martes, 20 de diciembre de 2011

Capitulo Catorce: Colores, secretos, y… ¿Blaise?


Los cinco elementos



Capitulo Catorce: 

Colores, secretos, y… ¿Blaise?




Llevaban más de media hora caminando por aquel callejón, estaban a unos cuantos establecimientos para llegar a su destino, sin embargo ese pequeño tramo se le estaba haciendo especialmente largo a Draco, sobre todo por las constantes quejas de su acompañante. Hasta que ya no pudo aguantarlo más.
-¡Merlín, Potter! ¿Podrías cerrar la boca unos instantes? – el ojiverde parpadeó en son de perplejidad.
-Esto es un asunto serio Malfoy – le reclamó al salir de su espasmo – solo te pido que consideres algunas precauciones, por lo que me has estado contado, no has visto a Zabini en mucho tiempo y quizás él…
-¡Qué! – Le espetó Draco, viéndolo a los ojos – él ¿qué, Potter? ¿Me traicione? – le preguntó enfadado.
-Traicionar es una palabra fuerte – le dijo con voz de circunstancias – pero no está de más considerarlo.
-Confío en Blaise – fue la respuesta del rubio – la última vez que lo vi, que no fue hace mucho, era verde, así que todo está bien.
Harry, que caminaba a su lado, se detuvo repentinamente, mientras veía a Draco de manera extraña. El rubio al darse cuenta que el ojiverde se había quedado quieto, volteó hacia con él.
-¿Verde? – Preguntó el moreno - ¿Qué quieres decir con “verde”?
-El color de su aura – comentó Draco, al ver que Harry seguía sin entender nada agregó – es parte de mi don, puedo darme cuenta del aura de las personas, si los colores son oscuros las personas tienen intensiones malignas.
Harry pareció meditar la reciente información. Por otro lado Draco estaba un poco nervioso. Era verdad que esa habilidad era parte de su don, sin embargo desde hace días que él no podía ver nada de aura en las personas, pero aún tenía otras maneras de percatarse de las intensiones de los demás, quizás con el color del aura no.
-¿De qué color es la mía? – preguntó curioso Harry. Draco gruñó.
-¿En serio, Potter? – el rubio emprendió nuevamente el camino, seguido de un Harry que insistía en saber cuál era el color de su aura, se imaginaba un color rojo, ya que él había sido un Gryffindor. Y siguiendo la lógica, es decir, si Zabini era verde, sería porque había estado en Slytherin ¿no?
Draco se detuvo frente a un pub demasiado conocido por ambos chicos.
-¿Aquí se reúnen? – Preguntó escéptico el ojiverde, mientras leía claramente en el letrero ‘El cadáver’ – después de lo que ha pasado aquí días atrás no creí que fueras a regresar.
-Este es un punto neutro – le aclaró Draco – o al menos lo era.
Draco recorrió con su mirada el lugar, reconoció enseguida al dueño del pub, el cual lo veía de manera sospechosa ¿lo habría reconocido de la pelea anterior?
-Zabini aún no llega – expresó el ojiverde lo obvio.
-Vamos al cuarto de la esquina – ordenó Draco. Harry enarcó una ceja, al ver esto el rubio rodó los ojos – o puedes quedarte parado para que todo el mundo se te quede viendo.
-¿Por qué estas tan nervioso Malfoy? – le preguntó Harry siguiéndolo hasta el susodicho cuarto.
-No estoy nervioso – le aclaró Draco, sin embargo su comportamiento lo delataba.
Claro que estaba nervioso, pero no lo admitiría frente al chico-que-vivió. Las palabras de Harry lo habían hecho analizar un poco más la situación. Traición. Esa palabra lo tenía inquieto, ahora que podía ver las cosas más claras.
Días atrás había quedado de encontrarse con Theodore, sin embargo, éste no llegó a tiempo. Los que llegaron fueron Mortífagos, lo atacaron y por poco éstos cumplen su objetivo, el llevarse a Scorpius, suerte fue que Granger estuviera por ahí y lo ayudara. Minutos después de eso, Theodore llegó y lo ayudó. Él se dejó capturar para pedirle ayuda a Potter. Lo último que supo fue que Theodore estaba capturado, pero en verdad ¿estaba capturado? ¿Y si todo había sido un plan de su amigo para ganarse su confianza y así poder llevarse a Scorpius después?
Y sí, ¿Theodore Nott era el traidor?
-Entonces ¿me lo dirás? – La voz de Harry lo sacó de su análisis.
-¿Qué cosa? – le preguntó confundido.
-El color de mi aura – insistió Harry, con una de esas miradas de borreguito a medio morir y que le funcionaba muy bien para obtener cosas de los demás.
Draco lo miró de manera extraña ¿Por qué demonios Potter lo miraba de esa manera?
-Hola – la voz de Blaise Zabini llamó la atención de ambos.
*****
Scorpius seguía observando al pelirrojo que tenia frente a él, horas atrás su papi junto con “el señor que es malo con los niños” se habían ido dejándolo a solas con él. El pelirrojo le agradaba, sobre todo porque lo veía “rojo” y no era precisamente por el cabello. Hermione también era “roja”. Incluso el “señor enojón” tenía una aura de color “azul”… por lo tanto no eran “malignos” o le causaban alguna inquietud.
-¿Quieres jugar a algo? – Ron interrumpió sus pensamientos.
Tenía rato observando al “mini Draco” (así lo llamaba frente a Hermione, solo para sacarla de quicio) y parecía aburrirse o al menos en su rostro se reflejaba claramente el ensimismamiento.
