Los cinco elementos
Capitulo Catorce:
Colores, secretos, y… ¿Blaise?
Llevaban más de media hora caminando por aquel
callejón, estaban a unos cuantos establecimientos para llegar a su destino, sin
embargo ese pequeño tramo se le estaba haciendo especialmente largo a Draco,
sobre todo por las constantes quejas de su acompañante. Hasta que ya no pudo
aguantarlo más.
-¡Merlín, Potter! ¿Podrías cerrar la boca unos
instantes? – el ojiverde parpadeó en son de perplejidad.
-Esto es un asunto serio Malfoy – le reclamó al
salir de su espasmo – solo te pido que consideres algunas precauciones, por lo
que me has estado contado, no has visto a Zabini en mucho tiempo y quizás él…
-¡Qué! – Le espetó Draco, viéndolo a los ojos – él
¿qué, Potter? ¿Me traicione? – le preguntó enfadado.
-Traicionar
es una palabra fuerte – le dijo con voz de circunstancias – pero no está de más
considerarlo.
-Confío en Blaise – fue la respuesta del rubio – la
última vez que lo vi, que no fue hace mucho, era verde, así que todo está bien.
Harry, que caminaba a su lado, se detuvo
repentinamente, mientras veía a Draco de manera extraña. El rubio al darse
cuenta que el ojiverde se había quedado quieto, volteó hacia con él.
-¿Verde? –
Preguntó el moreno - ¿Qué quieres decir con “verde”?
-El color de su aura – comentó Draco, al ver que
Harry seguía sin entender nada agregó – es parte de mi don, puedo darme cuenta
del aura de las personas, si los colores son oscuros las personas tienen
intensiones malignas.
Harry pareció meditar la reciente información. Por
otro lado Draco estaba un poco nervioso. Era verdad que esa habilidad era parte
de su don, sin embargo desde hace días que él no podía ver nada de aura en las personas, pero aún tenía otras maneras de
percatarse de las intensiones de los demás, quizás con el color del aura no.
-¿De qué color es la mía? – preguntó curioso Harry.
Draco gruñó.
-¿En serio, Potter? – el rubio emprendió nuevamente
el camino, seguido de un Harry que insistía en saber cuál era el color de su
aura, se imaginaba un color rojo, ya
que él había sido un Gryffindor. Y siguiendo la lógica, es decir, si Zabini era
verde, sería porque había estado en Slytherin ¿no?
Draco se detuvo frente a un pub demasiado conocido
por ambos chicos.
-¿Aquí se reúnen? – Preguntó escéptico el ojiverde,
mientras leía claramente en el letrero ‘El cadáver’ – después de lo que ha
pasado aquí días atrás no creí que fueras a regresar.
-Este es un punto neutro – le aclaró Draco – o al
menos lo era.
Draco recorrió con su mirada el lugar, reconoció
enseguida al dueño del pub, el cual lo veía de manera sospechosa ¿lo habría
reconocido de la pelea anterior?
-Zabini aún no llega – expresó el ojiverde lo obvio.
-Vamos al cuarto de la esquina – ordenó Draco. Harry
enarcó una ceja, al ver esto el rubio rodó los ojos – o puedes quedarte parado
para que todo el mundo se te quede viendo.
-¿Por qué estas tan nervioso Malfoy? – le preguntó Harry
siguiéndolo hasta el susodicho cuarto.
-No estoy nervioso – le aclaró Draco, sin embargo su
comportamiento lo delataba.
Claro que estaba nervioso, pero no lo admitiría
frente al chico-que-vivió. Las palabras de Harry lo habían hecho analizar un
poco más la situación. Traición. Esa
palabra lo tenía inquieto, ahora que podía ver las cosas más claras.
Días atrás había quedado de encontrarse con
Theodore, sin embargo, éste no llegó a tiempo. Los que llegaron fueron
Mortífagos, lo atacaron y por poco éstos cumplen su objetivo, el llevarse a
Scorpius, suerte fue que Granger estuviera por ahí y lo ayudara. Minutos
después de eso, Theodore llegó y lo ayudó. Él se dejó capturar para pedirle
ayuda a Potter. Lo último que supo fue que Theodore estaba capturado, pero en
verdad ¿estaba capturado? ¿Y si todo había sido un plan de su amigo para
ganarse su confianza y así poder llevarse a Scorpius después?
