sábado, 17 de diciembre de 2011

Capitulo Diez: ¿Electrodomésticos?

Los cinco elementos




Capitulo Diez: 

¿Electrodomésticos?




-No todo está perdido Malfoy – habló Hermione de pronto, sacándolo de sus pensamientos. La chica vio directamente a sus dos amigos – podemos invocar al ED – dijo segura.
-El ¿ED? – preguntó confundido Draco.
-Así es. El ejercito de Dumbledore. El ED.
-Estás loca Hermione? – Espetó Ron – no creo que quieran ayudar al hurón, emh, Malfoy.
-Lo harán – dijo firmemente Harry – le explicaremos las cosas… si nos ayudan quiere decir que aún son fieles a los ideales a los que se formó el ED ¿no creen?
-Mañana los llamaré – dijo Hermione haciendo apuntes en un pedazo de pergamino.
-Entonces todo está listo – dijo Ron aliviado, por irse de ahí de una vez.
-¡Genial! – respondió Harry levantándose de su lugar.
-Y ¿Dónde se quedará Malfoy? – preguntó no queriendo la cosa el pelirrojo al verse todos levantados y prácticamente quitándole la palabra al rubio, el cual iba a preguntar lo mismo, pues no estaba tan seguro de que Potter quisiera que se quedara ahí, después de la discusión que tuvo con su ‘novio’.
-Cómo que ¿en donde se quedará Malfoy? – Reclamó Harry – Pues aquí, Ron.
-¿Seguro? – preguntó Draco un poco aturdido.
-Completamente.
-Bien – gruñó Ron.
-Trataré de investigar todo sobre el hechizo de Los cinco Elementos – informó Hermione concluyendo la reunión – y a reunir a los del ED. Hasta pronto Malfoy – se despidió la castaña y tomando de la mano al pelirrojo se dirigió a la puerta.
-Hasta pronto – había murmurado Malfoy, aún un poco confundido por el rumbo que habían tomado las cosas – y gracias.