Scorpius enarcó una ceja, abrió su boquita para responderle, cuando de manera sorpresiva un sentimiento lleno de angustia lo invadió. Era el mismo sentimiento que lo había invadido días atrás, para ser exactos el día que los Mortífagos los habían atacado en el Pub ‘El Cadáver’. (1)
-Mi papi… — murmuró para sí mismo mientras observaba todo el lugar que lo rodeaba.
-¿Qué dices? – le interrogó Ron, al ver que el pequeño Scorpius se inquietaba lentamente.
-Quiero ir con mi papi – le dijo al pelirrojo en cuanto se puso de pie - ¡El señor que es malo con los niños está con él y le va hacer daño! ¡Llévame con mi papi! – le pidió de manera suplicante. Weasley solo tragó saliva con dificultad.
*****
Tenían rato caminando a través  de la cueva. Pansy había decidido arriesgarse adentrándose en la cueva, que a caminar por aquel bosque y ser capturadas nuevamente por McKinnons.
-Pansy – le llamó la pequeña Kimi – la Tierra dice que el claro está a unos trescientos metros de aquí.
-Perfecto – le respondió Pansy, mientras seguía cargando a Theo – descansaremos un rato y luego seguiremos ¿de acuerdo?
-De acuerdo – le respondió la niña.
Pansy acostó a Theo en el suelo, lo veía de manera preocupada, ya que no sabía a ciencia cierta cuanta poción le había dado de tomar McKinnons. (2)
-¿Se pondrá bien? – quiso saber la hermana menor de Blaise, mientras veía al chico aparentemente dormido.
-Sí lo hará – se quiso convencer a sí misma - ¿Qué pueblo me dijiste que había después de esta cueva?
-Hogsmeade – le respondió la niña - ¿Crees que mi hermano esté ahí?
-Espero que sí – Pansy suspiró largamente – tendremos que enviarle un mensaje en cuanto lleguemos al pueblo.
La pequeña Kimi asintió valientemente.
*****
Draco observaba detenidamente al chico que tenia frente a él. Harry también lo observaba, con la diferencia que él tenía afianzada su varita a través de su túnica. No se fiaba del encapuchado que tenía frente a él.
-Secreto – le dijo Draco al chico. Blaise se bajó la capucha y viendo directamente a los ojos a su amigo le respondió.
-Sexto curso en Hogwarts, me descubriste besando a Ronald Weasley en el invernadero número tres – Blaise se enfocó solo en Draco, no quería lidiar por el momento con un Harry Potter confuso por la reciente confesión.
-¿Qué? – soltó Harry entornando los ojos, dejando de lado su varita. Los dos chicos ignoraron su queja.
-Secreto – esta vez fue Blaise el que le pidió al rubio.
-Mansión Malfoy, en las vacaciones de Navidad. Te dije que tu aura era de color amarillo – Draco veía directamente a Blaise tratando de hacer uso de su don, sin embargo éste parecía haberse ausentado, al igual que su magia, solo esperaba que fuera de manera temporal.
-¿Cómo que su aura era de color “amarillo”? – Preguntó confundido Harry, después de reponerse de lo que había confesado Zabini – ¿que no era de color “verde”?
-Descuida Potter – le tranquilizó el rubio, aún sin despegar la mirada de su amigo – no todo el tiempo el aura se mantienen de un mismo color.
Después de que ambos pasaran la pequeña prueba, Draco accedió a pasar el segundo paso. El cual era ponerse al tanto, a pesar de la resistencia de Harry (pues no le parecía suficiente prueba). El rubio trató nuevamente de concentrarse y así poder hacer relucir su don, esta vez usando el poder de la “Empatía”, ya que definitivamente el de poder ver el aura de la persona, parecía haberse simplemente esfumado. Sin embargo con lo único que podía ponerse empático en esos momentos era con los electrodomésticos que lo rodeaban en esos instantes.
-Entonces… Theo fue capturado – el moreno fingió sorpresa y sobre todo preocupación. ¡Por Salazar! Por supuesto que sabía que Theo había sido capturado, él había sido testigo de eso.
-Sí – le respondió Draco después de haberle contando algunas cosas – al parecer Voldemort está capturando a todos aquellos que poseen los elementos.
-El hecho que haya capturado a Theo, solo fue un golpe de suerte – aclaró Harry – sin embargo, no debemos de descartar que anda detrás de... bueno, ustedes.
Blaise frunció el ceño ligeramente ¿era su imaginación o Potter sabía sobre su don?
-No te preocupes Blaise – le dijo Draco al interpretar su gesto – Potter sabe que posees el don de la Tierra, además me está ayudando a proteger a Scorpius y…
-Eso lo deduje hace un rato Draco – gruñó el moreno - ¿para qué quiere Voldemort a… bueno magos como nosotros?
-Para el hechizo de Los Cinco Elementos – Draco le dio una fugaz explicación sobre el hechizo – estamos investigando algunas cosas y bueno, un par de manos no nos caería mal.
-Sabes que puedes contar conmigo, para lo que sea – le dijo sinceramente Blaise – puedo investigar también sobre ese hechizo y te lo haré saber.
-Eso está muy bien Zabini – reconoció Harry – aunque para la próxima deberíamos reunirnos en otro lugar, ya que este pub está señalado por los Mortífagos, así que ya no es seguro.
