Capitulo Siete:
Sin resentimientos
Sin resentimientos
Francis salió de la sala común de Ravenclaw sin que nadie lo viera. Había ido a dejar a Terry hasta su habitación. El muchacho no se daría cuenta de lo que su profesor le había hecho horas atrás.
Francis sonría con autosuficiencia. Se había salido con la suya. Siempre
lo hacía.
“Ese muchacho, Boot, tenía lo
suyo” – Sonrió con picardía – “Obliviate, adoro este hechizo, es un gran aliado en mis aventuras de lujuría”.
Llegó hasta sus aposentos y se dejó caer en el sillón mientras planeaba
su próxima jugada hacia su siguiente víctima: Theodore Nott.
¿Por qué Theo y no Blaise? Porque Blaise iba ser suyo, todo el tiempo, a
la hora que él quisiera, en cambio los otros chicos solo eran aventuras pasajeras,
aventuras sin importancias, al menos unas más que otras.
-Blaise, muy pronto – Murmuró –por poco arruino mi plan, sino fuera por
Boot, seguramente estaría en problemas.
Se dirigió a su escritorio abrió la primera gaveta y sacó una pequeña
libreta, la abrió en una página donde había una serie de nombres, los cuales se
detuvo a leerlos con paciencia y al llegar a un nombre en específico, lo tachó.
Con pesar, observó su pequeña lista. La encabezaba Blaise Zabini. Después
estaban los nombres de Theodore Nott, Harry Potter, Neville Longbottom, Terry
Boot (el cual ya había tachado), Michael Corner, Justin
Finch-Fletchley y Dean Thomas.
Sí, era demasiado pequeña.
“Tendré que observar bien a
mis alumnos”.
[…]
[Blaise
Zabini]
Ya transcurrieron varios días desde que el profesor Morseferth se le
ocurrió cambiarnos de lugar, aun no entiendo el propósito del cambio de
lugares, para colmo el profesor Slughorn se le complicó su estado de salud, así que
Francis lo va a sustituir en la clase de Pociones, donde nos hizo sentar igualmente
que en su clase de DCAO.
Pero eso no es lo que me preocupa, con que deje en paz a mi lindo Bilius
todo está bien, apenas ayer se le acabó el castigo, creí que nunca llegaría ese
día.
Me levanto con toda la pereza del mundo, ¡vaya! se me hizo corta la
noche, demasiado corta, anoche traté de esperar despierto a mi amigos pero
nunca llegaron y eso que Draco y yo hacemos las rondas de prefectos juntos pero
se excusó con ir con Potter, algo me dice que andan juntos pero esperaré a que
él me lo diga personalmente.
Me siento extraño, tengo un mal presentimiento, no soy creyente en esas
cosas pero en los últimos días he notado algo extraño alrededor como si algo
malo fuera a pasar, no sé cómo describir esta sensación. Espero equivocarme.
-Blaise ¿has visto mi libro de DCAO? – Theo me saca de mis pensamientos,
lo observo con curiosidad ¿desde cuándo Theo es tan descuidado con sus cosas?
-No – le respondo y lo veo sacar cosas de su baúl. Sí, esto es extraño,
él no acostumbra a perder sus cosas, es muy cuidadoso con eso, demasiado, diría
yo – ¿se lo habrás prestado a Neville? – pregunto cuando se mete debajo de su
cama.
-No – responde dudoso, sale de la cama.
Lo observo detenidamente, aparentemente, se ve bien pero su mirada se ve
cansada y veo que nuevamente unas ligeras ojeras se asoman por sus ojos.
-Theo… - me detengo, Draco sale de la ducha y se queda estático en medio
de la habitación, no sabiendo si continuar o no.
-Draco ¿has visto mi libro de DCAO? – le pregunta Theo mientras se rasca
la cabeza distraídamente, tratando de recordar en dónde podría estar su libro.
Observo que mi amigo rubio lo ve unos instantes y su mirada se posa en la
frente de Theo, donde tiene unas pequeñas puntadas por el accidente que tuvo
hace varias noches atrás.
-No – responde, desviando la mirada. Se dispone a salir de la habitación.
Esta vez no se me va a escapar.
-Draco tenemos que hablar – mi amigo se sorprende al verme entre él y la
puerta, me mira por unos cuantos segundos pero luego baja la mirada y resignado
se va a sentar a su cama; me dirijo con Theo – contigo también Theo.
Los tres nos sentamos en nuestras respectivas camas.
-No sé qué pasa entre ustedes dos, si están enojados o no, pero creo que
ya es suficiente, ya no somos los mismos desde hace mucho tiempo y sinceramente
extraño eso. Draco no sé por qué motivo me evades, si hay algo que te hice, yo…
-No – me responde interrumpiéndome – no estoy enojado contigo, no me
hiciste nada.
