Cómo llegar a tu corazón
Epilogo Tres
La propuesta.
Neville seguía observando el interesante techo, aún con la esperanza que en esta ocasión, permanecería despierto cuando Draco regresara a casa, sin embargo estaba perdiendo las esperanzas cuando el reloj-despertador marcaba ya muy avanzada la madrugada. Al final, el sueño lo venció. Cuando despertó, Draco ya estaba a su lado semi-dormido.
-Buenos días – le ronroneó el rubio mientras se desperezaba en su lugar.
-Buenos días – le devolvió el saludo Neville de manera seria. Vio cómo su rubio Slytherin se levantaba de la cama y se dirigía hacia la ducha, quizás en otras circunstancias le seguiría, si estuvieran en los tiempos de Hogwarts tal vez hubiera entrado junto a él. Sin embargo, habían transcurridos muchas cosas desde entonces.
Neville tuvo que invertir más tiempo que sus amigos para poder graduarse al mismo tiempo que ellos, ya que había permanecido alrededor de medio año en coma, después del encuentro con Lucius en la mansión Malfoy. Por suerte consiguió su objetivo.
Draco y él pasaron por varios obstáculos para estar juntos, desde el ser señalados por ser parte de la “moda” hasta el hecho de hacer todo lo posible para romper un tradición como el famoso “Pacto Pureblood”. Sin embargo ahora pareciera que la vida les enviaba otra prueba. Nuevamente, Lucius Malfoy.
El padre de Draco, después de mucho tiempo pudo aceptar el hecho de que su primogénito fuera parte de la famosa “moda” y no solo eso, sino que estaba enamorado de Neville Longbottom. Podía aceptar lo primero, lo segundo no tanto. Era por eso que aún trataba de manipular a su hijo. Muy a menudo le presentaba distintos prospectos parte de la “moda”, que según él, valían la pena y así Draco cambiaría al atolondrado de Longbottom.
Era por eso que a Neville, últimamente le invadían sus inseguridades ¿Qué ocurriría si Draco se daba cuenta que en realidad él no valía la pena? ¿Y si Draco decidía dejarlo por un mejor partido que él?
-¿Estás bien? – le preguntó Draco, mientras lo abrazaba por la espalda.
-Sí… - murmuró el moreno aún sumido en sus pensamientos.
-¿Seguro? – insistió Draco, esta vez viéndolo frente a frente.
-Sí – le repitió el moreno.
Draco frunció ligeramente el ceño, conocía demasiado bien a ese león, a su atolondrado Gryffindor, sabía que algo le ocurría. Algo no andaba bien. Y sospechaba cuál era la causa.
-Sabes… me aburrí demasiado en la gran cena que hizo mi padre anoche – dejó salir como si nada, mientras comenzaba a vestirse.
-umm – gruñó Neville apenas perceptiblemente. ¿Por qué Draco quería hablar de eso? ¿Se había aburrido? Seguramente porque no conoció a alguien realmente interesante y por eso consideró aburrida la cena.
-¿Sabes por qué? – Insistió al ver que Neville no mostraba interés en la conversación. Neville se encogió de hombros apáticamente – porque no estabas tú – le confesó el rubio, mientras le daba un casto beso en los labios. Neville se sonrojó.
Draco salió de la habitación y se dirigió hacia la cocina, dejando a un Neville con una gran sonrisa en su rostro.
Cuando Neville entró a la cocina, se encontró con un Draco que sonreía abiertamente. El moreno se preguntaba internamente cual era el motivo, hasta el momento en que Draco le mostró un par de pergaminos.
-¿Hoy es? – preguntó perplejo Neville, sintiéndose culpable, ya que toda la semana se la había pasado mas al pendiente de las cenas a las cuales Draco asistía a la mansión de sus padres, que a los días que faltaban para la gran despedida de soltero y el Enlace de sus otros dos amigos, Theo y Harry.
-Así es, ¿aun recuerdas el plan? – quiso saber el rubio.
