Cómo llegar a tu corazón.
Capitulo Trece: Explicaciones (1)
En las afueras del castillo estaban dos hermanas en una calurosa discusión.
-Es genial, porque podría empezar a conquistarlo desde ahora – comentaba la hermana mayor.
-¡Pero Daphne! Se supone que nosotras no sabemos quiénes son nuestros prometidos – le aclaraba la hermana menor.
-“Se supone”, lo has dicho tú Astoria, pero para nuestra suerte… lo sabemos – dijo divertida la mayor.
-No debimos haber escuchado tras la puerta, si nuestro padre se entera así nos va a ir.
-No lo hará porque prometimos no decir nada a nadie de eso o ¿ya se te olvidó?
-No – gruñó la hermana menor.
-¡Vamos Astoria! Tú serás la futura esposa de Draco Malfoy y yo de Theodore Nott.
-¡Pero yo no lo amo! – exclamó con desesperación la Slytherin.
-Por ahora, pero pronto lo harás.
-Lo dudo, yo al que amo es…
-Sí, sí ya me lo dijiste, pero recuerda: el Pacto es el Pacto.
-¡Pero se puede romper!
-Solo si él también quiere, lo cual podemos evitar…
-Por como lo dices, supongo que estás de acuerdo con quién te tocó – dejó salir la hermana menor.
-Obviamente As ¡Yo amo a Theodore Nott! ¿quién no lo haría?
-Hablando de él…
-¡Qué! – exclamó ansiosa.
-Allá va – le dijo mientras lo señalaba y a la hermana mayor se le iluminaron los ojos.
*****
-Siéntate – ordenó Snape a Draco al llegar a su despacho - ¿Ya estas más calmado?-¡No! Estúpido Potter – lo último lo murmuró más para él, se tranquilizó lo más que pudo y le contestó al fin – sí.
-Bien, porque vamos a hablar de un tema algo tedioso, tu padre me dijo que ya sabes lo del Pacto.
-Sí, ese estúpido arreglo de matrimonio, disculpa, ese convenio matrimonial.
-Por lo visto no estás muy conforme.
-Eso no importa, porque de todas formas tengo que cumplirlo.
-Puede haber alternativas Draco.
-Sí, pero no me agradan – Snape enarcó una ceja – mi padre mencionó que el Pacto se puede anular si uno se retracta pero a cambio debo morir o al menos que alguien más ocupe mi lugar, cosa que no voy a permitir, no seré el culpable de una muerte y todo por mi maldito egoísmo.
-Bien, pero esa no es la única manera.
-¿Hay otra que no acabe con la muerte de alguien más?
-Así es.
-¿Cuál? – preguntó Draco esperanzado.
-Que ambas partes estén de acuerdo en no cumplir con el Pacto.
-Pero…
-Escucha Draco, tu padre no te dijo esta alternativa, porque no quiere que rompas el Pacto y dejes abajo el apellido Malfoy, pero esta es la posibilidad de que el Pacto se anule.
-¿Y qué pasa con la marca? O el hechizo ese…
-Si ambas partes están de acuerdo en no casarse, el hechizo se anula y el Pacto se manifiesta en otra familia de sangre pura, en dado caso de que ya no haya más familias, sí se tiene que cumplir. Por fortuna este no es el caso, aún hay más familias de sangre pura, en otros continentes.
-No lo sé padrino, creo que me quedé en las mismas.
-¿Qué no me acabas de escuchar? – pregunto confuso Snape.
-Sí, pero cómo voy a saber si mi prometida no quiere cumplir con el Pacto si ni siquiera sé quién es.
-Por eso me tienes a mí.
-¿Tú sabes quién es? – preguntó Draco nuevamente esperanzado.
-Sí, pero no te lo puedo decir – Draco bufó.
-Pues no sirves de mucho entonces – Snape enarcó una ceja – no te lo tomes a mal pero…
-Draco, hay alguien que te interese, ya sabes, sentimentalmente – preguntó de repente el profesor.
-¿Qué clase de pregunta es esa?
-Qué si estas enamorado.
-Padrino, soy un Malfoy.
-¿Y eso qué? Eres también una persona y por lo tanto sentimientos, y qué es esa estupidez de que eres un Malfoy – Draco no contestó – tú no piensas igual que tu padre, de eso estoy seguro.
-Y eso de que me sirve, de todas formas tengo que cumplir con el estúpido Pacto – dijo el rubio resignado y Snape suspiró con resignación. Eso era verdad.
-Entonces ¿no hay una chica que te interese?
-Porque tanta insistencia en eso padrino.
-Porque si hay una chica que te interese cabe la posibilidad de que sea tu prometida y eso facilite las cosas.
