cuando Harry ya  estaba frente a él.
-Ese día… te tenía buscando ya un rato, aunque claro, no sabía que eras… tú – comenzó a relatar el ex Gryffindor, acercándose más a Draco.
-Ya me… - de pronto, a Draco le invadió una sensación de placer, era algo difícil de explicar… era como si de pronto el aire que respiraba tuviera una fragancia relajadora – ya… me sé… esa hi-historia – ya ni siquiera estaba consciente de lo que decía, pero de lo que sí estaba seguro era que un aroma dulzón y varonil lo envolvía de pies a cabeza…
-¿Draco? – preguntó cuándo vio a su rubio acercarse a él y aspirar su cuello.
-Potter… ¿Qué demonios estas usando? – preguntó de repente Draco al salir de su espasmo.
-Es solo perfume… - dejó salir el ojiverde pero con un cierto brillo en sus ojos. Al fin su Draco se había percatado.
-¿Desde cuándo usas perfume? – dejó salir receloso el rubio – Además… jamás había olido algo parecido – confesó el rubio aspirando nuevamente sobre el cuello de su pareja.
-Claro que no… es uno nuevo, recién salido de la fábrica Potter – dijo pícaramente el ojiverde mientras acariciaba el rubio cabello del ex Slytherin – lo hice especialmente para nuestro aniversario – le susurró de manera sexy en su oreja mientras que la habitación se transformaba en una habitación muy acogedora – quiero que nuestro aniversario sea inolvidable…
-¿En-en serio? – Preguntó embobado Draco al verse nuevamente envuelto en aquel exquisito aroma, mientras le besaba el cuello y exhalaba más de esa exquisita esencia – y, ¿cómo lo llamas?
-Oh, pues sencillamente… ‘Perfume Gryffindor’.
FIN
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N/A:
*La película es la de Star War episodio V, donde la princesa Leia— o algo así— le dice a Han Solo que lo ama, antes de que a éste lo congelen n.n

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Capitulo Final. La Guerra del Perfume

Perfume Slytherin
CAPÍTULO FINAL.
La Guerra del Perfume.

Harry estaba saliendo de su oficina con un gran dilema. Escasos segundos atrás había recibido una carta de parte de su amigo pelirrojo Ron, en la cual le decía, si aún poseía  algo de aquel Perfume Slytherin, puesto que quería un poco ya que había tenido una pequeña discusión con su novio Blaise y quería reconciliarse con él y que mejor utilizar aquel perfume para que fuera más fácil cumplir con su objetivo.
En otras circunstancias, Harry ayudaría con gusto a su amigo, solo que había unos pequeños inconvenientes a aquella petición. Uno: él también quería aquel perfume para hacer lo mismo con su Draco. Dos: de acuerdo con la carta de Ron había una posibilidad del cien por ciento que Blaise le pediría lo mismo a Draco y eso definitivamente no era una buena noticia.
El lado  positivo de todo esto, al menos para Harry, es que Draco no sabía el paradero de aquel perfume* y eso le daba demasiada ventaja al león, aunque eso no lo tranquilizaba mucho, puesto que ahora había tres personas tras el perfume; Ron, Blaise y él mismo, y sin contar que también la mayoría de los alumnos del colegio igualmente querían poseerlo.
-Que mal – murmuró el ojiverde caminado hacia el Gran Comedor – tengo que hacerme de ese perfume como sea antes que los demás – se propuso el león.
-¡Hola, Harry! – el aludido se sobresaltó un poco al escuchar su nombre.
-Neville – su ex compañero de casa, que ahora era profesor de la materia de Herbología, le sonrió al estar frente a él.
-Oye, Harry… necesito un favor – pidió el moreno.
-¿Qué necesitas? – le respondió solidario el ojiverde, pero al instante se arrepintió con el pedido del otro - ¿Recuerdas el Perfume Slytherin…?