Harry terminó de despedirse de sus amigos y al darse la vuelta vio a Malfoy sentado en el sillón masajeándose las sienes.
-Deberías descansar Malfoy, aun no te has recuperado del todo – el aludido solo suspiró largamente y se levantó dispuesto a irse al cuarto donde un Scorpius estaría durmiendo – saldré por unos momentos – le informó Harry. Draco se detuvo y se volteó lentamente – no tardaré, si necesitas algo solo tómalo ¿de acuerdo? – El rubio asintió torpemente, todo ese día le parecía una especie de sueño – buenas noches – se despidió Harry finalmente.
-Gracias Potter – dejó salir Draco. El ex Gryffindor le dio una sonrisa reconfortadora, antes de desaparecerse del lugar.
Draco avanzó hasta el cuarto, entró y encontró a su hijo durmiendo apaciblemente. Se sentó a la orilla de la cama y contempló a su hijo durante un rato, mientras le acariciaba su cabellera rubia.
-Ya estamos a salvo, Scorpius – le susurró Draco.
*****
Cuando Theo abrió los ojos se encontró en lugar extraño, al parecer estaba en una cabaña, o al menos eso él quería creer. Se quiso incorporar pero un dolor terrible lo invadió repentinamente en todo su cuerpo, recordándole los crucios recibidos con anterioridad. Lo cual lo llevó al otro asunto: Voldemort.
Justo cuando pensó en aquel nombre, ese ser de ojos color carmesí apareció justo frente a él. Como si con el pensamiento lo hubiera invocado.
-Levántate – siseó el Lord, pero el ex Slytherin no se movió de su lugar – Imperio – dijo el líder de los Mortífagos.
Theo a pesar del terrible dolor que sentía, se vio a si mismo levantarse sin queja alguna.
-El chico Nott – murmuró Voldemort – el poseedor del don del elemento del aire…
El chico solo se limitó a fulminarlo con la mirada, ni siquiera se sorprendió porque el Lord se había enterado de aquel ‘detalle’ pues de ante mano sabía que solo era cuestión de tiempo de que lo supiera.
-Bienvenido a mi círculo de reservas – decía Voldemort caminando de un lado a otro – mi mortífago encubierto se encargará de ti, después de todo, podrían ser amigos
Sin decir más palabra el Lord se dio la vuelta y salió del lugar, dejando a Theo caer de pronto al quitarle el hechizo. Theo cayó sentado con la respiración agitada, mientras en su mente retumbaban las palabras del Lord.
“Círculo de reserva”
*****
Un nuevo día amanecía, en un cuarto pequeño, donde dormían un par de rubios, había un reloj-despertador que marcaba las 07:59 de la mañana y justo cuando marcaba las ocho en punto, el menor de los rubios abrió sus ojos grises. Scorpius se incorporó lentamente y observaba ansiosamente a que su padre despertara como solía hacerlo, pero éste no despertó, solo se movió de lugar como ignorando algo en su interior.
El pequeñito torció su boca en señal de protesta, ya que era la tercera vez que lo hacía, pero aún así, dejó a su papá descansar. Bajó de la cama sigilosamente y dirigiéndose al despertador dijo:
-Gracias
Los días anteriores después de despertarse normalmente se quedaba ahí acostado observando a su papá dormir y a esperar al ‘señor que es malo con los niños’ a que fuera por él para que le diera el desayuno en aquel curioso cuarto que estaba lleno de objetos que le hablaban.
Así que, Scorpius solo conocía la cocina, el cuarto donde en esos momentos dormía con su papá y el cuarto de Harry donde solo había estado en una ocasión. De ahí en fuera todo el lugar le resultaba extraño y desconocido, así que, la curiosidad por conocerlo mejor, le ganó.
Caminó hacia la puerta y salió del cuarto. Se dirigió a una puerta que estaba frente al cuarto de donde había salido, pero estaba cerrada y  no pudo abrirla, así que mejor caminó hacia el otro lado, encontrándose en un cuarto nunca antes explorado: la sala.
[¿Quién eres?]
-Scorpius – respondió el pequeñito observando a un extraño objeto cuadrado (televisión).
Con sus pequeñas manos tocó la superficie de un sofá de tres asientos, sonrió al sentir la suavidad de la tela. Sus manitas pasaron al que estaba frente a él…
[No deberías tocar nada de lo que no es tuyo, podrías ensuciarlo]
-Mis manos están limpias – dejó salir Scorpius después de habérselas visto y luego las mostró en dirección de la televisión.
[Fui yo el que habló niño]
Scorpius frunció el ceño, al reconocer a otro objeto cuadrado, pero mucho más pequeño que el anterior (DVD).
-¿Cómo te llamas? – preguntó curioso el niño de ojos grises.
[DVD]
-Y ¿Qué haces?
[Niño, no quiero hablar contigo ¡vete!]