A Blaise no le gustó la idea de ese “deberíamos reunirnos”, ya que obviamente se refería a ellos tres y no solo a él y Draco. Por lo visto Potter no se separaría de su amigo tan fácilmente.
-Estoy de acuerdo Potter – dejó salir el rubio.
Después de unas cuantas palabras de intercambio los chicos comenzaron a despedirse y ponerse de acuerdo para la próxima reunión.
-¿Seguro que no quieres venir con nosotros? – insistió Draco, en cuanto Harry fue llamado por el dueño del pub, al parecer le reclamaba que aún no le pagaban los daños de la pelea anterior.
-Ya te lo dije Draco, Pansy y Kimi están conmigo en las afueras de Hogsmeade – recitaba nuevamente el moreno – además, no creo que Potter quiera recibir a tres personas más – esta vez Draco reconoció que su amigo tenía razón – y es mejor no estar todos en un mismo lugar.
-Es verdad – confesó el rubio – Sobre todo por… — Draco pareció dudar, pero al final tuvo que confesarle su inquietud – Blaise, creo que hay un traidor entre nosotros.
-¿Cómo dices? – el moreno entornó los ojos. Temía que su amigo rubio en un momento a otro le descubriera.
-Y creo que es Nott – le dijo su sospecha – he repasado todo lo ocurrido y siempre llego a esa conclusión. Theodore es el traidor.
-Pero, Draco… — Blaise se esperaba de todo, incluso que culpara a uno de los amigos de Potter, pero de ¿Theodore? Incluso para él eso era imposible, su amigo ojiazul era el más fiel de todos, a pesar de ser el más reservado y extraño de de todos, siempre se podía confiar en él, además que sabía que el único traidor de todos, era él mismo. Nadie más.
-Malfoy podemos…
-¡Scorpius! – gritó de pronto el rubio haciendo sobresaltar a los otros dos chicos.
-¿Qué?
[“Quiero ir con mi papi”] – Nuevamente la voz de su hijo resonó en su mente - ¡Debemos irnos Potter! ¡Ahora!
*****
Scorpius amenazaba con llorar y el pelirrojo… también, pues sinceramente no sabía cómo calmar al pequeñito.
-¡Por favor! – le pidió con un pucherito – ¡Llévame con mi papi!
-Ya llegará – trataba de calmarlo vanamente.
Unos cuantos ¡Puf! Les llamaron la atención. Ante ellos se aparecieron Luna y Neville. A Ron le cayó de maravilla sus apariciones, pues sinceramente, unos segundos más, él también hubiera terminado llorando.
-¡Luna! - le llamó el pequeño Scorpius corriendo hacia con ella llorando.
-¿Qué le hiciste Ron? – le preguntó la rubia, mientras cargaba al pequeño rubio y trataba de calmarlo, sorprendentemente logró hacerlo.
-Nada – dejó salir el pelirrojo con voz de circunstancias – se puso así de pronto.
Otro par de ¡Puf! Llamaron su atención.
Papi! - llamó de pronto Scorpius en cuanto vio a su papá a la vista.
*****
Escupió sangre, esta vez juró vengarse del responsable  del último castigo por parte de Voldemort, que había sido hace menos de una hora. Esta vez todos y cada uno de ellos se las pagarían y con creces.
Llegó al lugar de donde había sido traicionado, la tercera cabaña. Se paró en medio del lugar, cerró los ojos y concentró toda su energía para lograr su objetivo.
-Así que… Parkinson – murmuró en cuanto visualizó la imagen de la chica disfrazada de Morseferth, en su mente - ¿Quién más?
Nuevamente se concentró y pudo visualizar esta vez a una pequeña. Una niña de siete seis años, de piel morena y ojos marrones. Una pequeñita que respondía al nombre de Kimi Zabini.
-Zabini – murmuró el mortífago. Sonrió de lado – he descubierto tu pequeño secreto…
McKinnons sonreía malévolamente. Ahora entendía todo. Todo encajaba, el porqué el mortífago misterioso sabía cada unos de los planes de Malfoy, su ubicación, sus reuniones. Blaise Zabini, el ‘supuesto’ amigo de Draco Malfoy, lo estaba traicionando.
Lo divertido de todo era que Zabini aún andaba por ahí traicionando a Malfoy sin saber que sus amigos y su hermana ya habían escapado. Voldemort le había encargado la tarea de irlos a capturar nuevamente. Y a él no le importaría que en su tarea todos murieran, no iba ser tan difícil cumplirla. La chica Parkinson estaba débil, Nott solo necesitaba un empujoncito para que dejara de existir… y la niña, bueno ¿Qué problemas podría traerle una mocosa de siete años? Ninguno.
La venganza sería dulce.
*****
Sin siquiera saludar, Draco se dirigió directamente hacia su hijo, el cual lo llamaba estirando sus bracitos hacia con él, desde los brazos de Luna.
-¿Qué ocurrió? – quiso saber Harry, una vez que Scorpius logró tranquilizarse por completo.
-Se alteró de pronto – respondió el pelirrojo rápidamente – decía algo de que Malfoy estaba en peligro.
El rubio frunció el ceño ligeramente, mientras observaba a su hijo, el cual lo abrazaba fuertemente.
-Es cierto – apoyó Neville – cuando llegamos, Scorpius estaba así.
-Nosotros hemos llegado hace tan solo unos momentos – esta vez fue Luna la que relataba – veníamos a ver a Draco para preguntarle algunas cosas. Ya sabes sobre el don que posee.
-De acuerdo – dejó salir Harry, aunque aún un poco confuso por lo ocurrido – daré un par de vueltas alrededor del lugar, solo por precaución.
-Te acompaño – se ofreció el pelirrojo.