*****
Draco estaba realmente aturdido, minutos atrás había recibido una carta de parte de su amigo Blaise, pidiéndole un poco de aquel Perfume Slytherin y en esos momentos recibía una carta de su amigo Theo, el cual estaba seguro que le pediría lo mismo… y no se equivocó. Eso definitivamente no eran buenas noticias, él necesitaba el Perfume para recuperar a su Harry.
Le frustraba la idea que, siendo él el creador de aquella magnifica fragancia, no podía hacer más, los ingredientes ya eran difíciles de conseguir y para su mala suerte no recordaba el ingrediente esencial, ya que en el momento en que lo estaba haciendo experimentó con muchos ingredientes. Eso era realmente frustrante.
Sumándole que ahora sus dos mejores amigos también estaban tras el perfume y posiblemente sus respectivas parejas también, solo que éstas seguramente se lo pedirían a Harry. Al menos Draco tenía una gran ventaja, lo último de aquel perfume… lo poseía su hijo y eso era realmente una GRAN ventaja.
Aunque claro, lo que no sabía Draco era que su gran ventaja en esos momentos estaba corriendo tras aquel ladrón de Ravenclaw.
-¡Vuelve aquí! – Gritaba Malfoy hijo – ¡regrésamelo!
-¡Ni que estuviera loco! – gritó el otro chico, corriendo hacia el Gran Comedor.
-¡Lo siento, Scorpius! – Se disculpaba el ojiverde corriendo a un lado de su novio – debí agarrar más fuerte la botella… o…
-Tú no tienes la culpa, Albus – le decía el rubio, sin dejar de correr – ¡mejor alcancemos al idiota ese, antes de que se acabe el perfume y no podamos hacer reconciliar a nuestros padres!
*****
En el Gran Comedor…
Draco había llegado hasta su lugar en la mesa de los profesores, no queriendo la cosa miró de reojo a su Harry, el cual estaba hablando con Neville. ¡Demonios! Seguramente Longbottom le estaría pidiendo que le consiguiera un poco de aquel Perfume. Ahora más que nunca tenía que hablar con su hijo y pedírselo antes de que éste mismo le diga algo a su novio Albus y éste a su vez le diga a su padre, es decir a Harry. Todo se estaba complicando. Todos al parecer estaban tras el perfume. Eso… era una guerra.
Un chico moreno y de grandes ojos negros, con uniforme de la casa de Ravenclaw, entró corriendo al Gran Comedor, ganándose la atención de todos los presentes, los cuales eran la mayoría de los que residían en el colegio.
-¡Tengo el Perfume Slytherin! – gritó el chico, levantando en alto su mano en la cual tenía agarrado el frasco muy conocido para ciertas personas…
En esos momentos el chico deseó haber hecho relucir su lado Ravenclaw, pues el haber anunciado aquello no había sido lo suficientemente ‘inteligente’. Un centenar de ojos lo tenían en la mira en especial el de tres profesores. Los cuales se habían lanzado miradas cómplices en el momento en que aquel alumno había dicho aquellas cuatro palabras, confirmando sus sospechas mutuamente.
Como animales en temporada de caza, la mayoría de los alumnos y profesores que conocían aquella leyenda del Perfume lo observaban. De pronto el chico  anheló no estar ahí… en cámara lenta vio a los demás alumnos acercársele de manera peligrosa, dio un paso atrás pero se topó con otros dos chicos, Albus y Scorpius, viéndolo furiosamente.
Accio Perfume! – alguien había gritado y la botellita se le escapó de sus manos, pero a medio camino, alguien lanzó otro Accio, cambiando el curso de la misma.
Minutos después los habitantes de ese salón estaban lanzándose hechizos, golpeándose, insultándose, mientras que otros no paraban de invocar al Perfume con cuanto hechizo se le viniera a la mente para apoderarse de aquella botella. McGonagall, que era la nueva directora de hace dos años atrás, estaba atónita a lo que veían sus ojos. Sus alumnos estaban como locos queriendo apoderarse de algo que iba de un lado a otro. ¡Tenía que hacer algo!