Y sí, ¿Theodore Nott era el traidor?
-Entonces ¿me lo dirás? – La voz de Harry lo sacó de
su análisis.
-¿Qué cosa? – le preguntó confundido.
-El color de mi aura – insistió Harry, con una de
esas miradas de borreguito a medio morir y que le funcionaba muy bien para
obtener cosas de los demás.
Draco lo miró de manera extraña ¿Por qué demonios
Potter lo miraba de esa manera?
-Hola – la voz de Blaise Zabini llamó la atención de
ambos.
*****
Scorpius seguía observando al pelirrojo que tenia
frente a él, horas atrás su papi
junto con “el señor que es malo con los
niños” se habían ido dejándolo a solas con él. El pelirrojo le agradaba,
sobre todo porque lo veía “rojo” y no
era precisamente por el cabello. Hermione también era “roja”. Incluso el “señor
enojón” tenía una aura de color “azul”…
por lo tanto no eran “malignos” o le
causaban alguna inquietud.
-¿Quieres jugar a algo? – Ron interrumpió sus
pensamientos.
Tenía rato observando al “mini Draco” (así lo llamaba frente a Hermione, solo para sacarla
de quicio) y parecía aburrirse o al menos en su rostro se reflejaba claramente
el ensimismamiento.
Scorpius enarcó una ceja, abrió su boquita para
responderle, cuando de manera sorpresiva un sentimiento lleno de angustia lo
invadió. Era el mismo sentimiento que lo había invadido días atrás, para ser
exactos el día que los Mortífagos los habían atacado en el Pub ‘El Cadáver’. (1)
-Mi papi…
— murmuró para sí mismo mientras observaba todo el lugar que lo rodeaba.
-¿Qué dices? – le interrogó Ron, al ver que el
pequeño Scorpius se inquietaba lentamente.
-Quiero ir con mi papi – le dijo al pelirrojo en cuanto se puso de pie - ¡El señor que es malo con los niños está
con él y le va hacer daño! ¡Llévame con mi papi!
– le pidió de manera suplicante. Weasley solo tragó saliva con dificultad.
*****
Tenían rato caminando a través de la cueva. Pansy había decidido arriesgarse
adentrándose en la cueva, que a caminar por aquel bosque y ser capturadas
nuevamente por McKinnons.
-Pansy – le llamó la pequeña Kimi – la Tierra dice que el claro está a unos
trescientos metros de aquí.
-Perfecto – le respondió Pansy, mientras seguía
cargando a Theo – descansaremos un rato y luego seguiremos ¿de acuerdo?
-De acuerdo – le respondió la niña.
Pansy acostó a Theo en el suelo, lo veía de manera
preocupada, ya que no sabía a ciencia cierta cuanta poción le había dado de
tomar McKinnons. (2)
-¿Se pondrá bien? – quiso saber la hermana menor de
Blaise, mientras veía al chico aparentemente dormido.
-Sí lo hará – se quiso convencer a sí misma - ¿Qué
pueblo me dijiste que había después de esta cueva?
-Hogsmeade – le respondió la niña - ¿Crees que mi
hermano esté ahí?
-Espero que sí – Pansy suspiró largamente –
tendremos que enviarle un mensaje en cuanto lleguemos al pueblo.
La pequeña Kimi asintió valientemente.
*****
Draco observaba detenidamente al chico que tenia
frente a él. Harry también lo observaba, con la diferencia que él tenía
afianzada su varita a través de su túnica. No se fiaba del encapuchado que
tenía frente a él.
-Secreto – le dijo Draco al chico. Blaise se bajó la
capucha y viendo directamente a los ojos a su amigo le respondió.
-Sexto curso en Hogwarts, me descubriste besando a
Ronald Weasley en el invernadero número tres – Blaise se enfocó solo en Draco,
no quería lidiar por el momento con un Harry Potter confuso por la reciente
confesión.