-Emh… — el moreno puso cara de circunstancias.
-Tú y Ron se llevaran a Harry, mientras que Blaise y yo nos llevaremos a Theo – le recordó Draco.
-¡Cierto! – Exclamó Neville – Recuerda no darle a beber cerveza de mantequilla a Blaise – le advertía a su novio – esta embarazado.
-Ya suenas igual que Weasley – murmuró Draco divertido.
Ambos subieron a la habitación en donde en un tiempo record se vistieron y justo cuando entraban a la Red Flú, una lechuza color gris entró y se dirigió hacia con Draco. Neville conocía perfectamente esa lechuza. Era de Lucius Malfoy. Seguramente con otra invitación para ir a cenar, invitación que solo era para Draco, obviamente.
El semblante, antes feliz de Neville, ahora era uno de desilusión, lo que no le pasó por desapercibido para Draco, el cual al tener la carta de su padre en sus manos, la dejó sin cuidado en el primer lugar que vio.
-Es hora de irnos – le dijo a Neville, para hacerle saber que no le importaba lo que su padre le estuviera comunicando en aquel pedazo de pergamino, que mas estaba por decir, era otra invitación para cenar.
-Si… — murmuró Neville sin ánimos.
*****
Draco se encontraba en un bar junto con sus dos amigos celebrando, supuestamente la despedida de soltero de Theo, ya que la mente del rubio se encontraba lejos, muy lejos de ahí…
Neville se encontraba abrazando a Draco, ambos estaban acostados en el sillón de la sala de su casa disfrutando su primer día de descanso que coincidían ambos.
-Ojalá así fueran todos nuestros descansos – expresó Draco, mientras acariciaba la cabellera castaña de Neville.
-Sí… —murmuró Neville adormilado, disfrutando de las caricias de su novio – sabes… deberíamos hacer lo mismo que Blaise – dejó salir distraídamente.
-¿Tener un hijo? – exclamó asustado Draco, deteniendo las caricias. Neville se sonrojó, pero luego soltó una sonrisa.
-No, me refería a comprar una casa más grande – le explicó el moreno, mientras se sentaba en el sillón y así quedar frente a su rubio.
-Oh – dejó salir aliviado el ex Slytherin, aunque pudo ver en Neville cierta decepción por su reacción. ¿Al caso Neville quería formar una familia con él? No es que él no lo quisiera, pero ante ese reto, se sentía inexperto y no creía estar a la altura, es decir ¿y si no resultaba ser un buen padre? ¿Y si Neville se decepcionaba de él?
-¿Sabes que Theo está planeando enlazarse con Harry? — dejó salir Neville no queriendo la cosa.
-Emh… si algo me comentó – le respondió nervioso el rubio - ¡Mira la hora qué es! Ya es hora de la comida – exclamó demasiado eufórico. Se levantó del sillón bruscamente - ¿vamos? – le preguntó al moreno mientras le tendía su mano con una gran sonrisa, dando así por zanjada la conversación de bebés y Enlaces.
No era que no quisiera Enlazarse, pero después de eso vendría el otro asunto, la Familia.
-¡Draco! – La voz de Blaise lo sacó de su ensimismamiento – oye, bájale a tu entusiasmo no te vayas a enfermar – ironizó el moreno.
El rubio gruñó. Decidió no arruinar el gran momento de su amigo castaño olvidándose de sus propias preocupaciones, total, seguramente Neville ya habría olvidado ese momento del cual él se atormentaba.
*****
Neville reía, Harry se estaba asustando un poco y Ron no paraba de hablar sobre las experiencias con el pequeño Tomy.
-No te preocupes Harry – le tranquilizó el pelirrojo – lo harás bien. Serás un buen padre.
-Lo dices como si ya estuviera embarazado (1) – soltó Harry nerviosamente.
-Uno nunca sabe – dejó salir distraídamente el pelirrojo mientras se acariciaba su propio abdomen.
--¿Y qué cuentas tu Neville? – Quiso saber el ojiverde.