-¿Entonces?
-Está enojado conmigo – confiesa Theo afligido.
-No, no es nada contra ustedes, es que... yo… - lo veo muy nervioso – yo…
no merezco su amistad… - confiesa al fin.
-¿Por qué dices eso? – pregunta confundido Theo.
-¿En serio? ¿Tú, precisamente, tú me dices eso? – reclama Draco
levantándose de la cama y dirigiéndose a Theo, el cual solo parpadea nervioso
sin moverse del lugar – no merezco ser amigo de ustedes, menos de ti, por mi
culpa tu padre murió, debes odiarme por eso – veo que Theo aún sigue sin
moverse y a Draco viéndolo furioso, salgo de mi espasmo y como puedo alejo a
Draco de Theo.
-Draco…
-No, Blaise, es la verdad y la acepto.
-Te equivocas Draco – dice Theo levantándose, aun conservando su
semblante sereno de siempre – yo no te odio y ni te odiaré, las cosas
simplemente se dieron así.
-¿Theo te das cuenta que si hubiera sido al revés mi padre no hubiera
hecho lo mismo? – veo a mi amigo encogerse de hombros y a Draco sollozando –
además, sé que no duermes porque sueñas con ese momento ¿aun así no me odias?
-Draco, si hay alguien a quien odiar sería al momento, la situación… o a
tu padre, pero aún sí no lo hago, mi padre decidió dar la vida por ti y me
siento orgulloso de eso, sí a de sonar enfermo eso, pero ¿qué más puedo hacer? Si
no hubiera sido así, tú no estuvieras aquí.
-Si no lo hubiera hecho, él estuviera aquí – solloza.
-Draco – lo llamo – debemos perdonarnos y olvidar esas cosas que nos
lastiman, sé que es difícil, pero si estamos juntos, lo lograremos.
-Yo, yo no sé si pueda hacerlo…
-Nosotros te ayudaremos, Draco – le reconforto.
-Gracias.
Me acerco a él y lo abrazo diciéndole al oído que lo quiero mucho, Theo
se nos une al abrazo diciéndole lo mismo que yo. Al menos ya aclaramos las
cosas, y eso me alegra muchísimo, aunque aún tenga el maldito presentimiento
que algo grave va a ocurrir.
[…]
Después de haber aclarado las cosas, los tres amigos comenzaron con la rutina
de siempre… casi, Theodore aún seguía buscando su libro de DCAO.
-A lo mejor lo dejaste en el aula, Theo – le sugirió Draco mientras se
dirigían al Gran Comedor.
-Puede… ser… – dijo entrecortadamente, bostezó con ganas.
-Deberías dormir.
-Me da miedo… además ya no puedo…
-¿Y si le pides a la Madame Pomfrey que te dé una poción para dormir sin
sueños? – le propuso Blaise.
-Ya lo hice… pero aún… no está lista – volvió a bostezar.
-¿Por qué dices que ya no puedes? – interrogó el rubio.
-Me acostumbre a no dormir.
-El otro día…
-Estaba… demasiado cansado… - otro bostezo.
-¿Y ahora? ¿Por qué no lo intestas?
-No podré… ya me ha ocurrido antes… - se secó las pequeñas lágrimas que
le salían por causa de los bostezos – si me regreso e intento dormir… no podré…
-¿Has intentado tomar café o hacer algo agotador para que te dé sueño? (*1)
-Lo intenté ese día, pero ya ves que la pesadilla me despertó.
Ambos amigos se preocuparon aún más cuando volvió a bostezar y a tallarse
los ojos.
-No le digan a Neville – les pidió.
-Pero él…
-Sí, sé que sospecha, pero yo se lo diré ¿está bien?
-De acuerdo.
-Nos vemos al rato – se despidió Theo al llegar al Gran Comedor, ese día
era miércoles, los cuales acostumbraba a estar en las tres comidas con su novio.
-Nos vemos en un rato – se despidieron los chicos.
Blaise y Draco se fueron a sus respectivos lugares en la mesa de su casa
y comenzaron a desayunar tranquilamente.
-Oye Blaise – llamó Draco - ¿Qué tanto conoces al profesor Morseferth?
-No mucho en realidad ¿Por qué?
-No lo sé, pero hay algo en él que no me agrada – Blaise le lanzó una
sonrisa juguetona.
-Sonaste igual que Theo, pero es verdad, yo tampoco confío mucho en él,
no sé nada de su vida solo lo que nos dijeron aquí, que es un ex auror.
-Pero es el esposo de tu madre ¿Cómo que no sabes nada de él?
-Oye, la que se casó con él fue mi madre no yo… y a pesar que pasé las
dos últimas semanas de vacaciones con ellos, casi no cruzamos palabras, más que
las necesarias, creo que por eso quería que pasara el fin de semana con él.