-¿Qué? – soltó Harry entornando los ojos, dejando de
lado su varita. Los dos chicos ignoraron su queja.
-Secreto – esta vez fue Blaise el que le pidió al
rubio.
-Mansión Malfoy, en las vacaciones de Navidad. Te
dije que tu aura era de color amarillo – Draco veía directamente a Blaise
tratando de hacer uso de su don, sin
embargo éste parecía haberse ausentado,
al igual que su magia, solo esperaba que fuera de manera temporal.
-¿Cómo que su aura era de color “amarillo”?
– Preguntó confundido Harry, después de reponerse de lo que había confesado
Zabini – ¿que no era de color “verde”?
-Descuida Potter – le tranquilizó el rubio, aún sin
despegar la mirada de su amigo – no todo el tiempo el aura se mantienen de un
mismo color.
Después de que ambos pasaran la pequeña prueba,
Draco accedió a pasar el segundo paso. El cual era ponerse al tanto, a pesar de
la resistencia de Harry (pues no le parecía suficiente prueba). El rubio trató
nuevamente de concentrarse y así poder hacer relucir su don, esta vez usando el
poder de la “Empatía”, ya que
definitivamente el de poder ver el aura de la persona, parecía haberse
simplemente esfumado. Sin embargo con
lo único que podía ponerse empático en esos momentos era con los
electrodomésticos que lo rodeaban en esos instantes.
-Entonces… Theo fue capturado – el moreno fingió sorpresa
y sobre todo preocupación. ¡Por Salazar! Por supuesto que sabía que Theo había
sido capturado, él había sido testigo de eso.
-Sí – le respondió Draco después de haberle contando
algunas cosas – al parecer Voldemort está capturando a todos aquellos que
poseen los elementos.
-El hecho que haya capturado a Theo, solo fue un
golpe de suerte – aclaró Harry – sin embargo, no debemos de descartar que anda
detrás de... bueno, ustedes.
Blaise frunció el ceño ligeramente ¿era su
imaginación o Potter sabía sobre su don?
-No te preocupes Blaise – le dijo Draco al
interpretar su gesto – Potter sabe que posees el don de la Tierra, además me
está ayudando a proteger a Scorpius y…
-Eso lo deduje hace un rato Draco – gruñó el moreno
- ¿para qué quiere Voldemort a… bueno magos como nosotros?
-Para el hechizo de Los Cinco Elementos – Draco le
dio una fugaz explicación sobre el hechizo – estamos investigando algunas cosas
y bueno, un par de manos no nos caería mal.
-Sabes que puedes contar conmigo, para lo que sea –
le dijo sinceramente Blaise – puedo investigar también sobre ese hechizo y te
lo haré saber.
-Eso está muy bien Zabini – reconoció Harry – aunque
para la próxima deberíamos reunirnos en otro lugar, ya que este pub está
señalado por los Mortífagos, así que ya no es seguro.
A Blaise no le gustó la idea de ese “deberíamos reunirnos”, ya que
obviamente se refería a ellos tres y no solo a él y Draco. Por lo visto Potter
no se separaría de su amigo tan fácilmente.
-Estoy de acuerdo Potter – dejó salir el rubio.
Después de unas cuantas palabras de intercambio los
chicos comenzaron a despedirse y ponerse de acuerdo para la próxima reunión.
-¿Seguro que no quieres venir con nosotros? –
insistió Draco, en cuanto Harry fue llamado por el dueño del pub, al parecer le
reclamaba que aún no le pagaban los daños de la pelea anterior.
-Ya te lo dije Draco, Pansy y Kimi están conmigo en
las afueras de Hogsmeade – recitaba nuevamente el moreno – además, no creo que
Potter quiera recibir a tres personas más – esta vez Draco reconoció que su
amigo tenía razón – y es mejor no estar todos en un mismo lugar.
-Es verdad – confesó el rubio – Sobre todo por… —
Draco pareció dudar, pero al final tuvo que confesarle su inquietud – Blaise,
creo que hay un traidor entre
nosotros.
-¿Cómo dices? – el moreno entornó los ojos. Temía
que su amigo rubio en un momento a otro le descubriera.