-Sí, cuéntanos – presionó el ojiazul - ¿Draco ya dejó de tenerle miedo al compromiso?
Neville, que en esos momentos le estaba dando un sorbo a su jugo de calabaza, lo escupió bruscamente.
-¡Ron! – le reclamó Neville, mientras se limpiaba el resto del jugo de su cara. Ambos chicos lo veían expectante, al parecer esperaban una respuesta. El castaño ya estaba arrepentido por haberles dicho que tanto él como Draco aún no tenían planes de nada – seguimos sin planes de nada. Es suficiente el ya vivir juntos – les dijo con una enorme sonrisa, aunque por dentro de alguna manera se sentía vacio.
Sus dos amigos ya no insistieron, al ver que Neville, a pesar de haberles sonreído, se le veía triste.
*****
Con el tiempo justo, tanto Draco como Neville, se vistieron rápidamente para llegar a tiempo al Enlace. Draco se retrasaba un poco. Al parecer el motivo era algo con una corbata que no iba con la túnica lo que hizo regresarlo nuevamente a la habitación.
Neville lo esperaba en la sala, estaba por sentarse cuando algo le hizo llamar la atención. Una carta. La carta de Lucius Malfoy, recordándole que no aprobaba su relación con Draco y que tarde o temprano lo alejaría de él. El ex Gryffindor se mordió el labio inferior. Quizás Draco y él no estaban destinados a estar juntos después de todo…
-¿Nos vamos? – propuso el rubio sonriéndole, cuando llegó nuevamente a la sala.
-Sí – suspiró Neville, mientras se metía en la chimenea. Segundos después llamas verdes lo envolvían. El rubio enarcó una ceja por el ánimo que tenía su novio.
Draco estaba por entrar a la chimenea mientras se preguntaba internamente qué le sucedía a Neville, pero enseguida un pergamino que estaba en el piso lo hizo detenerse. La carta de su padre. Observó detenidamente la chimenea, justo en el espacio donde segundos atrás había estado su novio, y luego nuevamente hacia la carta de su padre. Y enseguida lo comprendió todo… o al menos se daba una idea de lo que ocurría.
Neville, su atolondrado Gryffindor, estaba triste ¡y cómo no estarlo! En su lugar él también lo estaría. ¿Cómo no se dio cuenta antes de lo que ocurría ahí? ¿Cómo fue tan idiota y permitir que ese asunto se saliera de las manos?
-Eres un idiota Draco Malfoy – se dijo así mismo, mientras entraba en la chimenea.
Una vez del otro lado, tomó de la mano a Neville y le dedicó una dulce sonrisa, esa de las cuales le transmitía que todo estaba bien. Sin embargo, el ex Gryffindor no pareció recibir ese mensaje. Ambos se dirigieron hacia el jardín donde los estarían esperando los demás.
Draco sabía que debía de arreglar las cosas con Neville sí o sí ese mismo día. Las cosas se vieron un poco complicadas cuando se vio arrastrado por su ahijado Tomy. ¡Merlín! ¿Al caso ese niño nunca se cansaba?
-¡Mira Draco, una moroposa! – le decía entre risas el pequeño, mientras señalaba con sus manitas a la pequeña mariposa.
La mayor parte de la tarde se la pasó con el pequeñito. Y sinceramente, no estuvo tan mal. Ya había pasado situaciones parecidas con el pequeño Tomy cuando sus amigos y él hacían celebraciones (es decir, el pequeño pelirrojo lo apartaba de los demás y lo instaba a jugar). Y ahora que reflexionaba, no lo había hecho tan mal, es decir su ahijado se divertía mucho con él, tanto que siempre lo invitaba a jugar. Clara señal que tal vez no sería mal padre.
-Ya es hora – se murmuró para sí mismo el rubio.
Quizás no tenía toda la experiencia del mundo para hacerse cargo de un hijo, pero ¿Quién sí lo está? Nadie.