-¿Qué?
-Sí, la semana pasada me lo pidió, pero le surgió un imprevisto y ya no
se pudo, pero me dijo que este fin de semana sin falta íbamos a tener esa cita.
-Y ¿vas a ir?
-Claro ¿Por qué no?
-No lo sé Blaise, hay algo…
-Sí, yo también siento que ese tipo no es de fiar, pero mi madre no se
hubiera casado con él ¿cierto? Además ya llevan dos años juntos creo que ya es
hora de conocerlo, no toda la vida voy a estar sacando hipótesis de cómo es ese
señor cuando puedo preguntarle ¿cierto?
-Claro – respondió Draco, aunque no estaba muy seguro, lo mismo pensaba
Blaise, pero ¿qué podía hacer? No todo el tiempo lo iba a estar evitando – por
cierto ¿ya respondió a tu carta tu mamá?
-No, seguramente debe estar de viaje con la tuya, ya ves que a veces se les
da de irse de viaje como dos adolescentes.
-Sí – dejó salir sonriente, le agradaba la idea que su madre saliera más
seguido y no quedarse encerrada en su casa atormentándose por lo que les hizo
Lucius a ambos.
[…]
[Francis Morseferth]
Nada más en pensar que en esta semana voy a hacer míos, absolutamente
MIOS, a mi deseable Blaise y al exquisito de Theo siento que tengo un orgasmo,
son tan condenadamente sensuales, tan exquisitos… tan deseables, que no sé si
pueda resistirme a no hacerlo míos en estos momentos.
Mi deseable Blaise está en estos momentos con el idiota de Malfoy, ese
chiquillo solo arruina la escena tan perfecta que compone mi ‘hijo’. Oh, Blaise ¿podré soportar la
espera nuevamente hasta el próximo fin de semana para poseerte? Espero que sí,
aunque lo dudo, nuevamente estás haciendo esos movimientos gráciles con tus
manos al tomar los bocadillos, cómo te los llevas a la boca, me imagino cómo
sería el follarte esa boca tan sensual con mi miembro, el penetrarte una y otra
vez durante las noches, TODAS las noches, durante los descansos, los castigos…
porque te castigaré aunque no hagas nada. Sé que nuestra primera vez será fantástica
que querré repetirla una y otra vez, ohh sí, por supuesto que sí. Blaise serás
MIO, muy pronto…
Pero por ahora ¿Dónde está el exquisito de Theo? Muero por besar esa
boca, por hacerlo a él también MIO, no voy a faltar a la promesa de su padre
¿cierto? Sí, Albert Nott, cómo me divertí en aquel tiempo, disfrutaba hacerlo
sufrir diciéndole todas las formas de cómo me poseería a su hijo y él sin poder
hacer nada en Azkaban, aunque no contaba que Voldemort iría a Azkaban y lo
sacaría de ahí junto con el idiota de Lucius, pero bueno, menos mal que ese
rubio hizo algo bueno y me quitó del camino a Nott y así yo podré cumplir esa
promesa, por supuesto que sí.
¿En dónde estaba? Ah sí, Theo ¿Dónde se metió ese exquisito chico?
[…]
Neville estaba acostado boca-abajo, a su lado estaba su novio boca-arriba
contemplando el cielo, ambos se encontraban en los jardines traseros del
colegio; Theodore bostezó por tercera vez.
-Tienes sueño, deberías dormir – sugirió el Gryffindor.
-Prefiero estar a tu lado – dijo el Slytherin mientras se ponía de lado y
le daba un beso en la boca, el león lo vio con recelo, pero no le dio
importancia, su novio estaba más animado que nunca ¿Blaise habría hablado con
ellos?
-Estas más animado esta mañana – dijo no queriendo la cosa.
-Así es. Draco, Blaise y yo aclaramos varias cosas. Me alegra saber que
Draco no está enojado conmigo.
-¡Qué bien! – Neville sonrió – me alegro por ti Theo.
El león hizo que su novio volviera a su posición normal, comenzó a
besarlo. El Slytherin pasó sus manos al cuello de su chico, profundizando más
el beso.
-Te amo Nev… - le susurró al oído.
-Y yo a ti Theo, te amo.