-Y creo que es Nott – le dijo su sospecha – he
repasado todo lo ocurrido y siempre llego a esa conclusión. Theodore es el
traidor.
-Pero, Draco… — Blaise se esperaba de todo, incluso
que culpara a uno de los amigos de Potter, pero de ¿Theodore? Incluso para él
eso era imposible, su amigo ojiazul era el más fiel de todos, a pesar de ser el
más reservado y extraño de de todos,
siempre se podía confiar en él, además que sabía que el único traidor de todos,
era él mismo. Nadie más.
-Malfoy podemos…
-¡Scorpius! – gritó de pronto el rubio haciendo
sobresaltar a los otros dos chicos.
-¿Qué?
[“Quiero ir
con mi papi”] – Nuevamente la voz de su hijo resonó en su mente - ¡Debemos irnos
Potter! ¡Ahora!
*****
Scorpius amenazaba con llorar y el pelirrojo…
también, pues sinceramente no sabía cómo calmar al pequeñito.
-¡Por favor! – le pidió con un pucherito – ¡Llévame
con mi papi!
-Ya llegará – trataba de calmarlo vanamente.
Unos cuantos ¡Puf! Les llamaron la atención. Ante
ellos se aparecieron Luna y Neville. A Ron le cayó de maravilla sus
apariciones, pues sinceramente, unos segundos más, él también hubiera terminado
llorando.
-¡Luna! - le llamó el pequeño Scorpius corriendo
hacia con ella llorando.
-¿Qué le hiciste Ron? – le preguntó la rubia,
mientras cargaba al pequeño rubio y trataba de calmarlo, sorprendentemente
logró hacerlo.
-Nada – dejó salir el pelirrojo con voz de
circunstancias – se puso así de pronto.
Otro par de ¡Puf! Llamaron su atención.
-¡Papi! -
llamó de pronto Scorpius en cuanto vio a su papá a la vista.
*****
Escupió sangre, esta vez juró vengarse del
responsable del último castigo por parte
de Voldemort, que había sido hace menos de una hora. Esta vez todos y cada uno
de ellos se las pagarían y con creces.
Llegó al lugar de donde había sido traicionado, la
tercera cabaña. Se paró en medio del lugar, cerró los ojos y concentró toda su
energía para lograr su objetivo.
-Así que… Parkinson – murmuró en cuanto visualizó la
imagen de la chica disfrazada de Morseferth, en su mente - ¿Quién más?
Nuevamente se concentró y pudo visualizar esta vez a
una pequeña. Una niña de siete seis años, de piel morena y ojos marrones. Una
pequeñita que respondía al nombre de Kimi Zabini.
-Zabini – murmuró el mortífago. Sonrió de lado – he
descubierto tu pequeño secreto…
McKinnons sonreía malévolamente. Ahora entendía
todo. Todo encajaba, el porqué el mortífago misterioso sabía cada unos de los
planes de Malfoy, su ubicación, sus reuniones. Blaise Zabini, el ‘supuesto’
amigo de Draco Malfoy, lo estaba traicionando.
Lo divertido de todo era que Zabini aún andaba por
ahí traicionando a Malfoy sin saber que sus amigos y su hermana ya habían
escapado. Voldemort le había encargado la tarea de irlos a capturar nuevamente.
Y a él no le importaría que en su tarea todos murieran, no iba ser tan difícil
cumplirla. La chica Parkinson estaba débil, Nott solo necesitaba un empujoncito
para que dejara de existir… y la niña, bueno ¿Qué problemas podría traerle una
mocosa de siete años? Ninguno.
La venganza sería dulce.
*****
Sin siquiera saludar, Draco se dirigió directamente
hacia su hijo, el cual lo llamaba estirando sus bracitos hacia con él, desde
los brazos de Luna.
-¿Qué ocurrió? – quiso saber Harry, una vez que
Scorpius logró tranquilizarse por completo.
-Se alteró de pronto – respondió el pelirrojo
rápidamente – decía algo de que Malfoy estaba en peligro.
El rubio frunció el ceño ligeramente, mientras
observaba a su hijo, el cual lo abrazaba fuertemente.