Observó a su amigo italiano y a su esposo. Ambos felices. Ellos habían sido los primeros en Enlazarse y también los primeros en incrementar a la familia. Y ahí estaban felices, esperando a un nuevo integrante. Draco envidiaba su valor. ¿Por qué demonios él no lo tenía también? Observó al pequeño Tomy, el cual le sonreía.
-Es hora pequeño Tomy – le dijo al niño de ojos azules – es hora de despertar esa parte Gryffindor que tengo escondida y darme valor.
El niño le envió una mirada extraña.
-¡Mira Draco! – Gritó de pronto Tomy señalando al otro lado del jardín – ¡un Troposolus! – el rubio enarcó una ceja, mientras pensaba seriamente si dejar juntar a su ahijado con la amiga rara de Theo. Luna Lovegood.
Y hablando de Theo… Draco desvió su mirada hacia los recién enlazados. Ambos chicos felices, emprendiendo juntos una nueva etapa. Recordó por todos los obstáculos que ambos pasaron para poder estar juntos. Y luego recordó los suyos.
Él también se había enfrentado a varias pruebas. Y ahora se estaba enfrentando a una más. Lucius Malfoy, su padre nuevamente. Tendría que ser directo y sincero al enfrentarse a él. Le diría que no le interesaban sus cenas con aquellos magos, que no eran y nunca estarían a la altura de Neville Longbottom. Que dejara de meterse con su vida o de lo contrario rompería toda relación con él.
Así, muy decidido Draco, observó la pista. Era ahora o nunca.
-Deséame suerte, Tomy – le pidió al pequeño.
-Suerte Draco – cantó el niño.
Draco sonrió. Lo levantó en sus brazos y se dirigió hacia el centro de la pista.
La verdad era que Neville estaba muy feliz por sus dos amigos, tanto Ron como Harry, habían dado grandes pasos en sus respectivas relaciones, a comparación de la suya, la cual él creía que estaba estancada. Tenía la extraña sensación que tarde o temprano Draco se aburriría de él. Que se iría con uno de los tantos chicos que Lucius le presentaba en las distintas cenas de la mansión Malfoy. Que solo era cuestión de tiempo para que todo dejara de funcionar y no estaba seguro si estaba preparado para ello.
-¡Buenas tardes! – la voz de Draco lo hizo saltar de la sorpresa ¿Qué demonios hacía ahí Draco?
-Como siempre, Draco llamando la atención – dejó salir Blaise divertido - ¿ahora qué se trae entre manos?
-Trae a Tomy consigo, espero que no sea para avergonzarnos – opinó el pelirrojo – ya es suficiente con que lo haga en privado para que ahora lo diga en público.
-No creo que sea para eso – le consoló Harry e instintivamente volteó a ver a Neville, el cual estaba con los nervios de punta.
-Neville… quiero pedirte disculpas por ser un idiota – comenzó hablar Draco.
-¡Vaya, eso es nuevo! – expresó Blaise sorprendido.
-Blaise, cariño… déjanos escuchar – le recomendó Ron.
-Lamento no haberme dado cuenta del daño que te hacía con mis acciones al aceptar todas esas invitaciones por parte de mi padre… — continuaba Draco.
Neville lo observaba de manera sorprendida conforme el rubio hablaba, el moreno sentía su corazón encogerse de la emoción, entonces su rubio Slytherin no lo cambiaría por ningún otro.
-También siento haber sido un cobarde todo este tiempo y hacerte creer que en realidad no me importaba el asunto de formar una familia o el vivir juntos el resto de nuestros días…
-¿Draco está por hacer lo que creo que va hacer? – preguntó Blaise, entornando los ojos.
-¡Blaise! – esta vez fue Theo el que lo hizo silenciar.
-Así que, lo siento – le dijo mientras lo veía a la cara. Neville le sonrió tímidamente y asintió lentamente – te amo…
-Eso sí es amor, siéntete afortunado Neville, nunca volverás a ver hacer esto nuevamente a Draco – opinó Blaise, el cual al sentir las miradas de los otros tres chicos guardó silencio.