-No hay ninguna – dijo serenamente Draco y Snape hizo lo posible para no preguntarle lo siguiente, pero y si… ¿sí?
-¿De casualidad eres parte de esa moda?
-¡¿QUÉ?! – Draco soltó levantándose de la silla y sintió un calor en sus mejillas – ¡No! Por supuesto que, no. ¿Cómo se te ocurre tal cosa Snape? – el mayor estaba sorprendido ¿desde cuándo su ahijado le decía Snape? ¿Y porque se sonrojaba?
-Está bien Draco siéntate, simplemente fue curiosidad, no te juzgaré, ya sabes que tienes mi apoyo para todo, por eso soy tu padrino ¿no?
-Claro – le dijo al descuido y sentándose nuevamente, desvió su mirada porque su padrino lo miraba de manera sospechosa, esperaba que no estuviera usando la Legeremancia con él. Su mirada se posó en el reloj de arena y al darse cuenta del tiempo que llevaba se levantó como impulsado con un resorte y se dirigió a la puerta olvidándose completamente de que estaba aún platicando con su padrino, sino fuera porque éste carraspeo – Emh… padrino me tengo que ir, ya voy retrasado para hacer los interminables deberes de Herbología.
-Ahhh, Con que Longbottom ¡eh! – le dijo con suspicacia.
-¿Hay un problema con eso? – le reprochó algo molesto el Slytherin.
-No.
-Padrino creo que ya es hora de que dejes de criticarlo.
-A ¿sí? – preguntó atónito.
-Sí, ese Gryffindor es bueno en Herbología después de todo.
-No me digas – le dijo irónico y un poco divertido y Draco sintió una pequeña incomodidad dentro de él, al ver como su padrino se burlaba del león.
-Sí- le contestó más seguro – y ¿sabes qué más? Si dejaras de molestarlo y criticarlo durante tus clases, estoy seguro de que podría hacer una poción decente, es más, hasta le ganaría a Potter.
-Lo dudo mucho – dijo Snape también muy seguro y algo resentido con ese león – ese Longbottom si se distrae y estropea las pociones, no es porque está al pendiente precisamente de mis críticas – le dijo mientras veía con recelo a su ahijado.
“¿Y por qué demonios me miras a mí? Pareciera que yo tuviera la culpa de eso” pensó Draco
Snape no pudo evitar sonrojarse levemente, inconscientemente utilizó Legeremancia en su ahijado, no quería, de hecho nunca lo hacía con él, pero esta vez lo hizo.
-Me voy – dijo al fin el Slytherin – nos vemos después padrino.
-Draco, haré lo posible para que ese Pacto se anule.
-No te preocupes padrino, de todas maneras, mi padre…
-Yo me encargaré de él – Draco de asustó un poco cuando escuchó eso – me refiero a que lo haré entrar en razón – le aclaró Snape al ver la expresión en el rostro, que puso su ahijado.
-Gracias – Draco salió del despacho.
*****
Hermione estaba frente al lago, ya tenía los ojos resecos de tanto llorar, pero ya había tomado una decisión y cuanto antes la cumpliera mejor, eso estaba proponiéndose cuando Pansy llegó junto con ella y se sentó a su lado.
-¿Qué tal Granger?
-Parkinson ¿qué haces aquí? – preguntó un poco molesta la leona.
-Escucha, sé que no somos las mejores amigas y a lo mejor nunca podremos serlo, pero en el poco tiempo que llevamos trabajando juntas, bueno, pues te he estimado y no eres tan aburrida como creí que eras.
-¿Qué quieres decirme?
-Granger, el amor es duro y no se disfruta si no sufres, es decir, todos alguna vez, no hemos sido correspondidos como queremos.
-¡Que sincera! – dejó salir con un poco de reproche la castaña.
-Sí, bueno… por eso los chicos me huyen – dijo triste la Slytherin.
-Pero gracias, lo aprecio mucho ¿sabes? No eres tan fastidiosa como creí que eras – la Slytherin sonrió.
-Oye Granger, creo que hasta aquí llegó mi chantaje, ya sabes, con eso de ir con el chisme a todo el colegio de que Weasley te gusta.
-Aún puedes hacerlo, el hecho de que él ya tenga con quien salir no significa que me haya dejado de gustar…
-Es verdad, pero no lo haré más… Hermione.
-Gracias, Pansy – le dijo Hermione sonriendo.
*****
-¡WEASLEY! – gritó un Slytherin enfurecido a un Gryffindor que estaba sentado en una de las bancas del jardín del castillo – ven para acá quiero que me des algunas explicaciones.
