sábado, 17 de diciembre de 2011

Capitulo Nueve: La otra versión.


Los cinco elementos



Capitulo Nueve: 

La otra versión.



Harry suspiró largamente, y al darse la vuelta para regresar a la cocina se encontró con Draco que lo veía sorprendido y a un Scorpius dormido en sus brazos.
-¿Llevas mucho tiempo ahí? – le preguntó Harry sin ningún tono de reproche.
-No, acabo de llegar… - el rubio mintió, cosa que el ex Gryffindor no pudo advertir pues estaba algo contrariado, por la reciente discusión – Scorpius ya se durmió, ¿puedo…?
-Claro, adelante – le dijo Harry mientras señalaba el cuarto donde el rubio había despertado minutos atrás – tu hijo siempre ha dormido contigo, no quería dormirse en otro lugar sino estaba contigo – explicaba el ojiverde mientras caminaban hacia el cuarto – anoche intente que durmiera en mi cuarto para que no te despertará, pero hizo lo posible para no dormirse y terminé trayéndolo nuevamente acá y se durmió al instante – Draco no pudo disimular una leve sonrisa, con solo imaginar la escena – creo que no le caigo muy bien a tu hijo – murmuró bajito Harry.
-Es porque cree que eres ‘el hombre que es malo con los niños’ – dejó salir Draco, mientras acostaba a Scorpius en la cama.
-Emh… - el moreno se puso nervioso, aún recordaba cuando Scorpius le dijo eso por primera vez.
-Ya se lo aclararé cuando despierte – confesó el rubio, sentándose en la orilla de la cama, cuando vio la expresión afligida del chico-que-vivió – por cierto ¿cómo es que estoy vestido con esto? – preguntó enarcando una ceja, mientras que tocaba con la punta de sus dedos el camisón del pijama.
-Yo, te cambié – dejó salir nervioso Harry y más cuando Draco entornó los ojos y se ruborizó un poco – siento que no sea de tu agrado, pero son los únicos colores que tengo…
-Muy Gryffindor ¿no? – dijo sonriente Draco – ¿y dices que tu…?
-No te vi nada – aclaró rápidamente Harry, haciendo que Draco abriera mas los ojos, pues ese pensamiento no le había pasado por la cabeza – es decir, tu otra ropa estaba muy sucia y,  yo…
-Entiendo – le respondió Draco rápidamente, aunque en realidad no entendía nada. Apenas minutos atrás se había enterado que a Potter le gustaban los chicos y no solo eso, al parecer tenía una relación sentimental con aquel ex Ravenclaw. Y escasos segundos el mismo Potter le había confesado que le había cambiado de ropa ¡Por Salazar! Por el bien de Potter esperaba que no le hubiera visto nada, aunque al ver la expresión de Potter no estaba tan seguro ¿Por qué se había puesto nervioso? Se sacudió la cabeza y mejor cambió de tema – y ¿mi varita? – le preguntó y Harry agradeció que hubiera cambiado de tema. Pues aquí entre nos, el chico-que-vivió sí había echado un vistazo al cuerpo del rubio mientras lo vestía, aunque claro fue algo rápido, pues su amigo pelirrojo le había ayudado.
-Si todo sale bien, Hermione la traerá cuando llegue – le comunicó el ojiverde – aún está con los procesos administrativos de tu liberación. No deben de tardar.
-Oh… bien.
Desde la sala se escucharon algunos murmullos después de varios ¡puf! Confirmando a los chicos que ya habían llegado Hermione y Ron al departamento. Harry le indicó a Draco que lo siguiera.
*****
Respiraba agitadamente, se sentía muy, pero muy cansado. Su cuerpo temblaba y sus jadeos no le ayudaban en mucho, es más hasta lo hacían sentir más miserable de lo que de por sí ya se sentía, ya que éstos no hacían más que divertir a los Mortífagos que lo tenían rodeado.
Ni siquiera sabía cuánto tiempo llevaba ahí o si aún le estaban aplicando la maldición, pero de lo que sí estaba seguro era que los últimos crucios no habían sido tan dolorosos o ¿era que ya no los sentía así? Exhaló con dificultad. Error. Eso no hizo más que resecarle más su garganta. Y aumentando su sed e inmediatamente a la mente se le vino una imagen de una chica rubia, de grandes ojos color azul celestes y se reprendió internamente, no podía exponer a ella, a la chica que amaba, claro que no. Pero había sido imposible, era ¿reflejo? Sí pensaba en agua y Luna Lovegood se le venía a la mente, pensaba en tierra y Blaise se le venía a la mente.
Decidió no pensar en nada y así dejaría de exponer a cuanta gente, pues si Voldemort estaba aún por ahí (que era lo más probable) no dudaría en usar la Legeremancia en él. Y sinceramente, Theo estaba seguro que no aguantaría ni siquiera un simple ‘Desmaius’, si con el simple hecho de estar pensando lo agotaba.