El resto de la tarde, fue algo brumadora para Draco, aun no se explicaba el porqué del comportamiento de su hijo, es decir ¿Qué pudo haberlo alterado de esa forma? Él en ningún momento se sintió en peligro, aunque claro, eso no estaba del cien por ciento seguro, después de todo tenía problemas con su magia… y también con su don.
Después de unas cuantas preguntas de Luna y Neville, éstos pudieron reunir información sobre las habilidades que él poseía y también las de Blaise. Quedando que al día siguiente regresarían para la reunían que tendrían todos para intercambiar la información obtenida cada uno.
*****
Mientras que Harry estaba con su novio Ravenclaw en su cuarto, Draco trataba de convencer a Scorpius que él no había estado en peligro y que “el señor que es malo con los niños”  no le había hecho nada malo.
-Pero papi… yo sentí – le explicaba el pequeño rubio, a la vez que se tocaba su pechito con una de sus manitas.
-Lo sé – le respondió Draco – pero estoy bien, no me ha pasado nada.
-¿Me escuchaste cuando te llamé? – le preguntó viéndolo a los ojos.
-Sí, por eso regresé – le dijo Draco con una sonrisa – cada vez que me llames, ahí estaré. Siempre estaré para ti Scorpius.
El pequeñito le sonrió y se abrazó fuertemente con su padre. Estaba feliz porque su papá estaba bien, sin embargo aún estaba enojado con “el señor que es malo con los niños” por haber querido lastimar a su papá, porque en el fondo algo le decía que aquel señor no le había hecho nada a su papi porque éste había escuchado su llamado y había regresado a tiempo.