[…]
Cierto profesor de DCAO iba saliendo del castillo buscando a su próxima
víctima y lo que vio en los jardines no le gustó en lo más mínimo, por fin
encontró a su objetivo, lo que no le agradó es el cómo lo encontró, si bien el Gryffindor, Neville Longbottom, estaba
en su lista, no le pareció lo que le estaba haciendo a su próximo prospecto. Sí,
ambos eran novios, pero Theodore iba a ser suyo
¿Cómo podría estar saboreando aquel Gryffindor ese cuerpo que dentro de poco
iba a ser suyo? Avanzó unos pasos, pero se detuvo, vio cómo el chico Nott quedaba
encima del león, un odio repentino lo invadió, pero luego se volvió lujuria…
“Al muchacho le gusta jugar, conmigo
no tendrá esa oportunidad…”
Avanzó nuevamente, tenía la excusa perfecta para que aquel castaño
Slytherin se fuera con él. Él tenía su libro de DCAO, nuevamente se detuvo al
ver que a los dos tortolitos se les unía el idiota de Draco Malfoy y Harry
Potter.
-¡Hola chicos! – saludó el ojiverde, que aquí entre nos, ya estaba
acostumbrado a esas escenas - ¡Por Merlín! No me digan que aquí también lo van
hacer.
-No – murmuró sonrojado Neville, quien aún no se acostumbraba a que su
amigo lo viera en esas circunstancias. El ojiverde los había sorprendido en
tres veces en la Sala Común y otras dos veces en la habitación, y desde ese
entonces, aprendió a verificar si no había nadie por ahí o a tocar primero la
puerta antes de entrar.
-¿Qué ocurre? – preguntó interesado Theo con su semblante sereno mientras
abrazaba a su novio abochornado.
-Tu amigo Draco por fin me dio el sí – dijo jubiloso el chico-que-vivió.
-¡Qué bien! – Se alegró Neville - ¡Felicidades!
-Gracias – respondió Draco con un leve sonrojo en sus mejillas.
-Entonces ¿Cuándo hacemos las citas triples? – preguntó una voz a sus
espaldas, era Ronald Weasley que venía también con su novio.
-¿Zabini? – preguntó un poco alarmado Harry, no sabía cómo reaccionaría
el chico.
-Deberíamos ya llamarnos por nuestros nombres ¿no creen? – Propuso Draco
– es decir, a Theo lo llaman así ¿Por qué a nosotros no?
-¿Será porque no nos habías dicho que Potter era tu novio? – aventuró
Blaise en un tono neutro.
-Emh, sí, bueno…
-Bromeaba, Draco – le dijo sonriente el moreno.
-¿Entonces?
-Por mí no hay problema.
-Por nosotros tampoco.
-¡Genial!
Los chicos recién llegados se sentaron y comenzaron a planear su próxima
salida a Hogsmeade. Esa sería la última vez en que los seis chicos fueron
realmente como ellos eran.
Draco que ya había recuperado parte de su personalidad: tan elegante en
sus movimientos, tan orgulloso por su reciente relación.
Harry tan seguro de sí mismo, tan valiente a afrontar los posibles
problemas, que obviamente no tuvo con los amigos de su novio.
Theo, que a pesar de haber bostezado otro par de veces, seguía tan fresco
y su carácter sereno de siempre que le brindaba paz a su novio.
Neville, que de vez en cuando hacia relucir su timidez por las anécdotas
contadas de Harry por sus interrupciones en momentos inoportunos.
Blaise, que cada vez sentía que amaba más a su lindo Bilius… y aun así su
personalidad de ‘chico ocurrente’ no se veía opacada cada vez que le decía a su
novio, según los otros chicos, ‘cursilerías’.
Ronald, que se sentía feliz por estar con su novio y sin ningún castigo
qué cumplir, decía cada barbaridad y media arrancando risas de los otros
chicos.
Bromearon, platicaron, confesaron y un sin fin más de cosas hicieron que
de pronto el atardecer los atrapó, pero aun así siguieron en ese sitio donde
sin duda dejarían lo último de ellos.
Sin duda un buen día que pronto sería perturbado por cierta persona que
los tenia vigilados desde hacía un buen de horas, porque aquel sujeto estaba
simplemente obsesionado con la
mayoría de aquellos chicos. Y ese día alguien iba a ser suyo. Sí, Francis Morseferth se haría de alguien ese día.
Aclaraciones:
(1)El tomar café
a Theodore le causa el efecto contrario, en lugar de despertarlo, lo duerme.
__________________________________
sabes leyendo este cap me pregunte por que en este fic ni se menciona a hermione ?
ResponderEliminarme gusto que se hallan "reconciliado" los 3 slitheryn
y ps lo del cafe es por que primero da energia pero luego te llega el bajon no(?)
Att:Taeko-kun
ResponderEliminarolvide mi "firma" ^-^
Hola Taeko-kun n.n
ResponderEliminarJejej en el proximo capi tendrás noticias de ella n.n Pero a grandes razgos, ella ya no esta estudiando en Hogwarts, pero sale mas adelante n.n
Lo del café es algo curioso a mi hace daño T.T me duerme a tan solo de unos cuantos minutos de haberlo tomado ni siquiera me da energía T.T
PISLIB n_n