-Es cierto – apoyó Neville – cuando llegamos,
Scorpius estaba así.
-Nosotros hemos llegado hace tan solo unos momentos
– esta vez fue Luna la que relataba – veníamos a ver a Draco para preguntarle
algunas cosas. Ya sabes sobre el don que posee.
-De acuerdo – dejó salir Harry, aunque aún un poco
confuso por lo ocurrido – daré un par de vueltas alrededor del lugar, solo por
precaución.
-Te acompaño – se ofreció el pelirrojo.
El resto de la tarde, fue algo brumadora para Draco,
aun no se explicaba el porqué del comportamiento de su hijo, es decir ¿Qué pudo
haberlo alterado de esa forma? Él en ningún momento se sintió en peligro,
aunque claro, eso no estaba del cien por ciento seguro, después de todo tenía
problemas con su magia… y también con su don.
Después de unas cuantas preguntas de Luna y Neville,
éstos pudieron reunir información sobre las habilidades que él poseía y también
las de Blaise. Quedando que al día siguiente regresarían para la reunían que
tendrían todos para intercambiar la información obtenida cada uno.
*****
Mientras que Harry estaba con su novio Ravenclaw en
su cuarto, Draco trataba de convencer a Scorpius que él no había estado en
peligro y que “el señor que es malo con
los niños” no le había hecho nada
malo.
-Pero papi…
yo sentí – le explicaba el pequeño rubio, a la vez que se tocaba su pechito con
una de sus manitas.
-Lo sé – le respondió Draco – pero estoy bien, no me
ha pasado nada.
-¿Me escuchaste cuando te llamé? – le preguntó
viéndolo a los ojos.
-Sí, por eso regresé – le dijo Draco con una sonrisa
– cada vez que me llames, ahí estaré. Siempre estaré para ti Scorpius.
El pequeñito le sonrió y se abrazó fuertemente con
su padre. Estaba feliz porque su papá estaba bien, sin embargo aún estaba
enojado con “el señor que es malo con los
niños” por haber querido lastimar a su papá, porque en el fondo algo le
decía que aquel señor no le había hecho nada a su papi porque éste había escuchado su llamado y había regresado a
tiempo.
Al día siguiente, Draco le preparaba el desayuno a
Scorpius en la cocina. El pequeño rubio estaba en una entretenida plática con
el señor Ondas, mientras que el rubio
mayor, hacía lo posible para desconectarse de esa conversación, pues la voz de
aquel aparato le aturdía en demasía.
-Papi, el señor ondas dice que estas enojado con
él ¿es cierto?
-El hecho de que haya preferido usar a la estufa, no
quiere decir que esté enojado con él – le respondió a su hijo – y tú – se
dirigió al microondas – deja de decirle mentiras a mi hijo.
-Buenos días – saludó Harry entrando a la cocina,
mientras se tallaba los ojos.
-Buenos días – le respondió el rubio enarcando una
ceja.
Draco observó al ex Gryffindor, venía solo con el
pans del pijama y el cabello todo desordenado. Aun no se acostumbraba a los
peculiares modales del ojiverde, pero
¿Quién era él para decirle al chico-que-vivió cómo comportarse en su propia
casa?
[Nadie, solo
un invitado] – completó su oración el refrigerador. Draco lo fulminó con la mirada
– [¿sabías que tu mirada no me hace
nada?] – se burló el aparato. El rubio gruñó.
El ojiverde se dirigió hacia el microondas y puso su
desayuno ahí, marcó en el reloj unos cuantos minutos, después se dirigió hacia
la cafetera, ya que le apetecía un poco de café.
-¿A qué hora será la reunión de hoy? – quiso saber
Draco, cuando Harry buscaba una taza limpia en la alacena.
-Después del turno de Terry – le respondió, pero al
ver que el rubio aún lo veía sin entender agregó – en la tarde.
-De acuerdo – el rubio prosiguió con su desayuno.
-Entonces… ¿De qué color es? – Draco le envió una
mirada desconcertante – mi aura – le aclaró el ojiverde.