Al día siguiente, Draco le preparaba el desayuno a Scorpius en la cocina. El pequeño rubio estaba en una entretenida plática con el señor Ondas, mientras que el rubio mayor, hacía lo posible para desconectarse de esa conversación, pues la voz de aquel aparato le aturdía en demasía.
-Papi, el señor ondas dice que estas enojado con él ¿es cierto?
-El hecho de que haya preferido usar a la estufa, no quiere decir que esté enojado con él – le respondió a su hijo – y tú – se dirigió al microondas – deja de decirle mentiras a mi hijo.
-Buenos días – saludó Harry entrando a la cocina, mientras se tallaba los ojos.
-Buenos días – le respondió el rubio enarcando una ceja.
Draco observó al ex Gryffindor, venía solo con el pans del pijama y el cabello todo desordenado. Aun no se acostumbraba a los peculiares modales del ojiverde, pero ¿Quién era él para decirle al chico-que-vivió cómo comportarse en su propia casa?
[Nadie, solo un invitado] – completó su oración el refrigerador. Draco lo fulminó con la mirada – [¿sabías que tu mirada no me hace nada?] – se burló el aparato. El rubio gruñó.
El ojiverde se dirigió hacia el microondas y puso su desayuno ahí, marcó en el reloj unos cuantos minutos, después se dirigió hacia la cafetera, ya que le apetecía un poco de café.
-¿A qué hora será la reunión de hoy? – quiso saber Draco, cuando Harry buscaba una taza limpia en la alacena.
-Después del turno de Terry – le respondió, pero al ver que el rubio aún lo veía sin entender agregó – en la tarde.
-De acuerdo – el rubio prosiguió con su desayuno.
-Entonces… ¿De qué color es? – Draco le envió una mirada desconcertante – mi aura – le aclaró el ojiverde.
[No sé si debería] – Dijo con voz de circunstancias el microondas – [Es el amo ¿y si después quiere reemplazarme por otro microondas?]
-Scorpius – le llamó la atención Draco, sospechando que su hijo le había ordenado algo al microondas - ¿Qué le has dicho?
-Nada – tanto Harry como Scorpius respondieron al mismo tiempo. Draco se sorprendió un poco ante este hecho.
-Tu hijo no me dicho nada – dijo rápidamente el ojiverde - ¿él también puede ver el color del aura? – preguntó ansioso.
-¿Qué? ¡No, Potter! - dejó salir Draco – le estoy preguntando…
[De acuerdo, con dos minutos más bastará para que el estofado de la señora Weasley quede arruinado] – Dijo satisfecho el microondas – [después de todo el amo Harry no me limpia muy seguido, mira lo sucio que estoy]
-Ya está tu comida, Potter – le anunció Draco a Harry rápidamente.
-No ha sonado la alarma – dejó salir como si nada el ojiverde – y no te salgas del tema, no me has dicho de qué color es mi aura y… ¿Qué estás haciendo? – le preguntó al ver que el rubio se levantaba y se dirigía hacia el microondas.
-Abre la puerta – le exigió al aparato. Pero éste no hizo caso – Scorpius, dile que abra la puerta – le dijo a su hijo.
-Aun no termina de calentarlo Malfoy, mira el reloj, aun le faltan dos minutos – dejó salir Harry señalando el reloj del aparato.
-Scorpius – gruñó Draco.
-Pero papi, el señor que malo con los niños te quería hacer daño – dejó salir el pequeñito.
-¿Y te quieres vengar quemando su comida? – le preguntó Draco en un tono molesto, aunque en realidad solo fingía para su hijo.
En cambio, Scorpius lo vio con un pucherito, odiaba que su papá se enojara con él, no es que eso sucediera seguido.
-Él te quería hacer daño – insistió, amenazando con llorar.
-Scorpius – gruñó nuevamente el rubio. El pequeño comenzó a sollozar al ver a su papá muy enojado.
-Está bien así Malfoy – intervino Harry con voz de circunstancias – me gusta el estofado muy… caliente – sabía que no estaba mejorando la situación, pero de algo estaba seguro, no quería ver llorar a ese pequeñito. Y como casi lo esperaba, Draco lo ignoró. 
El rubio seguía mirando a su hijo directamente. Scorpius no pudo resistirlo más.
-No lo quemes – dejó salir Scorpius entre hipidos al señor ondas. El aparato de manera instantánea dejó de calentar. Harry se sorprendió ante este hecho.
-¿Qué se dice? – le preguntó Draco a su hijo, aún en un tono serio.
-Lo siento – le dijo a Harry con lagrimitas en los ojos. Se levantó de su lugar y salió corriendo de la cocina.
Draco exhaló profundamente. Odiaba hacerle eso a su hijo, pero el pequeño tenía que aprender que no debía de andar por la vida quemando la comida de los demás solo porque él creía que habían hecho algo malo.
-Siento eso, Potter – murmuró Draco.
-No tenias que hacerlo, ya te había dicho, me gusta el…
-No me enseñarás a cómo educar a mi hijo, Potter – gruñó el rubio – te agradezco la ayuda que me has brindado en todo este tiempo, pero en la educación de mi hijo no te metas.
-De acuerdo – dejó salir Harry en son de paz – no te quería ofender, solo… — Draco se encaminó hacia la salida, dejando a Harry solo.