-Profesores ayúdenme a… - pero la directora no continuó, había volteado a los lados para decirle a los profesores que le ayudaran, más fue su sorpresa el encontrarse sola en la mesa – ¿en dónde…?
No le fue difícil ubicar a su profesor de DCAO, el de Herbología y el de Pociones en aquel barullo y no solo eso, también estaban ahí: Ronald Weasley, Blaise Zabini y Theodore Nott ¿En qué momento entraron? Después les preguntaría.
Llevó su varita hacia su cuello y gritó un:
-¡DETENGANSE! – la voz de la directora resonó en todo el Gran Comedor aturdiendo a más de uno.
Escasos segundo todo el lugar se quedó inmovilizado a excepción de un pequeño frasco que caía en cámara lenta desde el techo…
-¡Expulso! - Dijo Minerva y el pequeño frasco explotó en pequeños pedazos ante las miradas horrorizadas de todos los presentes, bañándolos con una mínima brisa de aquella fragancia, dando fin así al Perfume Slytherin…
*****
Una semana después…
Draco deambulaba por los alrededores del castillo, había estado un poco deprimido por la forma en cómo había terminado todo el asunto del Perfume, pero después de varios días de estarse lamentando decidió  ponerle fin a eso.  Es decir, ¿desde cuándo Draco Malfoy Black necesitaba de ‘algo’ para cumplir con su objetivo? Si sus amigos Theodore y Blaise pudieron hacer las paces con sus respectivas parejas sin la ayuda de nada, ¿Por qué él no?
-Agr – gruñó el rubio – ¡Hoy nos reconciliamos sí o sí Harry! – con la moral muy en alto el ex Príncipe de Slytherin muy decidido se dirigió hacia la oficina del profesor de DCAO. Quien se encontraba caminando de un lado a otro, frente a su escritorio, llevaba un tiempo haciendo algunas investigaciones después de haber presenciado el ‘asesinato’ de aquel codiciado perfume. Casi no salía de su oficina, estaba tan enfrascado en esa investigación de suma importancia la cual… no iba muy bien que digamos.
-¡Por Merlín! – Dio un grito desesperado – ¡No hay nada! – se desquitó con el indefenso libro lazándolo al suelo donde se encontraban otros libros más que habían tenido el mismo destino que ese.
El ojiverde comenzó nuevamente a caminar de un lado a otro, exprimiéndose el cerebro, ya que no encontraba la manera de cómo demonios reconciliarse con Draco. Lo extrañaba, lo amaba, quería tenerlo en sus brazos nuevamente, quería que el rubio volviera hacerlo suyo tal como él sabía hacerlo, pero, ¿Cómo recuperarlo?
-No puedo llegar y decirte… “Draco, lo siento, sé que fui un idiota al decirte que amaba más a tu perfume que a ti… pero la verdad es que te amo y te he extrañado mucho, no puedo estar más un minuto sin ti, por favor, regresa conmigo. Puedo… ¿puedo ser tu novio nuevamente?”
Harry se dejó caer en la silla, se había llevado las manos a la cara, pero al quitarlas descubrió un par de zapatos muy conocidos frente a él al subir la mirada se encontró con un par de ojos grises muy hermosos.
-¿Por qué no lo intentas? – le propuso Draco, con una sonrisa de lado.
-¿Qué…? – Harry parpadeó nervioso, ¿acaso Draco había escuchado lo que había dicho segundos atrás?
-Sobre lo de ‘idiota’… no te culpo – le dijo Draco levantando a Harry de la silla, el cual sonrió un poco nervioso – y en cuanto a lo otro… ¿por qué no me lo preguntas? – le retó inquisidor el rubio y el ojiverde sonrió confirmando su sospecha.
-Draco… te amo, nunca dejé de hacerlo – confesó el chico de ojos verdes - ¿Puedo ser tu novio nuevamente? – el aludido se acercó lentamente a su oído y le susurró un:
-No… - Harry parpadeó nervioso y se enfrentó a él cara a cara – no quiero que seas mi novio Harry… quiero que seas algo más que eso.