[No sé si
debería] – Dijo con voz de circunstancias el microondas – [Es el amo ¿y si después quiere reemplazarme por otro microondas?]
-Scorpius – le llamó la atención Draco, sospechando
que su hijo le había ordenado algo al microondas - ¿Qué le has dicho?
-Nada – tanto Harry como Scorpius respondieron al
mismo tiempo. Draco se sorprendió un poco ante este hecho.
-Tu hijo no me dicho nada – dijo rápidamente el
ojiverde - ¿él también puede ver el color del aura? – preguntó ansioso.
-¿Qué? ¡No, Potter! - dejó salir Draco – le estoy
preguntando…
[De acuerdo,
con dos minutos más bastará para que el estofado de la señora Weasley quede
arruinado] – Dijo satisfecho el microondas – [después
de todo el amo Harry no me limpia muy seguido, mira lo sucio que estoy]
-Ya está tu comida, Potter – le anunció Draco a
Harry rápidamente.
-No ha sonado la alarma – dejó salir como si nada el
ojiverde – y no te salgas del tema, no me has dicho de qué color es mi aura y…
¿Qué estás haciendo? – le preguntó al ver que el rubio se levantaba y se
dirigía hacia el microondas.
-Abre la puerta – le exigió al aparato. Pero éste no
hizo caso – Scorpius, dile que abra la puerta – le dijo a su hijo.
-Aun no termina de calentarlo Malfoy, mira el reloj,
aun le faltan dos minutos – dejó salir Harry señalando el reloj del aparato.
-Scorpius – gruñó Draco.
-Pero papi,
el señor que malo con los niños te
quería hacer daño – dejó salir el pequeñito.
-¿Y te quieres vengar quemando su comida? – le
preguntó Draco en un tono molesto, aunque en realidad solo fingía para su hijo.
En cambio, Scorpius lo vio con un pucherito, odiaba
que su papá se enojara con él, no es que eso sucediera seguido.
-Él te quería hacer daño – insistió, amenazando con
llorar.
-Scorpius – gruñó nuevamente el rubio. El pequeño
comenzó a sollozar al ver a su papá muy enojado.
-Está bien así Malfoy – intervino Harry con voz de
circunstancias – me gusta el estofado muy… caliente
– sabía que no estaba mejorando la situación, pero de algo estaba seguro, no
quería ver llorar a ese pequeñito. Y como casi lo esperaba, Draco lo ignoró.
El rubio seguía mirando a su hijo directamente.
Scorpius no pudo resistirlo más.
-No lo quemes – dejó salir Scorpius entre hipidos al
señor ondas. El aparato de manera
instantánea dejó de calentar. Harry se sorprendió ante este hecho.
-¿Qué se dice? – le preguntó Draco a su hijo, aún en
un tono serio.
-Lo siento – le dijo a Harry con lagrimitas en los
ojos. Se levantó de su lugar y salió corriendo de la cocina.
Draco exhaló profundamente. Odiaba hacerle eso a su
hijo, pero el pequeño tenía que aprender que no debía de andar por la vida
quemando la comida de los demás solo porque él creía que habían hecho algo
malo.
-Siento eso, Potter – murmuró Draco.
-No tenias que hacerlo, ya te había dicho, me gusta
el…
-No me enseñarás a cómo educar a mi hijo, Potter –
gruñó el rubio – te agradezco la ayuda que me has brindado en todo este tiempo,
pero en la educación de mi hijo no te metas.
-De acuerdo – dejó salir Harry en son de paz – no te
quería ofender, solo… — Draco se encaminó hacia la salida, dejando a Harry solo.
El ojiverde se dirigió hacia el microondas para
sacar aquel estofado, del cual ya estaba arrepentido de haber querido
desayunárselo. Sacó el plato y justo cuando se iba a dar la vuelta para irse a
sentar, se volvió hacia el electrodoméstico.
-¡Oye! – Se quejó - ¿Por qué demonios querías
quemarme la comida? Entiendo a Scorpius ¿pero tú? ¿Al caso no soy un buen
dueño?
-De hecho, no.
-¿Cómo que “no”?
– Dejó salir indignado - ¡un momento! ¿Qué…?