-Neville te amo y me gustaría pasar el resto de mi días contigo, a tu lado y formar una familia… incluso hasta tener más hijos de los que ya tiene Blaise – esto último lo dijo sonriente, a lo lejos se escuchó el quejido del aludido – Neville… ¿te quieres enlazar conmigo?
En cuestión de segundos, todos los que veían al rubio ahora veían a Neville, el cual se sonrojó en demasía al sentirse el centro de atención.
Sorprendentemente, Neville se levantó de su lugar y se dirigió hasta donde un Draco Malfoy aguardaba expectante. Se paró frente a él y con una gran sonrisa le respondió.
-Sí, me encantaría pasar el resto de mis días contigo Draco – El rubio lo veía con adoración, se acercó lentamente a él y con dulce beso, ambos sellaron esa promesa silenciosa.
*****
Draco entró a la habitación seguido de un Neville, ambos hablaban sobre el enlace de sus amigos, sobre su ahijado, en un momento a otro su conversación cambió a los planes de su propio enlace, de su propia familia.
-Te amo – le dijo Draco viendo a los ojos al moreno. Se acercó lentamente hacia con él, tomó sus manos entre las suyas, mientras colocaba su frente en la del otro.
El rubio comenzó a besar a su prometido suavemente, primero su labio inferior, luego el superior, después se fue adentrando a su boca, mientras que sus manos ahora subían acariciando sus brazos, los cuales, Neville, los tenía ya ocupados con acariciar su cuerpo.
Draco lo condujo lentamente hacia la cama, se puso suavemente encima de él, sin cortar el beso, que luego bajó hasta su cuello y al cual no solo besó sino que también medio mordisqueó, sacando leve gemidos de placer por parte de su novio, el cual comenzó con un movimiento de cadera bajo él.
-Nev… - gimió Draco, cuando Neville volvió a mover su cadera hacia arriba rozando su media erección.
El moreno al percatarse que sus caricias y movimientos excitaban al rubio, comenzó a besarlo en el cuello, haciendo que Draco se doblara por el placer producido. En un rápido movimiento Neville se puso encima de él, comenzó a besarlo con mucho más frenesí, explorando así su boca.
¡Por Salazar! A Draco le encantaba cuando Neville controlaba la situación, lo volvía simplemente loco. Lo excitaba, así como también lo hacía cada vez que hacía ese movimiento de caderas, esas manos acariciar sus piernas y esa boca tan salvaje que lo poseía…
Minutos más tarde, ambos chicos solo estaban en bóxers. Mientras se besaban, Draco hacía movimientos con sus caderas, para que ambos miembros se rozaran tras sus ropas interiores, sin embargo Neville murmuró unas palabras para deshacerse de las ultimas prendas, pues ansiaba tener más contacto directo con su rubio.
Ambos chicos gimieron ante el contacto directo de ambos miembros, el rubio enlazó sus piernas a las caderas de Neville para que su intimidad hiciera más presión en la de su prometido. Neville besaba y dejaba un rastro de saliva en el cuello de su novio, el cual ante esto no hacía más que mover más frenéticamente su cadera hacia arriba.
-Vamos Nev – jadeó Draco – entra – le pidió.
Neville no se hizo esperar más, entró lentamente en Draco, el cual al sentirse invadido no hizo más que gemir, al principio por la incomodidad, pero después por el placer.
El rubio comenzó a mover su cadera, para darle a entender a Neville que estaba listo. Mensaje que fue entendido por el otro y comenzó con un vaivén dentro de él. Movimientos que pronto se convirtieron en oleadas de placer para el rubio.
Besos más demandantes acudieron al encuentro, al igual que las caricias y los gemidos por ambos chicos. Sobre todo, cuando Neville tomó el miembro de su prometido con una de sus manos para darle atención y así llegar al mismo tiempo. Solo bastó un par de movimientos más por parte de ambos, para sentirse casi al clímax.
-¡Juntos! – propuso como pudo Neville.