Al ex Gryffindor le brillaron los ojos de felicidad al igual que al ex Slytherin y sin perder más tiempo se besaron un poco desesperados, tanto había sido el tiempo perdido que querían de alguna manera compensarlo.
-Supongo que eso es un ‘Sí’ – dejó salir sonriente Harry al momento de separarse.
Draco sonriéndole de lado le extendió la mano y el moreno le extendió la suya, el rubio la entrelazó con la de él y ambos salieron de la oficina, juntos nuevamente. Como siempre debieron haber estado.  
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N/A
Aclaraciones:
*Draco no sabía la ubicación del perfume, porque se lo prestó a Blaise y a éste se lo robaron (esa era su explicación racional) pero sabemos que en realidad fue Neville el que lo ‘tomó prestado’ para usarlo y así conquistar a Theodore. Lo  recuerdan ¿cierto? Y bueno a Neville se lo robó Sirius para ‘reconciliarse’ con Snape.
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Capitulo siete: Scorpius Malfoy / Albus Potter

Perfume Slytherin
Capítulo Siete:
Scorpius Malfoy / Albus Potter


James y Ted entraron al castillo, con sus manos entrelazadas, mientras hablaban sobre sus futuros planes en la próxima salida a Hogsmeade cuando llegó con ellos un agitado Albus.
-¡James! – apenas pudo decir el pequeño ojiverde cuando se desplomó en el suelo.
-¡Albus! – el Gryffindor escuchó lejanamente el llamado de su hermano mayor.
*****
En la enfermería…
Abrió un ojo lentamente y luego el otro, se sentía mareado y la cabeza le daba vueltas, sin contar que unas nauseas horribles le invadieron en el preciso momento en que se hizo consciente. Un aroma lo invadió de pies a cabeza, el mismo que le provocó todos los síntomas anteriormente mencionados. Sí, reconocía perfectamente ese olor… esa esencia… ese perfume… ese que sin dudas  le pertenecía a su mejor amigo, Scorpius.
-Hola, Albus – saludó el chico Slytherin con una sonrisa.
-Scorpius… - murmuró Albus sonrojado, desviando su mirada.
-Esta vez, no te vas a escapar de mi – le advirtió el Slytherin – ¿me vas a decir el por qué demonios estas huyendo de mí?
-Yo… emh… no huyo de ti… - dijo apesadumbrado el ojiverde.
-¿No? – preguntó, peligrosamente, Scorpius.
-No… - susurró Albus distraídamente, mientras jugaba con sus manos la orilla de la sabana.
*****
[Varias horas atrás…]
Albus había despedido a su hermano, el cual al parecer tenía una cita en Hogsmeade, en cambio él, prefirió quedarse en Hogwarts, no quería encontrarse con su mejor amigo Scorpius. ¿Que porque huía de él? No, definitivamente él no huía de su amigo rubio, de hecho, si por él fuera estaría todo el tiempo con él.
Scorpius para él, es la persona más genial, el más lindo, el más divertido, el más guapo, el más… sí definitivamente Albus está enamorado de su amigo. Había sido una gran ‘suerte’ que en la clase de Pociones del primer año, el profesor Malfoy los hubiera puesto a trabajar juntos, así fue como comenzó su amistad, que por algún motivo terminó—al menos por parte de él—en amor.
Aunque, aquí entre nos, el Gryffindor tenía  sospechas de que él también le gustaba a su amigo Slytherin. Todo estaba tan bien entre ellos, ambos se coqueteaban, se celaban, se decían indirectas, incluso se daban besos de vez en cuando, pero ninguno daba el primer paso para que aquello que tenían fuera algo más formal.
Un día, Albus decidió darlo, pero ocurrió algo extraño, Scorpius estaba distinto, había ‘algo’ diferente en él, era algo que ha Albus, literalmente,  le revolvía el estómago, algo que le causaba nauseas, algo que lo mareaba y ese algo era su Perfume. No podía decirle directamente a su amigo que su Perfume le repudiaba, no quería que su ‘amigo-novio’ se enojara con él, no quería herirlo. El Slytherin era muy quisquilloso en el asunto de su arreglo personal.