Escuchó una voz cerca de él, una particularmente conocida o a lo mejor era su imaginación, no lo sabía, lo que sí sabía era que ya no quería más torturas.
-Ya… no… por favor… - Había murmurado o ¿solo lo pensó? Pero ya no pudo conformarlo, pues sintió su cuerpo moverse y un gemido de dolor salió.
-Tranquilo, solo te llevo a un lugar más cómodo – alguien le había comunicado, esta vez estaba seguro que esa voz la conocía, pero ¡maldición! Estaba tan cansado que apenas era consciente de lo que ocurría con él, como para pararse a pensar de quién se trataba.
*****
En cuanto llegaron Harry y Draco a la sala, ya estaban Hermione y Ron en una pequeña discusión.
-¿Entonces Hermione?
-No Ronald, ya te lo dije, estas confundido, tú crees que sí lo sientes, pero no es así – le explicaba la castaña.
-Pero Hermione…
-Ejem – interrumpió el moreno, al llegar a la sala.
-¡Hola, Harry! – Saludó la chica – apenas nos dejaron ir y… Malfoy! ¡Ya despertaste! – El aludido se había sorprendido en cuanto la chica lo había saludado - ¿Te sientes mejor? – le había preguntado mientras le entregaba su varita.
-Sí… - musitó Draco, simulando muy bien su nerviosismo y confusión, pues aún no sabía qué traían entre manos el trío dorado con él.
“A donde te has venido a meter Draco”. Se dijo internamente, cuando los dos recién llegados lo observaron con interés.
-Chicos tomen asiento – ordenó el moreno, los cuales no se opusieron.
*****
Blaise había dejado de aplicarle la maldición Cruciatus a su amigo Theo, su mano ya no temblaba desde de la tercera vez que se la lanzó, pero él internamente se sentía la peor cosa del mundo; pero decidió poner su mente en blanco, pues Voldemort aún seguía ahí y podría leer su mente en cualquier momento y sinceramente no podría con otro chantaje más por parte de aquel ser de ojos rojos.
-Chico… ven aquí…
Blaise se acercó al Lord, pero antes de que diera el quinto paso, Voldemort le lanzó un ‘Crucio’ sin piedad, el ex Slytherin sabía de ante mano que se merecía el castigo por haberle hecho a su amigo, lo que no sabía era la verdadera razón del castigo de su ‘amo’. La maldición dejó de hacerle efecto después de unos minutos.
-Levántate – le ordenó el  Señor Oscuro – has sido muy considerado con el chico Nott, esos crucios no parecieron haberlo ablandado… - hablaba de forma maliciosa el líder de los Mortífagos.
Blaise solo se limitó a escucharlo, sin hacer algún comentario, sabía que los crucios no los había lanzado con verdadero odio, pero tampoco habían sido una caricia que digamos para Theo.
-Mañana seguiremos – dijo dirigiéndose a los otros tres Mortífagos – los estaré esperando mi leales Mortífagos, seguiremos con el interrogatorio a primera hora. Ahora váyanse.
Los encapuchados no necesitaron que se los dijera dos veces y se ‘desaparecieron’ del lugar.
-Zabini – le llamó el Lord – asegúrate que el traidor siga con vida… porque mañana necesitaré respuestas.
-Sí, mi Lord.
Minutos después Blaise estaba solo con Theo, se inclinó hasta donde estaba aún tumbado en el suelo.
-Lo siento Theo – le murmuró muy bajo, mientras veía la manera de cómo ayudarlo.
-Ya… no… por favor… - escuchó que había susurrado su amigo y eso no hizo más que erizarle la piel.
-Tranquilo, solo te llevo a un lugar más cómodo – le habló bajito (aunque en realidad al lugar que lo llevaría no era más cómodo que en el ya estaba, pero al menos no estaría en la intemperie). Sintió rabia para con todos los malditos Mortífagos, para con Voldemort y sobre todo para con él mismo.
Lo ayudó a levantarse, pero su amigo ojiazul no tenía fuerzas suficientes para mantenerse siquiera levantado.
“Vamos Theo, solo son unos cuantos metros y llegamos al calabozo”
Pero el chico castaño solo gimió de dolor. Eso no estaba bien, no podría soportar otra dosis de ‘Crucios’, ni siquiera se recuperaría de esos en unas cuantas horas. A medio camino, Blaise sintió algo húmedo en su pecho.
-¿Theo?
 Prácticamente lo tuvo que cargar, al ver que lo que había sentido en su pecho, era sangre que su amigo había sacado por la boca.
*****
– Malfoy – comenzó hablar Harry – Hermione ya nos contó su versión, sobre cómo sucedieron las cosas en el pub. Y yo les conté lo poco que recuerdo o mejor dicho lo que logre entenderte. Hemos sacado algunas conclusiones y…
-Malfoy, queremos saber si aún eres un mortífago – preguntó directamente Ron, pues los rodeos de Harry lo exasperaban.
-No, no lo soy – le confirmó Draco, hablando por primera vez.