El pequeño rubio enarcó una ceja, era la primera vez que ‘algo’ lo trataba así, así que mejor decidió ir a buscar a los otros ‘objetos’ que eran más interesantes.
*****
Theo se había recargado de una de las paredes cercana de donde estaba, ya que no podía moverse aún, al menos no cómo él quisiera. Cerró los ojos y se concentró en su alrededor, una suave brisa lo envolvió. Al parecer estaba en las montañas, no había nada de población a los alrededores, o al menos en los próximos veinte kilómetros a la redonda… y al aparecer él se encontraba en una de las cuatro cabañas del lugar, las cuales eran ocupadas por…
Un ruido lo hizo salir de su análisis territorial.
-Levántate – una voz le ordenó, mientras lo ayudaba a levantarse.
Theo se incorporó a pesar del dolor, reprimiendo sus gemidos del dolor. Iba a preguntar a dónde demonios lo llevaban esta vez, cuando una nueva brisa lo invadió. Theo entornó los ojos, mientras que en su pecho sentía latir rápidamente como un loco a su corazón.
-Te quedarás aquí – le dijo un encapuchado misterioso dejándolo en el suelo, esta vez parecía que lo habían llevado a un sótano. El encapuchado salió del lugar ante una mirada muy penetrante por parte de Theo.
-¿Blaise? – murmuró Theo cuando aquel Mortífago misterioso salió de su campo de visión.
*****
Scorpius vio una puerta detrás del objeto cuadrado y se dirigió hacia allá. En cuanto entró la cocina, sonrió ampliamente.
-¿Qué haces aquí? – Le habló una voz que se le hacía muy conocida, atrás de él – De seguro que el idiota de tu padre no sabe que andas por acá ¿cierto? – Dejó salir con fastidio Terry, en cambio Scorpius le envió una mirada confusa — ¿tienes hambre? – el pequeño lo ignoró, pues estaba más interesado viendo al Microondas.
[¿Por qué nos has ignorado niño?]
Scorpius frunció el ceño observando al artefacto confusamente, debatiéndose entre contestarle o no.
[¿Cómo te llamas pequeño?]
-Me llamo Scorpius.
Boot, quien estaba sacando unos vasos de una alacena, se volvió hacia con él y le dijo bruscamente – ya sé que te llamas Scorpius – ¿Cómo olvidarlo? Si su novio no hacía más que hablar de su ahijado y de Scorpius. En cambio el aludido, parecía estar fascinado con el Microondas.
[¿Y vas a estar viviendo aquí?]
-No sé.
-¿Cómo que no sabes? – Le reclamó Terry entrecerrando los ojos – lo idiota se lo sacaste a tu padre ¿cierto? – Preguntó burlón el chico dándole una mordida a un pedazo de pan que tenía en las manos — ¡Ey! ¡Te estoy hablando! – Scorpius que estaba en una conversación con el Tostador, se sobresaltó al escuchar a Terry gritarle.
El ex Ravenclaw enarcó una ceja, ese niño era extraño. Imagino que tenía una especie de retraso mental o algo por el estilo. En cambio el pequeñito se dio la vuelta para irse con su papá, ya que el ‘Señor Enojón’ (como solía llamarlo) le daba cierta desconfianza.
-¿Ya te vas? – preguntó Terry con tono socarrón.
-Mi papi…
-Sí, sí. Tu ‘papi’ – dejó salir con fastidió Terry – al parecer a todos les preocupa tu ‘papi’.
Scorpius ladeó un poco la cabeza ¿Por qué tenía la impresión de que el ‘señor enojón’ no le caía bien su papi? Definitivamente no quería saber el motivo ese día, así que salió rápidamente antes de que su padre llegara a la cocina, pero en cuanto se dio la vuelta, su papi ya estaba ahí.
-¿Scorpius? – le llamó Draco un poco alterado.
-¡Papi! – saludó sonriente el rubio menor, extendiendo sus bracitos hacia su padre.
Draco se acercó hasta con él y lo tomó en sus brazos.
-¿Por qué saliste del cuarto? – le interrogó Draco caminado hasta la mesa, sin darse cuenta que alguien había ahí.
-¿Tic-Tac te lo dijo? – le respondió Scorpius entornando los ojos.
-No, él no, fue el Televi… — Draco se interrumpió al percatarse de la presencia de Terry – buen día… no, no te había visto… –  se disculpó Draco al ver a aquel ex Ravenclaw.
-Malfoy – gruñó el chico moreno, pero su cara reflejaba curiosidad, pues la conversación de ambos era algo ‘interesante’ – no se detengan, sigan conversando.
Draco abrió la boca, pero luego la cerró ¿Qué se supone que le diría?
-Papi… el Señor Ondas ‘dice’ que somos ‘Los visitantes’, pero no es verdad, somos ‘Los Malfoy’ ¿verdad? – le preguntó el niño desconcertado.
-¡Qué interesante! Así que tu hijo, domina ese elemento – dijo con una sonrisa de lado Terry. Y Draco solo le envió una mirada preocupada.


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N/A
*Lo que se encuentra en corchetes y en cursivas, son ‘cosas’ que solo Scorpius puede oír, ya que es parte de su elemento.
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