En fin, volviendo a Albus que estaba en la habitación de James, salió dispuesto a irse a la biblioteca para adelantar un trabajo de Herbología, pero a medio camino se encontró con el que supuestamente estaría en Hogsmeade.
-¿Scorpius?... ¿Qué-qué haces aquí? – preguntó Albus retrocediendo un paso, su estómago comenzaba a revolverse.
-Buscándote – le confesó el rubio, caminando hacia él.
-Pues… yo emh… - el ojiverde retrocedió un paso más, dispuesto a escabullirse, ahora las náuseas comenzaron a invadirle.
-¡Ah, No! ¡Esta vez no escaparás! – le reclamó Scorpius,  sinceramente quería aclarar ya ese asunto, no entendía el por qué su amigo le estaba huyendo desde hace una semana atrás.
-¡No, Scorpius! – jadeó Albus al verse agarrado por su amigo, se  aterró al sentir que las ganas de vomitar no tardarían en llegar.
-Albus… necesito saber… por qué… estas… huyendo de… mí – hablaba entrecortadamente el ojigris, al compás de las forcejadas.
-¡No huyo de ti! – gritó dando un jalón brusco, logrando así soltarse. En cuanto se vio libre, corrió en dirección opuesta al Slytherin y no paró hasta que vio a su hermano James y a Ted, frente a él.
*****
-¿NO? – Volvió a preguntar Scorpius, sacándolo de su ensimismamiento – Albus… yo… yo estoy enamorado de ti – le confesó, más tranquilamente - ¿es por eso que te alejas de mí? – le preguntó un poco afligido.
-No, no, no – se apresuró Albus, viéndolo a los ojos – ¡al contrario! – El rubio enarcó una ceja – quiero decir, que… yo también… te quiero, yo también estoy enamorado de ti…
-¿Entonces? ¿Por qué huyes?
-¡Que no huyo de ti! – dijo con enfado el ojiverde, ¿Por qué todo mundo le decía que huía de él?
-¡¿Entonces?! – preguntó confundido Scorpius.
-¡Es tu Perfume! – confesó, frustrado.
-¿Mi Perfume? ¿Qué demonios traes con mi Perfume? – preguntó el rubio cruzando los brazos.
-¡Apesta! – gritó Albus, pero al ver la reacción de Scorpius, agregó rápidamente – pero en el buen sentido…
-Albus… explícate, que no entiendo ¡Nada! – le pidió Scorpius un poco dolido.
-Verás… tengo un olfato muy sensible… y cualquier olor, por más sutil que sea y muy retirado que esté de mí  lo puedo oler como si lo tuviera frente a mi nariz y tu Perfume tiene una esencia fuerte que me causa nauseas, mareos y… ¡¿Qué demonios estás haciendo?!
Albus había entornado los ojos y se había puesto muy nervioso al ver cómo su amigo Scorpius, se comenzaba a quitar la túnica, la corbata… después la camisa… y por último la camiseta, dejando su torso desnudo.
-Si mi Perfume te marea pues…
-Ajá… - el ojiverde se había quedado embelesado al ver a su amigo Slytherin semidesnudo, el rubio a sus 13 años tenía un cuerpo atlético.
-¿Albus? – Le llamó Scorpius, pero solo obtuvo un ‘Hum’ de parte de su amigo – hace un momento me dijiste… que estás enamorado de mi… ¿cierto?
-Yo… sí – dijo sonrojado el ojiverde, recuperando el control, tratando vanamente de no mirar el torso desnudo de su amigo.
-Y… ¿quieres ser mi novio? – le preguntó Scorpius acercándose más a él.
-Sí – dijo, se sonrojó más. Scorpius se acercó a él para darle un beso, un beso que fue muy distinto a los que habían compartido tiempo atrás. El ojiverde pasó sus manos por el cuello del rubio, mientras que éste se había sentado en la cama. El beso que había comenzado suavemente, ya era un poco más demandante… hasta que alguien carraspeó justo atrás de ellos.