El ojiverde se dirigió hacia el microondas para sacar aquel estofado, del cual ya estaba arrepentido de haber querido desayunárselo. Sacó el plato y justo cuando se iba a dar la vuelta para irse a sentar, se volvió hacia el electrodoméstico.
-¡Oye! – Se quejó - ¿Por qué demonios querías quemarme la comida? Entiendo a Scorpius ¿pero tú? ¿Al caso no soy un buen dueño?
-De hecho, no.
-¿Cómo que “no”? – Dejó salir indignado - ¡un momento! ¿Qué…?
Una sonrisa atrás de él, lo sobresaltó. Al darse la vuelta se encontró con un Draco Malfoy recargado de la puerta, mientras lo veía sonriente. De pronto se sintió idiota.
-Supongo que así nos ven los demás cuando hablamos con los electrodomésticos– expresó el rubio. Harry lo veía expectante – siento haberte hablado así hace unos momentos – le dijo de manera seria – Scorpius me preocupa. Cada vez que alguien le hace algo o a mí, tiende a tomar represalias, como hacer que de pronto la televisión no se vea en el canal favorito del atacante,  o que la ropa al salir de la lavadora salga de otro color… o que el microondas queme la comida. Son cosas pequeñas e insignificantes, pero con el tiempo éstas pueden aumentar de gravedad y no tener solución.
Harry lo escuchaba atentamente.
-No quiero que Scorpius, con el poder que tiene, con el tiempo se haga maligno – reveló preocupado.
-Eso no sucederá Malfoy ¿sabes, por qué? Porque te tiene a ti – le confesó Harry – has estado muy poco tiempo aquí, pero con eso tengo suficiente para saber que eres un buen padre. Lo estás haciendo muy bien. Y prometo no volver a intervenir.
Draco lo observó cautelosamente, pudo sentir en aquel ojiverde sinceridad.
-Tu hijo es maravilloso. Cualquiera quisiera ser padre de él – exclamó el moreno – Scorpius es un buen niño, mira lo que hace para hacernos saber que contigo nadie se puede meter.  Ninguna persona puede hacer que los electrodomésticos se pongan en tu contra si te metes con alguien a quien quieres – bromeó.
Draco dejó salir una risa floja.
-¿Esa es tu manera de convencerme para decirte el color de tu aura, Potter? – le preguntó Draco.
-Puede ser – le respondió el ojiverde - ¿me lo dirás? – inquirió.
-Sí… algún día – le dijo conciliador el rubio, se dio la vuelta y se dirigió a su cuarto, dejando a Harry con una radiante sonrisa.