-A lo que nos dijo Hermione – comenzó a relatar el ojiverde un poco más tranquilo – y a lo que concluimos nosotros tres es que hay tres Mortífagos prófugos, los cuales están detrás de tu hijo para llevárselo a… - Potter se detuvo, esa era la parte difícil de creer.
-Se lo quieren llevar a Voldemort… - completó Draco.
-Mientes – fue la rotunda respuesta de Ron, el cual desde un principio no había creído en el relato de sus dos amigos.
-No, siento decirte esto Weasley, pero Voldemort no murió, está vivo y está detrás de mi hijo – confesó Draco.
-Y ¿para qué demonios lo quiere? – Contra-atacó Ron, cuando se recuperó de la noticia – porque que yo sepa, quién-tu-sabes si estuviera  vivo (que no lo creo) quisiera venganza, sería de Harry no de ti, bueno quizás de ti sí, con eso de que lo traicionaste… - dejó salir el pelirrojo no queriendo la cosa.
-No, no es venganza Weasley. Él quiere algo más, quiere la magia de Scorpius.
-¿La magia? – dejó salir Hermione esta vez un poco asustada.
-¿Han escuchado hablar, sobre el hechizo de los Cinco Elementos?
Los tres amigos cruzaron las miradas entre ellos sin saber entender a lo que se refería el rubio.
-Creo que eso es una negativa – murmuró  Draco un poco decepcionado.
-¿Cinco elementos? – preguntó confuso el pelirrojo.
-Sí, Ron… agua, fuego, tierra… - comenzó a citar, Hermione.
-¡Lo sé, Hermione!
-Déjame ver si entendí bien Malfoy – habló el ojiverde – hay tres Mortífagos prófugos… los cuales están detrás de tu hijo para llevárselo a Voldemort, el cual quiere hacer el hechizo ese de los Cinco Elementos.
-Así es.
-Y ¿En qué consiste exactamente el hechizo?
-No estoy muy seguro, es un hechizo muy antiguo, hay muy poca información sobre ello… o al menos donde yo pude investigar – dijo Draco, al recordar todas aquellas entradas negadas a las bibliotecas públicas – Lo único que sé, es que para llevar a cabo el hechizo deben intervenir seis personas.
-¿No que son cinco elementos? – dijo frustrado Ron.
-Sí lo son, Weasley – Draco  trató de explicarle al pelirrojo sin dejar a relucir su exasperación hacia con él – las personas que intervienen, son magos que poseen dones de la naturaleza, son los que dominan cada uno de los elementos.
-Un momento – esta vez interrumpió Hermione – los tres Mortífagos, quién-tu-sabes y Scorpius suman un total de cinco personas ¿Cuál es la sexta?
-En realidad eran cuatro Mortífagos, pero uno ya murió.
-¿Cómo lo sabes? – preguntó Ron.
-Porque hace tres días, Voldemort estaba haciendo el hechizo.
-¡¿Qué?! – dejó salir Hermione alarmada.
-Sí, nos descuidamos por unos momentos, los Mortífagos llegaron a la mansión y se llevaron a Scorpius, fue una suerte que los haya encontrado justo a tiempo porque ya estaban iniciando el hechizo, él tenía agarrada la mano de mi hijo y… - el rubio dejó de hablar, pues se había perdido en sus pensamientos, recordando cómo fue que su esposa había muerto aquel día en la mansión.
-Un momento… - murmuró Harry mientras recordaba recortes de aquel extraño sueño  – eso fue en las montañas ¿cierto?
Draco entornó los ojos
 -¿Cómo…? 
-Entonces, no era una pesadilla… - musitó Harry ante las miradas extrañas de los tres chicos.
-¿De qué hablas Harry? – le preguntó Hermione.
-Bien, te creo Malfoy – dijo finalmente el ojiverde, pasando de lado a la pregunta de Hermione.
-¿Qué? – soltó el pelirrojo sorprendido.
-Lo que escucharon.  Además si Voldemort está vivo, la batalla aún no ha terminado. Entonces Malfoy ¿Cómo quieres que te ayudemos?
-Estaba pensando en la Orden del Fénix – habló el rubio – así todos podemos reunir más información sobre el hechizo.
-No lo creo Malfoy – dejó salir Harry, el rubio entornó los ojos ¿Potter le había dicho que no? – no me mal interpretes – se apresuró aclarar, cuando vio la expresión del rubio – la Orden se disolvió después de la Guerra, la mayoría de los integrantes murieron y los pocos que quedaron, decidieron darse un tiempo fuera.
-¡Demonios! – murmuró Draco, pues sinceramente había puesto todas sus esperanzas en aquella Orden… y no había contemplado un plan B. Ahora ¿Qué sucedería? ¿Cómo demonios protegería a su hijo?
-No todo está perdido Malfoy – habló Hermione de pronto, sacándolo de sus pensamientos. La chica vio directamente a sus dos amigos – podemos invocar al ED – dijo segura.
-El ¿ED? – preguntó confundido el rubio.
-Así es. El ejercito de Dumbledore. El ED.



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