-¡Juntos! – respondió igualmente, como pudo, Draco.
Malfoy y Longbottom sudaban, jadeaban, besaban y hacían sus movimientos de cadera arriba-abajo más rápidos, hasta que ambos llegaron al clímax con un jadeo más fuerte, cerrando esa entrega de lujuria con un beso sublime, pues ya no tenían más fuerzas para hacerlo de otro modo.
-Te amo…
Dejó salir Draco después de darle un beso y Neville le respondió con otro, dándole a entender que él también lo amaba, después se recostó en su pecho, donde casi instantáneamente se quedó dormido, pues ese movimiento sutil que hacia el pecho de su prometido, al compas de la respiración lo hizo llevar a la inconsciencia más pronto de lo que quería en realidad…
Una brillante luz lo hizo despertar. Era un amanecer de lo más hermoso, sobre todo si uno se despierta a un lado del ser amado. Eso pensaba Draco, mientras abrazaba cariñosamente a su atolondrado Gryffindor.
-Hola – le susurró cuando Neville abrió los ojos.
-Buenos días – le respondió el moreno dándole un casto beso en los labios. -- ¿Qué haremos hoy? – quiso saber, puesto que aún les sobraba tiempo, antes de irse cada uno a sus respectivos trabajos.
-¿Quieres seguir practicando para aumentar a la familia? – le propuso Draco con una sonrisa picara, Neville se sonrojó en demasía.
-De acuerdo – al final le respondió con una sonrisa – nunca me cansaré de decirlo: te amo – le confesó.
-Y yo nunca me cansaré de escucharlo – le respondió el rubio.
-Lo siento – le pidió el moreno, Draco enarcó una ceja, Neville sacó una pequeña esfera de cristal. El rubio entornó los ojos al reconocerla. Era la recordadora que él le había regalado en los tiempos de Hogwarts – me olvidé de lo que se supone que no debía olvidar y recordar…
-Lo importante es que lo has recordado – le dijo Draco abrazándolo.
-Con un poco de ayuda – le confesó apesadumbrado.
-Entonces me encargaré de que nunca lo olvides – se propuso el rubio, mientras comenzaba a besarlo pausadamente.
-¡Merlín! – Exclamó Neville – me encanta tu recordatorio… — le susurró entre besos.
Ambos eran felices y siempre lo serían. No importarían las pruebas siguientes, ellos sabrían cómo superarlas. Porque, después de todo, solo les bastaría recordar lo mucho que se amaban y sobre todo, de no olvidarse que cada uno siempre estará en el corazón del otro.
FIN
Aclaraciones:
(1)Espero que recuerden, que Harry se da cuenta que está embarazado después de su Enlace, así que en su despedida de soltero, ni en cuenta de eso jeje.
Gracias por leerme n.n
Hasta la próxima
aww no queria terminar de leerlo T-T ya iba terminando y volvia a comenzar pero bueno asi es la vida jeje
ResponderEliminarneville & draco alguno de ellos queda embarazado???
espero seguir leyendo tus fics futuros y terminar de leerlos "presentes"
y un pequeño consejo jeje escribe menos historias a la vez jeje
hasta pronto
Att:Taeko-kun
Jajaj, suele suceder ^^ me ha pasado T.T
Eliminarmmm me imagino que si jeje,probablemente Neviile o pueda que Draco XD
Ahhh gracias por el consejo ^^ siempre me digo lo mismo pero a la mera hora, ahi voy a publicar jaja XD
Pero tomaré un descanso ^^ ya lo había hecho, casi mas de medio año sin un fic nuevo, hasta que en diciembre que publiqué ''No me olvides'' y la continuación de ''Obsesión'', pero ahora a esperar a finalizar mis fosiles, es decir ''Los cinco elementos'' las dos versiones, desde el 2010 que los tengo publicando :S jejeje, una vez finalizados volveré con otro Original n.n
En fin, me sali del tema o_O
Gracias por leerme hasta el final =D
Besitos
PISLIB n_n