-¿Weasley? – contestó sorprendido el pelirrojo al ver llegar a su novio frente a él.
-¡¿Qué demonios le pasa al estúpido de Potter?! – le reclamó directamente Blaise.
-¿Qué? – preguntó confundió el león.
-¡Por qué serpientes, invito a Boot a salir, delante de Theo!
-¡Yo que sé! – dijo disgustado Ron.
-¡Pues eres su amigo, deberías saberlo!
-¿Y por qué me reclamas a mí?, ve y díselo a él.
-No puedo hacer eso, Theo se enojaría conmigo.
-¿Qué? ¿Prefieres enojarte entonces conmigo, que soy tu novio, que con el huraño idiota ese de Nott?
- ¡No lo llames así! – le dijo el Slytherin empujándolo – y sí, ¡prefiero mil veces a él que a ti! – Ron palideció notoriamente ante esta sorpresiva respuesta de su supuesto novio.
-Pues bien – dijo después de unos momentos el Gryffindor y ya avanzaba directo al castillo, pero una mano lo sujetó del brazo.
-Espera Ron – dijo más calmado el Slytherin, más por reflejo que por iniciativa propia.
-Suéltame, que no acabas de decirme, que prefieres más a Nott que a mí, así que déjame en paz – le dijo mientras se soltaba del agarre del Slytherin.
Blaise no supo como describir la terrible sensación que invadió su cuerpo al ver cómo aquel pelirrojo se alejaba de él.
*****
El rubio se dejó caer en la cama exhausto, había buscado a Theo por todos lados, después de haber hecho los deberes de Herbología, pero no tuvo suerte, se dejó ir para atrás, cuando entró un Blaise decepcionado.
-No lo encontré y ¿tú? – Draco negó con la cabeza y pudo ver un semblante de tristeza en su moreno amigo pero dudaba que se debiera por la ausencia de su amigo castaño - ¿Dónde se metió?
-Al parecer aún no conocemos del todo a nuestro amigo – dejó salir Malfoy.
-Y él, parece saber tanto de nosotros ¡esto es frustrante! – le decía Zabini mientras se desvestía para irse a la ducha.
*****
Draco escuchó ruidos, pero estaba demasiado cansado para abrir los ojos, hizo un pequeño esfuerzo para abrirlos, pero fue en vano y mejor decidió hablar con él en la mañana. Por otro lado Theo también estaba cansado, muchas cosas ocurrieron ese día y aun tenia la espinita de la preocupación por su padre ¿Por qué no le respondía sus cartas? El sueño también lo venció y se dejó llevar por éste importándole una calabaza el estar aún vestido ya el Theo de la mañana vería qué hacer, para arreglar semejante enredo con su Gryffindor, después de todo… su amado ojiverde no podría estar enamorado de alguien más o ¿sí?.
*****
Blaise en cuanto se despertó, lo primero que hizo fue echar un vistazo a la cama de su castaño amigo, pero no lo encontró, eso le preocupó, pero no era nada comparado con esa sensación de vacío que tenía en su estomago, no se lo explicaba ¿qué demonios era esa sensación? Y por si fuera poco ahora el miedo lo estaba invadiendo al recordar que la primera clase que tendría sería Herbología y eso significaba que estaría con cierto pelirrojo Gryffindor ¿aun estaría molesto con él? De nuevo esa sensación de vacío en el estomago lo volvió a invadir, seguramente sería porque el león se haría el difícil y eso dificultaría las cosas, porque después de todo el moreno aun tenía un trato o mejor dicho una apuesta que cumplir con Malfoy. Sí seguramente eso era… o ¿no?
-Maldición – murmuró Blaise, después de todo, esa estúpida apuesta ya no le agradaba mucho.
Pero eso ya no importaba, tenía que hacer algo y ya, porque ese Gryffindor había escuchado algo que en realidad no era del todo verdad.
-Buen día – saludó Malfoy aun algo adormecido.
-Sí… - dijo Blaise en un tono muy extraño para él – Theo no está – agregó recuperando su tono habitual.
-Emh, no. Pero parece que durmió aquí, creo haber sentido que llegó muy entrada la noche.
-Bueno pues ya lo veremos en el Gran Comedor
-Supongo.
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aja diria que la apuesta es que blaise fuera novio de ron por 2 años y no se debia enamorar(?)
ResponderEliminarpero que apostarian ???
creo que con el tiempo me enterare jeje
Att:Taeko-kun
Hola, hola
ResponderEliminarPues bien, por ahi va el asunto de la apuesta jejej, cuando te enteres qué fue lo que apostó lo querrás asesinar x_x
Muchas gracias por leerme n.n
PISLIB n_n