Ambos chicos se separaron rápidamente (Scorpius casi se caía de la cama). Albus se había puesto colorado más aún y Scorpius se rascaba la cabellera distraídamente.
-Joven, Malfoy – habló la medimaga Pomfrey, parada frente a él – espero que el motivo de estar semidesnudo… sea porque hacía calor… del normal, es decir, por el clima…
-No, Madame Pomfrey – aseguró Scorpius – de hecho me quité la ropa… porque ‘apesta’ – le dijo sonriente y después le guiñó un ojo a su ahora, novio, el cual también le sonrío feliz.
*****
Scorpius entró a la oficina de su padre, con una sonrisa de oreja a oreja; gesto que no le pasó desapercibido por su progenitor, el cual lo observaba atentamente desde su silla, tras el escritorio.
-Al parecer… te ha ido muy bien con tu amigo Albus – dejó salir no queriendo la cosa.
Draco sabía que a su hijo le gustaban los chicos, especialmente uno que tenía por nombre Albus y Potter por apellido. Y no lo culpaba, los malditos Potter’s tenían algo que hacían que los Malfoy’s cayeran rendidos ante ellos y no solo hablaba por él, sino también por su difunto padre, Lucius Malfoy, que en su tiempo había salido con James Potter, padre de su Harry.
Por cosas que aún no se logra explicar, la relación de su padre y la de él mismo no fueron tan exitosas como querían. Y no dejaría que su hijo pasara por ello, por eso decidió de hacerle de una especie de ‘Cupido’, haciendo que en la clase de Pociones tanto Scorpius y Albus trabajaran juntos. Tampoco fue una labor muy difícil, al parecer el menor de los Potter’s parecía tener cierto interés en su hijo, así que, concluyó que solo sería cuestión de tiempo, para que ambos chicos se aliaran… aunque nunca pensó que ‘cuestión de tiempo’ fuera tres años después.
-¡Sí, ya somos novios! – dijo feliz el rubio menor, sacando a Draco de sus pensamientos.
-Que bien, me alegro por ti – dijo sinceramente Draco - ¿Qué haces? – le preguntó de pronto cuando lo vio irse al estante de la esquina, en busca de algo – Scorpius… el hermano de tu ahora novio, ha estado viniendo todas las tardes para acomodar y limpiar eso – le dijo levantándose de la silla, con la intensión de ir a detener el desastre que estaba haciendo su hijo.
-Necesito un nuevo Perfume, papá – explicó, mientras revisaba cada frasco que encontraba en su camino y dejándolo en el primer lugar que encontraba frente a él, si no le servía – a Albus le hace daño el mío y… ¡No puedo creerlo!
-¡Qué! – Draco preguntó un poco alarmado al escuchar a su hijo gritar.
-¡Es el Perfume Slytherin! – jactó jubiloso, Scorpius.
-¡¿Qué?! – Draco exclamó sorprendido, se dirigió rápidamente hasta donde estaba su hijo y en un rápido movimiento le arrebató aquella botellita que contenía solo una tercera parte de aquel líquido verde que tanto conocía– mi perfume… ¡no puedo creerlo!
La mente de Draco era un torbellino, aún no podía creer la suerte que tenía, en sus manos estaba aquel perfume, que durante tanto tiempo creyó perdido y siempre estuvo cerca de él ¿Cómo fue a que llegó hasta los aposentos de su padrino? Eso no importaba más… lo había recuperado.  Lo podría usar nuevamente y así recuperar a su Harry. Con ese perfume lo había conquistado, ese mismo perfume había sido el causante de su separación, pero ese mismo perfume también lo ayudaría a recuperarlo… sí.
-¿Cómo que tu perfume? – preguntó intrigado Scorpius, queriendo apoderarse de la botella, pero Draco  por reflejo lo alejó de él.