En cuanto abrió la puerta de su cuarto, Scorpius se dirigió corriendo hasta con él.
Papi! - le llamó entre sollozos, mientras se aferraba a él con demasiada fuerza - ¡abrázame! – Draco lo levantó en sus brazos – Papi, no te enojes. No lo vuelvo hacer – Scorpius sollozaba, mientras lo abrazaba fuertemente – ¡abrázame! – le pedía, ya que si lo hacía sabía que su papá ya no estaría enojado con él.
-Eso hago – le respondió Draco, al responder su abrazo – eso hago – le susurraba al oído, mientras le acariciaba su espaldita.
En cuestión de segundos, los sollozos de Scorpius se convirtieron en hipidos. Instantes después su respiración acompasada le indicó a Draco, que por fin el sueño lo había vencido después de aquel gran susto.



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N/A
*Lo que está entre corchetes y cursivas, solo lo pueden escuchar Scorpius y Draco.
-Creo que ya es algo obvio, pero en fin, el Señor Ondas es el microondas :P
(1) Esto sucedió en el Capitulo Dos: Un lugar seguro, cuando Draco se iba a ir a reunir con Theodore.
(2)Pansy se refiere a lo que sucedió en el Capitulo anterior, cuando fue en busca de Theodore, McKinnons se encontraba con él.
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3 comentarios:

  1. noooooooooooo porrrrrrffffffffaaaaaaaaaaaaa escribe muchiimos maaaas que estoy super metido en este fic
    (ya sabia que lo de los colores era la habilidad de ver el aura)
    espero continues pronto
    Att:Taeko-kun

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  2. Hola, hola =)

    Claro que escribiré más n.n
    Los tengo en mi libreta, solo hay que pasarlos a la compu T.T

    Jejeje no era tan dificil eso de los colores jejje XD
    Besitos
    PISLIB n_n

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  3. lo espero por que este en especial me FASCINO

    si yo se que era facil jeje U.U

    espero con ansias el siguiente cap ^-^

    Att:Taeko-kun

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