Una sonrisa atrás de él, lo sobresaltó. Al darse la
vuelta se encontró con un Draco Malfoy recargado de la puerta, mientras lo veía
sonriente. De pronto se sintió idiota.
-Supongo que así nos ven los demás cuando hablamos con los electrodomésticos–
expresó el rubio. Harry lo veía expectante – siento haberte hablado así hace
unos momentos – le dijo de manera seria – Scorpius me preocupa. Cada vez que
alguien le hace algo o a mí, tiende a tomar represalias, como hacer que de
pronto la televisión no se vea en el canal favorito del atacante, o que la ropa al salir de la lavadora salga
de otro color… o que el microondas queme la comida. Son cosas pequeñas e
insignificantes, pero con el tiempo éstas pueden aumentar de gravedad y no
tener solución.
Harry lo escuchaba atentamente.
-No quiero que Scorpius, con el poder que tiene, con
el tiempo se haga maligno – reveló preocupado.
-Eso no sucederá Malfoy ¿sabes, por qué? Porque te
tiene a ti – le confesó Harry – has estado muy poco tiempo aquí, pero con eso
tengo suficiente para saber que eres un buen padre. Lo estás haciendo muy bien.
Y prometo no volver a intervenir.
Draco lo observó cautelosamente, pudo sentir en
aquel ojiverde sinceridad.
-Tu hijo es maravilloso. Cualquiera quisiera ser
padre de él – exclamó el moreno – Scorpius es un buen niño, mira lo que hace
para hacernos saber que contigo nadie se puede meter. Ninguna persona puede hacer que los
electrodomésticos se pongan en tu contra si te metes con alguien a quien
quieres – bromeó.
Draco dejó salir una risa floja.
-¿Esa es tu manera de convencerme para decirte el
color de tu aura, Potter? – le preguntó Draco.
-Puede ser – le respondió el ojiverde - ¿me lo
dirás? – inquirió.
-Sí… algún día – le dijo conciliador el rubio, se
dio la vuelta y se dirigió a su cuarto, dejando a Harry con una radiante
sonrisa.
En cuanto abrió la puerta de su cuarto, Scorpius se
dirigió corriendo hasta con él.
-¡Papi! -
le llamó entre sollozos, mientras se aferraba a él con demasiada fuerza -
¡abrázame! – Draco lo levantó en sus brazos – Papi, no te enojes. No lo vuelvo hacer – Scorpius sollozaba,
mientras lo abrazaba fuertemente – ¡abrázame! – le pedía, ya que si lo hacía
sabía que su papá ya no estaría enojado con él.
-Eso hago – le respondió Draco, al responder su
abrazo – eso hago – le susurraba al oído, mientras le acariciaba su espaldita.
En cuestión de segundos, los sollozos de Scorpius se
convirtieron en hipidos. Instantes después su respiración acompasada le indicó
a Draco, que por fin el sueño lo había vencido después de aquel gran susto.
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N/A
*Lo que está entre corchetes y cursivas, solo lo pueden escuchar
Scorpius y Draco.
-Creo que ya es algo obvio, pero en fin, el Señor Ondas es el microondas :P
(1) Esto sucedió en el Capitulo Dos: Un lugar seguro, cuando Draco se
iba a ir a reunir con Theodore.
(2)Pansy se refiere a lo que sucedió en el Capitulo anterior, cuando fue
en busca de Theodore, McKinnons se encontraba con él.
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noooooooooooo porrrrrrffffffffaaaaaaaaaaaaa escribe muchiimos maaaas que estoy super metido en este fic
ResponderEliminar(ya sabia que lo de los colores era la habilidad de ver el aura)
espero continues pronto
Att:Taeko-kun
Hola, hola =)
ResponderEliminarClaro que escribiré más n.n
Los tengo en mi libreta, solo hay que pasarlos a la compu T.T
Jejeje no era tan dificil eso de los colores jejje XD
Besitos
PISLIB n_n
lo espero por que este en especial me FASCINO
ResponderEliminarsi yo se que era facil jeje U.U
espero con ansias el siguiente cap ^-^
Att:Taeko-kun