-Así es, es mío… yo lo cree en unas de mis clases para… - no terminó la oración, no estaba muy seguro si quería que su hijo se enterara del romance que tuvo con el padre de su novio.
-Entonces los rumores que se dicen es cierto – murmuró Scorpius sonriente.
-¿Qué rumores? – preguntó receloso y nervioso a la vez el rubio mayor.
-Que en tus tiempos de Hogwarts, salías con Harry – Draco se sorprendió de varias cosas, pero la más importante era ¿desde cuándo Scorpius tuteaba a su Harry?
-¿Cómo…?
-Cuando recién entré al colegio, se hablaba de eso muy vagamente, pero nunca se confirmó – respondió sin darle importancia y aprovechando el aturdimiento de su padre, le quitó la botellita.
-¿Qué más se rumorea? – preguntó asustado Draco.
-Solo eso… aún lo quieres ¿verdad? – Le preguntó Scorpius viéndolo a los ojos – por eso castigas mucho a James ¿cierto? Para que Harry te busque y te reclame ¿no? – Dejó salir inquisidor  – muy buena estrategia padre, te felicito – le dijo orgulloso.
-Yo… - Draco parpadeó nervioso, ¿tan obvio era? Por supuesto que sí y seguramente Harry también habría concluido eso, si su hijo de 13 años lo dedujo, sin duda alguna Harry también.
-¡Esto no es tuyo, papá! – Se quejó Scorpius, sacándolo de sus pensamientos – esto es de un tal P. S. – le reclamó mostrándole la parte trasera de la botella.
-Scorpius… P. S., es igual a Príncipe Slytherin – le dijo Draco.
-¿Príncipe Slytherin? ¿Qué es eso? – preguntó burlonamente.
-Larga historia, hijo – dejó salir bochornosamente Draco – ahora… ¿me lo podrías devolver?
-¡No! Lo usaré, no tengo perfume ¿lo recuerdas? – le recordó caprichoso.
-Scorpius…
-¡Vamos, papá! ¿Sí? – pidió Scorpius con una mirada de cachorrito perdido, la cual nunca le fallaba para ganarse cualquier cosa por parte de su padre.
-Está bien – aceptó Draco, aunque aquí entre nos,  buscaría la manera para poder usar aquel perfume y así recuperar a su Harry.
-¡Gracias, papá! – brincó de felicidad Scorpius  y salió de la oficina de su padre.
*****
Se encontraban en el jardín  trasero de Hogwarts.
-Así que, ¿este es el famoso Perfume Slytherin? – preguntó Albus un poco intrigado, aún sin poder creerlo.
-Sí – le respondió su novio, sonriéndole.
-¿Y lo usarás? – preguntó nervioso Albus, viendo el frasco.
-No lo sé, por eso te lo muestro, para saber si no te hace daño – le dijo Scorpius dándoselo para que el ojiverde lo oliera.
-Huele a… - el Gryffindor se llevó el frasco a su nariz durante un rato ante la mirada ansiosa de Scorpius - ¿Scorpius? – preguntó de pronto cerrando el frasco – ¿que no se rumorea, que este perfume es para conquistar a cualquier chico?
-Sí…
-Y… aún así… ¿lo usarás? – preguntó preocupado.
-Creo que... es una mala idea – confesó el rubio después de reflexionar y caer en cuenta a lo que se refería su novio, estiró la mano con la intensión de que Albus le diera el frasco y después entregárselo a su padre, después de todo… quizás su padre quería usarlo para conquistar a Harry – mejor se lo devuelvo a mi padre.
-O… se lo podría dar al mío, creo que aún sigue enamorado del tuyo, admítelo, es más fácil que mi padre pida disculpas que el tuyo… – razonó el ojiverde extendiendo la mano para que le devolviera el frasco.
-O mejor… ¡¡YO ME LO QUEDO!! – Un chico con uniforme de la casa de Ravenclaw salió de la nada y le arrebató el frasco que apenas había tomado Albus.
-¡¡Ey!! – gritaron ambos chicos indignados, pero el ladrón ya iba rumbo al castillo.
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